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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2015

Sobre una mirada metablica de la poltica
El extrao debate sobre la "lactosa" en la izquierda y el progresismo latinoamericanos

Eduardo Gudynas
Rebelin


En los ltimos meses est en marcha un cambio sustantivo en los debates polticos sudamericanos. Las izquierdas que no participan de los gobiernos, estn afinando sus cuestionamientos mantenindose claramente diferenciadas de los reclamos conservadores. Desde presidentes y vicepresidentes, pasando por ministros, hasta conocidos apoyos intelectuales, han endurecido notablemente sus crticas a esas izquierdas. La situacin es bien conocida en Ecuador, ya que a esas izquierdas, desde el poder se las ha criticado, fueron ridiculizadas y hostigadas.

Las crticas han escalado en intensidad y ahora se las trata de revestir y justificar desde un nuevo discurso. Uno de los ejemplos ms claros se escuch en Quito, el pasado setiembre, en la conferencia del vicepresidente de Bolivia, Alvaro Garca Linera, en el segundo encuentro Latinoamericano Progresista (1). En ese cnclave, el vicepresidente pidi permiso para criticar a lo que denomina como izquierda deslactosada, un trmino que ms o menos equivale a la etiqueta izquierda infantil que se ha usado en Ecuador .

En unas pocas lneas, Garca Linera, describe a la izquierda deslactosada de la siguiente manera: son unos perfumados, descafeinados, les espanta el olor de la plebe o el lenguaje guerrero, les incomodan los ruidos de la calle o las barricadas, son radicales o pseudoradicales, pseudoizquierdistas, abstractos, timoratos, inoperantes, arrepentidos y cmplices. Seran apenas observadores desde un balcn, de un caf, o en el descanso del fitness matinal, que analizan mirando televisin, y que la nica revolucin que conocen es de un documental de History Channel. Tienen buenos salarios, pero no tienen ninguna medida concreta ni propuestas prcticas enraizadas en los movimientos.

La mirada metablica de la poltica

Como puede verse, la izquierda deslactosada segn esa evaluacin sera una cosa espantosa. En esos pocos renglones hay por los menos 21 descalificaciones, casi todas adjetivaciones y pocos argumentos. Ante ese tipo de evaluacin, entiendo que slo es posible una reaccin un poco en serio y un poco en broma.

Comencemos por precisar ese adjetivo de la lactosa para referirse a la izquierda. La lactosa es un azcar, conformado por una asociacin entre glucosa y galactosa, presente en la leche materna de los mamferos. Se ha vuelto conocida por la intolerancia que algunas personas tienen a esa molcula, lo que ha promovido la venta de leches deslactosadas.

Cuando Garca Linera se lanza contra los deslactosados, estara introduciendo una metfora bioqumica de la poltica que permitira identificar dos posiciones. Habra una que sera muy buena, desplegada por los gobiernos progresistas, que es la que tendra mucha lactosa; y otra descansara en los reclamos supuestamente marginales de una izquierda extra-gubernamental, deslactosada o diet.

Sea por esta va o por otra, nos quieren llevar a una discusin donde la lactosidad reemplazara a otros componentes clsicos de los debates polticos en el gran campo de la izquierda. Seguramente ese camino del anlisis metablico no tiene mucho sentido, pero an si se lo aceptara, podra argumentarse que la situacin actual es seguramente la inversa.

Son los progresismos los que se han quedado sin energticos, se han deslactosado. Entretanto, en los mbitos de las izquierdas plurales e independientes, es donde todava persisten las energas, las fuerzas, para buscar los cambios.

Atrapados en el desarrollo

Para fundamentar que la falta de azcar est en otro sitio, es necesario precisar que las izquierdas democrticas plurales e independientes han centrado sus cuestionamientos sobre las estrategias de desarrollo progresistas o sus modos de entender la poltica.

Los progresismos sudamericanos actuales han quedado atrapados en estilos de desarrollo que ms all de sus cambios (muchos de ellos positivos), de todos modos siguen basados en los sectores primarios y por ello sufren una amplia gama de impactos, manteniendo su dependencia de la globalizacin. Esto les ha obligado a reajustar las prcticas polticas de manera que puedan, por un lado, mantener sus conocidas medidas de amortiguacin social, y por otro lado, aplacar, detener o impedir que la movilizacin social ponga en riesgo esos extractivismos. Es una apuesta que sin duda no es neoliberal, pero desemboc en regmenes polticos que son sustancialmente diferentes a las ideas de las izquierdas que los originaron.

Toda esta maquinaria slo es viable mientras el Estado logre capturar mrgenes adecuados de excedentes. Los gobiernos necesitan financiarse para sostenerse a s mismos (lo que no es menor, porque el empleo pblico se multiplic en casi todos los pases progresistas), y simultneamente mantener programas de compensacin social.

