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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2015

Elecciones en Espaa: la agona del bipartidismo

Atilio A. Boron
Rebelin


Con las elecciones de ayer el orden poltico posfranquista parece haber llegado a su fin. Este reposaba sobre un bipartidismo en el cual el Partido Popular, el heredero directo del franquismo, y el PSOE, convergan en un consenso eminentemente conservador que muchos analistas y publicistas edulcoraron calificndolo de centrista y que, perversamente, erigieron como el modelo a imitar por las nacientes democracias latinoamericanas en la dcada de los ochenta. En realidad esa convergencia hacia el centro no era tal: la preservacin de la monarqua y los privilegios de la Iglesia Catlica, la invisibilizacin de la historia de la repblica, la impunidad de los crmenes de la dictadura franquista, la adhesin a la OTAN, la indigna sumisin a la hegemona estadounidense, y la capitulacin ante el gran capital y, ms recientemente, ante la Troika que realmente gobierna en Europa definen una agenda que slo como producto de una malintencionada confusin podra ser caracterizada como de centro. Al igual que ocurre en la Argentina y el resto de Amrica Latina, la nocin de centro es un eufemismo para evitar decir derecha. Este proyecto no slo se desmoron en Espaa a causa del impacto de la crisis capitalista y su inusual virulencia sino tambin debido al descubrimiento de una trama mafiosa de corrupcin que mientras empobreca a la ciudadana y condenaba a uno de cada cinco espaoles al desempleo enriqueca escandalosamente a la oligarqua financiera e industrial.

A partir de los resultados conocidos anoche no hay sino una chance de formar un gobierno: una gran coalicin entre el PP y el PSOE, pero esto sera la institucionalizacin del proceso de putrefaccin del segundo antao referencia obligada de la clase obrera espaola- y su conversin en un partido neoliberal ms; y de confesin de impotencia poltica del primero, que para gobernar tendra que asociarse a su otrora rival histrico. Es la vieja Espaa, aquella que segn el hermoso verso de Antonio Machado poda helarte el corazn, la que parece a punto de morir. Pero hay momentos histricos en los que, recordaba Gramsci, lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir. Y esta es la situacin que hoy presenta Espaa. Hay sntomas que preanuncian la llegada de lo nuevo, pero por ahora este carece de la fuerza suficiente para derrotar definitivamente el viejo orden. Tal vez el PP y el PSOE sellen esa alianza. Sus homlogos lo hicieron en Alemania y hoy, en Nuestra Amrica, lo estn haciendo en Venezuela, donde los socialdemcratas y socialcristianos, adecos y copeyanos, se sientan en torno a la MUD para acabar con la revolucin bolivariana. Pero si tal cosa ocurriera en Espaa los das del PSOE estaran contados. PODEMOS y sus aliados han logrado 69 escaos en el Congreso de Diputados, pero con una estrategia electoral ms inteligente y unitaria -incorporando a Izquierda Unida en la coalicin de izquierdas y abandonando el absurdo macartismo del que PODEMOS hizo gala durante la campaa- esta coalicin podra haber desplazado al PSOE del segundo lugar y convertirse en el eje de cualquier alternativa de gobierno. Esto no tiene nada de ilusorio pues esta coalicin logr plasmarse en Catalua y obtuvo la primera mayora; y entr en segundo lugar en Madrid, Valencia, Navarra y Galicia e hizo una estupenda eleccin en el Pas Vasco. Para resumir: la unidad de las izquierdas no ocurri esta vez, pero la leccin parece que ha sido aprendida: la unidad paga. En ese sentido, el discurso del lder de PODEMOS, Pablo Iglesias, al darse a conocer los resultados reflej un viraje hacia la izquierda de sus titubeantes definiciones anteriores, cuando eluda definirse como tal. Y lo hizo incorporando dos innovaciones originarias en la experiencia de la izquierda latinoamericana. La nocin de una Espaa Plurinacional, como Bolivia; y el voto de confianza ciudadano a mitad de mandato, lo que la Constitucin Bolivariana designa como referendo revocatorio. Estas son propuestas que conmueven hasta sus cimientos el consenso conservador dominante durante cuarenta aos en Espaa, con un gobierno como el del PP que cosech la repulsa de dos de cada tres espaoles y que, por lo tanto, no puede desconocer el rotundo mensaje que le enviara la ciudadana espaola. La inestabilidad y la incertidumbre sern los signos de los tiempos que se vienen. Los observadores no dejan de apelar al adjetivo histrico para definir al momento actual. Sectores polticos que carecan por completo de representacin parlamentaria en el estado espaol ahora cuentan con un bloque de 69 diputados. No es suficiente para decir que se abre un nuevo perodo histrico, o se produce un cambio de poca; pero, sin duda, es un alentador punto de partida. Habr que ver qu es lo que hacen y cmo actan esos representantes de la voluntad popular y si demuestran su capacidad para sortear las trampas que las democracias burguesas le tienen reservadas a quienes pretenden cambiar al mundo para hacerlo mejor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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