Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2015

Entrevista a Rodrigo Karmy (Parte II)
ISIS como vanguardia del capitalismo contemporneo

Miguel Carmona y Nicols Slachevsky
Carcaj


Rodrigo Karmy Bolton es filsofo y acadmico del Centro de Estudios rabes de la Facultad de Filosofa y Humanidades de la Universidad de Chile. Recientemente ha publicado en Argentina el libro Polticas de la Ex-Carnacin: Una Genealoga Teolgica de la Biopoltica, y se encuentra pronto a aparecer Escritos brbaros. Ensayos sobre razn imperial y mundo rabe contemporneo, su ltimo libro, por Lom Ediciones.

A comienzos de noviembre le escribimos para conocer sus perspectivas sobre la cuestin palestina y la tercera Intifada que pareca comenzar a desatarse. La entrevista an estaba en proceso cuando los acontecimientos del 13 de noviembre en Pars nos llevaron a retomar nuevamente la conversacin, agregando algunas preguntas sobre ISIS, el fenmenos del terrorismo y las perspectivas del mundo rabe en las condiciones del capitalismo contemporneo.

Publicamos en esta entrada la segunda parte de esta entrevista.

 

-Carcaj: Yendo ms all del fuerte impacto que han producido los atentados simultneos ocurridos en Paris el ltimo viernes, queda la fuerte impresin de que hay una enorme dificultad para pensar claramente en lo sucedido: desde hace un tiempo se viene afirmando que en los orgenes de ISIS hay una gran responsabilidad, directa e indirecta, de las potencias occidentales, estas mismas parecen mostrar una dbil voluntad, muy sujeta a los maquineos geopolticos de occidente en la zona, de acabar con ISIS sobre el terreno, pero al mismo tiempo ISIS parece consolidarse cada vez ms como una verdadera amenaza para los pases occidentales. Pareciera entonces que el asunto no se puede reducir simplemente a la cuestin del terrorismo, que no solo hay muchos factores ms en juego, sino una historia larga en la que se inscribe esta actualidad del tema del terrorismo. Cmo crees t que se podra trazar una genealoga de un movimiento como EI y de los recientes atentados en Paris?

-Rodrigo Karmy: Ante todo, una genealoga de ISIS tendra que partir desde el presente. Y el presente consiste en la devastacin generalizada delnmos imperial de corte estatal-nacional configurado por los acuerdos de Sykes-Picot firmados en 1916 por Gran Bretaa y Francia y ratificados en 1920 por la Cumbre de Pars. ISIS es el sntoma de su mutacin. Y como sntoma expresa lo que no es y es lo que no expresa. Expresa lo que no es pues se plantea como si fuera el verdadero islam al que todos los musulmanes debieran seguir; y es lo que no expresa porque acta como una autntica empresa neoliberal de corte necropoltico que, apropindose del dinero de los bancos abandonados en Iraq y Siria, extrae y distribuye petrleo como botn de conquista de las ciudades sobre las que avanza.

ISIS es sntoma del vaciamiento del nmos articulado por Sykes-Picot. Si este ltimo termin por estructurar un territorio que haba perdido sus fronteras debido al desmoronamiento del Imperio Turco-Otomano, dividi sus zonas y explot sus recursos en favor de las potencias coloniales occidentales: como define Schmitt respecto de todo nmos, Sykes-Picot instal un modo de apropiacin, de divisin y de explotacin colonial.

Sin embargo, aunque an no contemplamos su fin, Sykes-Picot parece haber terminado. Las posibilidades del discurso estatal-nacional que se apoyaban en l parecen estar agotadas: si este discurso tuvo en el nacional-populismo rabe una resonancia decisiva, el proyecto pan-rabe y su vocacin liberadora parece haber quedado atrs. La forma impuesta por Sykes-Picot est vaca. Su vaciamiento se habra iniciado, a nivel exterior, con el triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial en el que los EEUU desplaz al eje franco-britnico y, a nivel interior, con la guerra de 1967 que despoja a Egipto de su liderazgo regional y, progresivamente, deslegitima al discurso pan-rabe de su fuerza movilizadora.

