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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2016

Vuelta a los aos treinta: Hitler, Daesh y Occidente

Dan Glazebrook
Russia Today

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Aunque se compara constantemente el Daesh [Estado Islmico] con los nazis, a menudo se olvida el verdadero paralelismo, la voluntad de Occidente de crear el fascismo para paralizar a Rusia.

El reciente debate en la Cmara de los Comunes britnica sobre bombardear Siria vio llover las comparaciones. Daesh son los fascistas de nuestra poca, afirm el diputado laborista  Dan Jarvis, esta es la guerra fascista de nuestra generacin, opin Sarah Wollaston, mientras que Hilary Benn pona fin al debate afirmando que nos enfrentamos a los fascistas y lo que sabemos de los fascistas es que hay que derrotarlos.

Los paralelismos son reales: en efecto, la visin poltica del wahabismo (la ideologa del Daesh, de al-Qaeda y del principal comprador de armas a Gran Bretaa, Arabia Saud) tiene mucho en comn con la de Hitler y Mussolini.

En esencia, el fascismo europeo fue una respuesta emocional a la humillacin nacional a manos de las llamadas Grandes potencias (la derrota militar en caso de Alemania y la negacin de los frutos de la victoria en el caso de Italia). Los fascistas echaron la culpa de esta humillacin al enemigo interno cuya presencia estaba corrompiendo a la nacin y minando su fuerza. y al que, por consiguiente, haba que extirpar antes de que pudiera tener lugar el rejuvenecimiento. Todos conocemos el programa poltico que deriv de ello.

De forma similar, a finales de 1700 el imperio Otomano, que justo un siglo antes haba estado a las puertas de Viena, entraba tambin en una fase de decadencia. Las destrezas militares europeas empezaban a ser casi inexpugnables y una serie de derrotas a manos de Rusia llevaron a muchos sbditos otomanos a preguntarse qu haba detrs de su aparente debilidad.

Muhammad ibn Al-Wahhab, un predicador sunn radical del desierto de Nejd en el centro de Arabia les dio una respuesta: los musulmanes estaban siendo castigados por apartarse del verdadero Islam. En particular, la presencia de sectas rivales, como el sufismo y el chismo (las cuales, segn l, ni siquiera eran en absoluto islmicas) estaba debilitando el poder musulmn. Solo eliminndolas del Califato (junto con todo aquel sunn que no estuviera de acuerdo) se podra restablecer su fortaleza.

Esta es la idea que motiva las incontables ejecuciones de yazidis, alauitas, cristianos y otros a manos de los actuales discpulos de ibn Al-Wahhab. Al igual que el fascismo, el wahabismo es una poltica de fuerza por medio de la purificacin etnoideolgica.

Pero esto no es toda la historia completa. Ni el fascismo ni el Daesh obtuvieron su fuerza nicamente del compromiso de sus combatientes, sino que el surgimiento de ambos est unido a la respuesta del mundo occidental a sus propias crisis econmicas y geopolticas.

En la dcada de 1930 las elites dirigentes britnicas vean el fascismo con mucho mejores ojos de lo que nos habra hecho creer la afirmacin de Hilary Benn de que toda esta Cmara se alz contra Hitler y Mussolini. Qu ha hecho Hitler de lo que nos podamos quejar razonablemente?, pregunt el diputado conservador C. T. Culverwell en 1938, un ao despus de que la Luftwaffe devastara Guernica.

Tres aos antes Mussolini haba invadido Abisinia. Al enterarse de la prxima invasin el primer ministro laborista escribi a El Duce para informarle de que Inglaterra es una dama. A una dama le agrada una accin vigorosa hecha por varn, pero le gusta que las cosas se hagan discretamente, no en pblico. As que tenga mucho tacto y no tendremos objeciones. Estas ideas no eran infrecuentes. Como indic el historiador J.T. Murph, era evidente que ningn gobierno en el mundo capitalista se estremeci de temor cuando lleg este nuevo poder (el fascismo). Los conservadores lo aclamaron regocijados y no haba ningn tory que al tiempo que aprobaba el mtodo de Hitler y Mussolini de tratar el "problema laboral" no tuviera confianza en que entre los bastidores de la diplomacia se podra llegar a un trato con el campen antibolchevique".

Sir Stafford Cripps, embajador britnico en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, observ acerca de los aos entre guerras que en todo este periodo el factor principal de la poltica europea fue la exitosa utilizacin por parte de Gran Bretaa [...] de varios gobiernos fascistas para controlar el poder y el peligro, y el auge del comunismo o socialismo". En particular, Hitler era considerado un baluarte en contra de la Unin Sovitica y esa fue la razn por la que las elites britnicas y estadounidenses le apoyaron en la dcada de 1930.

