Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2015

El dilema del pueblo saharaui
La lucha armada o la perpetua agona

Carlos de Urab
Rebelin


Al cumplirse el 40 aniversario de la invasin marroqu del Sahara occidental nos encontramos ante una situacin muy parecida a la del conflicto entre Israel y Palestina. Aqu se repite la misma historia: muros, campos de minas, alambre de pas, crceles, represin, xodo, deportaciones, desaparecidos, refugiados.

Pero primero es imprescindible analizar con detenimiento los antecedentes histricos que han desencadenado esta dramtica situacin.

La prdida de las ltimas colonias en Cuba, Puerto Rico y Filipinas -mejor conocida como el desastre del 98- marca el ocaso del imperio espaol. Espaa debe consolarse con mantener sus colonias africanas de Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental y el protectorado del norte de Marruecos.

El imperio espaol desde el siglo XV siempre ambicion apoderarse de Marruecos por su posicin geogrfica privilegiada con respecto al estrecho de Gibraltar y las islas Canarias. La toma de Ceuta y Melilla es un claro desafo al enemigo musulmn. Ms all de las columnas de Hrcules, Espaa y Portugal pugnaban por abrir nuevas rutas de navegacin que a la postre las convertiran en la vanguardia de los grandes descubrimientos geogrficos. Pero de repente surge el imperio ingls como un poderossimo rival que va a disputarles el dominio en los mares. Un hecho que queda patente con la prdida de Gibraltar y la derrota de la escuadra franco-espaola en la batalla de Trafalgar. De ah el desesperado intento del imperio espaol por recuperar posiciones al otro lado del estrecho. La victoria en la batalla de Tetun (en la denominada guerra de frica en 1860) le abre la puerta a sus anhelos expansionistas.

Desde las islas Canarias se organizan expediciones de reconocimiento comandadas por militares y miembros de la sociedad geogrfica espaola dispuestas a reafirmar la soberana sobre el litoral saharaui (banco de pesca). La exploracin del Sahara embarca a Espaa en una nueva aventura colonial en busca de riquezas naturales y una ruta comercial que les permitiera conectarse con Tombuct (Mali). Ese es el centro neurlgico de un importante mercado de productos provenientes del frica Negra monopolizado por el imperio francs.

En el ao 1885 la monarqua borbnica reclama en la conferencia de Berln (el Reparto de frica) el Sahara Occidental (Ro de Oro) junto con Guinea y Annobn y Fernando Po. Aunque no fue hasta el ao 1934 que ocup oficialmente el Sahara (donde fundaron los enclaves y factoras de Villa Cisneros, El Aain, Villa Bens).

En el desierto no hay lmites ni fronteras, los estados en el desierto son invenciones y construcciones humanas que no corresponden a la realidad de los pueblos que lo habitan. Los saharauis son en esencia un pueblo nmada y ganadero (oveja, cabra, camello) dedicado tambin al trfico de caravanas o a la pesca en el litoral. El saharaui para enfrentar unas condiciones climatolgicas completamente adversas est dotado de una resistencia sobrehumana. Las temperaturas en el rea continental pueden alcanzar en algunas pocas el ao los 55 grados. Desde tiempos inmemoriales se mueven por una amplia area que abarca miles de kilmetros cuadrados. Se suelen establecer temporalmente en campamentos de jaimas cerca de los pozos o las fuentes de agua dependiendo de sus necesidades. Carecen de ttulos de propiedad aunque de generacin en generacin se transmiten oralmente las reas de pastoreo que le corresponde a cada tribu o a cada clan. Se les conocen como los hijos de las nubes pues se la pasan observando el cielo esperanzados con localizar una tormenta que los premie con la lluvia fertilizadora. En un territorio tan hostil las leyes de solidaridad son imprescindibles para asegurar la supervivencia. No hay oasis y por eso los recursos hdricos son el tesoro ms preciado. El saharaui es heredero de una cultura muy arcaica y artesanal con unos rasgos identitarios propios como lengua, religin, vestimenta, comidas o fiestas. Su eterna trashumancia les ha llevado a establecer contactos con el Sahel o el frica negra. Estos indmitos guerreros han nacidos libres y jams le rendirn pleitesa a ningn soberano.

