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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2015

Mensaje al pueblo Colombiano sobre el cierre definitivo de la Jurisdiccin Especial para la Paz y el Acuerdo Parcial sobre Vctimas

Delegacin de paz de las FARC-EP
Rebelin


Permtannos iniciar estas palabras recordando las siguientes reflexiones de Gabo en la aceptacin del premio Nobel en 1982: La violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia, son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuentoFrente a la opresin, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a travs de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte

Hemos venido pletricos de satisfaccin a comunicar a Colombia y al mundo la buena nueva del cierre definitivo de la Jurisdiccin Especial para la Paz y del Acuerdo Parcial sobre VCTIMAS, cuyas potencias dinamizadoras-si no se atraviesan en el camino obstrucciones adversas al sentido comn-, podrn acercarnos al propsito superior de nuestra reconciliacin

Pero no podemos olvidar que el origen del conflicto es anterior a la fecha de creacin de las FARC. Nuestra fundacin es una consecuencia de la violencia del bloque de poder dominante y de fenmenos de desigualdad social que terminaron engendrando y haciendo evidente la necesidad de acudir al Derecho de rebelin.

El trabajo de la Comisin Histrica del Conflicto y sus Vctimas puso en evidencia la inobjetable responsabilidad del Estado por los ms de setenta aos de conflicto interno. Sus conclusiones han ido preparando el entendimiento de que la responsabilidad de lo acontecido desde el punto de vista de las conductas antijurdicas individuales o colectivas de los diversos actores, podan y deban evidenciarse ms all del sealamiento de una sola de las partes del conflicto como exclusivo victimario.

No de otra manera podamos hablar de la responsabilidad colectiva que a todas las partes vinculadas al conflicto concierne, ni podra entender la sociedad nacional y mundial que la primera obligacin de todos es la recuperacin y, en ocasiones, la fabricacin misma de un tejido social fuerte y duradero, sobre el cual se formule el compromiso, tambin colectivo del nunca ms.

Todo lo anterior fue indicando que la justicia restaurativa era la mejor frmula de alcanzar la recuperacin de la moral social, de depurar las costumbres polticas y sembrar la posibilidad de un bienestar general. No nos interesa aplaudir la entrada a la crcel de nuestros adversarios de la prolongada guerra. No nos vamos a solazar viendo la puesta tras la rejas de un oficial del ejrcito o de la polica, o de un alto funcionario del Estado, o de un de un financiador de la violencia surgido de la empresa privada. Preferimos trabajar con ellos a partir de acuerdos de convivencia, reconstruyendo sociedad y patria en Territorios Especiales de Paz en los que el compromiso sea con la Colombia del futuro, sin olvidar el pasado para no regresar a l jams, con la intencin de satisfacer los derechos de las vctimas y las comunidades afectadas en general.

Explorando el dilatado territorio de lo que han sido los acuerdos de paz en el mundo, encontramos que el actual proceso que se adelanta en La Habana es el nico en el que se ha acordado un Sistema Integral que rene y relaciona todos los elementos que el derecho Internacional seala como derechos inalienables de las vctimas: el derecho a la Verdad, a la Justicia, a la Reparacin y a la No repeticin.

La finalidad del mencionado sistema es hacer efectivos los derechos de las vctimas del conflicto poltico, social y armado que hemos vivido, porque, adems de combatir la impunidad, ofrece la mxima Justicia que sea posible para concluir definitivamente una larga confrontacin armada.

Frente a la evidencia de la crisis del monopolio innato del Estado colombiano, en tanto sujeto del ius puniendi o facultad sancionadora, fue necesario entonces impulsar un mecanismo jurisdiccional autnomo que pudiera satisfacer los compromisos adquiridos por Colombia en materia de derecho penal internacional para establecer responsabilidades de combatientes y no combatientes y de los mltiples agentes del Estado, vinculados directa o indirectamente al conflicto interno.