A nivel exterior, desde 1945 los EEUU se han implicado en la regin sostenidamente, al punto que slo entre 1940 y 1967 las compaas petroleras estadounidenses aumentaron su control desde un 10% a un 60% en desmedro de las compaas inglesas que disminuyeron desde el 72% en 1940 al 30% en 1967. A nivel interior, con la guerra de los 6 das, 1967 inicia el proceso que desembocar en los acuerdos de Camp David entre Egipto con Israel que, como plantear Samir Amin, tuvo dos consecuencias clave: a) articulacin de una poltica econmica neoliberal (infitah); b) giro ideolgico egipcio hacia los EEUU y ya no hacia la URSS, bajo el mando de Sadat. As, 1967 inicia el proceso por el cual la matriz estatal-nacional de Sykes-Picot sobre la cual se apoyaron los proyectos nacional-populares iraques, egipcios y sirios entre otros, es llevada a su punto cero, exhibiendo su complicidad con la nueva gida imperial liderada por los EEUU. Ya no hay liberacin sino sumisin, ya no hay victoria, sino derrota. En Poltica y sociedad en Oriente prximo el pensador Nazih Ayubi ha mostrado cmo es que el nmos de Sykes-Picot configur al Estado rabe de manera hipertrfica en el sentido que jams logr instalar procesos de hegemona inflando de este modo, a sus ejrcitos y policas. Es decir, que su carcter hipertrfico implic un ejercicio gubernamental enfocado exclusivamente en el control militar y policial con el efecto inmediato de oligarquizar a los gobiernos en estrecha complicidad con la permanente intervencin imperial a nivel regional. La hipertrofia del Estado rabe se acelera despus de 1967 y, dira, se consuma desde 1991 con la Guerra del Golfo, hasta la fecha con la devastacin del Estado iraqu y la promocin incondicionada de la guerra civil en Siria. El Estado rabe ha terminado por implosionar sin retorno e ISIS es, en este sentido, su sntoma mortfero.

El conflicto entre la antigua forma que exhibe su caducidad y la nueva forma de imperialidad que promueve una perpetua guerra civil global, se ha dejado entrever de dos modos: con las revueltas rabes de 2011 e ISIS. Las primeras fueron la impugnacin radical que intent restituir unhabitar que haba sido destruido hace ya demasiado tiempo (por la complicidad entre las oligarquas rabes y el imperialismo) y que comenzaron a tomar forma desde el ao 2003 durante la invasin norteamericana a Irak; el segundo, fue la inversin completa de las revueltas que transform todo posible habitar en parte de la maquinaria blica de corte empresarial. Las revueltas posibilitaron una vida comn en la que diversos actores convergieron en las plazas, ISIS introdujo nuevamente la violencia sectaria de manera incondicional, las revueltas abrieron la imaginacin, ISIS la destruy sustituyndola por una inflacin de lo imaginario, las revueltas constituyeron una impugnacin a la soberana como forma poltica, ISIS restituye la gida soberana y la ejerce en su emprendimiento necropoltico.

A esta luz, ISIS opera desde lo que he llamado en otro lugar, un necro-espectculo es decir, una exhibicin meditica de su poder de muerte que constituye un reverso especular de la esttica de Hollywood. De ah que sus ejecutados vistan el mismo traje naranjo igual a los que se visten a los prisioneros de Guantnamo. Como una respuesta desde los mismos signos, tecnologas y violencias, el espectculo asumido como mundo es decir, la aniquilacin de todo mundo a favor del globo como finitud e ilimitacin econmica significa, por consiguiente, que la guerra civil global en la que vivimos, no puede mas que desplegarse espectacularmente. He aqu la raz de la obsesin occidental por ISIS: ste ejerce un poder de muerte y calla su poder promotor de la vida, mientras Occidente se afana en su poder sobre la vida y oculta su sistemtico poder de muerte.