Pero esa vida antigua y tradicional se ha visto alterada por el colonialismo, las guerras y la sequa. Hoy se impone la modernidad: los camellos han sido reemplazados por el Land Rover y las caravanas que transportan las mercancas por los camiones Mercedez Benz o Volvo. El antroplogo Julio Caro Baroja ya lo adverta en su estudio intitulado Adis a los nmadas saharianos. Las fuerzas de la antinaturaleza los ha sedentarizado y deben integrarse en un mundo urbano que los conduce irremisiblemente a una lenta extincin. Estas son las consecuencias de la colonizacin espaola y la dominacin marroqu.

En el protectorado espaol de Marruecos fue donde el general en jefe superior Francisco Franco a la cabeza de los militares africanistas planificaron el golpe de estado del 18 de julio de 1936. La asonada fascista contra el gobierno legtimamente constituido de la republica moviliz al ejrcito colonial en Ceuta, en Melilla, Tetun, Alcazarquivir, Larache, Alhucemas, Sidi Ifni, o el Aain (la legin, los regulares, los tiradores de Sidi Ifni o las tropas Nmadas). La gloriosa cruzada nacional contaba paradjicamente entre sus filas con miles de soldados musulmanes mercenarios (80.000) cuya participacin seria vital en el triunfo del nazi-fascismo franquista.

Durante la dictadura franquista el Sahara se convirti en un cuartel militar y campo de entrenamiento de las fuerzas armadas espaolas. El Caudillo Franco defensor de occidente y la cristiandad anhelaba en sus delirios de grandeza resucitar el imperio espaol. El Sahara se consideraba el destino ms apetecido los oficiales y mandos de alta graduacin pues all estaban mejor remunerados y gozaban de infinitos privilegios.

En 1952 las Cortes decretan que el Sahara es una colonia africana y por lo tanto todos sus habitantes pasan a ser espaoles.

Cuando en el ao 1955 Espaa ingresa en la ONU la Asamblea General se hallaba en pleno debate sobre los procesos de descolonizacin. Es un momento trascendental pues los movimientos nacionalistas africanos reclaman su soberana. En 1956 Marruecos consigue la independencia de Francia y Espaa inicia formalmente los trmites de reclamacin del Sahara Occidental argumentando que le pertenece por una supuesta vinculacin histrica (El mito del gran Marruecos).

En 1958 Francia y Espaa suscriben el tratado de las Palmas para detener los ataques de la guerrilla del Ejrcito de Liberacin Saharaui que amenazaba sus posesiones. Entonces se lanza la operacin Teide con el propsito de reducir a los rebeldes mediante un ataque relmpago y contundente. Ambos pases movilizan varias compaas paracaidistas, unidades mecanizadas, helicpteros y aviones de combate. El principal objetivo es la recuperacin de Smara donde se concentra el ncleo del foco insurgente. Los violentos ataques areos con bombas de fsforo y de napalm siembran la muerte y la destruccin entre la poblacin civil. En especial se concentran en aniquilar sus medios de subsistencia como son el ganado: las cabras, ovejas y camellos. Esta es una verdadera operacin de exterminio que obliga a los saharauis a escapar despavoridos hacia la las ciudades de Tarfaya y de Tan Tan en la costa Atlntica. Tan demencial ataque traer unas consecuencias desastrosas para su economa pues pierden sus zonas tradicionales de pastoreo. Al concluir la guerra, Espaa en un gesto de generosidad sin lmites le entrega a Marruecos la franja de Tarfaya (saharaui).

A partir de la dcada de los sesenta la lucha revolucionaria en el mundo entero entra en un periodo de efervescencia. Algo que influir decididamente en los jvenes estudiantes saharauis que cursan estudios en las universidades marroques. Entre los que se destaca el periodista y maestro cornico Bassiri, fiel admirador de las corrientes del socialismo panrabe del partido Baaz, Nasser y la revolucin cubana. Junto otros compaeros funda en 1968 al Harakat al Taharir o movimiento de liberacin nacional. Los discursos de Bassiri pregonaban una respuesta nacionalista contra el colonialismo. Como consecuencia de su arrojo y carisma los servicios secretos espaoles lo catalogaron como subversivo de alto riesgo.

