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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2015

Una reflexin sobre cmo asumir los desbalances externos
Cuidado con timbrar en puerta equivocada!

Alberto Acosta y John Cajas Guijarro
Rebelin


 Nada es un signo ms real de necedad que hacer lo mismo y lo mismo una y otra vez, y esperar que los resultados sean diferentes.
    Albert Einstein

La crisis como resultado del capitalismo y no como falta de libre mercado
La crisis de la economa ecuatoriana ya es un hecho. Si bien hay factores externos que la exacerban (cada de precios del petrleo, apreciacin del dlar y encarecimiento del crdito externo), su verdadera explicacin proviene de cuestiones internas. Mencionemos solo una: el Gobierno de Correa, que tuvo recursos econmicos y polticos y tiempo, fracas en transformar la matriz productiva, y en vez de cambiar la modalidad de acumulacin primario-exportadora esta se ha profundizado. As, la condicin capitalista subdesarrollada de la economa nacional se consolid. Este hecho se refleja en una enorme dependencia del aparato productivo domstico de importar casi todos los medios de produccin (p.ej. maquinaria, equipos, insumos, combustibles) que requiere. El gobierno no foment la industrializacin y la consolidacin del mercado interno para que se reduzca esa dependencia, teniendo los medios suficientes como para empezar un cambio en este sentido. De este modo, el capitalismo ecuatoriano sigue obligado a mantener exportaciones elevadas (particularmente de productos primarios) para compensar las importaciones requeridas en la produccin. Incluso la expansin del consumo aument las importaciones por falta de una transformacin productiva que responda al incremento de la demanda agregada. Es ms, el propio Gobierno presion al aumento de las importaciones al priorizar el gasto en carreteras u otra infraestructura no siempre productiva (pero cuya construccin requera de insumos importados) en vez de fomentar la consolidacin y autonoma de la produccin interna, particularmente apoyando a las pequeas y medianas empresas, produccin comunitaria, produccin agrcola indgena y campesina, etc. La poltica de compras internas no cumpli con el cometido de alentar prioritariamente la economa popular. Y muchas de las grandes obras pblicas, como es el caso de los proyectos hidroelctricos, carecen de encadenamientos productivos: son llave en mano. Estas cuestiones explican que, antes de que los factores externos aparecieran, ya haba seales de crisis a inicios de 2014 con precios del petrleo a niveles muy elevados (bordeando los 100 dlares por barril), cuando el Gobierno retorn al redil del FMI y del Banco Mundial buscando su beneplcito para poder colocar bonos en el mercado internacional, a lo que se suma la entrega de ms de la mitad de la reserva en oro a Goldmann Sachs, entre otros temas. Adems, desde el ao 2010 la cuenta corriente de balanza de pagos tena saldos negativos por las elevadas importaciones (combinadas con los pagos a las ganancias del capital extranjero). Como resultado se empez a recurrir al financiamiento externo para compensar la salida de dlares de la economa (recordemos que las inversiones extranjeras son tradicionalmente escasas).

Por tanto, la crisis es resultado de la estructura capitalista subdesarrollada del pas, exacerbada por el fracaso del manejo econmico corresta. Tal estructura tiende a generar desequilibrios externos por la dependencia en la importacin de medios de produccin. Y esta dependencia se vuelve an ms drstica cuando caen los ingresos por exportaciones. Este hecho (que lo profundizamos en nuestro estudio sobre La herencia econmica del corresmo ) no puede dejarse de lado al afrontar el problema que generan esos desequilibrios, ms an en una economa dolarizada. De este modo las explicaciones (extremadamente simplistas, dogmticas y, a veces, con intereses ocultos) de que la crisis actual se debe a una falta de libre mercado, tienen que ser debatidas. De hecho, si existiera una total apertura de la economa ecuatoriana, el desequilibrio externo sera mucho ms grave pues los agentes econmicos con mayor poder (especialmente extranjeros) terminaran pulverizando a los agentes locales ms dbiles. Esto deteriorara las condiciones de empleo y se perdera una parte importante de produccin local que sera reemplazada con importaciones de productos ms baratos. A eso se sumara la posibilidad de que los capitales financieros entren y salgan del pas sin problema, pudiendo incrementar las salidas de divisas por pagos de utilidades al capital extranjero y a las importaciones de servicios, que ya en la actualidad succionan casi el mismo monto de divisas que aquellas que ingresan por remesas de los migrantes.

