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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2015

Andaluca en la segunda Transicin Poltica

Isidoro Moreno
Rebelin


Ya nadie duda que estamos en la segunda transicin poltica. Y pocos discuten que est agotada la Constitucin del 78, que certific el paso sin rupturas desde la dictadura franquista a una democracia poltica, de muy baja intensidad pero suficiente para incorporar al Estado espaol al entonces Mercado Comn Europeo y a la OTAN, que es lo que interesaba a los poderes financieros y econmicos. A lo que contribuyeron activamente los partidos considerados de izquierda y los sindicatos mayoritarios, convertidos desde entonces en pilares del sistema.

El rgimen del 78 est sumido hoy en una crisis mltiple: del bipartidismo dinstico de la alternancia, con su secuela de clientelismos, corrupciones y puertas giratorias, del estado de bienestar por los enormes recortes en los servicios bsicos fruto de la sumisin del sistema poltico a las instituciones financieras, del modelo social por las escandalosas cifras de desempleo, empobrecimiento y exclusin, y del modelo territorial que supuso el llamado estado de las autonomas porque ha quedado obsoleto. La abdicacin del propio rey, siendo la monarqua piedra angular del sistema, para intentar evitar el hundimiento descontrolado de este, y el rapidsimo protagonismo de los dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, son hechos significativos que certifican que vivimos una segunda transicin. En gran medida, el resultado de las elecciones del 20D y las decisiones que tomen tras estas los actualmente cuatro principales partidos los dos del ya viejo sistema y los dos nuevos- van a condicionar fuertemente el nuevo sistema poltico.

En esta encrucijada, la debilidad de Andaluca es evidente. Tras romper el diseo de la Constitucin del 78, que slo reconoca como nacionalidades a Catalua, Pas Vasco y Galicia porque haban plebiscitado sus autonomas en la Segunda Repblica-, Andaluca consigui incorporarse, contra viento y marea, a la primera divisin autonmica tras las masivas manifestaciones del 4 de Diciembre del 77 y el referndum del 28 de Febrero del 80. Una conquista histrica que no ha tenido apenas traduccin prctica porque lo han impedido las propias limitaciones competenciales y el rgimen monopartidista que, de hecho, se instaur aqu el PSOE ha construido un rgimen inspirado en el del PRI mexicano- y no ha servido para avanzar ni un milmetro en las diferencias con respecto a las medias espaolas y europeas en ninguna dimensin. La dependencia econmica incluso se ha agudizado, las desigualdades internas y con respecto a otros pueblos del Estado se han agrandado, nuestra cultura sigue siendo degradada (Canal Sur TV refleja perfectamente la poltica cultural de este rgimen) y polticamente no pintamos nada salvo cuando se trata de los intereses del partido dominante.

Ciertamente, no existe hoy, como sera necesario, un movimiento poltico andaluz con suficiente fuerza para condicionar de forma decisiva a los protagonistas de esta segunda transicin, ni el pueblo andaluz tiene, en general, conciencia de lo que estamos jugndonos ya que durante ms de tres dcadas ha sido cloroformizado eficazmente para que no la tenga. Pero lo que s podemos es presionar por todos los medios a nuestro alcance para que, sea en el proceso constituyente que debera abrirse o sea en la reforma constitucional a la que muchos quieren reducir este, se parta de que en el Estado espaol existen cuatro pueblos-naciones o nacionalidades segn la actual Constitucin- que en el siglo XX han conquistado legalmente esa identidad poltica, adems de poseer una indudable identidad histrica y cultural. Y que uno de esos cuatro, todos ellos al mismo nivel y con los mismos derechos, es Andaluca. Luego, en un nivel jurdico-constitucional inferior, al menos en el punto de partida, estaran todos los dems pueblos y regiones, que deberan emprender su propio camino si aspiraran un da a homologarse a aquellos.

Hasta ahora, ningn partido estatal por razones obvias quienes practican el nacionalismo espaolista, tanto de derecha como de izquierda, y por ignorancia o ceguera poltica los que s aceptan la plurinacionalidad del Estado- ha reconocido en sus programas esta realidad. Si alguno afirmara hacerlo, Andaluca tendra que figurar en su propuesta de organizacin territorial del Estado como uno de los cuatro pueblos-naciones con plenitud de derechos. Porque as lo conquist en la primera Transicin, tras las manifestaciones del 4 de Diciembre, en las urnas el 28 de Febrero. Si no lo hicieran y nos pidieran el voto, estaran tomndonos el pelo y tratando, como los otros, de borrar nuestra reciente y ms fecunda historia.

Isidoro Moreno. Catedrtico Emrito de Antropologa de la Universidad de Sevilla. Miembro de Asamblea de Andaluca.


Publicado en Tribuna de Diario de Sevilla y otros diarios andaluces el 10 de noviembre de 2015.


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