En 1970 las Cortes franquistas aprueban que el Sahara se convierta en la provincia nmero 51 administrativamente hablando. Una polmica decisin que provoc la ira de las tribus saharauis que convocan una jornada de protesta en el Aain. Los manifestantes fueron duramente reprimidos por las fuerzas de la legin que causaron decenas de muertos y heridos en la que se conocera como la matanza de Zemla. Bassiri cae detenido y lo trasladan a la crcel provincial del Aain. Posteriormente las autoridades espaolas dan la orden de deportarlo a Marruecos. Pero misteriosamente desaparece sin dejar rastro alguno. Se especula que los legionarios lo fusilaron camino de la frontera. Desde entonces es considerado el padre de la patria y principal mrtir de la causa saharaui.

En los aos setenta la descolonizacin del Sahara se convirti en un tema prioritario en las cumbres de la Organizacin de Unidad Africana y los No Alineados. La ONU recomend por entonces aplicar en el Sahara la resolucin 1514 sobre la concesin de la independencia a los pases y pueblos coloniales.

El da 10 de mayo de 1973 un grupo de estudiantes de Tan Tan y Tarfaya, junto con trabajadores y ex militares exiliados, fundan en Zourate (Mauritania) el Frente Polisario. El 20 de ese mismo mes se produce su primer ataque de los muyahidn a las tropas Nmadas espaolas en lo que sera su bautizo de fuego.

En el ao 1975 el Tribunal Internacional de la Haya exige que se lleve a cabo referndum de autodeterminacin en el Sahara Occidental para preservar los derechos de la poblacin nativa. Marruecos respondi lanzando una campaa publicitaria a travs de los medios de comunicacin para explicar el por qu pretenda anexionrselo. Segn ellos en el siglo XIX las tribus nmadas saharauis haban jurado fidelidad al sultn de Marruecos.

Pero Marruecos no tiene derechos sobre esos territorios colonizados por Espaa porque el Sahara nunca hizo parte del sultanato. El sultn Mulay Abderrahman reconoci en el siglo XIX que Marruecos no ejerca soberana en esos territorios del Saguia El Hamra situados al sur del rio Draa. Una prueba contundente que dio pie a la ONU para concederles los derechos soberanos a los saharauis.

El rey Hassan II de Marruecos aprovech que el dictador Franco agonizaba en el hospital de la Paz de Madrid para llevar a cabo su maquiavlicos planes (apoyado por EE.UU y Arabia Saudita). El 6 de noviembre de 1975 ordena que se embarquen en autobuses y camiones a miles de pobladores de las provincias del norte para concentrarlos en la ciudad de Tarfaya -justo en el lmite fronterizo con el Sahara-. Los sbditos obedecen sin rechistar el discurso mesinico del descendiente del profeta Mohamed orgullosos de haber sido elegidos para tamaa empresa. El da 6 de noviembre se inicia la famosa Marcha Verde en la que miles de escudos humanos se dirigen a pie hacia la frontera blandiendo banderas rojas alauitas, sosteniendo el Corn y el retrato del rey Hassan II, el padre protector de los creyentes. La multitud marchaba con firmeza entonando canticos patriticos decidida a ofrendar sus vidas como mrtires.

Esta era en toda regla una declaracin virtual de guerra. Sin embargo el ejrcito espaol se vea impedido de disparar contra una masa humana de ms de 350.000 personas completamente desarmadas sin contar a los 30.000 militares bien pertrechados que les guardaban las espaldas-. Estados Unidos le exige a Espaa que se abstenga de utilizar la fuerza. En Tah, justo en el lmite de la lnea roja, los legionarios haban colocado campos de minas y las unidades militares de carros de combate y artillera pesada estaban listas para entrar en accin.

El prncipe Juan Carlos, jefe de estado en funciones, viaja al Aain el 2 de noviembre con el propsito de aplacar los nimos exaltados de las guarniciones militares y brindarles todo su apoyo ante la amenaza marroqu. En el cuartel del III Tercio de la Legin en presencia de la tropa y altos mandos pronunci un sentido discurso en el que asegur que Espaa jams abandonara el Sahara, lo primordial es que nuestro ejrcito conserve intacto su prestigio y el honor, aadiendo tambin que se respetaran los legtimos derechos de la poblacin saharaui (referndum de autodeterminacin incluido). Pero una semana despus se desat tal estado de pnico entre la poblacin civil que empezaron a evacuar la colonia.