En este contexto, ISIS se convierte en un sntoma que todos rechazan, pero del que todos gozan, que todos condenan pero del cual todos se sirven. Por eso, la poltica de los EEUU y la OTAN hasta antes de los atentados haba sido la de un laizzes faire que dejaba hacer a ISIS en funcin de horadar al rgimen sirio, apoyndole implcitamente desde Arabia Saudita (que le financia y contrarresta la hegemona iran), a Israel (que le compra petrleo y le brinda ayuda mdica a sus combatientes pues le conviene el debilitamiento sirio) y a Turqua (que desde que instala sus tropas en Irak, intenta hacer lo posible por contrarrestar a la resistencia kurda); y para qu decir de Rusia que ha comenzado un bombardeo intenso pues no quiere ver caer al rgimen sirio de ninguna forma, por las consecuencias que ello tendra en sus intereses geopolticos inmediatos y en su proyeccin geoeconmica de crear una zona Eurasitica que desplace econmicamente a los EEUU. Por eso, todo anlisis que aborde el problema desde la religin o desde la nocin del choque de civilizaciones est completamente alejado del fenmeno en cuestin. Se trata de la actualizacin de la configuracin de una guerra civil global como forma ltima de la imperialidad pastoral y el modo en que termina por imponerse en el mundo rabe contemporneo. Se trata de la guerra como forma institucionalizada de gubernamentalidad, antes que de lo que normalmente entendemos por religin. Esta ltima se subsume a la primera, y, por eso, por cada proclama religiosa, sta se ve privada de su verdad. Y, por eso, debo decir que el anlisis que, entre otros, desarrolla Slavoj Zizek en su pequeo texto Islam y modernidad (que lleva consigo un subttulo que a todo catlico debiera entusiasmar reflexiones blasfemas) me resulta ingenuo y tan sintomtico a la vez, en lo que se refiere a una cierta izquierda intelectual europea que, muchas veces parece ser ms europea que de izquierda.

-Carcaj: Cmo ves que se trenza hoy en da el fenmeno del terrorismo con el tipo de dominacin occidental, es decir, tanto internamente, en el tipo de gobierno que ejerce hacia el interior de sus fronteras, gobiernos basados en la lgica de la seguridad y de la defensa de la soberana, como hacia el exterior, en su relacin al mundo rabe? A qu tipo de configuracin global crees que responde la realidad actual del terrorismo?

-Rodrigo Karmy: Esta es una pregunta clave, porque todo pasa, precisamente por las trenzas de un terrorismo que, como ha visto Danilo Zolo, no se circunscribe simplemente a los grupos que habitualmente calificamos de terroristas sino que constituye un modo preciso de gestin gubernamental a nivel global (es lo que Zolo llama terrorismo humanitario). O, como ha insistido Giorgio Agamben desde el 2001, nuestro tiempo ha convertido el estado de excepcin en un verdadero paradigma de gobierno. En este registro, pienso que el trmino terrorismo es demasiado vaco y opera inmediatamente como una actualizacin de la otrora figura del brbaro en la que se pona en juego una enemistad absoluta. Y cuando digo absoluta me refiero al problema que el propio Schmitt adverta respecto de las guerras desatadas a favor de la humanidad: que el enemigo pierde su estatuto humano y se desencadena una verdadera guerra exenta de tiempo y espacio, tal como la ha proyectado EEUU durante estos ltimos aos. El resultado de ello slo puede ser la configuracin de una guerra civil global (ya no mundial) como forma ltima de gestin de las poblaciones. Les deca hace un rato que, la guerra ha trastocado al espacio y al tiempo: al espacio porque se ha vuelto global y al tiempo, porque se ha convertido en infinita.

A esta luz, se produce todo un juego espectral: todo ciudadano del planeta se vuelve una potencial amenaza, el enemigo de la humanidad (el terrorista en cuanto forma moderna del brbaro) puede estar en cualquier sitio, listo para hacer estallar sus bombas. Lo que aqu se ha multiplicado de modo hiperblico, es la excepcin soberana que se ha soltado de su centro estatal-nacional y recorre el planeta en una inscripcin en la racionalidad econmico-gestional que administra a las poblaciones con cuotas precisas de terror. Poblaciones enteras desplazadas, refugiadas o simplemente exterminadas. Poblaciones que incluso que terminan como cuerpos flotantes en el mar que jams pudieron cruzar. Todo esto, es parte del juego espectral de la guerra civil global que define a nuestra contemporaneidad. Es el refugiado un potencial terrorista? Es el refugiado una amenaza econmica o securitaria o ambas? Estas son las preguntas que se formulan en relacin al llamado problema de los inmigrantes en Europa que, en el fondo, patentiza el hecho de que Europa misma est migrando de s en cuanto su lugar de metrpolis colonial se ha difuminado cada vez ms.

