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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2015

La no injerencia como complicidad
Latinoamrica frente al genocidio del pueblo tamil en Sri Lanka

Gontzal Martinez de la Hidalga
Rebelin


Recientemente, en septiembre de 2015, se ha reunido en Ginebra la Comisin de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Se trataron diversos temas, entre los que sobresala entre otros la actitud a tomar frente a los crmenes de guerra y crmenes contra la humanidad perpetrados durante el conflicto armado entre la minora tamil de la isla y el gobierno de Sri Lanka, sobre todo hacia el final de la guerra, en mayo de 2009, cuando fueron masacradas ms de cien mil personas en unas pocas semanas.

El gobierno de Sri Lanka lleva tiempo intentando convencer de que se trata de un asunto domstico que puede manejar adecuadamente sin que la comunidad internacional se implique. Sin embargo en ese conflicto uno de los actores principales ha sido el ejrcito de Sri Lanka y su responsable, el gobierno. Es evidente que no es posible hacer justicia siendo juez y parte.

Estados Unidos y el Reino Unido planteaban una resolucin de consenso en la que se permitiera que todo el proceso quede en manos del estado de Sri Lanka, el principal acusado de los execrables crmenes sufridos por la poblacin tamil. Los pases latinoamericanos invocando el principio de no-ingerencia han secundado la postura de los EEUU y el RU. Cabe suponer que en el imaginario latinoamericano la implicacin en un conflicto dentro de las fronteras de un estado establecido evoca las numerosas intervenciones de su vecino del norte en Latinoamrica para desestabilizar y controlar la regin. Sin embargo ese imaginado paralelismo no tiene ninguna base. Estamos frente a un hecho que el Tribunal Permanente de los Pueblos considera un genocidio y es un imperativo moral intervenir para garantizar justicia y detenerlo.

Desde su independencia el estado de Sri Lanka, un modelo heredero del colonialismo, fue el resultado de la apuesta del Imperio Britnico por un estado unitario en la isla, en el que la nacin mayoritaria, la cingalesa, ejerca el control absoluto de todas las estructuras de las isla. Esta estrategia britnica para seguir controlando la que consideraba la perla de su imperio en el subcontinente indio es una de las causas del posterior conflicto.

El gobierno de Sri Lanka, jugando hbilmente a dos bandas, mantuvo relaciones cordiales con su antigua metrpoli y se hizo un hueco importante dentro del pujante movimiento de los no alineados, ganando prestigio entre pases que tambin salan del colonialismo occidental. A pesar de llamarse aun oficialmente Repblica Socialista de Sri Lanka el gobierno ha desarrollado polticas neoliberales y ajustes estructurales muy duros y ha hecho del budismo la religin del estado. Algunos intelectuales cingaleses aprecian un claro paralelismo entre el sistema poltico-social y religioso de la isla, y el nacionalcatolicismo de la Espaa de Franco.

Desde la Independencia hasta nuestros das ha habido una poltica sistemtica de eliminacin tanto fsica como cultural del pueblo tamil, unos 3 millones de personas, alrededor del 15% de la poblacin de la isla: represin de la disidencia, negacin del idioma y la cultura tamil, destruccin de vestigios culturales, polticas de asentamiento de poblacin cingalesa en las reas tamiles, ocupacin militar, masacres, pogromos, y polticas sistemticas encaminadas a destruir fsica, culturalmente y socialmente al pueblo tamil.

Recientemente el Tribunal Permanente de los Pueblos, heredero del Tribunal Russell, realiz dos sesiones acerca del conflicto en Sri Lanka: una en 2010 en Dublin y otra en 2013 en Bremen. Tras un complicado y largo proceso quedo probada la existencia de un genocidio en Sri Lanka contra el pueblo tamil. Consideraba al Estado de Sri Lanka como ejecutor y acusaba de cmplices a los Estados Unidos y al Reino Unido. No hubo pruebas suficientes aun para asegurar la complicidad del Gobierno Indio, a pesar de tener la conviccin de ser as.

Con pruebas tan evidentes, sentencias tan claras y declaraciones tan tajantes, defender la no injerencia podra ser considerada desde un punto de vista tico como una forma de complicidad. Los pases latinoamericanos con gobiernos progresistas han tenido una postura muy digna y resuelta con otros pueblos que sufren la opresin y la negacin de su mera existencia como el pueblo palestino, el kurdo o el saharaui. Denuncian sin ambages las masacres y violaciones de derechos humanos que han sufrido esos pueblos y les han mostrado su solidaridad, no slo con carcter testimonial, si no apoyndolos diplomticamente con firmeza en los foros internacionales y enfrentndose a los estados ocupantes y perpetradores de los crmenes. Igualmente han reconocido a esos pueblos, incluso aceptando embajadas y representaciones de sus gobiernos a pesar de no tener un estado propio.

Es incomprensible que en el caso del genocidio tamil la postura sea la opuesta. Mirar a otro lado en la cuestin tamil no es defender la autodeterminacin de los pueblos invocando los derechos del estado de Sri Lanka. Es permitir, consentir y apoyar la opresin de un pueblo y la negacin de sus derechos individuales y colectivos.

El pueblo tamil y sus vctimas apelan y reclaman a los pueblos y gobiernos de la Patria Grande de Bolivar que no les abandonen. Su nica esperanza a corto plazo es impulsar un proceso internacional para el esclarecimiento de lo sucedido en la isla durante el conflicto armado, tras el final de ste y hasta el da de hoy que aun persiste la barbarie. Es urgente e imprescindible detenerla.

Desde la solidaridad internacional invocamos el entendimiento entre los pueblos y hacemos un llamado a los gobiernos latinoamericanos para que se desmarquen del consenso impulsado por Washington y Londres y comiencen a mostrar su solidaridad y a ayudar a las vctimas y al pueblo tamil.


www.ptsrilanka.org

Gontzal Martinez de la Hidalga, Miembro de Komite Internazionalistak del Pas Vasco, Colaborador con el Tribunal Permanente de los Pueblos sobre el genocidio tamil en Sri Lanka.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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