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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2016

La izquierda en la que yo creo

Alberto Garzn
Alberto Garzn (Blog)


Hace siete aos emergi una grave crisis financiera internacional que asust de forma notable a las clases dirigentes de todo el mundo. Pensaban que la ms grave crisis desde la Gran Depresin podra significar el fortalecimiento poltico de la izquierda en todo el mundo; saban, de hecho, que las polticas necesarias para detener la hemorragia el rescate del sistema financiero y los recortes para la mayora- iban a ser fuertemente contestadas por la izquierda. Incluso Sarkozy habl de refundar el capitalismo, poniendo as la venda antes que la herida. Era 2008.

Pero lo cierto es que fue la derecha la que tom la iniciativa. La crisis pareci pillar desprevenida a una izquierda que en gran medida haba interiorizado el fin de la historia y que haba asumido amplios postulados del sentido comn neoliberal. Por lo general, la izquierda se limit a pedir una vuelta a la poca dorada del capitalismo. Es decir, un poco ms de la vieja receta socialdemcrata. Con la izquierda noqueada, la derecha se dedic a rescatar a las grandes empresas y las grandes fortunas, a inyectar billones de euros y dlares al sistema financiero, y a recortar en las conquistas sociales y econmicas de todo el mundo desarrollado.

En nuestro pas, las movilizaciones sociales se desataron muy especialmente a partir de 2010 cuando el Gobierno del PSOE se puso en manos de la troika. Los planes de ajuste, eufemismo que esconde un proceso constituyente dirigido por la oligarqua, haban llegado a Espaa y suponan de facto un cambio en el orden social. Eso gener respuestas populares. A las huelgas generales convocadas por los sindicatos siguieron el 15-M, las marchas por la dignidad, las acciones de protesta del SAT, las mareas de los diferentes colores, el movimiento Rodea el Congreso, las acciones para detener desahucios Hasta 2013 la poltica en la calle reclamaba un pas distinto al que pareca cristalizar en las instituciones polticas. La crisis econmica se haba convertido en crisis de rgimen, y ya ninguna institucin se salvaba de la crtica de unas clases populares cada vez ms politizadas y que parecan despertar del largo letargo en el que haban estado durante la burbuja inmobiliaria.

Las clases dirigentes en Espaa tambin reaccionaron. Trataron de redirigir la crtica nicamente hacia las instituciones polticas y los casos de corrupcin; obviando, intencionadamente, el componente sistmico y econmico de la crisis. En el fondo consiguieron dar la vuelta a una de las grandes hazaas del 15-M, que fue poner la crisis econmica y sus actores al mismo nivel que la crisis poltica (no somos mercanca en manos de polticos y banqueros, decamos). A partir de 2013 cada vez se hablaba menos de paro y desigualdad y cada vez se hablaba ms de corrupcin y de Brcenas. As, lo que en 2011 fue identificado acertadamente como una crisis sistmica, con sus banqueros estafadores y empresarios corruptores, se fue convirtiendo, poco a poco, en una crisis de salud poltica, es decir, de simples mangantes y manzanas podridas en los partidos. La enmienda a la totalidad que hicimos en el 15-M se reconvirti en pocos aos en una suave e inocua llamada a la regeneracin democrtica que, en lo esencial, consista en un mero recambio de actores.

Tras cuatro aos de una dursima legislatura con Gobierno del PP en mayora absoluta, toca hacer balance. Y, tras comprobar que el mismo partido que ha saqueado nuestro pas como representante de la oligarqua, conviene tambin ser capaces de repensar la izquierda. Qu sino deberamos hacer cuando tras aos de movilizacin popular y repolitizacin de la sociedad el ganador de unas elecciones ha sido el partido responsable de la prdida de calidad de vida, y de la vida misma, de las clases populares?

En estos das muchas voces hablan de cambio. Es normal, porque todo cambia siempre. La cuestin es saber qu es lo que cambia y hacia dnde lo hace. Y lo cierto es que, sin desmerecer elementos positivos, el PP ha ganado las elecciones y el bipartidismo ha obtenido mayora absoluta en escaos. Cambios cuantitativos, s; cambios cualitativos, lo dudo. Y en este nuevo contexto tenemos una importante tarea que realizar: ser capaces de fortalecer un instrumento de izquierdas al servicio de las clases populares. A estos efectos quisiera aportar algunas ideas de cmo me imagino yo esa izquierda, de cmo imagino ese instrumento.