Ahora bien, no es posible comprender la deriva de nuestro tiempo si no vemos la dimensin espectacular que le acompaa. Ms precisamente, sin comprender que estamos frente a un necro-espectculo que no abre terreno al acontecimiento, sino que, una y otra vez, lo hunde en la trama de la circulacin trasnacional del capital.

As, como el golpe de Estado en Chile fue necro-espectacular precisamente porque articul una trama espectacular bombardeando La Moneda, o, del mismo modo, en que los EEUU bombardearon Bagdad el 1991 y el 2003 en transmisiones en vivo a travs de CNN, los movimientos como Al Qaeda e ISIS tambin han convertido su accin terrorista en verdaderos espectculos. Por ejemplo, los objetivos de los atentados del 2001 y del 2015 veremos una diferencia central: las Torres Gemelas se erigan en el smbolo de la libertad econmica; en el atentado en Pars, el objetivo son el teatro, el caf Batacln y el estadio de futbol, como smbolos de las libertades pblicas. La libertad econmica, propia de los EEUU, la libertad poltica propia de Francia.

Pero hay ms: si me permiten jugar con los elementos fsicos, tal como haca Schmitt, en su momento, dira lo siguiente: un ataque a los EEUU deba hacerse por aire porque es precisamente ese elemento sobre el que los estadounidenses han desarrollado sus tecnologas, estrategias y formas de dominio imperial. As, frente a los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, los EEUU lanzaron la bomba atmica desde el aire, luego desarrollaron una carrera espacial sin precedentes en la historia y terminaron por conquistar el nmos atmosfrico, al punto que cuando ocurrieron los atentados a las Torres Gemelas, el propio Presidente de los EEUU desapareci en el Air Force 1 que asumi la funcin no de simple transporte, sino de sustituto areo de la misma Casablanca, como centro de operaciones. En este sentido, el atentado de Al Qaeda se dirige contra esa libertad econmica que tiene como elemento el aire y como smbolo fundamental las Torres Gemelas. Por otra parte, los recientes ataques a Francia por parte de ISIS deban hacerse por tierra porque cuando Francia se constituy en la gran metrpolis planetaria durante el siglo XIX, lo hizo desde una visin terrestre (tanto as, que Waterloo marca la hegemona acutica de Gran Bretaa contra el carcter terrestre de Francia, precisamente). Es desde esa visin terrestre que Francia conquista Europa bajo el mando de Napolen y promoviendo sus diferentes colonias en Hait, Argelia, su primera entrada en Egipto, etc. Es en tierra donde se juegan las libertades pblicas (las libertades de la ciudad, precisamente). A esta luz, estamos en presencia de un verdadero terrorismo espectacular en que Al Qaeda e ISIS son slo dos formas muy precisas que engarzan con el actual poder gubernamental. Por eso, no son acontecimiento sino encadenamiento a la misma circulacin necropoltica del capital global.

-Carcaj: Es un lugar comn en el discurso occidental hoy da presentar el islam radical como una expresin de barbarie, apelativo que por extensin parece querer denominar la diferencia con el mundo rabe en general, cosa que se presiente ya en los discursos de Marie Le Pen, por ejemplo, y que est dando pie a un fuerte sentimiento de islamofobia en los pases occidentales. Es inevitable ver, sin embargo, que en el terrorismo islmico no hay solamente la expresin de un fanatismo religioso, una diferencia cultural, como podra hacer querer ver la teora del choque de civilizaciones, sino un discurso poltico con todas sus letras, un cierto modo, horroroso por cierto, de hacer poltica, que subordinando a sus fines el discurso religioso se posiciona (y de hecho nace como una posicin) respecto de occidente. cules crees t que son las claves para entender el fenmeno del fundamentalismo islmico dentro del mundo rabe?

-Rodrigo Karmy: Ante todo, habra que evitar las explicacin unilateral de corte orientalista que se expresa la tesis que no han dejado de inundar el campo acadmico y meditico contemporneo y que se presenta desde Bernard Lewis a Samuel Huntington y que la politologa sudaka actual (chilena) no deja de repetir como una verdadera autmata: el islam sera una religin intrnsecamente autoritaria y militarista y, en ese sentido, no es extrao lo que ha ocurrido con sus facciones fundamentalistas, sino que obedece a que esta religin sera intrnsecamente violenta. Y, como tal, el islam sera una religin esttica que se habra quedado en la poca medieval. De esta tesis se derivan todos esos coloquios polticamente correctos sobre Dilogo de civilizaciones que inundan la actual liturgia acadmica premunida de su tica liberal de corte consensual y su melosa apelacin a la tolerancia.