El rey don Juan Carlos realmente jugaba una partida doble porque en secreto envi a Washington a su amigo ntimo Manuel Prado y Coln de Carvajal para buscar la mediacin de Henry Kissinger. Kissinger sostuvo que su gobierno apostaba por la entrega incondicional del Sahara a Marruecos. Coln de Carvajal tambin visit en secreto Casablanca para entrevistarse con las autoridades marroques y arreglar el impase de la mejor manera posible. El teniente general americano Vernon Walters, director adjunto de la CIA, interviene y prepara el terreno para que don Juan Carlos I acepte una retirada honorable de las tropas espaolas. Hassan II y Jos Sols, Ministro del Movimiento, en una reunin realista, positiva, dura y fructfera acuerdan en secreto la entrega del Sahara para preservar la tradicional amistad hispano-rabe. Marruecos es un aliado preferencial de los EE.UU (fue el primer pas que lo reconoci) y esto pesa mucho a la hora de tomar decisiones.

EE.UU y Francia defendan la anexin puesto que el Frente Polisario al aceptar la ayuda argelina se haba alineado indirectamente con la Unin Sovitica. Era la poca de la guerra fra y el mundo estaba dividido en bloques. Argelia buscaba una salida al Ocano Atlntico en un claro desafo a su histrico enemigo marroqu. EE.UU no poda permitir que el Sahara Occidental cayera del lado del comunismo. Mientras tanto el Polisario realizaba continuos ataques, atentados y secuestros contra las tropas espaolas decididos a presionar a la metrpoli para que les concediera la independencia.

El da 20 de noviembre de 1975 muere el dictador Franco y Espaa renuncia al Sahara. Mr. Kissinger, Im prince Juan Carlos. I will sign the accord. Se inicia entonces el proceso de descolonizacin dejando su administracin en manos de Marruecos y Mauritania. La yema o asamblea tribal saharaui fue comprada por Marruecos y Mauritania para que aceptara el veredicto. En todo caso el acuerdo tripartito de Madrid les transfiere la administracin pero no as la soberana. Espaa sacrific a los saharauis ante el temor que se desatara una guerra colonial de impredecibles consecuencias en la regin. Haba que pagar un alto precio en aras de la paz y la fraternidad universal.

El gobierno espaol no cumpli su palabra y traicion a los saharauis a sabiendas de que eran legalmente ciudadanos espaoles.

En esos aos Hassan II haba sobrevivido a dos intentos de asesinato y su reinado atravesaba un periodo de crisis econmica y social. De ah que necesitara un hecho impactante para reivindicarse ante sus sbditos. Inmediatamente el ejrcito marroqu traspasa la lnea roja del Sahara y se lanzan a la caza de los rebeldes saharauis. La aviacin bombardea con napalm, fsforo blanco y bombas de fragmentacin: Dreiga, Amgala, Tafariti, Smara y los alrededores del Aain. La orden es limpiar el terreno de terroristas. La magnitud de las matanzas poco a poco se va descubriendo gracias al equipo de investigadores vascos encabezados por Beristan y Etxeberria -que con la ayuda del gobierno vasco est llevando a cabo prospecciones para localizar fosas comunes-. Por ejemplo, en Meheris los cadveres afloran con huellas innegables de tortura y tiros de gracia.

En los primeros meses de 1976 miles de saharauis huyeron al interior del desierto en busca de refugio. Finalmente el presidente argelino Huari Bumedin les brind asilo en Tinduf en donde instalaron los campamentos de resistencia (Aain, Smara, Aouserd, Dakhl) (Sede del gobierno del RASD). El Frente Polisario se organiz gracias al apoyo econmico y militar de Libia y Argelia (pases adscritos a la rbita de la Unin Sovitica).

