Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2015

El pueblo mapuche y la transicin democrtica

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Recorrer el territorio mapuche a ambos lados de la cordillera de los Andes, en el extremo sur del continente americano, evidencia realidades sistemticamente invisibilizadas. Ocultas, en este caso excepcional, no por trescientos aos de colonizacin espaola, sino por la conquista de este territorio en los ltimos ciento cincuenta. Pero ese mismo recorrido permite tambin descubrir un poco de la burda manipulacin que sobre la imagen del pueblo mapuche han tejido en las ltimas dcadas los intereses de las clases polticas y econmicas de Argentina y Chile, como estrategia ante su permanente resistencia.

Este pueblo indgena extiende su territorio histricamente desde el ocano Atlntico hasta el Pacfico, Y la cordillera andina, si bien divide a los estados nacin antes citados, vertebra al mismo tiempo la realidad poltica y social de este pueblo del extremo sur continental. Otra caracterstica es que, salvo los pueblos que en las selvas se han mantenido en aislamiento voluntario con respecto a la mal llamada "civilizacin", el pueblo mapuche perdi su independencia poltica hace apenas 150 aos. La colonia espaola nunca pudo ocupar estos espacios y se vio obligada a firmar diferentes tratados de nacin a nacin que reconoca la soberana de este pueblo. Sern precisamente los estados chileno y argentino y sus lites militares y econmico-polticas las que a finales del siglo XIX coordinarn sus esfuerzos por acabar con esta singularidad dentro de la Amrica Latina ya independizada de las metrpolis europeas. Las campaas militares desarrolladas sern llamadas como de "pacificacin de la Araucana" en el lado chileno, y de "conquista del desierto" en el argentino, expresando en esa denominacin la visin ideolgica de conquista de nuevos territorios ignorando, asimilando o eliminando a aquella poblacin que haba resistido la colonia espaola y ms de medio siglo de la vida de las nuevas repblicas ahora independientes.

Por todo lo anterior, se puede afirmar que el recuerdo de la independencia y soberana perdida est muy presente en la mente del pueblo mapuche. Y esto permite entender mejor el gran desarrollo que en las ltimas dcadas se ha dado en el reconocimiento y reafirmacin de la identidad de este pueblo, as como en la demanda del cumplimiento y ejercicio que le corresponde como tal, segn los instrumentos internacionales de derechos humanos, tanto respecto a los individuales como a los colectivos.

Posiblemente es esta realidad la que permite entender mejor lo inconclusas todava de las llamadas transiciones a la democracia de estos dos pases latinoamericanos. El trnsito de salida de las dictaduras militares, que tanto debe al modelo espaol, adolece tambin como ste de no haber resuelto el problema de los derechos polticos que corresponden a las naciones sin estado, en este caso especialmente al pueblo mapuche. Y tal y como explica Jos Bengoa, filsofo e historiador chileno, este irresuelto problema pone en evidencia todava hoy "el cuestionamiento del estado, de su homogeneidad, de su unidad, de su impotencia en considerar las diversidades histricas".

Pero al problema poltico, en estas ltimas dcadas de neoliberalismo y extractivismo incontrolado, se han sumado el econmico y social. En el lado chileno, entre la cordillera y el mar el avasallamiento del territorio pasa por el expolio de ste que supone la construccin continua de hidroelctricas y, especialmente, el desarrollo salvaje e incontrolado de la explotacin forestal. Y todo ello desconociendo derechos bsicos como el derecho a la tierra y el territorio o el de consulta, tal y como reconocen los tratados y convenios internacionales firmados por las autoridades chilenas. En este espacio los procesos de prdida territorial llevan a que las comunidades mapuches se vean reducidas a pequeas islas en las que la sobrevivencia econmica se hace imposible. Explicara esta situacin en gran medida el hecho de que de prcticamente el milln de mapuches existentes hoy en Chile, el medio rural acoge a escasos doscientos mil, mientras la mayora se ve obligada a emigrar a los centros urbanos, en especial la capital, Santiago.

En Argentina, el modelo econmico aplicado es igual. La frontera extractiva en este otro lado de la cordillera avanza centrada en el sector hidrocarburfero, donde adems ya se trabaja con tcnicas tan peligrosas como el fracking, pese a la oposicin del pueblo mapuche.

Ser este contexto de violacin sistemtica de los derechos colectivos de este pueblo, donde se produce una nueva caracterizacin del problema, ya aludido al principio de este texto; la manipulacin sistemtica de la imagen del pueblo mapuche. En Chile, pese a la simpata y solidaridad que sus reivindicaciones despiertan en gran parte del movimiento social de este pas, los medios de comunicacin y las lites econmicas y polticas, han extendido la imagen de un pueblo terrorista y delincuente. Cierto es que la espiral de violencia ha ido creciendo en los ltimos aos en un continium de desconocimiento de derechos, explotacin del territorio, empobrecimiento de comunidades, imposibilidad de desarrollo agrcola de stas y visin continua de la salida de la riqueza propia de sus territorios en el entendimiento exclusivo de stos como espacio de explotacin de recursos por parte de las empresas.

Al mismo tiempo, la quema de fincas y maquinaria forestales, as como la ocupacin de tierras en un intento de recuperacin territorial, siempre ha trado consigo la represin del estado como respuesta a las reivindicaciones y en clara sintona y proteccin de los derechos individuales de los empresarios. Y, como se sealaba anteriormente, todo ello en acordada estrategia con los principales medios de comunicacin masivos, las continuas campaas represivas van acompaadas de otras en las que se pretende extender la idea del pueblo mapuche como terrorista y delincuente. La consecuencia humana ms evidente de esta situacin es la existencia de muertos, heridos, as como de constantes procesamientos judiciales y la evidencia mayor de casi una veintena de presos polticos mapuches en las crceles chilenas.

Por ltimo y como derivada de todo lo anterior, se subraya un hecho sintomtico ms de la cuestin mapuche. En Chile, el proyecto de reforma constitucional que debera reconocer a los pueblos indgenas lleva casi veinticinco aos, desde los primeros momentos de la llamada transicin a la democracia, olvidado en el congreso. Y tanto en este pas como en el del otro lado de la cordillera, se produce un sistemtico desconocimiento de los derechos fundamentales reconocidos en instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) o de la Declaracin de Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indgenas; de forma especial en todos aquellos que aluden al derecho a la consulta ante actuaciones en sus territorios y al derecho de libre determinacin de estos pueblos.

En suma, las transiciones a la democracia estn an inacabadas en Chile y Argentina y la existencia y demandas de reconocimiento y ejercicio de los derechos colectivos del pueblo mapuche as lo evidencian.

Jesus Gonzlez Pazoses miembro de Mugarik Gabe - Pais Vasco

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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