Mucho ms til que celebrar la agotada liturgia liberal en estos aburridos coloquios, me parece clave, el reflexionar sin ambajes sobre Orientalismo de Edward Said que, a pesar de todos sus problemas, plantea algo decisivo: la diferencia Oriente-Occidente no es una diferencia sustancial sino estratgica: Oriente y Occidente no existen en s mismos, sino slo en la relacin estratgica que los constituye. Por eso, el orientalismo no es un simple prejuicio que los occidentales mal informados tienen del Oriente rabe-musulmn, sino una verdadera mquina de guerra en cuya performatividad se producen modos de exclusin e inclusin en que se decide qu es humano (civilizado, occidental, etc.) y qu no lo es. En este sentido, el orientalismo no es simplemente un discurso de poder como deca Said, sino visto ahora desde Agamben- podramos decir que es ante todo, un dispositivo antropogentico en el que se produce la humanidad del ser vivo hombre al precio de excluir de s una animalidad. As, la diferencia entre Oriente y Occidente es correlativa a la diferencia entre animal y humano. Es en este dispositivo donde se produce la islamofobia que revive los viejas imgenes que el catolicismo enarbolaba sobre los musulmanes en la otrora Espaa imperial.

Ahora bien, si ponemos esta cesura en la ptica del trayecto imperial que hemos trazado anteriormente, el orientalismo se articulara de este modo: durante el perodo hispano-portugus de la evangelizacin, la diferencia se da entre cristiano y musulmn o entre aqul que ser salvado por la fe y aqul que ser abiertamente enviado al infierno por hereje; en el momento franco-britnico de la civilizacin la cesura se produce en relacin a la diferencia entre brbaro y civilizado donde el trmino brbaro actualiza el otrora trmino greco-latino pero ahora en el nuevo horizonte de inteligibilidad del capitalismo decimonnico; y, finalmente, en el momento estadounidense de la democratizacin la cesura orientalista opera dividiendo entre los demcratas y los autoritarios, entre los que parlamentan y los que hacen acciones terroristas.

En cualquiera de los tres casos, hay una matriz pastoral que se consuma como imperio y que opera en funcin de la conduccin de los cuerpos y almas de las poblaciones: se trata de liberar el alma de los pueblos oprimidos por los nuevos romanos. No por nada, Orientalismo de Said comienza con el epgrafe de Marx del 18 de Brumario: Ellos no pueden representarse a s mismos, deben ser representados. Es decir, deben ser gobernados conducindoles sus almas. En este plano, es preciso desactivar la argumentacin orientalista que, finalmente, cesura al mundo entre los salvos y los condenados y que muestra de este modo, la profunda metafsica del resentimiento a la que apela, precisamente porque se anuda desde una matriz pastoral que, como tal, tiene una dimensin misionera que en nuestro tiempo se expresa en la figura de la democracia.

En este plano, el orientalismo opera sobre el islam insistiendo en que es una religin que no se ha secularizado y que, por tanto, se habra quedado en la poca medieval. Falto de progreso, exento de modernidad, el orientalismo no slo no logra ver algunas diferencias bsicas del islam respecto del cristianismo, sino que obnubila la enorme discusin interna que ha habido durante los ltimos tres siglos al interior del islam y que le alteran a la luz de mutaciones decisivas.