El acuerdo alcanzado sita el Derecho a la verdad en el vrtice superior del Sistema diseado, y establece herramientas eficaces para establecer la Verdad sobre lo ocurrido durante el conflicto. Sin Verdad no hay reconciliacin posible. La Verdad debe marcar el nico camino para reconstruir la sociedad colombiana tras aos de enfrentamiento fratricida, un camino trazado sobre un modelo de justicia restaurativa y con la plena garanta de todos los derechos humanos a travs de la consecucin y consolidacin de la Paz. La Paz es el Derecho Sntesis de todos los derechos humanos y sin Paz esos derechos no pueden ser disfrutados ms que por las minoras privilegiadas.

Durante las discusiones del punto 5 de la agenda, las FARC-EP hicieron suyas y pusieron sobre la mesa de conversaciones las reivindicaciones de las organizaciones de vctimas y de derechos humanos, intentando as corregir las deficiencias habidas en una discusin que no ha sabido dar un papel activo y protagnico a las vctimas del conflicto y a los defensores de los DDHH, limitando su participacin a la organizacin de unos encuentros en Colombia en los que no exista posibilidad de interlocutar con las partes en la Mesa de Conversaciones.

Respecto al acuerdo sobre Jurisdiccin Especial para la Paz, durante los meses en que este se construy en la Comisin Jurdica, expusimos a las organizaciones sociales, de defensores de derechos humanos, de vctimas, de campesinos, a organizaciones polticas y a lderes de opinin y sociales de nuestra patria, los principios y propuestas que creamos, deban ser incluidos en el texto del acuerdo. Esperamos haber podido explicar correctamente nuestras visiones y criterios para la construccin del modelo de justicia para la paz que requiere Colombia para dejar atrs definitivamente esta larga guerra y sobre todo esperamos haber sabido recoger fielmente los criterios y aportaciones de todos aquellos con quienes hemos consultado incesantemente. Nuestro mayor anhelo es que todos los colectivos que han sufrido el largo conflicto armado, se identifiquen con un acuerdo nico en la historia de los procesos de paz y lo consideren tambin como suyo, puesto que ha sido fruto de sus esfuerzos.

Este es el primer acuerdo de paz alcanzado en Colombia que no se ha cerrado con una amnista general para todos los intervinientes en el conflicto, sino con la creacin de una jurisdiccin especial para la paz con competencias para conocer sobre todas las violaciones de derechos y sobre todos los responsables de estas.

Las vctimas y sus organizaciones desempearan un papel crucial en la buena marcha del Sistema creado, y podrn as corregir la asimetra que los rganos del Estado han mostrado a la hora de perseguir los delitos cometidos a lo largo del conflicto, favoreciendo la impunidad de agentes del Estado y de sus aliados paramilitares, tal y como ha afirmado hasta la saciedad la Fiscala de la Corte Penal Internacional en sus informes sobre Colombia. Por primera vez en un Acuerdo de Paz, las organizaciones de vctimas podrn presentar informes con acusaciones ante la Jurisdiccin creada, los cuales debern ser atendidos por la misma, y las vctimas debern ser odas antes de imponer sanciones a quienes reconozcan sus responsabilidades.

Debe quedar bien claro que la Jurisdiccin Especial para la Paz que se crea tiene competencia para conocer las responsabilidades de todos quienes intervinieron, directa o indirectamente en el conflicto: combatientes y no combatientes, Agentes del Estado, guerrilleros, polticos, civiles que han financiado, impulsado u organizado el paramilitarismo y paramilitares que hayan disfrutado de impunidad. Quienes hasta ahora, histricamente, se haban amparado en la impunidad para cometer graves crmenes contra las colombianas y los colombianos, debern comparecer ante el pas y asumir sus responsabilidades.

