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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2016

Chavismo, crisis histrica y fin de ciclo: repensarnos desde el territorio

Emiliano Teran Mantovani
Rebelin


Los resultados electorales del 6-D 2015 en Venezuela parecen ser el sntoma de un proceso de estancamiento y reajuste conservador que se ha estado desarrollando ante nuestros ojos. Lo que tenemos ahora es la oficializacin de un nuevo escenario institucional en el cual, dos de los sectores polticos ms reaccionarios de los que disputan el poder en el pas neoliberales mutantes o edulcorados, y neoliberales uribistas [1] , y como bloque, en Amrica Latina, se harn del control de mecanismos de decisin formal y de sectores del aparato estatal, buscando allanar el camino para la expansin de procesos de acumulacin por desposesin.

Este desplazamiento poltico parece apuntar pues, a una estrategia de remodelacin radical de toda la arquitectura progresista de la Revolucin Bolivariana, amenazando ms abiertamente los medios de subsistencia de la poblacin trabajadora y a la naturaleza. Estas visibles amenazas, junto con una serie de mitos, slogans y tabes polticos que se terminaron de romper a partir del 6-D, han estimulado un debate descarnado, plagado del qu hacer? en una situacin excepcional. La sensacin de distanciamiento que tienen las bases sociales chavistas respecto a las cpulas gubernamentales, junto con esta sensacin de desmoronamiento y restauracin conservadora, invitan, con mucha fuerza, a discutir nuevamente, todo, desde abajo.

El poder desde abajo: condiciones para la configuracin de un nuevo ciclo poltico de luchas en Venezuela?

Si algo parece que siempre se le ha reclamado al proceso poltico venezolano reciente, ha sido su falta de organicidad en facetas claves: no ha habido suficiente gente deseando la comuna, no se ha logrado configurar un slido entramado cultural e ideolgico para salir del rentismo y " construir el socialismo " , no se ha constituido un ncleo material productivo suficiente para darle sustento al proyecto y apuntar a la muy nombrada independencia. El proyecto pona mucho nfasis desde arriba para lograr los grandes objetivos nacionales del socialismo. Pero tal vez convenga admitir que, en los momentos de mayor esplendor de los de abajo, sean en pequeas o grandes expresiones (ej. 13/04/2002), la poltica general fue la de contencin y administracin de la potencia popular que en los primeros aos del proceso pareca decir queremos todo!, podemos con todo!

Nuestra hiptesis es que, luego del ciclo histrico de luchas populares en Venezuela entre 1935-1970, se inici otro a partir de 1987/1989, el cual podra haber culminado entre 2005/2007. La hegemona del Petro-Estado a partir de 2004/2005 comenz a cambiar las formas de la produccin poltica y las movilizaciones de calle del bloque contrahegemnico se fueron corporativizando, regulando y mermando. Entre 2008/2009 (crisis econmica global), pasando por 2013 (ao del fallecimiento del Presidente Chvez), hasta este catico cuasi-trienio (marzo 2013/2015), el proceso ha evolucionado del estancamiento a la entropa (como caotizacin sistmica). Algo parece haberse quebrado y podran generarse las condiciones para la configuracin de un muy complejo nuevo ciclo de luchas populares.

Chavismo, subjetividad y contrahegemona en el devenir de una tormenta poltica

Nunca es suficiente recordar una y otra vez que toda la produccin de una poltica progresista viene precedida, y es sostenida, de luchas concretas desde abajo de esta forma, Chvez y la Revolucin Bolivariana son paridos y recreados numerosas veces por las fuerzas sociales de calle (27-F 1989, 13-A 2002, dic-ene-feb 2002-2003, etc.) . El futuro de la Revolucin Bolivariana, de las posibilidades de mantener polticas sociales favorables a las clases trabajadoras, de salir del rentismo petrolero, del Partido Socialista Unido, o en general de cualquier agenda de izquierdas, progresista, o de transformaciones con un horizonte emancipatorio, se constituyen, en primera instancia, por estas luchas populares.

