Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2016

Los infinitos frentes de Estado Islmico

Guadi Calvo
Rebelin


La retoma de la ciudad iraqu de Ramad, por parte de la tropas de Bagdad, representa el inici de la debacle de Estado Islmico. Hace casi dos aos, tras revelarse contra el lder de al-Qaeda global, Aymn al-Zawahir, que haba ordenado al entonces jefe de Estado Islmico para Irak y el Levante (EIIL) Ab Bakar al-Bagdad, que combatan en Siria y haban entrado en colisin con el frente al-Nusra, dueos de la marca al-Qaeda en Siria, se replegaran con todos sus hombres a Irak.

Al-Bagdad cumpli, pero cumpli en parte, se hizo fuerte en las dos ciudades iraques fronterizas con Siria, Faluya y Ramadi, y all resistieron casi seis meses al asedio del ejercito iraqu, hasta que como por arte de magia, rompen el cerco, ponen en fuga al ejrcito iraqu armado y entrenado por los Estados Unidos, que abandona en el campo de batalla armamento de ltima generacin, incluyendo artillera pesada, vehculos todo terreno Humvees, junto a varios helicpteros H-60, los famosos Black Hawk, que entonces se deca estaban piloteando por antiguos oficiales del ejrcito de Saddam Husein. El resto de la historia est demasiado fresca, la toma de Mosul, capital petrolera de Irak, los 400 millones de dlares que encontraron en un banco de esa ciudad; la auto designacin de al-Bagdad como el Califa Ibrahim y la creacin de Estado Islmico que se expandi primero a Siria, para enseguida crecer de manera exponencial, como nunca antes en la historia lo hizo una organizacin de estas caractersticas.

Hoy cuenta con wilayat (provincias islmicas) desde Libia y Egipto a Nigeria y desde Afganistn, Pakistn e India hasta Indonesia y Malasia, eclipsando de manera definitiva a su organizacin madre, la otrora temible al-Qaeda.

Estado islmico, ha triunfado en el campo meditico tanto como en el militar, las filmaciones donde se muestran las ejecuciones y los tormentos a los que someten a sus vctimas y la utilizacin de las redes sociales para difundirlas ha sido la herramienta clave para atraer a miles de jvenes musulmanes que creyeron encontrar en las filas de al-Bagdad la respuesta a su falta de posibilidades dentro de sus sociedades, tanto en pases como Francia o Blgica o como Yemen o Sudn.

Su crecimiento fue tolerado desde su nacimiento por las potencias occidentales, que junto a las petromonarquas sunitas del golfo, los han financiando descaradamente.

Derrocar al presidente Bashar al-Assad, mereca cualquier costo, y los pagaban, pero los atentados de noviembre en Pars, fueron el lmite y han convertido las relaciones entre Occidente y sus aliados rabes con Estado Islmico en inviables.

Mil trincheras

Sumado a que el Departamento de Estado norteamericano, tras los atentados de Pars, le ha soltado la mano a al-Bagdad, la intensa y efectiva campaa de bombardeos areos por parte de la aviacin rusa no solo contra sus posiciones militares sino que prcticamente ha devastado su gran fuente de financiamiento que era la venta del petrleo a empresas turcas donde el nombre de Erdogn (presidente de Turqua) pareciera esta impreso en cada una de esas operaciones, ha provocado que Estado Islmico, haya perdido sus fuentes de financiacin ms genuinas: El petrleo y la asistencia de los enemigos de al-Assad y deba ahora debatirse con lo que tiene, de all la cada de Ramadi, que es solo la primera de una larga seguidilla que se producirn en las prximas semanas y meses.

Aunque este cambio de condiciones fcticas en Siria, parezcan ser muy positivas, la realidad no es tan as. Nunca se conoci el verdadero nmero de combatientes de las organizaciones salafistas que actan en Siria, las estimaciones iban desde los 45 mil a los 120 mil hombres. El nmero que sea es muy importante y mucho ms si se disgregan y se expanden en bsqueda de otros frentes menos activos: Las repblicas del Caspio, Rusia, Chechenia, Georgia, la propia China en la conflictiva provincia autnoma de Xinjiang donde opera el letal Movimiento Islmico del Turkestn Oriental (MITO), Afganistn, Pakistn, India, el sudeste asitico (Filipinas, Malasia e Indonesia), Lbano, Yemen, Somalia, Sudn, Egipto, Libia, Tnez, Argelia, Mali, el Chad, Nger y Nigeria, podran ser puntos donde se pueda reactivar o fortificar frentes, sin contar los lobos solitarios que puedan estar llegando en verdaderas manadas a Europa, disimulados en el milln de refugiados que han llegado este ao, un previsible y gradual fin de la guerra en Siria, que todava se extender uno o dos aos ms no significa de ninguna manera el fin del extremismo islmico, sino el comienzo de una nueva guerra segmentada en infinitos frentes.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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