Y lo mismo ocurre tambin con el Daesh. Occidente y sus aliados regionales han sido los animadores, jefes y suministradores de armas de la insurgencia wahab en Siria desde sus inicios, no a pesar de su naturaleza sectaria sino debido a ello. Un documento de 2012 de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos desclasificado recientemente revel que el Pentgono conoca muy bien la naturaleza de las fuerzas a las que estaba apoyando e indicaba que los salafistas [sic] , los Hermanos Musulmanes y AQI [al-Qaeda en Iraq, el precursor del Daesh] son las principales fuerzas que dirigen la insurgencia en Siria.

El mismo informe predeca el establecimiento de un principado salafista [wahabista], aunque sealaba que esto era exactamente lo que quieren las potencias que apoyan a la oposicin [definidas como Occidente, los pases y del Golfo y Turqua]. Por supuesto, en su momento no se revel nada de esto (de la misma manera que Hitler tuvo al principio el apoyo del Daily Mail y del Daily Mirror, la prensa occidental todava trataba de convencer al mundo de que los rebeldes sirios era valientes combatientes de la libertad, que luchaban por la democracia y la igualdad).

Sin embargo, el apoyo que recibi Hitler de Gran Bretaa no fue solo retrico. La London Stock Exchange Gazette [Gaceta de la Bolsa de Londres] indicaba en mayo de 1935 que sin este pas como cmara de compensacin para los pagos y la capacidad de recurrir a crditos [...] Alemania no habra podido seguir adelante con sus planes []. Una y otra vez Alemania ha faltado a sus obligaciones, pblicas y privadas, pero ha seguido comprando lana, algodn, nquel, caucho y petrleo hasta cumplir con sus obligaciones y la financiacin se ha hecho directa o indirectamente a travs de Londres [...]. De hecho, la financiacin britnica de la maquinaria de guerra nazi fue tan importante que el capitalista alemn y financiero nazi Hjalmar Schacht seal despus de la guerra que si quiere llevar a juicio a los industriales que ayudaron a Alemania a armarse debe llevara juicio a sus propios industriales.

De la misma manera Occidente ha financiado generosamente al Daesh. Solo Estados Unidos ha suministrado bastante ms de 1.000 millones de dlares en apoyo militar a la insurgencia en Siria en forma de adiestramiento y armas, gran parte del cual ha acabado en manos del Daesh. En lo que se refiere a sus fuentes financieras, probablemente Londres ha desempeado un papel particularmente significativo. Los senadores estadounidenses han llamado repetidamente la atencin a [la multinacional britnica de banca y servicios financieros] HSBC debido a su relacin con la principal rama bancaria de al-Qaeda en Arabia Saud, mientras que cuando el ministro francs de Finanzas Michel Sapin anunci el mes pasado una nueva ofensiva contra la financiacin del terrorismo seal a la City londinense y pidi al mundo que estuviera vigilante con Gran Bretaa dada su reputacin. El que fuera lder del Partido Nacionalista Escocs Alex Salmond afirm en el Parlamento que siempre que se lo pido al primer ministro [cortar la financiacin al Daesh] me responde que est sentado en un comit. Durante dos aos no hemos odo nada. Se ha hecho poco o nada para interrumpir el flujo de fondos e identificar y frenar a las instituciones financieras sin las que el Daesh no habra podido levantar un dedo ni contra nosotros ni contra nadie ms.

Pero, por qu? Por qu Gran Bretaa tena tanto inters en financiar a Hitler entonces y es tan reticente a tomar medidas enrgicas contra la financiacin del Daesh hoy? Como hemos visto, se apoy a los nazis al considerarlos un baluarte contra el comunismo y en particular una fuerza que se lanz en contra de la Unin Sovitica. Mientras tanto, Occidente ha considerado la insurgencia terrorista en Siria como un medio de paralizar a un Estado independiente con una poltica exterior y monetaria independiente (y en ese proceso, minar a sus aliados, Irn y, una vez ms, Rusia). En ambos casos el objetivo primordial era Rusia y por extensin todo el proyecto geopoltico no occidental del que Rusia era y es una parte fundamental.

Si este es el caso, qu lecciones podemos aprender de la experiencia de las dcadas de 1930 y 1940? Qu polticas debera llevara a cabo Rusia ante el fascismo/terrorismo patrocinado por Occidente?

La poltica antifascista de Rusia en la dcada de 1930 tena tres aspectos, los tres correctos desde mi punto de vista y los tres nos ofrecen una lecciones claras para hoy.