La RASD declara la independencia en febrero de 1976 y comienza la guerra de guerrillas contra el ocupante marroqu y mauritano. El rgimen de Gadafi les provee de armas, dinero y pertrechos. El Uali Mustafa Sayed, primer presidente del RASD, lidera a los combatientes que realizan razias y emboscadas aprovechando su buen conocimiento del desierto. Nuestra selva es el desierto, el siroco, el calor, la oscuridad de la noche son nuestros aliados. Desplegndose con columnas mviles en una lucha desigual contra un enemigo que contaba con mayor nmero de soldados, aviacin y armamento moderno suministrado por Francia y EE.UU. Los combates se desarrollan con tal intensidad que Mauritania decide retirarse acuciada por la grave crisis social y econmica y el golpe de estado que depone al presidente Uld-Dadach. Marruecos, para neutralizar los ataques de la guerrilla saharaui -que ha llegado incluso a cercar la ciudad santa de Smara-, construye (asesorado por Israel y EE.UU) una muralla con arena, alambre de pas y campos de minas mejor conocida como el muro de separacin que dar pie a la batalla de los muros.

El rey Hasssan II consciente de las tensiones que genera la guerra fra se proclama el adalid de la lucha contra el comunismo.

En 1988 el reino de Marruecos y el Frente Popular para la Liberacin de Sagua el- Hamra se sientan a dialogar bajo la mediacin la ONU y la OUA. Tras semanas de discusiones formalizan un alto el fuego con la promesa de convocar un referndum de autodeterminacin que decida el futuro de la ex colonia espaola. Pero Marruecos incumple los plazos y se reanudan nuevamente los combates.

Hasta que en el ao 1991 ambos contendientes agotados por la guerra de desgaste firman un alto el fuego (promovido una vez ms por la ONU y la OUA). En ste se reitera el compromiso inexcusable de celebrar un referndum de autodeterminacin. Pero hasta la fecha (ao 2015) no se vislumbra ninguna posibilidad de llevarlo a cabo.

El pueblo saharaui no tiene capacidad de produccin agrcola, ni industrial o tecnolgica. Desde hace 40 aos est empeado en sobrevivir en condiciones muy adversas gracias a la ayuda humanitaria que le proporciona la ACNUR, la Media Luna Roja, el Programa Mundial de Alimentos, la ECHO de la UE y las ONGs. Y en especial la solidaridad internacionalista que ha mantenido la moral alta y en pie de lucha. Entre las que hay que destacar las 400 asociaciones pro saharauis que existen en Espaa.

Marruecos lleva a cabo la misma poltica que aplica Israel en los territorios ocupados. Es decir, patrocina la emigracin masiva con el fin de inclinar la balanza demogrfica a su favor. Estamos ante un proceso de colonizacin total y absoluta del Sahara con la continua llegada de inmigrantes y la construccin de nuevos asentamientos. Porque Marruecos debe elevar el censo de poblacin previendo lo que pueda suceder en el supuesto caso que se convoque en un futuro el tan mentado referndum.

La soberana de Marruecos sobre el Sahara no es reconocida ni por la ONU, ni la Unin Africana, ni la Liga rabe. Marruecos renunci como estado miembro de la Unin Africana luego de que sta aceptara la entrada del RASD en su seno.

En la actualidad adentrarse por el desierto y contactar con los nativos saharauis es algo sumamente difcil. Existen infinidad de agentes secretos marroques infiltrados que impiden el acceso a los extranjeros que no justifiquen su presencia en la zona. Slo de forma clandestina se puede ingresar en sus kabilas. La situacin de los derechos humanos en el Sahara ocupado es enormemente grave pues no cesan las torturas, las desapariciones forzadas, los encarcelamientos o las deportaciones. De ah que nadie se atreva a hablar de temas polticos y mantengan un prudente silencio ante cualquier pregunta capciosa que se les plantee. Marruecos est implicado en la guerra mundial contra el terrorismo en la que como no se ha incluido al Frente Polisario.

Buena parte de los saharauis son bilinges y hablan tanto el rabe -el dialecto hassania- como el espaol. Aunque a partir de la invasin marroqu se les ha obligado a escolarizarse en francs. Marruecos hace parte de la francofona que es un pacto cultural que promueve el neo imperialismo francs. El rey Mohamed VI est directamente comprometido en el mismo por los mltiples acuerdos firmados con el gobierno de Pars.

El Sahara Occidental es una planicie desrtica de 266.000 kilmetros donde tiene su hbitat el pueblo saharaui de etnia beduina arabo-bereber y negra. La poblacin total se calcula en 320.000 habitantes repartidos entre Tinduf (160.000) y los territorios ocupados por Marruecos. La capital es el Aain que ha experimentado un espectacular crecimiento demogrfico en las ltimas dcadas (supera los 250.000 habitantes).

