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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2015

Un agujero en el cielo

Carolina Vsquez Araya
Rebelin

Somos incapaces de comprender la enormidad de nuestras acciones ms insignificantes


El cientfico holands Paul Crutzen, Premio Nbel de Qumica 1995, advirti hace ya varios aos que el agujero en la capa de ozono instalado justamente encima del hemisferio austral, ya tena el tamao del territorio de los Estados Unidos.

Con esto, el eminente qumico quiso llamar la atencin de que cerca de diez millones de kilmetros cuadrados, o las tres cuartas partes de la superficie del inmenso continente antrtico en donde el agujero cierne su amenaza, estn recibiendo una radiacin anormal como consecuencia de la destruccin de esa capa protectora.

A pesar de todo lo que se ha escrito y hablado al respecto, por ninguna parte se advierten las medidas de prevencin para contrarrestar el fenmeno. Es como si los pases consideraran esta enorme herida de la atmsfera uno de tantos problemas abstractos y lejanos, de los cuales ya se ocuparn en su momento otros gobernantes u otras entidades internacionales.

Los anaqueles de los supermercados continan abarrotados de aerosoles que contienen los componentes qumicos, a cuyo uso indiscriminado se adjudica una gran parte de la responsabilidad en esta catstrofe ecolgica. Tambin la industria contina arrojando sus desechos a mares y ros, mientras el habitante de las ciudades sigue su vida ordinaria, inconsciente e ignorante de las consecuencias que tendr, en su salud, en su ambiente, en la vida de sus descendientes, un hecho del que quizs haya odo hablar, pero que no le quita el sueo.

Los problemas de ambiente -como la destruccin de la capa de ozono, la cual segn clculos muy conservadores llegar a ocasionar daos irreversibles a la vida del planeta- a partir de las actuales generaciones, se caracterizan por su extraa cualidad de mantenerse flotando en una especie de limbo en la conciencia de gobernantes y gobernados. Un limbo equidistante entre el olvido total y de las decisiones urgentes, porque al escapar al mbito personal dejan de tener prioridad.

Esto sucede no slo con las terribles amenazas a la salud, como son el cncer, el SIDA, la hepatitis B o la tuberculosis, sino tambin con los grandes desastres que jalonan da a da la historia contempornea y pueblan de muerte todos los puntos de la tierra. Hambrunas, catstrofes naturales, epidemias, pasan de largo por la vida cotidiana hasta que sta llama, directamente, a la puerta de nuestra propia casa.

La indiferencia que nos caracteriza respecto a nuestra percepcin de las catstrofes ambientales, se refleja en todos los aspectos de la vida. Y, al igual como frente a las guerras o las hambrunas que acaban con la vida de millones de seres humanos en continentes lejanos y nos llegan a retazos en los noticiarios de la noche, permanecemos pasivos ante la noticia de la prdida constante de una parte de la capa protectora que envuelve a nuestro planeta, la cual nos resguarda de radiaciones potencialmente letales.

Uno de los rasgos distintivos de nuestra especie es la incapacidad de reaccionar ante lo que somos incapaces de comprender de inmediato. Y para comprender algo, a pesar de vanagloriarnos de nuestra mente especulativa capaz de procesar ideas complejas, requerimos la intervencin de varios sentidos a la vez.

En otras palabras, somos incapaces de abstraer. No solemos aceptar que un proceso que toma ms de cien aos -lo cual ante nuestra pequeez parece una eternidad- puede significar nuestra destruccin. Y como no logramos apreciarlo en perspectiva, pretendemos que no nos corresponde a nosotros detenerlo.

Esta forma inmediatista de proyectar nuestra vida, reflejada en los sistemas econmicos a los que nos aferramos con ansiedad, terminar finalmente por demostrar que el proceso de degradacin de la Tierra en que vivimos no es ms que un mecanismo de defensa natural en el cual hacemos el triste papel de cuerpos extraos.

Blog de la autora: El Quinto Patio

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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