Pero estas luchas populares desde abajo no tienen por qu ser pensadas solo en abstracto. Luego de casi 100 aos de desarrollo del capitalismo petrolero en Venezuela, desde fines del siglo pasado se han producido las condiciones para la fertilizacin del proceso de produccin de subjetividad contra-hegemnica ms potente y masivo tal vez de la historia republicana del pas, y esto ha ocurrido alrededor de cdigos comunes que han girado en torno a un complejo proceso identitario que podemos llamar chavismo.

En otros espacios hemos planteado por qu creemos que la narrativa originaria del chavismo se fue configurando desde abajo, que el chavismo se ha constituido como una comunidad poltica y afectiva, y que es una identidad en disputa y por tanto tiene facetas contradictorias , en la cual se ha producido un progresivo desplazamiento de sus potencialidades emancipatorias y una neutralizacin de su fuerza expansiva contrahegemnica por parte de una trama burocrtico corporativa.

A pesar de los mltiples ataques y agresiones que ha sufrido, sea por la reaccionaria oligarqua tradicional, o bien por la lite burocrtica que se ha hegemonizado en el Petro-estado, el chavismo sigue siendo una fuerza viva. Y esto es as, no principalmente por sumarse ms de 5 millones y medio de votos al Gran Polo Patritico Simn Bolvar. El chavismo nunca ha sido una invencin electoral, o una identidad vaca, inoculada de arriba hacia abajo, sino fundamentalmente el ndice de un proceso histrico de produccin de subjetividad.

La ontologa del chavismo, su base fundamental, se sostiene an, sobre dos pilares: a) una base discursiva definida un imaginario , esencialmente anti-neoliberal, que enarbola un ideal nacionalista-popular, de reivindicacin histrica de los sectores excluidos, de justicia social. Es una construccin poltica literalmente progresista; y b) una potencia material una fuerza bio-poltica colectiva , desafiante, levantisca, turbulenta, ciertamente contradictoria, pero irresistible, movible, expansiva y niveladora, que se inscribe en lo que parece ser una especie de tradicin histrica de lucha popular en Venezuela.

Ambos pilares de la ontologa del chavismo representan la base orgnica de un largo proceso histrico de produccin de subjetividad contrahegemnica, de la cual no se puede anunciar ligeramente su muerte o su adis, como mltiples voceros, fundamentalmente reaccionarios y cercanos a la coalicin de la MUD, lo han hecho principalmente despus de la derrota electoral del 6D.

De ah que, el chavismo popular, el contrahegemnico, el salvaje, ha sido, es, y seguir siendo el principal objetivo de la guerra permanente contra el proceso de transformaciones que se ha producido en Venezuela en las ltimas dos dcadas. ste es la clave en esta partida de ajedrez, porque es el elemento vivo que podra en realidad efectuar un golpe de timn o detener la ola restauradora. Por esta razn, el inicio de la crisis econmica global (2008+) y de la burocratizacin del proceso allanan el camino para una estrategia conservadora de disolver la Revolucin Bolivariana, carcomindola por dentro, como un cuerpo canceroso en consonancia con lo que hemos llamado la metstasis de capitalismo rentstico , en una disputa vital que se ha estado produciendo sobre el tejido social venezolano, impactando significativamente a esa comunidad poltica que llamamos chavismo.

Si resaltamos que los procesos e identificaciones polticas no son en ningn modo estticos y que numerosas transformaciones han ocurrido no slo en el perodo 1989-2015, sino incluso en este catico cuasi trienio 2013-2015, debemos destacar dos ideas que consideramos determinantes en estos tiempos de cambios e incertidumbre:

a) el agotamiento de un ciclo poltico histrico no supone necesariamente, o de manera lineal, el fin de un ciclo de luchas populares. Un ciclo poltico histrico que se puede periodificar y delimitar geogrficamente se refiere fundamentalmente a un perodo en el cual predominan modos de hacer poltica, discursos y smbolos, regmenes de gubernamentalidad (Foucault), modalidades en la acumulacin capitalista, que eventualmente empiezan a dejar de funcionar como lo haban venido haciendo, y comienzan a abrir las puertas al surgimiento de otros patrones generales de produccin poltica de ah que en nuestros tiempos se haya abierto este debate sobre fin de ciclo en Amrica Latina . Sin embargo, un ciclo de luchas populares desde abajo, determinado por ciertos patrones de lucha, de subjetividades, marcos reivindicativos, y en especial, por su pertinencia en las transformaciones histricas masividad, potencia, proporcionalidad en una correlacin de fuerzas general , puede atravesar estos ciclos, producirlos, o tambin ser producidos por estos [2] .