Nosotros hemos vivido una campaa muy hermosa y que era al mismo tiempo muy complicada. Excluidos de los grandes debates e invisibilizados en gran medida, hemos conseguido ganar la confianza de casi un milln de votantes. Aunque con resultados malos en escaos, la experiencia ha sido fantstica para comprobar cmo un proceso participativo real y que sumaba mltiples diversidades poda hacer frente a tamaas adversidades. Un milln de votos, miles de militantes y simpatizantes y extraordinarios cuadros polticos son mimbres ms que suficientes para ir a un proceso ilusionante y de esperanza.

En este proceso, que se llevar a cabo este ao, un debate colectivo, participativo y sin miedo puede ser el inicio de algo mucho ms grande para el futuro. No slo para fortalecer un instrumento anticapitalista, feminista y ecologista sino sobre todo para sentar las bases de un nuevo pas. En ese sentido, imagino un instrumento:

  1. Que recoja lo mejor del movimiento obrero y lo mejor de la democracia radical que se ha expresado en los movimientos sociales durante los ltimos aos. Eso supone aceptar la rica convivencia entre las experiencias ms obreristas centradas en el conflicto capital-trabajo- y las experiencias democratizadoras ms transversales de la sociedad.
  2. Que sirva para poner en marcha un proceso constituyente rupturista que nos permita construir un nuevo pas plural y democrtico en el que se preserven todas las conquistas sociales y se amplen los derechos sociales y democrticos, tanto en el mbito econmico como en el mbito civil.
  3. Un instrumento radical, en su sentido ms etimolgico: que va a la raz de los problemas. As, pienso en un instrumento que interpele sobre economa, feminismo y ecologa poltica desde una conciencia claramente anticapitalista.
  4. Con un enfoque terico de Economa Poltica que piense en el medio y largo plazo, con las luces largas puestas, y no slo en el corto plazo. Lo que est en crisis en nuestro pas es el rgimen de acumulacin y el modelo de produccin y consumo, y los parches actuales no son soluciones reales; la prxima crisis econmica no puede pillar desprevenida a la izquierda.
  5. Un instrumento que sume en torno a un proyecto poltico, con su programa de transformacin social, y no en torno a etiquetas preconcebidas o determinadas liturgias. De la misma forma que no nos preguntamos por la afiliacin poltica cuando hemos defendido nuestros derechos en las mareas, pienso en la necesidad de sumar a toda la gente que comparte este proyecto poltico desde la pluralidad. La experiencia de Unidad Popular puede ser un ejemplo enriquecedor.
  6. Establecer un horizonte de unidad y cooperacin entre fuerzas de la ruptura democrtica, reconociendo en todo momento la autonoma y la identidad poltica de los diferentes actores en esa alianza. Admitir ese horizonte como el nico posible para la transformacin social de nuestro pas.
  7. Poner en valor la palabra reconocimiento. Para reconocer otras identidades nacionales y para reconocer a otros actores polticos con los que poder colaborar y cooperar desde puntos en comn; renunciando de ese modo a la uniformidad como estrategia poltica.
  8. Con una organizacin gil y flexible, menos burocrtica y ms democrtica. Que disponga de mecanismos efectivos de democracia radical en lo interno, como los revocatorios, para permitir desplegar sin distorsiones la voluntad de los militantes y simpatizantes. Abandonar la idea de un liderazgo individual fuerte y prcticamente omnipotente.
  9. Con una organizacin que despliegue su actividad tanto en la calle como en las instituciones, y que comprenda que la transformacin social no es nicamente una cuestin de nmeros en los parlamentos sino que conlleva un cambio material y cultural que se produce en los conflictos polticos no institucionalizados.
  10. Con una organizacin cuya cultura poltica ancle en los valores de la Ilustracin, a fin de construir un verdadero Estado de Derecho que proteja y haga cumplir los derechos humanos. Huir de toda tentacin de manejar a las masas a travs de estrategias populistas que ponen la relacin entre dirigentes y ciudadanos al mismo nivel que la que tiene un alfarero con el barro. No se trata de pastorear a las masas; en todo caso de empoderar a la gente a travs de la participacin y la formacin poltica.
  11. Recuperar el papel clave y esencial de la formacin intelectual, como medio de contrarrestar el pensamiento nico y como nica forma posible de alcanzar una hegemona poltica en la sociedad.

Pienso en este 2016 como un ao de oportunidad, y voy a dedicar todas mis energas como siempre hemos hecho. Porque venimos desde muy lejos, pero adems queremos ir mucho ms lejos.

Salud y Repblica!

Fuente: http://agarzon.net/la-izquierda-en-la-que-yo-creo/



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