Una respuesta a los timbrazos neoliberales

Entonces, tenemos que enfrentar la crisis (considerando los aspectos antes mencionados), generando la oportunidad de construir una economa diferente. Y tambin hay que evitar la repeticin de una historia similar a la que vivimos luego del boom petrolero de los aos setenta: una crisis que terminara por abrir la puerta a la larga noche neoliberal. Por eso no debemos timbrar en una puerta equivocada, que nos podra conducir de regreso al neoliberalismo. Si la crisis se afronta desde las tpicas lgicas de acumulacin capitalista (que suele usar al neoliberalismo, bajo la excusa del mercado libre, como mecanismo desesperado de salvacin), es casi un hecho que se aumentar la explotacin a las clases trabajadoras (asalariados, autnomos, campesinos, artesanos, etc.), deteriorando sus condiciones de vida y empleo para reanimar las ganancias capitalistas y retomar el crecimiento. Y no solo sern los trabajadores los que asuman el peso de la crisis, sino la misma Naturaleza (especialmente exacerbando las exportaciones petroleras e incluso mineras, dejndolas en manos del capital extranjero), como ya ha sucedido en pocas anteriores. Prueba de esto es la propuesta neoliberal que ya empieza a tomar fuerza de liberar el mercado laboral y promover la reduccin de los salarios reales va congelamiento de los mismos- a fin de aumentar la competitividad de la economa. Igualmente son notorios los intentos por flexibilizar las normativas ambientales para abaratar los costos de extraccin masiva de los recursos naturales. La salida no pasa, entonces, por buscar mejores niveles de competitividad ahondando las condiciones de explotacin de los trabajadores y la Naturaleza, sino reduciendo los mrgenes de los beneficios empresariales y las ganancias extraordinarias, sobre todo de los grupos oligoplicos.

Al mismo tiempo, se empieza a proponer la liberalizacin de la circulacin de capitales (ejemplo de esto es la propuesta de retiro del impuesto a la salida de divisas) y el establecimiento de normas que favorezcan a los grandes inversionistas (como muestra tenemos las llamadas alianzas pblico-privadas, que abren la puerta a las privatizaciones). As supuestamente se busca que los capitales aumenten el rendimiento de sus inversiones y, con esto, se incrementen los incentivos para promover la recuperacin de la economa. La banca no ha sido olvidada en este esquema de crecientes beneficios; el propio presidente de la Repblica afirm que prefiere que la banca tenga importantes reservas, incremente su solvencia y obtenga ms utilidades, aunque haya reducido el crdito Con todo esto se recuperara la confianza perdida, dicen. Esta perspectiva se defiende sin tomar en cuenta el enorme riesgo de que la liberalizacin financiera promueva el aumento de la inversin especulativa, situacin que ya vivi el pas a mediados de los aos noventa. Una propuesta concreta que empieza a tomar fuerza, y que el propio gobierno est empezando a tomar en cuenta para afrontar los desequilibrios externos , es la instrumentacin de un timbre cambiario. La idea fundamental, propuesta por Alberto Dahik (de forma muy noble y desinteresada), consiste en que el Banco Central determine diariamente cuotas limitadas de importaciones y venda esas cuotas (bajo la forma de timbres) en el mercado y todo agente que desee importar (incluyendo el Gobierno) deber comprar la cuota de importacin. Dado que la oferta de cuotas sera limitada respecto a la demanda de los importadores, el precio de las mismas en el mercado tendera a subir, encareciendo el proceso de importacin. Con esto se generaran excedentes que iran a un fondo que financie a los exportadores que han perdido competitividad por la apreciacin del dlar. Este tipo de medidas, aunque pueden dar la impresin de ser equitativas y afectar por igual a todos los importadores (como argumentan sus defensores), en realidad no lo son.