El agotamiento del ciclo progresista, no representa el final de una historia de luchas, sino la continuacin de la misma bajo nuevas condiciones, determinadas por complejos factores de carcter sistmico. Esto podra tambin abrir un nuevo carcter de pertinencia histrica de las mismas, con nuevas modalidades, narrativas y formatos. Por esto, un posible agotamiento del perodo de la Revolucin Bolivariana como tipo de gubernamentalidad, de modalidad de acumulacin de capital, de marco de movilizaciones sociales no necesariamente supone el agotamiento del chavismo como canal de conexin de mltiples luchas desde abajo. Ms bien cabra evaluar si, ante un eventual avance restaurador abiertamente neoliberal en el pas, la poblacin en general comienza a resistirla a partir, en buena medida, de los principios de la cultura chavista desarrollada en los ltimos aos.

b) La Revolucin Bolivariana no poda convertirse slo en fuerza de estabilidad, conservacin e irreversibilidad. Las transformaciones histrico-sociales son inevitables. Adems vivimos una profunda crisis civilizatoria, y podramos estar presenciando una desestructuracin histrica del sistema-mundo tal cual lo conocemos. Esto a fin de cuentas, conviene pensarlo tambin ante los peligros de un anclaje o esencializacin respecto a una idea del chavismo. Si el neoliberalismo post-consenso de Washington ha venido mutando en sus mecanismos de acumulacin, si continan emergiendo nuevas formas de dominacin y nuevos tiempos se configuran para Amrica Latina y el Caribe, y si van cambiando las condiciones materiales de vida de numerosas personas, de la misma manera se va transformando la produccin de identidades polticas. Cabra entonces evaluar cmo el proceso de emergencia de subjetividades que se ha producido en torno al chavismo se est transformando en el devenir de esta tormenta poltica.

Tambin podemos preguntarnos, qu posicin ocupa el chavismo popular como una fuerza inherentemente contrahegemnica y an orgnica, que potencialmente resiste al capital y a la opresin de los poderes fcticos, en la desgastada dicotoma gobierno-oposicin? O bien, Cmo gobierna, si lo hace? Y a qu se opone, si lo hace?

Algunas coordenadas de la crisis: amenazas para los pueblos y la naturaleza

Quisiramos destacar puntualmente algunas amenazas y tendencias que se abren o intensifican en este punto de bifurcacin en el que nos encontramos:

a) Uno de los detonantes fundamentales de la actual caotizacin del capitalismo rentstico venezolano es sin duda la crisis econmica mundial, y su persistencia en el tiempo (2008-actualidad). Sus factores causales no solo no han desaparecido, sino parecen intensificarse. Estamos ante el agotamiento de los elementos que atenuaban esta crisis reciente, y conviene analizar las perspectivas de un "estancamiento secular" adis al crecimiento sostenido en el largo plazo [3] . Cmo impactar a las dinmicas de acumulacin y a los procesos de conflictividad interna en Venezuela una subida de las tasas de inters como la que realiz la Reserva Federal de los Estados Unidos por primera vez en una dcada [4] ? Cmo la profunda crisis global se vincula con una eventual desestructuracin del patrn energtico global, tal y cmo lo conocemos? Cmo se conecta esto con las perspectivas de los precios del crudo y las vas para solventar la crisis econmica en el pas? Como lo ha propuesto el economista Michel Husson, aunque no se sabe dnde se podra producir un punto de ruptura (la bolsa, la banca, la deuda, el tipo de cambio?), la perspectiva de una nueva crisis parece casi inevitable [5] . La pregunta clave podra ser, qu forma pueden tomar los ajustes en esta nueva fase de acumulacin?

b) El desarrollo de nuevos esquemas de dominacin en el neoliberalismo post-consenso de Washington, supone una participacin ms activa del Estado en los procesos de acumulacin, a diferencia del principio ortodoxo del Estado mnimo . No es prudente pensar que los sectores ms reaccionarios que intentan una restauracin conservadora en Venezuela y Amrica Latina vayan necesariamente a desmantelarlo todo. Ms bien, podran usar parte de las estructuras y la institucionalidad construida y reconstruida en el proceso bolivariano para intentar garantizar una facilitacin a la acumulacin de capital y al mismo tiempo tratar de afianzar un modelo de dominacin ms viable.

