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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2016

Como Al Qaeda no tena los recursos ni la capacidad, nos empuj a nosotros para que lo hiciramos
Catorce aos despus del 11-S, la guerra contra el terror realiza todo lo que bin Laden quera que pasara

Tom Engelhardt
The Nation

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Han pasado 14 aos que parecen increbles. Realmente los hemos vivido? Estamos vivindolos todava? En qu medida es eso improbable?

Catorce aos de guerras, intervenciones militares, asesinatos, tortura, secuestros, localizaciones clandestinas, de crecimiento del estado nacional de la seguridad de Estados Unidos hasta unas proporciones monumentales y de la expansin del extremismo islmico en la mayor parte del Gran Oriente Medio y frica. Catorce aos de dispendios astronmicos, infinidad de campaas de bombardeo y una poltica militar en el exterior de primera magnitud en la que se repiten las derrotas, los chascos y los desastres. Catorce aos de una cultura del miedo en Estados Unidos, de interminables alarmas y advertencias, pero tambin de funestos presagios de ataques terroristas. Catorce aos del entierro de la democracia estadounidense (o, mejor dicho, de su conversin en escenario multimillonario y fuente de espectculo y entretenimiento, que no de gobierno). Catorce aos de propagacin del secretismo, de clasificacin de cada documento producido, de feroz persecucin de los denunciantes de conciencia y del impulso cuasi religioso de mantener seguros a los estadounidenses dejndoles en la oscuridad acerca de lo que est haciendo su gobierno. Catorce aos de desmovilizacin de la ciudadana. Catorce aos del surgimiento de la corporacin guerrera, de la transformacin del conjunto de actividades militares y de espionaje en unas actividades lucrativas y de la proliferacin de innumerables contratistas privados que trabajan para el Pentgono, la NSA, la CIA y muchos otros segmentos del estado nacional de la seguridad para asegurar su funcionamiento. Catorce aos de nuestras guerras regresando a casa en la forma de trastornos de estrs postraumtico (PTSD, por sus siglas en ingls), de militarizacin de la polica y de expansin en la patria de tecnologas propias de zonas de combate como los drones y los vehculos UMV. Catorce aos de despliegue de todo tipo de vigilancia y de desarrollo de un sistema planetario de vigilancia cuyo alcance desde lderes extranjeros hasta grupos tribales en las zonas ms remotas de la Tierra dejara estupefactos a quienes gobernaban los estados totalitarios del siglo XX. Catorce aos de misrrima inversin en la infraestructura de Estados Unidos y ni siquiera un kilmetro de tren de alta velocidad construido en algn lugar de este pas. Catorce aos en los que se iniciaron las guerras de Afganistn 2.0, de Iraq 2.0 y 3.0 y la de Siria 1.0. Catorce aos, eso es, en los que lo improbable se hizo probable.

Catorce aos despus, muchsimas gracias, Osama bin Laden. Con un reducido nmero de seguidores, entre 400.000 y 500.000 dlares y 19 secuestradores suicidas, la mayor parte de ellos saudes, Ud. ha hecho un pase de magia geopoltica de primer orden. Lo equiparo a un acto mgico del teatro de la oscuridad. Mientras tanto, ha hecho el cambio total o, al menos, lo suficiente de todo lo que importa. O ms bien, nos ha empujado a hacer lo que usted no poda hacer por falta de recursos o capacidad. Por lo tanto, pongamos el crdito donde es debido. Hablando en trminos de psicologa, los ataques del 11-S representaron una precisin en la eleccin de los blancos del tipo que los lderes de Estados Unidos apenas soaran en los aos siguientes. No tengo idea de cmo, pero est claro que usted nos entendi mucho mejor de lo que nosotros le entendimos a usted o, para el caso, a nosotros mismos. Usted supo exactamente cules eran los botones nuestros que se deban apretar para que, en esencia, nosotros continusemos ejecutando su plan para su beneficio. Mientras usted se sentaba y esperaba en Abbottabad [Pakistn], nosotros seguamos los planos de sus sueos y deseos como si usted lo hubiese planificado y, en el proceso, hacamos del mundo un lugar notablemente diferente (y notablemente nefasto).

Catorce aos despus, ni siquiera hemos cado en la cuenta de lo que hemos hecho.

Catorce aos despus, la inverosimilitud de todo esto todava paraliza la imaginacin, empezando por las enormes montaas de cascotes de la Torres Gemelas en el centro de Manhattan, un mundo real equivalente al de la estatua de la Libertad surgiendo de la arena en la pelcula El planeta de los simios. La parte sur de Manhattan todava ardiendo y el olor acre de la destruccin en el aire eran la imagen de una cultura que haba vivido su propio momento apocalptico para convertirse en algo irreconociblemente transformado. Para dar crdito a la cobertura meditica en aquellos tiempos, los estadounidenses vivieron una combinacin de Pearl Harbor e Hiroshima. ramos el no va ms de las vctimas en el planeta Tierra, y el centro de Nueva York pas a ser la Zona Cero, una expresin que hasta entonces estaba reservada para los sitios donde haba habido una explosin atmica. En un instante nos convertimos en las ms grandes vctimas y los mayores supervivientes, y se dio por sentado que el mayor deseo de venganza del mundo sera nuestro. El 11-S lleg para ser visto como un ataque a todo lo inocente, lo bueno, lo triunfante que haba en nosotros; el momento supremo del odian-nuestras-libertades y Osama funcion. Usted asust tanto a este pas que ha conseguido sumirlo en un periodo de miedo que ya lleva 14 aos, un perodo en el que le hemos dado va libre a toda idea o accin estpida u horrorosa, ley o intromisin en nuestra vida y recorte de nuestros derechos. Usted no solo solt a sus mastines de la guerra, tambin solt a los nuestros, que era exactamente lo que usted necesitaba para sumir en el caos al mundo musulmn.

