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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2015

CGT-Valncia organiza las XVII Jornadas Libertarias entre el 14 y el 18 de diciembre
Rojava y el 15-M, la utopa en movimiento

Enric Llopis
Rebelin


El pueblo kurdo es una nacin sin estado con la necesidad histrica de resistir. En buena parte, porque en sus 6.000 aos de historia ha estado oprimido por diferentes estados, imperios y sultanatos. No resulta extrao que uno de los adagios de este pueblo resistente sea El nico amigo de los kurdos son las montaas. Los 40-45 millones de personas que conforman esta nacin no abrazan una ideologa revolucionaria, pero culturalmente han interiorizado la idea de oposicin al enemigo en las montaas. El 21 de marzo, da de la celebracin del ao nuevo, se representa con un guerrero que mata al tirano. Ahora bien, a la hora de referirse al movimiento kurdo, ha de tenerse en cuenta que ste no es homogneo, de hecho, incluye una gran diversidad cultural, lingstica, poltica y religiosa. Hctor Martnez, miembro de la plataforma Azad de Barcelona (colectivo de solidaridad con el Kurdistn), introduce as algunos de los grandes rasgos del pueblo kurdo en las XIII Jornades Llibertries de CGT Valncia, tituladas Utopia en moviment.

La heterogeneidad de la realidad kurda se plasma tambin en las diferentes realidades polticas. Si el kurdistn iraqu est gobernado por un presidente marcadamente conservador, Masud Barzani, en la dcada de los 70 nace el PKK con una identidad marxista-leninista clsica. Este partido reivindicaba la independencia y el socialismo con bases estatales. En la dcada de los 90 el PKK empez a modificar su ideologa y abandonar el marxismo-leninismo, explica Hctor Martnez. A partir de 2000, esta organizacin incorpora la teora poltica del Confederalismo Democrtico, que en parte se inspira en autores libertarios como Murray Bookchin adems de asumir idearios como el ecologismo y el feminismo. Uno de los grandes rasgos es la heterodoxia, se huye de los dogmas rgidos, asegura Martnez. El Confederalismo Democrtico es un mtodo, ms que un objetivo, que se caracteriza por su flexibilidad.

El feminismo es una de las columnas vertebrales del movimiento. Se considera, afirma Hctor Martnez, que sin una revolucin feminista no es posible una lucha eficiente contra el capitalismo y el estado, que se fundamentan en el patriarcado. Las estructuras tribales, que tienen un enorme peso en Oriente Medio, poseen tambin una fuerte componente patriarcal. Uno de los principales elementos de ruptura del Confederalismo Democrtico es que se abandona la reivindicacin de un estado, sea socialista o de la nacin kurda, porque entre otras razones implicara la opresin de las nacionalidades minoritarias. Pero el pueblo kurdo contina siendo muy nacionalista y patriota, explica el activista.

El kurdistn turco y sirio son las dos zonas donde se da un mayor desarrollo del Confederalismo Democrtico. Hctor Martnez explica que el Estado de Turqua est reprimiendo todo lo que puede, sin embargo el movimiento de liberacin kurdo est ms fuerte que nunca: han perdido el miedo. En Rojava (kurdistn sirio) el pueblo kurdo ha conseguido derrotar al Estado Islmico, pero se halla sometido a un embargo econmico y a presiones muy fuertes.

Mediante las Comunas Confederadas se trata de superar la realidad estatal. Las comunas intervienen en la realidad de la calle, los barrios y a travs de la delegacin a diferentes niveles se gobiernan las ciudades. Segn Hctor Martnez, los delegados son revocables y se conserva la democracia de base. El consenso es decisivo porque fundamenta la toma de decisiones, aunque tambin opere la ley de las mayoras aunque sin imposiciones. A ello se aaden las cuotas mnimas de participacin, por gnero, etnias, organizaciones polticas, sindicales, de jvenes o mujeres, entre otras. La economa, socialista y autogestionaria, tiene asimismo su raz en la base, y la ecologa resulta capital: la patria se preserva respetando los ros y los bosques. En esta caracterizacin a grandes rasgos, el activista de la Plataforma Azad destaca la autodefensa, lo que incluye el uso de las armas a nivel individual. Las milicias estn ligadas a las comunas, que adems las someten a control, porque la defensa no debe delegarse en cuerpos especializados.

