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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2015

El 6/D abri un nuevo tiempo
La derrota de la soberbia

Carlos Carcione
Rebelin


La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres e infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder.

Gral. Jos de San Martn.

Menos de tres aos fueron suficientes para que los que se consideran herederos del poder poltico del Comandante Chvez, construido durante ms de dos dcadas de lucha, lo dilapidaran. Y no es que no haya habido advertencias. Desde distintos espacios del Proceso Bolivariano, de diferente cuo ideolgico y poltico se avis tempranamente de esta derrota y se hicieron propuestas para evitarla, propuestas y alertas que no fueron escuchadas ni debatidas.

Con nombres altisonantes y vacos, arrancados de los manuales fracasados que se pudren en los hmedos stanos de la ex nomenclatura sovitica, la cpula del PSUV pretendi mostrar una direccin colectiva all, donde slo hay una connivencia de facciones dirigentes organizadas para apropiarse de manera privada de la Renta Petrolera.

Los Altos mandos poltico - militares, los Comandos Supremos de la Revolucin y otros esperpentos oscuros, pretendieron suplantar un liderazgo construido en una comunidad ntima y profunda del Comandante con su pueblo. Un pueblo paciente y leal que soport todo tipo de maltrato hasta que una parte fundamental de l dijo basta.

Los dirigentes lo hicieron de la peor manera. O de la nica que saben hacerlo. Mientras mantenan la acumulacin mafiosa de capital a expensas de la Renta, llevaron al pueblo que vive de su trabajo a un largo tiempo de penurias que por momentos se vuelven insoportables. Y que contina y continuar hasta que no se ataquen las causas reales con las medidas apropiadas.

Manipularon el enorme sentimiento popular de cario y confianza hacia el lder muerto. Y lo convirtieron en estatuas, video clips y cuadros convenientemente colocados al lado de pequeos liderazgos sobrevenidos. En un intento cruel por petrificarlo, espantados por el frio que todava les causa su recuerdo.

Repartieron culpas, algunas reales, la mayora imaginarias, en otros, sin asumir nunca sus propias responsabilidades. Guerra Econmica, por supuesto. Pero al denunciar a los saboteadores dejaron a la vista sus propias limitaciones, su incapacidad para derrotarlos. Su complicidad. Fueron quedando al desnudo como aquel rey del cuento infantil. Los nicos que no se dieron cuenta de lo que vena, fueron ellos y sus cmplices.

En su utilizacin del miedo como arma de dominacin poltica, se excedieron hasta el lmite insoportable de pedir agradecimiento por la mantencin de derechos conquistados a punta de lucha y sacrificios y amenazar con castigo para los que cuestionan un rumbo a todas luces perverso.

Intolerantes, groseros, y amenazantes, mostraron sus privilegios repugnantes, y pretendieron comprar a ltimo momento la conciencia de millones con ddivas o con terror. Como si el cario, el amor, la voluntad de resistencia se pudiera comprar o arrancar a punta de amenazas, cachivaches y desprecio.

La cpula le sirvi en bandeja de plata la victoria al enemigo. Una victoria que este nunca pudo construir solo. Facilitndole el trabajo al imperialismo y los oligarcas que fracasaron 17 aos continuados. Los representantes de la ms vieja, rancia y desgastada, de la ms reaccionaria, forma de hacer poltica, acompaados por sus amos imperiales, captaron el voto de una parte del pueblo chavista, asqueado de lo que mostraron sus propios dirigentes, indignados por el maltrato, el desprecio y la sordera.

El PSUV y el gobierno, avalados por el silencio de los dirigentes de la MUD que son sus socios en la raspadera de olla ms brutal de las ltimas dcadas, creyeron que se mantendran impunes por siempre, forzaron una polarizacin falsa. Intentaron atrapar en una red de clientelismo y miedo a un pueblo al que considera menor de edad. Creyeron que era suficiente con las razias electorales, con la manipulacin de las instituciones, con la proscripcin de organizaciones, partidos y liderazgos, con la presin y la violencia contra los que alzaron la voz en el desierto.

Pero el pueblo habl y se ha abierto un tiempo nuevo. Un tiempo que, como todo lo nuevo en los procesos sociales y polticos es desconocido. Y est cargado de nubes tormentosas. Pero tambin de oportunidades. El movimiento tectnico que provoc que casi cuatro millones de chavistas eligieran el camino del voto castigo, el voto nulo o la abstencin castigo, es la prueba incontestable del inicio de este tiempo.

Luego del primer impacto autocritico, la soberbia mal trecha de las cpulas vuelve a escena. Vuelven las amenazas, la poltica del miedo y la infamia. Las acusaciones de agentes de la CIA a los crticos que presentan autnticas propuestas de salida a la crisis. Y por si fuera poco, lo ms grave, ha dado un salto la violencia hacia los que no tienen bozal de arepa. La irrupcin de un grupo de choque en una rueda de prensa de ex ministros de Chvez, es un nuevo sntoma de intolerancia y desesperacin. En su cada por el barranco, las cpulas vuelven a buscar culpables por fuera de ellos mismos y ahora lo hacen de manera mucho ms violenta.

Por su parte las cpulas de la MUD, estn dedicadas a sus mezquinas batallas de maquinarias. Mostrando, mejor dicho, ratificando, que estn muy alejados del sentimiento y necesidades del pueblo que vive de su trabajo. Y desnudan su elitismo. Su soberbia, reaccionaria, racista.

Pero lo que sucedi ha sucedido, y como sea que se desarrollen los prximos acontecimientos, ha emergido un actor poltico, todava, borroso, difuso, inorgnico, pero que ha mostrado su decisin de ser protagonista.

Si ests cpulas se vuelven a equivocar, como parece que empieza a suceder, ese actor que ha emergido, volver a hacer tronar el escarmiento contra los soberbios que pretendan imponer, como sea, su miserable cuota de poder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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