Catorce aos despus, permtame que le recuerde la absoluta improbabilidad del 11-S y lo terriblemente despistados que todos estbamos ese da. George W. Bush (y sus cohortes) ni siquiera fueron capaces de asimilarlo cuando, el 6 de agosto de 2001, el presidente recibi el informe diario de inteligencia titulado Bin Laden resuelto a golpear a Estados Unidos. La NSA, y la CIA, y el FBI, que tenan en sus manos muchas de las piezas del puzzle bin Laden, seguan sin poder imaginarlo. Crame, incluso cuando estaba sucediendo, me era difcil darme cuenta de aquello. Yo estaba haciendo ejercicios en mi dormitorio con la televisin encendida cuando o la primera noticia de un avin que se haba estrellado contra una de las Torres Gemelas y vi las primeras imgenes del humo en la torre. Y recuerdo mi primer pensamiento: igual que el [bombardero] B-25 que casi choc con el Empire State en 1945. Unos terroristas que tratan de echar abajo las torres? Por favor. Al-Qaeda? Esto es una broma. Ms tarde, con dos aviones estrellados en Nueva York y un tercero que haba hecho polvo una parte del Pentgono, y cuando ya era obvio que no se trataba de un accidente, tuve un pensamiento todava ms absurdo. Se me ocurri que la sorpresiva vulnerabilidad de los estadounidenses que vivan en una tierra protegida del caos en el que vive buena parte del mundo debera conducirnos a una nueva forma de empata hacia los dems. Ni en sueos. Todo lo que hicimos fue causarle dolor a los dems.

Catorce aos despus, no le parece todava sorprendente que George W. Bush y compaa utilizaran estas acciones asesinas y la muerte de cerca de 3.000 seres humanos como excusa para tratar de apropiarse del mundo? Les falt tiempo para decidirse a lanzar la Guerra global contra el terror en hasta 60 pases. Les falt tiempo para empezar a soar con el establecimiento de una Pax Americana en Oriente Medio, seguida de una suerte de poder supremo mundial que hasta ese momento solo haba sido evocado en tono de broma por los tipos malos de las pelculas de James Bond. Mirando hacia atrs, no le parece extraa la rapidez con que el 11-S le puso el cerebro en llamas a esa gente? No encuentra curioso que los principales funcionarios de la administracin Bush estuviesen totalmente encaprichados con el poder militar de Estados Unidos? No le sorprende como algo raro el hecho de que tuvieran una fe tan ciega en los supuestos poderes de las fuerzas armadas para hacer prcticamente nada y ser la mejor fuerza para la liberacin de la humanidad que el mundo ha conocido? No encuentra inquietante que, en medio de los escombros del Pentgono, las primeras rdenes de nuestro secretario de Defensa fuese preparar los aviones para atacar a Iraq, a pesar de que estaba convencido de que el autor de los ataques del 11-S haba sido al-Qaeda (Ir con toda la fuerza, anot un ayudante del secretario en su block de notas. No dejar nada en pie. Est relacionado [con los ataques] o no.)? No piensa acaso que este o no resume los tiempos que estaban por venir? No le parece curioso que, en medio de las ruinas de las torres, los planes no solo previeran pasarle la factura a bin Laden sino tambin convertir a Afganistn, Iraq y posiblemente Irn Todos quieren ir a Bagdad, pero los hombres de verdad quieren ir a Tehern en protectorados de Estados Unidos?

Catorce aos despus, qu posibilidad haba de que el pas, al que en todas partes se consideraba la nica superpotencia del planeta, desafiado abiertamente por un reducido nmero de extremistas yihadistas, con un poder militar mejor financiado que las 10 a 13 fuerzas armadas combinadas que le seguan (muchas de los cuales eran aliadas, de todas maneras) y cuyas aptitudes tecnolgicas eran las mejores eso dicen no ganara una guerra, no derrotara a ningn enemigo y no completara con xito una sola ocupacin? Cules eran las probabilidades de ganar? Si el 12 de septiembre de 2001, alguien le hubiese apostado doble contra sencillo por la imposibilidad de que las fuerzas armadas de Estados Unidos ganaran en su ataque en el Gran Oriente Medio, no me diga que usted no habra puesto algn dinero sobre la mesa.