Ni en la economa ecuatoriana (ni en ninguna otra economa del mundo) existe homogeneidad entre agentes econmicos. En particular, cada agente posee diferente poder dentro del mercado, tal como se percibe en nuestra economa dominada por poderosos grupos oligoplicos. Respecto al timbre cambiario, la determinacin en el mercado de los precios de cuotas de importacin puede hacer que en realidad los grupos importadores ms poderosos acaparen cuotas, impongan precios y desplacen a los importadores ms dbiles (dependiendo del mecanismo de fijacin de precios y asignacin de los timbres). Esto aumentara el poder de los grandes importadores: se les volvera ms fcil imponer precios en el mercado interno e incluso, de acuerdo a la rentabilidad existente, estos grupos podran escoger libremente intensificar la importacin de productos de consumo suntuarios (dependiendo tambin de las condiciones de demanda interna y la existencia de un segmento de nuevos ricos que puedan pagar artculos suntuarios). Adems, se crearan incentivos para que el Banco Central y los principales importadores y exportadores transformen al mercado de timbres en un negociado (cmo en cualquier intervencin estatal sin control social?), donde incluso los importadores del sector pblico (que tambin deberan pagar el timbre) podran terminar subsidiando a los exportadores. As, como cualquier otra medida fundamentada en el libre mercado, el uso del timbre cambiario podra hacer que el acceso al mercado externo se restrinja solo para los grandes capitalistas importadores y exportadores con el poder suficiente para influir en el mercado y en la determinacin de cupos diarios de importacin, incluso dejando en manos de estos la decisin de qu productos importar. Igualmente, si el Banco Central entra en coalicin con estos grupos, a la final se terminara por devolver a los grandes capitales importadores y exportadores la capacidad de imponer el tipo de cambio segn su conveniencia, acelerando an ms la concentracin y centralizacin del capital en sus manos. La presencia de este tipo de riesgos exige que se proponga una visin de cmo afrontar la crisis y los desbalances externos desde una perspectiva que tenga en mira al pueblo ecuatoriano y su bienestar, y no la acumulacin del capital. Hace poco expusimos diez puntos de lo que puede er un borrador de una hoja de ruta econmica .

En este texto nos centramos rpidamente, sin pretender agotar las reflexiones, en las medidas que podran ayudar a enfrentar los desbalances externos. El objetivo de este texto es profundizar la discusin sobre qu debe exigir la sociedad en estos tiempos complejos y, por otro lado, disputar espacios de debate al neoliberalismo de segunda generacin que empieza a tomar vida gracias a la gestin del Gobierno de Correa. En este trajinar algunos zombis ya empiezan a salir de sus catacumbas e, incluso, hacen propuestas chantajistas condicionadas al retorno total al neoliberalismo basta ver el mencionado timbrazo proftico que plantea el hasta hace poco prfugo Alberto Dahik, gran arquitecto de la grave crisis que provoc el neoliberalismo en el Ecuador, y que ahora reflota gracias a la amnista que consigui por iniciativa del presidente Rafael Correa, quien incluso le ha brindado espacio en su tarima propagandstica.

Necesidad de controlar y regular el flujo de dlares
 

La actual crisis, agravada por la rigidez cambiaria, exige respuestas eficientes y rpidas que no pueden depender de la incertidumbre del libre mercado. Por lo tanto, se precisa introducir un verdadero control cambiario que permita manejar adecuadamente las divisas disponibles manteniendo una visin tcnica y, sobre todo, poltica de la economa. Tomemos como ejemplo lo que dijo tiempo atrs Paul Krugman, Premio Nobel de Economa: en poca de crisis aguda no queda ms remedio que recurrir a una suerte de toque de queda para restablecer (o establecer) las condiciones que permitan recuperar el control de la economa. Esto es an ms necesario para impedir una implosin catastrfica de la dolarizacin que, sin embargo, no puede ser -de ninguna manera- el objetivo de la poltica econmica: tengamos presente que la dolarizacin no es un fin en s mismo, sino apenas una herramienta de poltica econmica. Nada ms. As, las divisas provenientes de las exportaciones deberan ser manejadas directamente por el Banco Central, que tendra a su cargo disear y ejecutar un presupuesto para el uso de las mismas a partir de prioridades establecidas en funcin de objetivos especficos. Esto es, asegurar la importacin de bienes indispensables para la sociedad (p.ej. medicinas que no se produzcan localmente) y para el aparato productivo, sobre todo para pequeas y medianas empresas, sin favorecer a los grandes importadores con mayor capacidad de pago o la importacin de productos suntuarios. De este modo, quedara en manos del Banco Central la definicin de cuntos dlares entregar a los importadores. En paralelo habra que crear la posibilidad de extender crditos para importar medios de produccin e insumos con aranceles reducidos, siempre que esas importaciones estn en lnea con las demandas de una real transformacin de la matriz productiva y con la construccin de una economa solidaria. Es decir, apoyar las importaciones sobre todo de pequeas y medianas empresas del campo y la ciudad, productores cooperativos, agricultores indgenas, campesinos, etc.

