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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2016

Canibalismo corporativo: lo que viene

Silvia Ribeiro
Alai


La fusin entre Monsanto y Syngenta, dos de las ms grandes y combatidas empresas de semillas transgnicas y agrotxicos a nivel mundial, pareca una mala fantasa. Hoy es probable, y slo una de las fusiones espectaculares que estn ocurriendo. Aunque Syngenta rechaz por segunda vez a Monsanto porque quiere ms dinero, otras dos gigantes, DuPont (duea de Pioneer) y Dow Chemicals, acordaron fusionarse en diciembre 2015. Monsanto sigue intentando con Syngenta. Es apenas un rincn del escenario: los planes de las corporaciones van ms all, en pos de controlar sectores claves y cada vez ms grandes de la produccin agroalimentaria.

En 1981, el Grupo ETC (entonces llamado RAFI) denunci que las empresas de agroqumicos estaban comprando las semilleras, y que su objetivo era desarrollar cultivos que toleraran los txicos de las propias empresas, para crear dependencia de los agricultores y vender ms veneno, su negocio ms lucrativo. Nos llamaron alarmistas, dijeron que tal tecnologa nunca iba a existir; hasta que en 1995 la industria comenz a plantar transgnicos: exactamente ese tipo de semilla.

En ese entonces haba en el mundo ms de 7 mil empresas que producan semillas comerciales, la mayora familiares, y ninguna controlaba el 1 por ciento del mercado; 34 aos despus, seis trasnacionales controlan 63 por ciento del mercado global de semillas y 75 % del mercado global de agrotxicos.

Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow, Bayer y Basf, todas originalmente fabricantes de veneno, son las 6 gigantes que controlan agrotxicos, semillas y el 100 por ciento de los transgnicos agrcolas, que es la ms clara expresin de la fusin de ambos negocios. Como casi no quedan empresas para comprar, se dedican ahora al canibalismo. Syngenta es la ms grande de agrotxicos a nivel global, por lo que hasta la empresa china de agrotxicos, ChemChina, ofert por ella, pero no le lleg al precio.

Monsanto insiste con Syngenta porque necesita desesperadamente acceder a nuevos agrotxicos, ya que su producto estrella, el glifosato, est en crisis. En dos dcadas de transgnicos, el uso masivo de glifosato, ha generado 24 malezas resistentes que colocan en inmensos problemas a los agricultores. El aumento de cncer, abortos y malformaciones neonatales en las zonas de cultivo de transgnicos en Argentina, Brasil, Paraguay es de proporciones epidmicas. Que hijos de campesinos mueran no parece importarle a Monsanto, pero la Organizacin Mundial de la Salud declar en 2015 que el glifosato es cancergeno en animales y probablemente en humanos y eso s fue un golpe. Por esto y ms, a Monsanto le urge cambiar de agrotxicos, cambiar de nombre por su enorme desprestigio, y si puede, cambiar de sede, para evitar impuestos.

El glifosato inventado por Monsanto es el agrotxico ms vendido en la historia de la agricultura. Solo por las plantaciones de maz y soya transgnicos, su uso aument 20 veces en Estados Unidos en 17 aos, cifras similares en Brasil y Argentina; y 10 veces a nivel global. Pero el negocio del glifosato va en declive. Y Monsanto, engolosinada con su cuasi monopolio de transgnicos, no ha hecho investigacin en nuevos productos: en 2013, el maz transgnico tolerante a glifosato representaba el 44 por ciento de sus ventas totales, la soya transgnica tolerante a glifosato el 11 por ciento, y ms del 30 por ciento de sus ventas provienen de ventas de formulaciones de glifosato (RoundUp, Faena, Rival y otras marcas).

El glifosato ya no funciona, sus impactos son muy graves, pero los maces transgnicos de Monsanto van casados con ste. Por eso le urge que se autorice su siembra en Mxico, lo cual le dara un respiro para vender sus semillas obsoletas, hasta que all pase lo mismo: malezas resistentes, baja produccin, semillas mucho ms caras y patentadas, epidemia de cnceres y deformaciones fetales. Todo junto a contaminar transgnicamente esa regin, que es el centro de origen mundial del maz, daando gravemente el patrimonio gentico, cultural y de agro-biodiversidad ms importante del pas. Huelga decir que hay mucho mejores opciones para produccin de maz y que Mxico no necesita sembrar transgnicos para abastecer su consumo, ya que produce ms del doble de su demanda nacional para consumo humano. Si Mexico importa maz pese a eso, es solamente porque le conviene como negocio a las trasnacionales de cra de animales en confinamiento (principalmente pollos y cerdos). Se podra producir la misma cantidad de animales, en menor escala y a manos de muchos pequeos productores, con una diversidad de piensos y forrajes, segn regin y necesidad.

Aunque Monsanto es el caso ms evidente, todas las gigantes de transgnicos tienen iguales intenciones, con otros qumicos tambin muy txicos. Pero todas estn topando con los lmites de su propia ambicin. As, adems de estas fusiones que monopolizan enormes porcentajes de cada rubro; emergen nuevos escenarios corporativos al entrar en juego otros sectores, como las transnacionales de fertilizantes y maquinaria agrcola. El Grupo ETC analiza esta coyuntura en un nuevo informe sobre fusiones corporativas: Breaking Bad: Big Ag MegaMergers in Play (http://tinyurl.com/nz3g2at), que en breve estar disponible tambin en castellano.

Segn ventas de 2013, el mercado mundial de semillas fue 39 mil millones de dlares (mmdd), el de agrotxicos 54 mmdd, el de maquinaria agrcola 116 mmdd y el de fertilizantes 175 mmdd. La tendencia parece ser que los dos ltimos engullirn a los otros, creando un escenario de controles oligoplicos an ms amplios. Por ejemplo, la transnacional de maquinaria John Deere tiene contratos con 5 de las 6 gigantes de transgnicos, para aumentar sus ventas a travs de plizas de seguro que condicionan a los agricultores a usar sus semillas, agrotxicos y maquinaria. Tecnologas de automatizacin, drones, sensores y datos del clima, tambin estn concentrados en esas empresas y se ofertan en el paquete. Si estas fusiones se permiten, vamos hacia nuevos oligopolios que controlarn semillas, variedades, agrotxicos, fertilizantes, maquinarias, satlites, datos informticos y seguros. Y que daarn, contaminndolas y por otras vas, a las opciones reales para la alimentacin y el clima: la produccin campesina, descentralizada, diversa, con semillas propias, que son quienes ya alimentan a la mayora de la poblacin y enfran al planeta.

- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC - www.etcgroup.org

URL de este artculo: http://www.alainet.org/es/articulo/174521


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