c) La crisis de largo plazo del capitalismo rentstico (1983-ACT.), en su fase de alta caotizacin, ha configurado el caldo de cultivo para intentar (re)abrir un proceso de ajuste y flexibilizacin econmica. Nuestra hiptesis es que, ante la insostenibilidad del modelo histrico de acumulacin nacional, el pico de las reservas convencionales de crudo en el pas y las transformaciones en los patrones de acumulacin en la economa global, el proyecto de desarrollo nacional, en cualquiera de sus versiones, apunta a un cambio importante y prolongado en la territorialidad del capitalismo rentstico venezolano, como forma de solventar la crisis del modelo y de gobernabilidad . Esto es, una significativa reorganizacin geoeconmica del territorio alrededor del extractivismo, teniendo como polos a la Faja del Orinoco, el Arco Minero de Guayana junto a otros enclaves mineros del pas, y las importantes fuentes de gas offshore [6] . Las implicaciones de un proceso de transformaciones de este tipo, en el marco de un modelo histrico de profundas desigualdades sociales, devastacin ambiental y dependencia sistmica, seran trascendentales.

d) Los factores globales y nacionales antes mencionados parecen favorecer a una intensificacin de las contradicciones sociales y de la conflictividad poltica en el pas. El Pacto de Punto Fijo (1958) conform las bases materiales para una gobernabilidad a partir del auge de la economa mundial y de los precios del petrleo en la posguerra, pero sobre todo, cuando el modo de acumulacin capitalista rentista petrolero todava tena un margen de reproduccin equilibrado. Cul es la base material para un pacto poltico y social nacional basado en un modelo que no puede ya reproducir sus circuitos econmicos vitales de manera sostenible?

e) Esta caotizacin sistmica, pero sobre todo, la guerra permanente que se ha dirigido contra las fuerzas populares para revertir el avance de los factores contrahegemnicos de la Revolucin Bolivariana, han golpeado muy fuertemente al tejido social venezolano. Esta tal vez sea una de las amenazas ms determinantes para el proceso de transformaciones de los ltimos aos, y tal vez estemos en presencia de la crisis institucional ms severa de toda Suramrica (instituciones sociales, instituciones polticas formales, instituciones econmicas), a lo cual es fundamental poner nuestra atencin.

 

Repensarnos desde el territorio: la ecologa poltica del chavismo

Una de las paradojas de la Revolucin Bolivariana ha sido que, mientras se otorgaban a las luchas populares algunas banderas de reivindicacin radicales, generalmente no se concretaba una territorializacin del poder que posibilitara la constitucin masiva del proyecto. Esto significa que las pulsiones y las energas se orientaron fundamentalmente a grandes ideales (el Socialismo del Siglo XXI), factores metafsicos y trascendentales, tiempos pasados y futuros, y a formas mediadas de poder, y muy poco a reproducir desde abajo, en el aqu y el ahora, esta radicalidad emancipatoria.

Si recordamos las luchas sociales del primer siglo republicano (de principios del siglo XIX a principios del XX), estas estaban movidas fundamentalmente por un deseo de recuperar la riqueza concreta (principalmente la tierra). Con el desarrollo del capitalismo rentstico, y con el perfil urbano que toma la territorialidad y la subjetividad del venezolano, las pulsiones de las luchas populares se han dirigido hacia la riqueza abstracta (bsicamente, la renta del petrleo), y esto sigue siendo as en la actualidad.

Discutir nuevamente, todo, desde abajo, al calor del sacudn del giro electoral reciente, es una ocasin para repensar estos procesos histricos, y los ocurridos en la Revolucin Bolivariana en los ltimos aos, y tratar de recuperar el centro de la produccin poltica en el territorio, en la superficie. Esto de ninguna manera implica un aislamiento o abandono de las luchas a escalas nacionales o estatales, que sern trascendentales en el futuro. Ms bien nos hace recordar que una de las expresiones ms radicales del mandar obedeciendo en Venezuela en los ltimos aos se produjo el 12 y 13 de abril de 2002, mostrando cmo los de abajo sacuden las bases de un movimiento de restauracin conservadora y reinician un proceso instituyente hacia arriba. La vuelta popular contrahegemnica a Miraflores ahora, en estos tiempos, cobra el sentido de la exigencia a que los de arriba hagan parte del planteado golpe de timn y que se recupere la esencia reivindicativa del proyecto.