La paz exige reconciliacin y la reconciliacin exige normalizacin de la vida poltica y social de Colombia. Aquellos que han ejercido el supremo derecho a la rebelin contra las injusticias vern amnistiados los delitos polticos que hayan cometido y los conexos a estos. Pero tambin quienes han sido condenados injustamente como rebeldes sin serlo, o simplemente por ejercer el legtimo derecho a la protesta social, o incluso hayan incurrido en delitos de pobreza, debern ser amnistiados o debern cesar los procedimientos en los que estn siendo acusados por el Estado. Y ello, porque no ha sido otro fin que la bsqueda de la justicia y el bien de la sociedad lo que les ha compelido a rebelarse, a disentir o a protestar exigiendo el respeto a los legtimos derechos del pueblo colombiano. Es justo que as se reconozca.

No existir inmunidad alguna que alcance a cargos oficiales u altos dignatarios del Gobierno o del Estado, porque ello no es posible conforme a la ley internacional, y porque ello sera inaceptable para la conciencia del pueblo colombiano. En un pas donde la vida republicana ha sido gobernada por fuerzas polticas y no por juntas militares, la cadena de mando del Estado concluye en las ms altas instituciones de Gobierno y es de justicia que as se establezca y se reconozca, para que nunca ms el poder civil se escude en las fuerzas militares para no asumir sus responsabilidades en la victimizacin

Las medidas y programas sobre reparacin a las vctimas y restitucin del dao causado, han sido expresamente acordadas por las partes para su introduccin en el Sistema Integral y consideradas como un esencial componente de este. Tales medidas deben superar las deficiencias del actual marco legal sobre reparaciones, deben garantizar que quienes a consecuencia del conflicto han padecido situaciones de exclusin social salgan de la marginacin econmica y vean garantizado un futuro sin discriminaciones. Especialmente importante es garantizar la recuperacin de sus tierras a todos los campesinos que sufrieron la usurpacin de ellas, as como una violencia inhumana por parte de quienes se enriquecieron con el conflicto empobreciendo simultneamente a la mayora del pueblo colombiano. Todas las partes implicadas en el conflicto asumen la obligacin de reparar el dao ocasionado atendiendo a la realidad de la victimizacin causada, reparacin que se har con trabajo personal y colectivo, con hechos, con decisiones polticas y con aportaciones materiales. Y es el Estado, el nuevo Estado incluyente que se supone surgir del Acuerdo de Paz, el que asume la obligacin especfica de garantizar que todos quienes fueron victimizados sean reparados.

Las FARC-EP han observado con preocupacin que prcticamente en la totalidad de acuerdos de paz alcanzados en Colombia y en otros lugares del mundo, ms all del cumplimiento de las medidas acordadas para la normalizacin de la situacin poltica y la re incorporacin a la vida civil de los antes alzados en armas, los pactos dnde se contemplan medidas econmicas y sociales de desarrollo del nuevo pas que surge de la finalizacin del conflicto armado, han sido sistemticamente orillados y nunca cumplidos. Por ello trabajamos incansablemente y lo seguiremos haciendo, para que el resultado de este proceso se cumpla cabalmente. De ah, que por primera vez en una acuerdo de paz, las partes hayamos incorporado sanciones y medidas de justicia restaurativa realizables por quienes reconozcan verdad y responsabilidades por crmenes no amnistiables-ejecutando los acuerdos alcanzados en los distintos puntos de la Agenda de Conversaciones en la medida en que estos implican beneficio para las comunidades y desarrollo econmico y social del pas.

Hasta ahora Colombia ha padecido durante su historia republicana miseria, desigualdad, carencia de democracia y luto, pero no ha muerto la esperanza; por ello con el inolvidable Gabriel Garca Mrquez cerramos esta intervencin diciendo, que, Ante esta realidad sobrecogedora que a travs de todo el tiempo humano debi parecer una utopa, los inventores de fbulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todava no es demasiado tarde para emprender la creacin de una utopa contraria. Una nueva y arrasadora utopa de la vida donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien aos de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.




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