Sera muy largo extenderme en ello, pero esquematizando lo que seal en una pregunta anterior, establecera tres diferencias del islam para con el cristianismo: en primer lugar, el islam es una religin proftica, y no pastoral, por tanto, ste no puede concebirse como una religin estatal no slo porque el trmino Estado no aparece jams en el Qurn, sino porque al no tener un carcter pastoral no puede configurar una gubernamentalidad precisa. El cristianismo clausur el asunto ofreciendo una gubernamentalidad gracias al pastorado, el islam lo dej abierto, no obstante, los esfuerzos de las escuelas ms literalistas para ello que, si bien, instituyen un rgimen de obediencia, jams una doctrina de Estado. En segundo lugar, en el islam Dios no es un Padre sino es lo Uno. Esto hace toda la diferencia con el cristianismo que adems, es una religin del Hijo (es decir, de la oikonoma). Esto abre, por cierto, enormes complicaciones internas, pero a su vez, tremendas posibilidades: ante todo, la imposibilidad de fundamentar teolgicamente las jerarquas (es la impugnacin que hacen las feministas musulmanas hoy como el caso de Amina Wadud) y por tanto, la imposibilidad de fundar algo as como un gobierno del mundo que, en la tradicin cristiana es fcil de pensar gracias a la nocin del Hijo. En tercer lugar, para el islam el hombre es unhalifa es decir, un sucesor de Dios en la tierra y no una persona como opera en la tradicin cristiana. La diferencia es central: en cuanto sucesor ste delega el poder de Dios en la tierra en una suerte de relacin de fideicomiso, pero jams el hombre se presenta con que la sustancia divina y la humana se anuden ontolgicamente en una misma unidad personal. En otros trminos, la antropologa musulmana no descansa en la idea de la Encarnacin como si ocurre con la antropologa cristiana y, por tanto, jams el rey podra detentar en s mismo los dos cuerpos como ocurri en la configuracin de la teologa poltica cristiana.

Sin embargo, en su inscripcin en el horizonte moderno, el islam experiment una suerte de estatalizacin que tiene mltiples derivas pero que, como plantea Franois Burgat, es preciso leer como un proyecto afirmativo que disputa la universalidad desde el Sur mediterrneo al Norte que lo subyuga. Pero, a mi me parece que, incluso siguiendo la reflexin de Burgat, el llamado islam poltico implic una mutacin decisiva de sus categoras teolgicas clsicas, convirtindose en un islam propiamente gubernamental. Mutacin exactamente inversa a la indicada por Schmitt. Si este ltimo destacaba que todos los conceptos de la moderna teora del Estado son conceptos teolgicos secularizados podramos decir que para el islam poltico moderno la frmula se resume en esta otra: todos los conceptos jurdico-religiosos de la poca del islam clsico, pasan a ser conceptos polticos divinizados. Y, me parece que sta es la tragedia del islam poltico, pues, al situarse como un reverso especular respecto de la modernidad occidental no puede sino profundizarla en el momento en que pretende su conjura.

Por eso, la clave para comprender a ISIS no creo que se halle en el islam como tal o en s mismo (como si pudiera haber un como tal), sino ante todo, en el nuevo escenario de una modernidad catastrfica, que ha implicado la devastacin de un habitar y la puesta en circulacin de la guerra civil global que hoy se torna la situacin normal en la que vivimos. Sin esa situacin no habra ISIS. Sin el apoyo regional (Arabia Saudita, Turqua, Israel) y occidental a ISIS (EEUU, OTAN) que le han apoyado explcitamente al principio y luego implcitamente dejndolos hacer para derruir al rgimen sirio, difcilmente habra ISIS. Pero reitero: ISIS es tan slo un sntoma que hace gozar a todos, pero el problema son quienes gozan con ISIS, precisamente. ISIS es un sntoma hiperblico de la catstrofe que nos asola, no slo a los rabes, sino a todos por igual. De este modo, si se pretende inteligir a ISIS diremos que ste es un verdadero proyecto de modernizacin, si se quiere, en el que la forma empresa y su vocacin necropoltica calzan sin fisuras. En este sentido, ISIS es la vanguardia del capitalismo contemporneo, no su retraso medieval como insiste el orientalismo y su optimismo progresista. Sin embargo, el verdadero acontecimiento que tuvo lugar en el mundo rabe no es ISIS (ni tampoco lo fue Al Qaeda), sino que fueron las revueltas del 2011. Son las revueltas las que abren un hiato, una discontinuidad en el alegre paisaje de la complicidad entre las oligarquas rabes y las potencias occidentales, son las revueltas y no ISIS las que descubren la posibilidad de una vida comn. Y fue contra esa posibilidad que la maquinaria imperial ejerci su conjura. Por eso Francia bombardea civiles en Raqqa, replicando lo que ISIS hizo en Pars, mientras el pueblo francs an llora a sus muertos. Eso define a la nakba en la que hoy todos vivimos.


Fuente original: http://www.carcaj.cl/2015/12/isis-como-vanguardia-del-capitalismo-contemporaneo-entrevista-a-rodrigo-karmy-parte-ii/



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