Pero si entonces la lucha popular territorial fuese el punto de partida poltico de cualquier agenda, a cualquier escala geogrfica, la pregunta clave parece ser cmo comenzar a reterritorializar las luchas sociales en Venezuela, que podran estar configurndose en un nuevo ciclo histrico; cmo resignificar el chavismo originario sobre s mismo, sobre la materialidad de sus cuerpos, de sus entornos, de sus cotidianidades.

Necesario es recuperar la centralidad de los medios de reproduccin de la vida en la agenda de lucha popular y no slo atender a los medios de produccin, como lo ha planteado Silvia Federici . Ah se juntan y se encuentran todos los de abajo: chavistas convencidos, chavistas desencantados, exchavistas, opositores de las clases trabajadoras, ni-nis de los barrios urbanos, pero tambin esas subjetividades un tanto ms alejadas de nuestra modernidad petrolera como los pueblos indgenas, que no obstante se vieron de una u otra forma involucrados en el proceso de cambios. La subjetividad popular del chavismo naci precisamente de la negacin radical que el capital en su forma rentista hace a las personas de sus medios de reproduccin de la vida. Tal vez ah, en primer lugar, deba reencontrarse.

No hay socialismo sin agua, no hay autonoma poltica ni resistencias sostenibles (resiliencia) a una restauracin conservadora sin autonoma material, no hay proyecto emancipatorio sin las posibilidades de acercarnos a la gestin de la vida y el territorio. Esto es lo que hemos llamado la ecologa poltica del chavismo contrahegemnico.

Los tiempos animan para reimpulsar agendas populares de transformacin. Sobre esto propondremos para cerrar:

En Venezuela bsicamente en la actualidad no hay un referente tico que nutra el discurso poltico. Ante la metstasis de la corrupcin y el descrdito que salpica los proyectos polticos, es necesario hacer un claro deslinde: qu supone, por ejemplo, para las bases populares del chavismo, denunciar a una burocracia corrupta y decir no en nuestro nombre!? Y luego, cul es el proyecto colectivo que surge de esta reivindicacin tica?

Es necesario reconocer que un proyecto de lo comn en Venezuela tiene sus particularidades: no tiene, por ejemplo, los rasgos generales de las comunidades indgenas como en Bolivia, Ecuador o Guatemala, siendo en cambio fundamentalmente de perfil urbano. Son pues, formas de comunidad muy movibles, diversas, voltiles y en permanente reformulacin. Estas son las bases sobre las cuales debemos partir para pensarnos desde lo comn.

Luchas desde abajo aisladas no tienen pertinencia histrica. En este sentido, la proliferacin de redes de organizaciones populares y plataformas de movimientos sociales es vital. Hay un interesante saldo de experiencias, saberes y organizacin que ha dejado la Revolucin Bolivariana. Tenemos demasiado para aprender unos de otros, de los de abajo, que conforman un tejido de saberes y haceres populares que representan la base material para un proyecto emancipatorio: redes de produccin agrcola, produccin cultural en barrios urbanos, formas de economa cooperativa y solidaria, gestiones territoriales comunitarias en las ciudades y en zonas rurales, y un largo etctera. Esto est ah. Ahora, cmo lo convertimos en una amplia red?

Una agenda mnima popular compartida hacia dnde podra enfocarse?: una auditora social de todas las cuentas de la nacin, incluyendo la deuda el pueblo no tiene por qu pagar los desfalcos de unos pocos y la canalizacin de mecanismos nacionales de contralora social de las mismas ; la democratizacin de la ciudad y la revolucin urbana es una de las claves; redes interregionales de produccin agrcola popular vinculadas al consumo urbano; nuevas formas de gobernanza nacional-territorial cmo fomentar la comuna en tiempos turbulentos? ; acceso y cuidado de los bienes comunes para la vida, con especial atencin en el agua; sostenibilidad energtica a partir de experiencias piloto (como en la propuesta de los TES en el Zulia ); salarios dignos y proteccin a trabajadores y trabajadoras ante la precarizacin laboral; auditoria social de los proyectos extractivos principalmente en la Faja del Orinoco y moratoria de los proyectos mineros en el pas; igualdad de gnero y respeto a la sexo-diversidad en todas las instituciones sociales; redes sociales de promocin de saberes populares, comunes y tradicionales como plataforma de construccin de modos de vida alternativo; y redes sociales de seguridad y proteccin social-territorial.