El motor principal para lograr estos equilibrios han sido los extractivismos, tales como la minera, los hidrocarburos o los monocultivos. Por ms que se acumule la evidencia sobre sus graves impactos sociales o ambientales, sus costos econmicos escondidos, o la dependencia de los compradores o inversores internacionales, a pesar de todo eso, en lugar de buscar nuevas opciones, los progresismos optaron por profundizar todava ms su dependencia extractivista. Ahora rebajan los controles, ofrecen cuantiosos subsidios, contratos secretos, o reprimen la protesta ciudadana.

Ante estas situaciones los progresismos sostienen que no se puede caer en la trampa de los deslactosados, quienes reclamaran dejar en seis meses lo que ha durado siglos, como dice Garca Linera. A mi modo de ver ese tipo de afirmaciones parte de una lectura incorrecta de la realidad. No conozco a nadie que plantee dejar los extractivismos en meses, ni siquiera en unos pocos aos. Lo que se exige es la necesidad de entender que no puede insistirse en ese tipo de desarrollo, que deben pensarse cambios y comenzar a ensayarlos, y para ello se proponen salidas paulatinas. Nadie insiste, por ejemplo, en prohibir toda minera, sino en enmarcarla bajo verdaderos controles y apropiarse solamente de aquello que realmente se necesite dentro de la regin. Dicho desde la metfora metablica, son las izquierdas las que tienen mucha lactosa porque aceptan el riesgo y desafo de imaginar otra economa y superar la dependencia de la globalizacin.

Los progresistas tambin afirman que slo podran abandonar los extractivismos si hay un cambio planetario, una renuncia global al capitalismo o una revolucin que rompa con el desarrollo, en todos los pases y ms o menos simultneamente. Ese tipo de ideas s que son ingenuas; es aguardar a que los alemanes o los chinos, todos a la vez, se iluminen repentinamente para cambiar sus estilos de vida, sus apetencias consumistas y sus entendimientos de la economa y la poltica.

Los latinoamericanos no pueden seguir esperando por todo eso, y deben comenzarse los cambios, dicen desde las izquierdas. Por ejemplo, iniciar desenganches selectivos de la globalizacin en paralelo a fortalecer redes productivas regionales en el continente.

No hay alternativas?

Muchos progresistas acusan a las izquierdas de no tener propuestas de alternativas o de vivir en una especie de ilusin alejada de la realidad. No tienen ninguna medida concreta, ni una sola propuesta prctica enraizada en el movimiento social, dice A. Garca Linera.

Sin embargo, lo que nos rodea es muy diferente. Tanto en los pases andinos como en el cono sur, se han planteado y se discuten todo tipo de alternativas a los extractivismos en particular, y a la dependencia de vender materias primas en general. Por ejemplo, fue la sociedad civil ecuatoriana la que innov al proponer una moratoria petrolera en la Amazonia. Esa iniciativa finalmente no cristaliz, pero hoy, los cientficos que estudian el cambio climtico cuando afirman que se debe mantener aproximadamente el 80% de los hidrocarburos bajo tierra para asegurar la vida en el planeta, le estn dando la razn a esa propuesta.

De manera similar, hay economistas que alertando sobre la desindustrializacin generada por un boom exportador de commodities y proponen industrializaciones alternativas, especialmente encadenadas con la agropecuaria. Otros han explorado sistemas tributarios alternativos.

Hay redes de grupos y organizaciones, reuniones, seminarios, libros y artculos dedicados a las alternativas a los extractivismos, e incluso una reflexin especfica de vas de salida transicionales de la adiccin a exportar bienes primarios.

Esta apretada lista muestra la existencia de mltiples discusiones y ensayos, tanto conceptuales como prcticos. Se podr estar de acuerdo o no con sus contenidos, pero no puede decirse que no existen. All hay espacios espacios repletos de energa e innovacin. Los progresismos, en cambio, no han generado ideas alternativas al desarrollo. Es difcil saber si los progresistas no entienden toda esa discusin sobre las alternativas, o no les queda ms remedio que ignorarlas y declamar que no existen, ya que si las aceptaran, se veran obligados a comenzar a pensar en cambiar sus propias prcticas.

Dnde estn las contradicciones?

Tanta insistencia en las raras metforas disimula la paulatina desaparicin de una categora fundamental para los anlisis polticos: las contradicciones. Su estudio era un componente clave en aquellas anteriores izquierdas, desde abordajes simples sobre los contrastes entre lo que dicen los gobiernos y lo que realmente hacen, hasta los complejos anlisis de coyuntura que ofrecan sindicatos o las ONGs de base popular.

El progresismo sudamericano actual, en cambio, no nos habla de contradicciones sino que nos presenta floridas metforas y adjetivos. Los problemas estaran, desde esa mirada, en los infantilistas y los deslactosados por un lado, y en los conservadores y la derecha por el otro.