El total de colonos marroques se eleva al medio milln y esta cifra se incrementa ostensiblemente cada ao. A los colonos se les ofrecen incentivos de tipo fiscal (exenciones de impuestos, del IVA, renta de sociedades y la vivienda) y subvenciones oficiales. La gasolina, el gasoil, la azcar, la harina y el t -que son los productos ms consumidos- cuestan la mitad que en otras provincias marroques. Del mismo modo los saharauis (120.000 bajo su tutela) reciben una renta bsica con fines de integracin social de 2.000 drhams mensuales -cesta alimentaria incluida-. Comprar la lealtad al soberano alauita es la mejor frmula para que reine la armona y el entendimiento.

Los retornados de Tinduf tienen an mayores beneficios econmicos puesto que han decidido reconocer la soberana marroqu. Esta es una forma de chantaje para estimular la desercin en los campamentos saharauis en Argelia. Los servicios secretos y la propaganda gubernamental se estn esforzando al mximo por lograrlo y parece que su campaa ha dado buenos frutos.

Los funcionarios civiles y militares marroques cobran del 50% al 75% ms que en otras regiones. En el Sahara hay ms de 150.000 soldados destacados a lo largo de los 2.720 kilmetros de la gran barrera de separacin construida con arena, alambre de pas y bunkers. Diseada al estilo Bar Lev del canal de Suez por ingenieros judos. Existe una compaa marroqu cada cinco kilmetros, radares, campos de minas (uno de los ms grandes del mundo) que dividen de norte a sur a la poblacin nativa saharaui y cortan la comunicacin, sus relaciones tribales, zonas de pastoreo y trashumancia y el acceso a sus recursos hdricos. A Marruecos todo este impresionante despliegue econmico y militar le cuesta el 5% del PIB nacional.

El Sahara Occidental, aunque en apariencia es un territorio yermo y estril, cuenta con grandes recursos naturales y materias primas. Basta nombrar las minas de fosfatos de Bucra (cuantificados en 3.400 millones de toneladas y del cual es el principal productor a nivel mundial) la inmensa riqueza pesquera del banco canario-sahariano, la energa elica y solar, las reservas de agua subterrnea, minas de hierro, de uranio o los hidrocarburos. Segn estudios y prospecciones de la empresa britnica Barrus Petroleum -efectuadas en los aos setenta- en el Sahara existen yacimientos petrolferos que podran producir unos 80.000.000 de barriles. Aparte de las reservas de gas que estn an por cuantificar. La Unin Europea y multinacionales extranjeras firman acuerdos de explotacin con Marruecos en el rea minera y pesquera sin importarles que sea un territorio en reclamacin.

La MINURSO (la misin de la ONU para el referndum en el Sahara Occidental) no es ms que un nido de funcionarios y burcratas que disfrutan de estatus diplomtico y sueldos exorbitantes. El Consejo de Seguridad les ha encomendado la misin de verificar el alto el fuego y de los combates, la disminucin del pie de fuerza del ejrcito marroqu, la liberacin de prisioneros, identificar y registrar las personas con derecho a voto, organizar un referndum justo y libre y supervisar sus resultados, velar por los derechos de los refugiados, la desmilitarizacin y el desminado. Lamentablemente su trabajo deja mucho que desear pues no se han colmado las expectativas para la que ha sido creada.

Lo cierto es que la poblacin saharaui sufre un frreo control por parte de los organismos de seguridad e inteligencia. Se violan sus derechos ms elementales pues carecen de libertad de expresin, libre circulacin y participacin poltica. La ONU no tiene potestad para proteger los derechos humanos en el Sahara ocupado. Esta es una tarea que ha asumido extraoficialmente la Oficina de la Unin Europea para el respeto de los derechos humanos y Amnista International. A pesar de las constantes denuncias que sealan al gobierno marroqu como responsable de los abusos y crmenes, reina la total impunidad. Marruecos aplica una poltica represiva y autoritaria para desmovilizar la resistencia del pueblo saharaui. El terror es el mtodo elegido para imponer la paz y el orden. De ah el interminable nmero de presos polticos que se pudren en las crceles.