Otra de las caractersticas es el pragmatismo, es decir, se pretende la coherencia entre fines y medios pero se asumen las contradicciones que implica la lucha. No se estancan en el purismo de las etiquetas. Rojava al igual que Chiapas son, en definitiva, dos ejemplos de utopa en movimiento, lo que permite una reflexin ms general: Las experiencias de mayor xito en la resistencia al capitalismo se producen en la periferia de Occidente, donde la base de la poblacin ha conservado mejor los lazos comunales, destaca Hctor Martnez. Por ejemplo en el Kurdistn turco se desarrollan ya las cooperativas, sin esperar a que el capitalismo sea totalmente destruido.

En Rojava (kurdistn sirio) y Chiapas hallamos similitudes muy grandes. Frente a las primaveras rabes y el 15-M, que bsicamente fueron movimientos ciudadanistas que planteaban cambios desde arriba, explica el activista, en Rojava y Chiapas los cambios se producen desde abajo. En las comunidades zapatistas estuvieron durante dcadas preparando a las bases para el levantamiento; en Rajova, muchos aos organizando las comunas e iniciativas reales. Adems, subraya Martnez, en los dos casos las poblaciones han demostrado una capacidad de sacrificio enorme. Estara en Occidente la gente dispuesta a cambiar radicalmente su modo de vida?, se pregunta el activista.

El profesor del departamento de Sociologa y Antropologa de la Universitat de Valncia, Jos Manuel Rodrguez Victoriano, seala otra experiencia de Utopa en movimiento, el 15-M. Para ello toma como punto de partida al maestro de historiadores, Pierre Vilar, cuando sostena que si se quiere comprender adecuadamente el presente hay que estudiar el pasado. As, afirma el docente, en el caso espaol hay que partir de la decepcin por las expectativas de transformacin social que supuso la Transicin, y que sealaron autores de la sociologa crtica como Jess Ibez, Alfonso Ort o ngel de Lucas. La Transicin represent una transaccin entre las lites espaolas, el paso a una monarqua programada, en la que la corona fue algo ms que un parque temtico, de hecho, cerraba la posibilidad de una repblica federal y consagraba el pacto entre las lites.

Frente a la idea de la inmaculada Transicin, el consenso dialogado y series como Cuntame o La Transicin de Victoria Prego, autores como Ibez, Ort o de Lucas explicaron que se cambi la ciudadana plena por un modelo social que aceptara las desigualdades y acelerara la entrada en el capitalismo de consumo. Jos Manuel Rodrguez Victoriano detalla cmo la msica se hizo eco de estas transformaciones sociolgicas: Caer enamorado de la moda juvenil, de los precios y rebajas como cantaba Radio Futura; o desde el punto de vista del desencanto, los malos tiempos para la lrica que musicaban Golpes Bajos. Unas dcadas despus, el 15-M con la consigna de No nos representan y Democracia Real Ya reivindicaban la democratizacin de la democracia para la transformacin de la realidad.

Poco a poco, afirma Rodrguez Victoriano, fue abrindose camino la racionalidad neoliberal, que se concreta no slo en el modelo econmico. Tambin afecta a la construccin de subjetividades y a las formas de vivir en lo cotidiano. Segn el socilogo Christian Laval y el filsofo Pierre Dardot, autores de Comn y La nueva razn del mundo, la competitividad se extiende por toda la vida social. El neoliberalismo produce subjetividades contables que obligan a los individuos a competir entre s y a cada uno consigo mismo; por ejemplo, con ideas como poner en valor o capital humano, considera Rodrguez Victoriano. La mercadotecnia es el instrumento de control social, y el hombre encerrado pasa a ser un hombre endeudado.

El Informe Foessa sobre Exclusin y desarrollo social en Espaa da cuenta de los efectos del modelo. El sptimo informe, de 2014, sita el porcentaje de poblacin excluida en el estado espaol en el 25%, ms de 11,7 millones de personas. Adems, entre los aos 2012 y 2013 se perdieron 1,3 millones de empleos. Son las pervivencias ms o menos profundas de las estructuras de desigualdad, el despotismo y la corrupcin las que posibilitan y acaban convirtiendo a tu jefe en un odioso hijo de puta, afirmaba el socilogo Alfonso Ort.

No con nmeros ni con palabras sino con una elocuente vieta, El Roto represent esta realidad con dos magnates consumiendo un puro y brindando por otra crisis como la actual, en la que tantos beneficios han obtenido. Otro dibujo de El Roto ilustr la respuesta popular en 2011: Los jvenes salieron a la calle y de pronto todos los partidos envejecieron. En ese contexto, seala Jos Manuel Rodrguez, el 15-M fue un estallido del pueblo que canaliz el sentimiento de frustracin. Se trataba de recuperar los derechos de ciudadana que los ajustes neoliberales estaban desmantelando, pero la poltica oficial no comprendi nada de lo que estaba sucediendo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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