Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2015

"Los muros de la Vergenza" en Amrica Latina

Tarik Bouafia
Investig'Action


Aunque la pobreza ha disminudo mucho durante este ltimo decenio, Amrica Latina sigue siendo la regin del mundo con mayor desigualdad, slo adelantada por el frica subsahariana. Con ansia de protegerse y diferenciarse, las familias pudientes no vacilan en gastarse un dineral para atrincherarse dentro de verdaderas fortalezas, tales como las que vemos en Per y en Brasil.


Ms de cuarto de siglo despus de que cayera el Muro de Berln y cuando los panegiristas del neoliberalismo no se cansan de glorificar los mritos de la globalizacin, en el mundo nunca se ha visto semejante cantidad de muros. Cada da ms presentes en Europa, construdos para protegerse de los inmigrantes y refugiados que huyen de la guerra y de la miseria, los muros se han vuelto nuevos marcadores geogrficos y se supone que han de repeler a los indeseables.

Lo que se sabe menos y se ve menos es que esas inmensas fortalezas sirven tambin para separar a los ricos de los pobres y crean pues horrendas segregaciones sociales, territoriales y tambin raciales. En Amrica Latina, donde la desigualdad siempre ha sido particularmente patente, la construccin de muros se ha acelerado estos ltimos aos y ahonda un poco ms la zanja que separa a los que lo possen todo de quienes no poseen nada.

Construidos para que los de arriba no se mezclen con los de abajo

Ya van cuatro aos que los habitantes del suburbio de Vista Hermosa, en los altos de Lima, viven sin poder ver el panorama de la capital. Por qu? Por culpa de un muro de ms de diez kilmetros de largo y de tres metros de alto que los separa de uno de los barrios ms lujosos de la capital: Las Casuarinas. La vista desde ac era bonita; se poda ver toda la ciudad; hasta que los de Las Casuarinas se enteraron de que llegamos y construyeron el muro; nos quitaron la vista para que no miremos a su lado, para alejarnos de ellos porque no tenamos su nivel, comenta Amadeo Alarcn, habitante de Vista Hermosa.

A un lado, pues, viviendas fabricadas con lo que venga a mano. No tienen ni gas, ni luz, ni agua corriente. De este lado del muro, una casa vale menos de trescientos dlares, del otro lado del muro, en cambio, es otro mundo. All, las casas pueden valer hasta cinco millones de dlares. All vive parte de la alta burguesa del pas. Mientras los primeros pagan una fortuna por el agua que necesitan para sus necesidades elementales, los segundos disfrutan de un agua barata y abundante para llenar sus inmensas piscinas.

La construccin de ese muro de la vergenza, como lo llaman los habitantes de las chabolas, empez en 1980, cuando el terrorismo y el avance de las invasiones en Per explica Elke McDonald que vive en Las Casuarinas. Los aos 80 fueron marcados por la terrible guerra civil en la que se enfrentaron los combatientes de la guerrilla marxista del Sendero Luminoso y el Estado peruano. Obligados a huir los combates, muchos campesinos emigraron a la capital y encontraron refugio en estos cerros escarpados donde las condiciones de vida resultaron psimas.

Ms de veinte aos despus de que se terminara el conflicto que caus ms de setenta mil muertos, numerosos campesinos siguen llegando a la capital en busca de un porvenir mejor para su familia. Pero por qu se van? La respuesta nos la dan las polticas econmicas aplicadas desde hace decenios, en Per, y cuyas primeras vctimas son los pueblos indgenas.

Muy dependiente de las exportaciones, la economa peruana est casi exclusivamente basada en la extraccin de minerales (oro, cobre, zinc...). Para gestionar lo mejor posible esa actividad, los sucesivos gobiernos no escatiman los medios para atraer a los inversionistas extranjeros que se apresuran a responder al llamamiento. El pas es un Edn para las multinacionales que acumulan beneficios fabulosos.

En la regin de Cajamarca, por ejemplo, las actividades criminales de la potente multinacional estadounidense Newmont provoca el xodo de miles de familias campesinas pobres, echadas fuera de su tierra por las autoridades para dejar sitio al saqueo de los recursos mineros. A menudo vctimas de la represin policial, metidos en la crcel cuando no asesinados pura y sencillamente, las comunidades indgenas hallan refugio en las grandes urbes y particularmente en la capital a donde vienen a engrosar las filas de indigentes y excludos de la sociedad.

Para protegerse de esos nufragos del sistema que las lites peruanas consideran peligrosos y a menudo tildan de delincuentes, los pudientes residentes de Las Casuarinas han construdo este muro con el beneplcito de las autoridades.