En cambio, a los grandes importadores se les debe cargar mayores aranceles de importacin. Con esto, a diferencia del libre mercado, se busca que los importadores ms dbiles (pero que sostienen a gran parte del empleo en el pas) continen produciendo mientras que los grandes importadores (con mayores mrgenes de ganancia) paguen ms en la crisis. Al mismo tiempo se impondran sobretasas monetarias al uso de dlares para las importaciones de productos que alientan el consumismo; exclusivamente para este segmento de importaciones se podra establecer un sistema de subasta de dlares disponibles imponiendo cuotas muy bajas de importacin. Para aplicar esta poltica es necesario hacer una estratificacin de los diferentes agentes que participan en el sector externo de la economa. Tal estratificacin deber indicar cules son los agentes econmicamente ms poderosos y con capacidad de pagar los costos de la crisis. Este tipo de poltica de concesin de beneficios a los productores, sobre todo medianos y pequeos, as como a los exportadores, combinada con el manejo adecuado de las tasas de inters, debe tener como principal objetivo el mantenimiento del empleo dentro de niveles adecuados (se deben establecer objetivos claros sobre las tasas de desempleo y subempleo), al igual que la inflacin. Ese argumento de que necesariamente debe ser el salario y el empleo los que se ajusten en la crisis debe reemplazarse, buscando que sean las ganancias y las grandes fortunas las que paguen la crisis. Con el ingreso que se obtenga de las sobretasas a productos suntuarios y aranceles a los grandes importadores se puede crear un fondo para financiar las exportaciones. Pero ese fondo debe ser dirigido igualmente solo a pequeos y medianos exportadores, no a grandes exportadores que pueden mejorar su competitividad reduciendo sus mrgenes de ganancia. Lo que no se puede permitir es que el libre mercado sea el que determine el uso de las divisas escasas sin criterios que establezcan la priorizacin en su uso.

Recuperacin de mrgenes de accin monetaria

Nos guste o no, requerimos recuperar mrgenes de accin en poltica monetaria y cambiaria, siempre manteniendo la premisa de que el poder adquisitivo de los sectores populares no debe disminuir en la crisis (como proponen los neoliberales). Por el contrario, es urgente crear condiciones para reducir los mrgenes de ganancia de muchas empresas, que se encuentran en niveles inaceptables ms an en dolarizacin. Entonces, es necesario contar con cierta masa monetaria como variable propia que sirva de colchn en la crisis y que, luego, permita ampliar los mrgenes de accin de la poltica econmica. La idea es formar una masa monetaria que vaya aumentado acorde al crecimiento econmico del pas, pero sin la urgencia de disponer siempre con flujos crecientes de exportaciones. Tomemos en cuenta que si el Ecuador no exporta, no puede aumentar sus dlares sin recurrir a los mercados financieros; de modo que, especialmente en pocas de shocks externos, se tiene una masa monetaria fija o que inclusive puede reducirse por efectos del mismo shock (y de las expectativas). Es decir, la dolarizacin sin combinacin con otros instrumentos monetarios condena al Ecuador a una dependencia total de los vaivenes del mercado externo.

As, por ejemplo, mientras se mantenga la incautacin de las divisas de exportacin, las empresas exportadoras recibiran una parte de sus ingresos en un dlar electrnico ecuatoriano , que les serviran para pagar determinadas transacciones internas, como impuestos, o para cancelar obligaciones bancarias o compras de bienes y servicios provenientes de otras empresas. Posteriormente se podra ampliar este mecanismo para el pago -parcial- de salarios (es decir, una parte en dlares lquidos y otra en dlares electrnicos); la fraccin de salario pagada en moneda electrnica servira para que la ciudadana pague servicios pblicos e incluso impuestos. Todo este manejo monetario requiere darse sobre la base de una slida credibilidad y confianza que son pilares fundamentales para el sistema monetario. En este punto, para paliar las devaluaciones de los pases vecinos, por ejemplo, los exportadores podran recibir un monto mayor en dinero electrnico a los ingresos en dlares que realmente les corresponden, a ms de crditos preferenciales financiados con los ingresos de las sobretasas cambiarias. Esto siempre que esos recursos contribuyan a sostener el poder adquisitivo de los salarios, asegurar los empleos y no a financiar ganancias extraordinarias de los exportadores. Es decir, el financiamiento con dinero electrnico deber apoyar preferentemente a los pequeos y medianos exportadores, no a los grandes exportadores que tienen ms capacidad para pagar de sus ganancias los costos de la crisis. Igualmente, el Gobierno podra pagar parte de la inversin pblica con este dinero electrnico o en bonos (denominados en este dlar electrnico ecuatoriano), al que habra que asegurar su aceptacin con un manejo econmico que genere confianza: este -insistimos- es uno de los requisitos fundamentales para que pueda funcionar el esquema monetario y cambiario propuesto. Los importadores de aquellos bienes no indispensables tendran que cancelar un sobre precio (sobretasas) al Banco Central por los dlares requeridos para realizar dichas compras en el exterior, que podran ser cancelados solo parcialmente con dinero electrnico. En lnea con esta propuesta se podran subastar estos dlares electrnicos para introducirlos en la economa, pero dentro de mercados segmentados y no de un solo mercado general. Esto de ninguna manera debe implicar la confiscacin de los dlares en manos de la ciudadana. No se puede forzar la desdolarizacin (incluso porque eso creara un colapso del sistema financiero).