Fruto de la impotencia y la desesperanza el discurso religioso va tomando fuerza entre los saharauis. En las mezquitas los imanes lanzan continuos llamados a la yihad. Porque la resistencia no es solamente armada sino tambin espiritual o religiosa. Esa juventud saharaui que ha nacido y crecido en los campamentos del Tinduf o bajo la ocupacin marroqu tiende a radicalizarse. Las nicas fuentes de trabajo son el comercio caravanero entre Argelia, Mauritania, Nger y Mali, el contrabando de gasolina o de armas o la reventa de los productos de ayuda humanitaria. La creciente marginalidad que padecen solo se ve paliada con las remesas que envan sus parientes desde del extranjero. Pero el asistencialismo conduce nada ms que a una humillante dependencia. Y encima Argelia, su principal valedor, se encuentra en una situacin econmica muy delicada a causa de la cada de los precios del petrleo. Gadafi ha desaparecido y Libia se halla sumida en el caos y la desintegracin. La actual situacin geopoltica de la regin le es completamente desfavorable y tiene que adaptarse a las nuevas reglas del juego.

No hay futuro para el pueblo saharaui puesto que les han coartado sus justas aspiraciones de soberana e independencia. La yihad no es una idea nueva pues fue proclamada por el Uali Mustafa Sayed cuando se redactaron los estatutos del Frente Polisario. Sin duda alguna que el extremismo yihadista gana adeptos y sera un error estratgico de consecuencias irreparables forjar alianzas con al Qaeda o el EI. Occidente se encuentra en plena guerra contra el terrorismo islmico y por ende el Polisario tambin sera un objetivo a batir.

Tendrn que resignarse a su agnico destino? O es preferible tomar nuevamente las armas? Este dilema los coloca entre la espada y la pared. Mientras Marruecos aplica la mano dura y encarcela o expulsa del Sahara a los jvenes ms crticos y contestatarios. Se les ha incluso deportado en pateras con direccin a Canarias. Son un peligro latente que tiene que desmovilizar.

Las organizaciones juveniles saharauis propugnan volver a la guerra de guerrillas mientras que sus dirigentes que residen en el exterior prefieren agotar los plazos y buscar una solucin poltica negociada. La cpula de la RASD y del Polisario goza de privilegios, jugosos sueldos y viajan por el mundo representando la causa saharaui. Se han desentendido del drama que sufre sus hermanos en los campamentos de Tinduf o en los territorios ocupados. Y para colmo el nivel de corrupcin a nivel oficial es intolerable.

Mohamed Abdelaziz, lder del Polisario y defensor de la va diplomtica, el pasado 6 de diciembre renunci a su cargo en el que estuvo por ms de treinta aos. Argumenta que es la hora de renovar el Frente y que las nuevas generaciones asuman el mando. Con el proceso de paz est estancado es casi imposible encontrar una salida a esta encrucijada.

Definitivamente en este contencioso el reino de Marruecos tiene todas las de ganar pues cuenta con el respaldo incondicional de EE.UU, Francia y Espaa. Marruecos es una garanta de estabilidad y progreso. El reino Alauita representa la seguridad mientras que los saharauis son un elemento desestabilizador y peligroso. Adems Marruecos cumple a cabalidad su funcin de dique contra el integrismo islamista (grupos y facciones afines a al Qaeda, Unicidad y Yihad de frica del Oeste, Ansar al Sharia y del EI) y la avalancha de inmigrantes y refugiados clandestinos que intentan ingresar en Europa por el estrecho de Gibraltar o Canarias. Ese es el principal motivo de preocupacin de Bruselas. Marruecos acusa al Polisario de colaborar con Al Qaeda y el Estado Islmico como parte de su estrategia por criminalizarlos.

Es imposible sustraerse a la demoledora realidad. En especial hay que resaltar las inmejorables relaciones que existen entre la monarqua marroqu y la espaola. Recordemos que el rey Juan Carlos I profesaba una gran admiracin por Hassan II, su hermano mayor. Hoy su hijo Felipe VI y Mohamed VI se prodiga en elogios y han confesado que a los dos reinos les unen lazos indestructibles. As lo avala la firma de tratados de cooperacin bilateral en el rea agrcola, pesquera y comercial. Marruecos y Espaa tienen la sagrada misin de ser los guardianes del estrecho de Gibraltar. Espaa le vendi armas el pasado ao a Marruecos por una cuanta de 340 millones de euros. Armas que sirven para reprimir las ansias de libertad del pueblo saharaui.