En primer lugar, la URSS entendi claramente que el fascismo dependa del apoyo extranjero e intent disuadir a Occidente de financiarlo. Se hicieron continuas propuestas a Francia y a Gran Bretaa de establecer una gran alianza. Se consideraba que especialmente Francia estaba indecisa en su compromiso con la Alemania fascista por razones evidentes, de modo que se hizo un esfuerzo particular para empujar a Francia a esa alianza, con diferentes grados de xito (el pacto franco-sovitico de 1935). Gran Bretaa era ms una causa perdida, pero el espectculo de rechazo continuo de una alianza antifascista por parte de Gran Bretaa al menos contribuy a superar la retrica y sacar a la luz la verdadera actitud del gobierno britnico hacia el fascismo. Actualmente esto se aplica tanto al terrorismo wahab como se aplicaba entonces al fascismo.

En segundo lugar, si bien Rusia no pudo convencer a Occidente de que dejara de apoyar al fascismo, se puso en marcha para derrotarlo ella misma. Una vez que Alemania e Italia dejaron claro que no iban a respetar los acuerdos de no intervencin acordados por la Liga de las Naciones respecto a la guerra civil espaola, la URSS se puso en marcha para aplastar ella misma el levantamiento fascista. De forma similar, en cuando qued claro que Occidente no iba a respetar la soberana siria, Rusia se puso en marcha para aplastar directamente la insurgencia wahabista.

Con todo, el verdadero golpe maestro de la diplomacia sovitica en ese periodo (y el que en ltima instancia permiti a Rusia derrotar a Alemania) fue el Pacto Molotov-Ribbentrop*. Hacer algo que pareca impensable (un tratado de paz con Hitler) no solo dio tiempo a Rusia para prepararse para la guerra, sino que separ a Hitler de sus antiguos patronos britnicos, franceses y estadounidenses. Garantiz que Rusia no luchara sola cuando llegara el momento y que no luchara contra un enemigo al que todava apoyara Occidente.

No estoy defendiendo aqu un tratado de paz con el Daesh (aunque son loables los pasos dados por Rusia para dividir a los insurgentes y llevar a la mayor cantidad posible de ellos a una mesa de negociacin), es demasiado tarde para ello. Sera como negociar un tratado de paz con Hitler en 1943. [El Pacto] Molotov-Ribbentrop se basaba en el principio de que haba que romper la alianza entre el fascismo y Occidente, y de este modo, si no se poda sacar a Occidente del fascismo, habra que sacar al fascismo de Occidente.

De la misma manera, se debe romper la alianza entre el terrorismo wahab y Occidente. En trminos prcticos, se debe sacar de la rbita de Occidente a los principales Estados regionales patrocinadores del wahabismo (Arabia Saud, los Estados del Golfo y Turqua). Obviamente es ms fcil decirlo que hacerlo: Erdogan ha apostado por la OTAN y Arabia Saud fue prcticamente una creacin de Gran Bretaa. Si embargo, sus dirigentes no pueden ser ciegos ante el hecho de que no hay futuro en engancharse al carro de guerra en llamas de Occidente. En ese camino solo hay destruccin y cada da est ms claro que Occidente est empujando a Turqua a primera lnea en una conflagracin cada vez mayor con Rusia. Esto no interesa a Turqua. El verdadero inters de los turcos y, de hecho, de los saudes (como, en ltima instancia, de toda la humanidad) radica en volver a alinearse con el sur global y los BRICS en vez de seguir actuando como agentes de su destruccin: en cuanto se den cuenta de esto y vuelvan a adecuar su diplomacia acorde con ello, se acaban los juegos de guerra de Occidente.


* El Pacto de no Agresin entre Alemania y la Unin de Repblicas Socialistas Soviticas, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mlotov, fue firmado entre la Alemania nazi y la Unin Sovitica el 23 de agosto de 1939, nueve das antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial   (N. de la t.)

Dan Glazebrook es un escritor poltico freelance que ha escrito para RT, Counterpunch, Z magazine, The Morning Star, The Guardian, The New Statesman, The Independent and Middle East Eye, entre otros. Su primer libro, Divide and Ruin: The Wests Imperial Strategy in an Age of Crisis, fue publicado por Liberation Media en octubre de 2013. Estaba compuesto por la coleccin de artculos escritos desde 2009 en adelante en los que examina las relaciones entre el colapso econmico, el auge de los BRICS, la guerra contra Libia y Siria y la austeridad. Actualmente est investigando para un libro sobre el uso por parte de Estados Unidos y Gran Bretaa de los escuadrones de la muerte sectarios contra Estados y movimientos independientes desde Irlanda del Norte y Amrica Central en las dcadas de 1970 y 1980 hasta Oriente Medio y frica hoy en da.

Fuente: https://www.rt.com/op-edge/327008-daesh-hitler-west-help/




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