A pesar de esos intentos, entender las contradicciones sigue siendo fundamental. Su aplicacin permitira comprender mejor las fenomenales tensiones entre la organizacin de la produccin al estilo progresista y su inevitable dependencia comercial como proveedores de materias primas, lo que impone estructuras y dinmicas de unas acotadas variedades de capitalismo. Es que, ms all de los discursos anti-imperialistas, si la insercin econmica est dentro de esa economa global, los actores tienen que aceptar y comportarse bajo sus reglas de funcionamiento. Se volvern cada vez ms interesados en aumentar la rentabilidad, esquivar impuestos, externalizar los impactos ambientales, dejar para maana las demandas sindicales, pagar comisiones, etc. All estallan mltiples contradicciones que deben ser puestas en evidencia, para evitar caer en trampas, en generar desigualdades por otros medios, o en destruir la naturaleza. Veamos, por ejemplo, si una empresa estatal para ser exitosa no tiene ms remedio que ser tan contaminante, despiadada, explotadora o corrupta como una corporacin transnacional. Ese anlisis de las contradicciones son los que sirven para determinar si sigue su marcha la dominacin de unas personas sobre otras y sobre la Naturaleza.

La energa en la poltica

Otro cuestionamiento frecuente es sostener que esas izquierdas son socialmente marginales o minsculas. Por ejemplo, Garca Linera afirma que el pseudo radicalismo abstracto o inoperante no apuntala ninguna movilizacin ni refuerza la accin colectiva. Aqu tambin la realidad es distinta.

Las izquierdas independientes, democrticas y plurales, estn lado a lado, hombro con hombro, con comunidades que padecen serios problemas sociales y ambientales en unos cuantos pases. Esa interaccin permite que se hagan explcitos impactos que gobiernos y empresas quieren ocultar, sirven para defender derechos ciudadanos, y son una barrera contra la corrupcin. No slo eso, sino que en esas comunidades se escuchan relatos donde son los progresistas en los gobiernos que estn recluidos en sus oficinas, y poco o nada saben de lo que realmente sucede hoy en da en las calles o en las comunidades.

Esa renovacin de la confluencia entre grupos organizados es la que potencia movilizaciones desde hace ya un buen tiempo (como las marchas ciudadanas en defensa de la naturaleza que han ocurrido en distintos pases andinos, como la liderada por la CONAIE en Ecuador o las del TIPNIS en Bolivia).

Esas y otras movilizaciones fueron rechazadas por los progresistas y adems acusaron que se estaba politizando a indgenas o campesinos. No slo eso, sino que desde entonces parecera que las ONGs son tan pero tan poderosas que deben ser vigiladas y controladas estrechamente por los gobiernos (un extremo que est alcanzando una gran intensidad en Bolivia).

Ante esta situacin, se vuelve difcil entender los dichos de los progresistas. Por un lado, el progresismo gobernante insiste en que los deslactosados son incapaces de incidir en la movilizacin ciudadana, y por otro lado afirman que como son tan pero tan potentes, necesitan ser controlados.

Le llama la atencin que se presenten dos ideas contrarias? Posiblemente no. Es que este tipo de contradicciones se han vuelto comunes, y ya son evidentes para amplias mayoras. Es esto precisamente uno de los signos de la energa menguante de los progresismos. Por lo tanto, no estamos ante un final de ciclo, sino ante su agotamiento. Les resulta cada vez ms difcil encontrar nuevos argumentos, y por ello no les queda ms remedio que apelar a otros recursos, sean campaas de publicidad, raras metforas, repetidas adjetivaciones y cuando se puede, algunas burlas.

La lactosa sera la medida tanto para las ideas polticas como las prcticas de los gobiernos? Tendremos que implantar un lactosmetro poltico? Me resisto a caer en esos extremos. No existen palabras ms adecuadas o ideas ms precisas para explicar el asunto? Sin duda que s. En esa actitud deben estar las izquierdas que, para relanzarse, deben usar los mejores trminos y conceptos posibles, siempre referirse a problemas reales y no ficticios. Izquierdas que defiendan sus ideas y disientan si es necesario, con respeto y con argumentos. La gente no es tonta y es eso lo que espera.

Nota

1. El proceso boliviano en clave regional, discurso de A. Garca Linera, en II Encuentro Latinoamericano Progresistas, Quito, setiembre 2015, en: http://www.alianzapais.com.ec/wp-content/uploads/2015/10/CONFERENCIA-MAGISTRAL-ALVARO-GARCIA-LINERA-EN-ELAP-2015.pdf

Eduardo Gudynas es investigador en temas de desarrollo. Versiones anteriores del presente texto se publicaron en Pgina Siete (Bolivia) y Plan V (Ecuador). Twitter: @EGudynas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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