El mito del Gran Marruecos y el Sahara occidental est ligado a la misma existencia de la monarqua alauita.

Marruecos en un magnnimo gesto le cedi a EE.UU - su aliado preferencial- una extensa rea de terreno cerca de Tan Tan donde han instalado la gran base militar del Africom (la ms importante de frica) -que tambin es sede del centro de inteligencia del Pentgono (espionaje electrnico) - Esta es realmente una atalaya de la OTAN para enfrentar la creciente amenaza de los grupos terroristas que se mueven por el Sahara y el Sahel. Es preciso velar por los intereses econmicos occidentales como la minera, los complejos energticos y gasoductos. Sin olvidar que por la costa sahariana discurre el 60% del trfico mundial de superpetroleros. El imperialismo capitalista est decidido a consolidar el nuevo orden globalizador.

En el 2003 el Consejo de Seguridad de la ONU nombr como mediador para el Sahara a James Baker, amigo ntimo de Bush padre y ex secretario de estado. l fue el que ide el plan que lleva su nombre y que debera poner fin a este contencioso. El plan consista en convertir el Sahara Occidental en una autonoma dependiente de Marruecos por un periodo de cinco aos. Al cumplirse dicho plazo se celebrara un referndum para que los ciudadanos inscritos en el censo eligieran libremente su futuro. Pero Marruecos boicote el papel de la MINURSO impidiendo elaborar un censo creble -ya que exigan incluir a los colonos-. El Frente Polisario tambin lo denunci porque entre sus clusulas se omita la palabra independencia. Al final el plan fracas y Baker tuvo que dimitir.

La ONU, La Unin Europea, EE.UU ya no hablan de referndum sino de encontrar una salida al impase ofreciendo cierta autonoma a los Saharauis -pero siempre bajo la tutela del reino de Marruecos-. La MINURSO se limita a proteger la ocupacin marroqu.

La causa saharaui est desahuciada. El reino de Espaa ha ejercido el papel de verdugo colocndoles la soga al cuello. Esa es la herencia maldita que han dejado tras su cobarde retirada del Sahara hace exactamente 40 aos.

El actual enviado especial para la misin de la MINURSO, el embajador americano Christopher Ross, insiste en buscar una salida a este conflicto (el ltimo territorio africano pendiente de descolonizacin) mediante una solucin negociada y mutuamente aceptable. Pero Marruecos lo ha vetado lo considera un elemento perturbador y prximo a las tesis saharauis. De ah que le haya impedido realizar sus funciones de mediador en un nuevo intento por boicotear el proceso de paz. Al enviado especial de la MINURSO se le ha prohibido visitar el Sahara.

Hace tan solo unas semanas que la RASD le ha comunicado a Christopher Ross un ultimtum: o hay referndum o empuaremos nuevamente las armas. El Polisario ya no habla de referndum sino de reanudar los combates.

La finalidad del ocupante marroqu es agotarlos fsica y moralmente y borrar as el sentimiento independentista de las nuevas generaciones saharauis. Que acepten la soberana de Marruecos y la legitimidad del rey Mohamed VI. El reino de Marruecos en su infinita bondad est empeado en llevar la civilizacin hasta el desierto y redimir a aquellas tribus que se han quedado rezagadas en la edad primitiva.

Tal vez piensan que el pueblo saharaui debe asumir resignado su condena al igual que ha sucedido a lo largo de la historia con otros tantos pueblos del mundo vctimas del colonialismo.

Las intrigas, traiciones y acuerdos secretos han provocado este fatal desenlace: el genocidio del pueblo saharaui del cual Espaa es la directa responsable aunque diplomticamente quiera lavarse las manos.

La comunidad internacional se desentiende de este conflicto puesto que no despierta ningn inters ni para la opinin pblica ni para los medios de comunicacin de masas -fuera del plano meramente turstico o folclrico-. Poco importan que unos miserables nativos se pudran en medio del desierto calcinante hacindole compaa a los chacales y serpientes. Hace tiempo que han dejado de ser noticia de primera pgina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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