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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2016

Turqua: guerra interior, debacle exterior

Luis Rivas
Sputnik mundo


Edificios destrozados, barrios bloqueados con camiones volcados, enormes telas cubriendo las calles para impedir la visin a los francotiradores Decenas de miles de desplazados huyendo de los combates. No es Siria, es Turqua. En concreto, el sudeste del pas, habitado por una mayora kurda.

El rgimen turco del presidente Recep Tayyip Erdogan vive una guerra civil interna que recuerda a los peores momentos del enfrentamiento armado de ms de treinta aos entre el ejrcito y los guerrilleros del Partido Kurdo de los trabajadores (PKK), la formacin todava considerada como "terrorista" por Ankara, Washington y Bruselas.

Varias regiones del sureste de Turqua, de mayora kurda, viven desde hace semanas en estado de sitio. Los vecinos que no han podido huir de la ofensiva del ejrcito se ven obligados a vivir enclaustrados, sin agua, sin luz, sin cobertura telefnica y sin servicios mdicos. Ms de 130 civiles habran muerto desde el inicio de los combates, hace tres meses, segn informan organizaciones humanitarias.

"El Estado turco hace la guerra a su propio pueblo". As se expresaba a finales de diciembre en el Parlamento de Ankara Figen Yuksekdag, vicepresidenta del pro-kurdo Partido de los Demcratas del Pueblo (HDP, en su acrnimo turco). Unas palabras que tuvieron poco eco fuera del pas. La Unin Europea levanta la voz tmidamente cuando se trata de criticar a Erdogan, que tiene la llave para enviar hacia el oeste de Europa a miles de refugiados de los ms de dos millones que viven hacinados en su territorio.

Erdogan, sin embargo, hace solo dos aos haba personalizado la esperanza de la paz con la guerrilla kurda. En marzo de 2013, el da de ao nuevo kurdo (Nevruz), afirm que haba llegado el momento "de hacer callar las armas para poder or a la poltica".

Abdullah Oalan, el histrico lder del PKK, encarcelado y condenado en 1999 a cadena perpetua, haba reiterado en marzo de este mismo ao la necesidad de poner fin a un conflicto armado que dura casi 35 aos. Ya en la clandestinidad antes de su captura, haba renunciado a la independencia de la regin kurda de Turqua, y se manifest por una "autonoma democrtica" que pudieran disfrutar los 15 millones de kurdos del pas.

Pero las ambiciones presidencialistas de Erdogan, el conflicto en Siria y la guerra internacional contra Daesh, el autoproclamado Estado Islmico, iban a torcer las esperanzas de un arreglo pacfico de la cuestin kurda.

Erdogan necesitaba obtener una mayora cualificada en el Parlamento para poder cumplir su sueo: reformar la Constitucin y definir un nuevo rgimen presidencialista con amplios poderes para la mxima autoridad de la nacin.

En las elecciones celebradas en junio, sus planes fracasaron. Adems, el partido prokurdo HDP, de Selahattin Demirtas, se convirti en el cuarto partido del Parlamento, aupado no solo por las voces de la minora kurda, sino tambin por el respaldo de miles de votos de la izquierda turca.

Erdogan dilat el perodo para formar gobierno y as forzar nuevas elecciones, en noviembre. Pero para ello, necesitaba un seismo en la opinin pblica. Y nada mejor que atizar el miedo y azuzar a los nacionalistas antikurdos para obtener rdito poltico. El verano iba a ser prdigo en oscuros atentados que iban a cobrarse la vida de decenas de ciudadanos kurdos y de la izquierda local. Erdogan ya haba anunciado que las negociaciones de paz con el PKK no iban a continuar. El PKK responda con ataques contra las fuerzas militares y policiales. La tregua estaba rota. Para el rgimen, detrs de los atentados estaba Daesh. Para la oposicin kurda, la inspiracin de los ataques vena del propio rgimen.

En los comicios de noviembre, Erdogan consigui aumentar el nmero de escaos para su formacin, el Partido de la Justicia y el Desarrollo, pero no lo suficiente para poder modificar la carta magna a su antojo. Por ello, inicia ahora una serie de contactos con la oposicin de la que priva a los prokurdos del HDP. El rgimen acusa a sus lderes de "traicin" por haber participado en una plataforma de organizaciones kurdas en una reunin en la que se pidi la autonoma y el autogobierno para los kurdos de Turqua. Erdogan vuelve a utilizar la cuestin kurda para sus fines polticos y ya no es solo el PKK el enemigo, sino los millones de kurdos y turcos que han depositado su confianza en el HDP.

Mosc desbarata el juego de Ankara

Emponzoada la situacin en el interior, el primer mandatario turco contina tambin enfangado en su poltica exterior. Desde el derribo del avin ruso en noviembre pasado, Erdogan es visto como oponente nmero uno al xito de las operaciones internacionales contra Daesh, y el principal perjudicado con una solucin poltica en el futuro de Siria.

Efectivamente, Erdogan se ha distinguido por erigirse en un furibundo enemigo del Presidente sirio, Bashar Asad. La entrada en escena de Rusia desbarata su diseo estratgico en la regin.

La accin de guerra contra un avin ruso puso fin al comedimiento, disfrazado de hipocresa, sobre la ms que ambigua relacin de Ankara con Daesh y otros grupos salafistas que combaten al ejrcito sirio.

Entre las denuncias, hasta ahora acalladas por sus aliados en la OTAN, la de dar salida al petrleo comercializado por Daesh es una de las menores. Su implicacin en el apoyo a grupos islamistas radicales desde Bosnia y Kosovo hasta Siria, por supuesto, sali a relucir sin tapujos.

Ankara observa con temor cmo los kurdos de Siria y de Irak se han convertido en los protagonistas de la lucha contra Daesh sobre el terreno. El pueblo kurdo de Turqua, al que Erdogan intenta demonizar, ya no es considerado en el exterior como una entidad terrorista, aunque oficialmente el PKK figure todava el las listas oficiales. El fantasma de una unin de los kurdos de los tres pases invade las pesadillas de Erdogan, aunque las diferencias entre ellos hace improbable esa eventualidad.

La Unin Europea, alarmada ante la avalancha de refugiados, sigue haciendo promesas al rgimen turco para evitar que Erdogan abra los campos de refugiados y los enve a territorio comunitario. Esas promesa de integracin en la UE se quedan por el momento en algunos millones de euros para mantener anclados a los refugiados en Turqua.

Mucho debera cambiar la actitud del rgimen de Ankara para que los europeos considerasen que Turqua aprueba las normas sobre derechos humanos y libertades exigidas por Bruselas. Pero incluso si ese improbable hecho se produjera, ni Erdogan ni sus consejeros son tan ignorantes como para no ser conscientes de que muchos de los miembros del "club de los 28" jams aceptaran la integracin en su seno de un pas musulmn.

Hace solo tres aos Turqua presuma de su brillante diplomacia, basada en la teora de "cero problemas con nuestros vecinos". Recep Tayyip Erdogan ha preferido destrozar esa imagen en aras de su sed de poder y de sus intereses personales.

Fuente:  http://mundo.sputniknews.com/firmas/20160101/1055411189/turquia-guerra.html



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