Estos adinerados consideran sencillamente que se trata de una medida de seguridad: Cualquiera tiene derecho a cercar su propiedad privada para protegerse, aboga M. Mc Donald y aade: es el lugar mejor de Per ya que uno puede pasear y dormir tranquilo. Todos pagamos una cotizacin mensual de 100 dlares para la seguridad. En cambio, segn opinin de Alicia Yupamqui que vive en una chabola, ese muro es una menera de discriminarlos. Yo creo que el muro se construy para que no se mezclen los de arriba con los de abajo abajo, prosigue Sara Torres, otra habitante del barrio.

Otra urbe del continente conoce semejante fenmeno, Sao Paulo. Mgalopole de ms de once millones de habitantes, es el pulmn econmico de Brasil. All tambin son enormes las desigualdades y discriminaciones. Las simbolizan ese largo bloque de hormign que separa la favela de Paraisopolis, donde viven setenta mil habitantes, del barrio rico de Morumbi. A un lado: catorce mil casas de tablas o plstico, al otro: pisos que pueden valer hasta 700 000 euros. Mientras unos carecen cruelmente de servicios pblicos, los otros acuden a las consultas del hospital Alberto Einstein, uno de los ms clebres y costosos del pas. Los habitantes de ambos barrios no se hablan, no se frecuentan, no se conocen. No nos mezclamos con ellos. Ellos se quedan all y nosotros aqu, comenta un habitante de la favela.

La ciudad, y ms globalmente el Estado de Sao Paulo, atrae cada ao a miles de personas que vienen esencialmente de las regiones pobres del Norte en busca de un trabajo y de mejores condiciones de vida.

Una violencia simblica

En su obra maestra: Las venas abiertas de Amrica Latina, publicada en 1971, el escritor Eduardo Galeano ya daba la alarma y denunciaba el espectculo insoportable de la miseria y de las desigualdades que asolan el continente. Ms de cuarenta aos han transcurrido y aunque se han registrado no pocos avances en cuanto a la disminucin de la pobreza, de la eradicacin del analfabetisnmo o de lucha contra la hambruna, Amrica Latina todava tiene no pocas dificultades en curar todas sus llagas.

Tras haber sido un laboratorio de las polticas neoliberales que hicieron crecer el nmero de pobres de 136 millones en 1980 a 225 millones a principios de los aos 2000, el subcontinente americano conoci, durante el ltimo decenio, xitos sociales sin precedentes. Nuevos pases, Bolivia, Venezuela, fueron declarados por la UNESCO territorio libre de analfabetismo. Esas polticas sociales pudieron aplicarse en particular gracias al boom de los precios de las materias primas de las que dependen esencialmente las economas latinoamericanas.

En Brasil, pas en donde la poltica de la presidenta Dilma Rousseff se derechiza cada da ms y son apartados los movimientos sociales, las desigualdades son particularmente escandalosas. Despus de Honduras, Brasil es el pas menos igualitario del continente americano.

En Per, aunque la pobreza ha disminudo una mitad estos ltimos aos, en particular merced a un crecimiento econmico de casi un 6,5%, les desigualdades siguen grandes. Desigualdades sociales, pero tambin territoriales e incluso raciales. En efecto, en 2004, las probabilidades para un habitante del campo de caer en la pobreza eran dos veces superiores a las de un urbano. En 2014, esas mismas probabilidades eran tres veces superiores. Los peruanos de lengua materna indgena (aymara, quechua...) tienen dos veces ms probabilidades de caer en la pobreza que aqullos cuyo idioma materno es el castellano.

Los muros levantados en Lima o en Sao Paulo son el smbolo de esa tierra de contrastes llamada Amrica Latina. Un continente y pueblos que vienen luchando desde hace ms de quinientos aos por su liberacin y su independencia definitiva.

Esas inmensas fortalezas tambin sacan a la luz el carcter despectivo y racista de las lites latinoamericanas para con los pobres e indgenas a quienes desprecian y por quienes hasta sienten verdadero asco. A las claras estos muros de la vergenza se emparentan con una violencia simblica, una violencia que no lastima los cuerpos sino las mentes. Una violencia sutil que no mata pero que crea frustraciones y contribuye en la desesperacin de quienes no tienen la suerte de situarse del buen lado del muro.

El debilitamiento de los gobiernos de izquierdas y la ofensiva de las derechas latinoamericanas bien amenazan con vapulear muchos avances sociales conseguidos estos quince aos ltimos, como en Argentina, por ejemplo. Punta de lanza de la protesta contra las polticas neoliberales, los movimiemtos sociales bien podran actuar de nuevo para tirar abajo estos muros indignos y acabar para siempre con esas sociedades sumamente no igualitarias.

Fuente: Diario de Nuestra Amrica n9, InvestigAction. http://www.investigaction.net/En-America-Latina-los-muros-de-la.html?lang=es

Traduccin: Manuel Colinas



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