* Emiliano Teran Mantovani es socilogo e investigador en ciencias sociales, y hace parte de la red Oilwatch Latinoamrica

Fuentes consultadas

BBC Mundo. Qu significa que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas de inters por primera vez en una dcada? 16 diciembre 2015. Disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151216_economia_aumenta_tasas_interes_estados_unidos_fed_lf . Consultado: [29/12/2015].

Correo del Orinoco. Ley de Actividades Petroqumicas abre puertas a nuevas inversiones. 31 diciembre 2015. Disponible en: http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/ley-actividades-petroquimicas-abre-puertas-a-nuevas-inversiones/ . Consultado: [31/12/2015].

Fondo Monetario Internacional. La incertidumbre y fuerzas complejas entorpecen el crecimiento mundial. Boletn del 06 de octubre de 2015. Disponible en: http://www.imf.org/external/Spanish/pubs/ft/survey/so/2015/RES100615AS.htm. Consultado: [29/12/2015].

Husson. Michel. Las coordenadas de la crisis que viene. Rebelin. 14-11-2015. Disponible en:    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205638. Consultado: [15/12/2015].

Teran Mantovani, Emiliano. Las espirales del debate sobre extractivismo y los nuevos tiempos para Amrica Latina, en: Carosio, Alba (comp.). Tiempos para pensar. Investigacin social y humanstica hoy en Venezuela. Tomo I. CLACSO-CELARG. Venezuela, 2015. pp.423-429. Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20151211124235/Tiempos_para_pensar_TOMO1.pdf.

 



[1] Hemos planteado que en Amrica Latina existen actualmente al menos cuatro proyectos en disputa que marcarn nuestra dinmica geopoltica en los prximos aos: el uribismo, el lulismo, el Socialismo del Siglo XXI y un proyecto popular que hemos denominado pluricomunista. Para ms detalles de esta categorizacin, vase: Las espirales del debate sobre extractivismo y los nuevos tiempos para Amrica Latina, en: Carosio, Alba (comp.). Tiempos para pensar. Investigacin social y humanstica hoy en Venezuela.

[2] Pinsese que la desmovilizacin que determina un cierre de ciclo de luchas en Venezuela a principio de la dcada de los 70 (iniciada con la llamada pacificacin de Rafael Caldera), est en consonancia con la estabilizacin del ciclo poltico histrico iniciado en 1958 con el Pacto de Punto Fijo. Nuestro inters fundamental es hacer esta distincin entre ciclo poltico histrico y ciclo de luchas desde abajo, aunque estn profundamente conectados el uno con el otro. En todo caso, queda abierta una rica discusin historiogrfica sobre criterios y modos de periodificacin.

[3] Incluso el FMI parece haberse unido a esta idea. Vase: Fondo Monetario Internacional. La incertidumbre y fuerzas complejas entorpecen el crecimiento mundial.

[4] BBC Mundo. "Qu significa que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas de inters por primera vez en una dcada?"

[5] Husson. Michel. Las coordenadas de la crisis que viene.

[6] El 31 de diciembre pasado (2015), en el marco de la aprobacin de la Ley Orgnica para el desarrollo de Actividades Petroqumicas (30/12/2015), el ministro de Minera y Petrleo, Eulogio Del Pino, haca referencia a la gran certificacin de reservas para la minera en el pas, el llamado Proyecto Magna Reserva Minero, el cual tendr una extensin ms grande que la Faja Petrolfera del Orinoco. Del Pino planteaba que Vamos a romper la tradicin de un pas monoproductor, y haca un llamado al sector privado para impulsar el Plan de Desarrollo Minero 2016-2018. Sobre esto, vase: Correo del Orinoco. Ley de Actividades Petroqumicas abre puertas a nuevas inversiones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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