Catorce aos despus, no le parece inaudito que el poder militar de Estados Unidos haya sido incapaz de retirarse de Iraq y Afganistn, donde libra las dos guerras ms importantes de este siglo, a pesar de que oficialmente ha dejado uno de esos dos pases en 2011 (solo para regresar en el verano de 2014) y de haber anunciado repetidamente la terminacin de las operaciones de combate en el otro (solo para reanudarlas una vez ms)?

Catorce aos despus, no encuentra extravagante que las polticas de Washington posteriores al 11-S en Oriente Medio hayan propiciado el establecimiento de un califato del Estado Islmico en partes de los fracturados territorios de Iraq y Siria y la aparicin de sucesivas y exitosas franquicias terroristas de ese mismo EI en un abanico de pases que va desde Libia y Nigeria hasta Afganistn? Si el 12 de septiembre de 2001, usted hubiese presagiado semejante posibilidad, no le habran tomado por loco?

Catorce aos despus, no piensa que es inverosmil que Estados Unidos se haya embarcado en el negocio de alto nivel de los asesinatos robticos; que (a pesar de las prohibiciones legales de los tiempos del Watergate relacionadas con acciones de esa ndole) ahora seamos los Terminator del planeta Tierra , no sus John Connors; que el presidente haya asumido abierta y orgullosamente el papel de asesino-en-jefe con su propia lista de muertes; que tengamos sin cesar en la mira remotas zonas rurales del planeta con nuestros drones (Grim [denodado]) Reaper y Predator (gracias Hollywood!) armados con cohetes Hellfire (fuego infernal); y que Washington, mientras buscaba a jefes de grupos terroristas y sus seguidores, haya matado regularmente a mujeres y nios? Y no le parece extrao que todo esto se haya hecho en nombre del exterminio de los terroristas y sus movimientos, pese al hecho de que cada vez que nuestros drones golpean, esos movimientos parecen aumentar su fuerza y podero?

Catorce aos despus, no considera inslito que nuestra guerra contra el terror haya evolucionado con tanta regularidad hasta llegar a ser un guerra de terror y para el terror; que nuestros mtodos, entre ellos el asesinato selectivo de numerosos jefes y tenientes (segundos jefes) de grupos combatientes haya promovido manifiestamente la propagacin del extremismo islmico en lugar de detenerlo; y que, pese a esto, Washington no ha hecho el menor esfuerzo para reevaluar significativamente sus acciones?

Catorce aos despus, no es acaso posible imaginar el 11-S como una gran fosa comn en la que, como sabemos ahora, se han enterrado importantes aspectos de la vida de Estados Unidos? Por supuesto, los cambios sobrevenidos, sobre todo aquellos que reforzaron los aspectos ms agobiantes del poder del Estado, no cayeron del cielo como los aviones secuestrados. Despus de todo, quin podra despreciar la dimensin y el poder del estado de la seguridad nacional y del complejo militar-industrial antes de que 19 hombres con un cutter en la mano llegaran a la escena? Quin podra negar que escondida en el texto de la ley Patritica de Estados Unidos (aprobada casi sin haber sido leda por el Congreso en octubre de 2001) haba una lista de deseos anteriores al 11-S con los caballitos de batalla de los departamentos de seguridad y la derecha estadounidense? Quin podra negar que los principales funcionarios de la administracin Bush y sus seguidores neocon llevaban mucho tiempo pensando en la forma de financiar la supremaca militar de Estados Unidos en el contexto de una Pax Americana en el estilo del nuevo orden mundial o que soaban con un nuevo Pearl Harbor que pudiese acelerar el proceso? Sin embargo, fue gracias a Osama bin Laden, que ellos y nosotros fuimos transportados al ms improbable de todos los siglos, el XXI.

Catorce aos despus, los ataques del 11-S y los miles de personas inocentes muertas representan una criminalidad y una inmoralidad de dimensiones internacionales que no tienen parangn. Est claro que los estadounidenses somos los principales responsables de esta situacin, aunque lo ms improbable de todo nadie en Washington se haya hecho cargo de la mnima parte de responsabilidad por haber creado un crter que comprende a todo Oriente Medio, provocado el caos en importantes regiones del planeta o ayudado a desatar las fuerzas que daran lugar al primer estado terrorista de la historia moderna; asimismo, ningn funcionario se ha hecho responsable por la creacin de las condiciones que condujeron a la muerte de cientos de miles posiblemente un milln o ms de personas que han sido convertidas en refugiados nacionales o internacionales, a la destruccin de pases y a que incontables seres humanos se vean condenados a los sufrimientos ms increbles. En estos aos, ninguna accin ni la tortura, ni el asesinato, ni el encarcelamiento ilegal de personas inocentes fuera de nuestras fronteras, ni la muerte deliberada desde tierra o desde el aire, ni las fiestas de boda masacradas, ni el asesinato de nios ha hecho mella en esa conviccin tan estadounidense de que vivimos en un pas excepcional e indispensable, de asombrosa bondad e inocencia.

Catorce aos despus, hasta qu punto es eso quimrico?

Fuente del original en ingls: http://www.thenation.com/article/14-years-after-911-the-war-on-terror-is-accomplishing-everything-bin-laden-hoped-it-would/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y a Rebelin como fuente de la traduccin.


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