En realidad se debera abrir la puerta para un rgimen de convertibilidad, que tendra un soporte efectivo con la presencia activa de este dinero electrnico en la economa nacional. Para lograrlo es necesario crear mecanismos de incentivos que motiven a la poblacin a utilizar el dinero electrnico en vez de los dlares (por ejemplo descuentos en pagos de servicios bsicos o en la compra de productos de primera necesidad o en el acceso a los crditos). Y, por cierto, el manejo de este dinero electrnico debe darse con total responsabilidad, al margen de las apetencias electorales de cualquier Gobierno y al margen de los intereses particulares de los grandes capitales (especialmente importadores y exportadores). Por tal motivo es necesaria una reestructuracin de la forma como se administra el Banco Central, sin llegar a la supuesta autonoma propuesta por los neoliberales, sino bajo una direccin alineada a los intereses de la sociedad . Aceptmoslo, la dolarizacin definitivamente no puede ser el objetivo de la poltica econmica. Incluso cabe analizar la posibilidad de que, sin dolarizacin, el rendimiento econmico del pas durante el boom petrolero -que concluye- pudo haber sido mucho mejor. Y tambin debe quedar claro que, si se toman las medidas adecuadas, s se podra salir de una manera ordenada de la dolarizacin; decisin que habra que asumirla de manera responsable antes de que la dolarizacin (sin dlares) nos expulse de forma atropellada. La gran mayora de pases del mundo posee moneda propia y, con todas sus virtudes y defectos, la posibilidad de ajustar la masa monetaria a los requerimientos de la economa (por ejemplo ajustando las tasas de inters) es un aspecto que permite el desenvolvimiento normal de la misma. Es ms, ante shocks externos negativos de gran magnitud (cmo el actual?), la dolarizacin puede que sea totalmente inviable.    El problema no es que la masa monetaria de un pas sea variable, el problema radica en las instituciones, las relaciones de poder y los mecanismos por medio de los cuales se administra esa masa monetaria. Si el control de la misma est en manos de banqueros u otros segmentos de la burguesa interesados en acumular a como d lugar- ms y ms capital, o de gobernantes irresponsables, estos grupos la utilizarn para cumplir sus intereses. Por tanto, la administracin de la masa monetaria (y la eleccin de un respaldo adecuado para la misma) tiene que hacerse de manera tcnica, pero al mismo tiempo poltica, alejada de los intereses de los grupos de poder dominantes, y alineada a los intereses de las grandes mayoras. Esto, de nuevo, ratifica la necesidad de que la administracin del Banco Central cambie de forma dramtica, sin caer en la trampa de la falsa autonoma neoliberal, ms bien promoviendo una participacin social (con economistas polticos y no slo con tecncratas)./1 

Para reflexionar


Las propuestas que se acaban de presentar no son ni una panacea ni una alternativa indiscutible de accin para enfrentar la crisis y los desbalances externos. Tampoco son propuestas suficientes para superar los extractivismos y, menos an, la condicin capitalista de nuestra economa. Simplemente son esbozos para la construccin de respuestas destinadas a enfrentar los actuales retos externos de la economa, que se irn completando a medida que los distintos sectores de la sociedad vayan integrndose en la discusin de una propuesta que permita transformar estructralmente la economa ecuatoriana. Esta propuesta no se inserta en la lgica del todo o nada de la receta neoliberal, y mucho menos en el continuismo del corresmo. Estas son alternativas que se construyen a partir de las experiencias de otras crisis, que pueden servir como punto de partida para un plan de ruta orientado a la construccin de otro Ecuador: un pas diferente, cuya economa se organice a partir de los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza.


 

Los autores son Economistas ecuatorianos (FLACSO), agradecen los valiosos comentarios y cuestionamientos de Wilson Prez, doctor en economa (FLACSO).

[1] Estamos conscientes de los problemas que esta decisin implica. Cualquier incremento de oferta monetaria va dinero electrnico podra traducirse tambin en incremento de importaciones, reduciendo reservas. Tambin la relacin dlares billetes/(depsitos + moneda electrnica) podra reducirse, haciendo ms difcil la defensa del sistema financiero. Por eso, entre las tareas a asumir se encuentra el impedir que el tipo de cambio dlar electrnico/ dlar billete se transforme en un indeseable factor de inestabilidad y de fomento a la especulacin. Es en cuestiones como estas en donde los economistas, apoyados con instrumental tcnico, tienen que hacerse presente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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