Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2016

Una lectura no sectaria del conflicto Arabia Saudita-Irn

Mariela Cuadro
Rebelin


La afirmacin de que el problema entre Irn y Arabia Saudita obedece, en ltima instancia, a divisiones pertinentes al campo de lo religioso forma parte de un ms amplio discurso que vincula al Medio Oriente y al Islam con tradiciones de violencia e irracionalidad que impiden a los pueblos que habitan dicha regin del planeta no slo resolver, sino incluso tener conflictos que se atengan al orden de lo poltico. Dicho esto, las identidades sectarias importan, sobre todo por la utilizacin que los Estados y organizaciones no-estatales hacen de ellas.

Ms all de los conflictos propios de la naciente religin islmica, el conflicto poltico entre sunnitas y shitas data de 1979, ao-acontecimiento en el gran Medio Oriente. Este ao no slo fue testigo de la Revolucin Islmica en Irn que condujo al shismo al poder, sino tambin de la intervencin sovitica en Afganistn y del Acuerdo de Camp David firmado por Egipto e Israel con mediacin de Estados Unidos. Mientras que la Revolucin iran supuso la prdida por parte de la potencia norteamericana de uno de los dos pilares sobre los que, hasta el momento, haba basado su poltica mezzo-oriental (siendo el otro Arabia Saudita), el acuerdo de paz entre El Cairo y Tel Aviv le otorg un nuevo aliado.

Desde los procesos de independencia rabes en la dcada de 1950, Egipto, gobernado por Gamal Abdel Nasser, haba sido la vanguardia del nacionalismo rabe, alentando el surgimiento de repblicas nacionalistas que pronto se vieron lanzadas a los brazos soviticos. En este marco tuvo lugar lo que fue dado en llamar la Guerra Fra rabe que enfrent a los pases vinculados con Egipto contra los pases aliados a Arabia Saudita y que tuvo su mxima expresin en el conflicto que parti a Yemen en dos.

Frente al nacionalismo nasserista, Arabia Saudita, en alianza con Estados Unidos, jug la carta islmica. Es decir que interpel a los pueblos de la regin no en tanto rabes, sino en tanto musulmanes. El embargo petrolero que impuso a Occidente en 1973 le permiti a Riad acumular ingentes sumas de dinero que destin a la expansin de su versin del Islam (wahabismo), lo que contribuy a la cada en desgracia del panarabismo. El dinero saud tambin fue utilizado en la yihad contra las tropas soviticas en Afganistn, organizada por Estados Unidos y Pakistn. Esta guerra de liberacin que reuni a muyahidn de todo el mundo rabe dio nacimiento a Al-Qaeda.

La Revolucin Islmica de Irn fue atacada desde sus inicios: en 1980 el Irak de Saddam Hussein, apoyado por Washington y por Riad, lanz una guerra contra Irn que se extendi durante 8 aos y que tuvo fuertes impactos destructivos sobre la economa y la sociedad iran e iraqu. Sin embargo, en la dcada de 1990, Irak y su gobernante pasaron de ser considerados aliados a ser considerados enemigos. Una poltica de hostigamiento y vaciamiento del Estado de Irak comenz entonces, en el marco de la defensa de la soberana de Kuwait, invadido por las tropas iraques como respuesta a la crisis que atravesaba el pas mesopotmico, efecto de la larga guerra. Esta poltica tuvo su culminacin en el ao 2003 cuando, en el marco de la Guerra Global contra el Terror, en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, la entonces administracin Bush acus al Presidente Hussein de tener lazos con Al-Qaeda, acusada, por su parte, de ser la responsable de los atentados.

A partir de esta invasin que no logr legitimacin a nivel mundial, la administracin Bush impuso su agenda de la libertad, una estrategia consistente en exportar la democracia liberal a Medio Oriente a fin de evitar la radicalizacin de los pueblos rabes. En Irak la consecuencia de esta poltica fue la llegada al poder del shismo, cuya poblacin es mayoritaria. Aos de opresin sunnita y poltica identitaria mediante, pronto crecieron las tensiones entre ambas sectas iraques. Esta situacin deriv en la emergencia de la sunnita Al-Qaeda en Irak.

En el marco de la llamada Primavera rabe, ya asesinado el lder de la organizacin, Osama Bin Laden, por un equipo especial de fuerzas estadounidenses en territorio pakistan, Al-Qaeda llam a no enemistarse con aquellos movimientos islmicos que haban decidido participar en el juego democrtico abierto tras la cada de distintos regmenes. Entre estos ltimos se destacan los Hermanos Musulmanes, cuyas distintas ramas ganaron elecciones en Tnez y en Egipto. Esta decisin por parte de Al-Qaeda fue repudiada por un grupo vinculado a la organizacin que pronto se hizo fuerte en Siria: el Estado Islmico en Irak y el Levante.

El gobierno sirio fue uno de los gobiernos fuertemente afectados por los levantamientos rabes. Sin embargo, Siria reviste una particularidad que lo destaca del resto: es un histrico aliado rabe de Irn con quien desde 1979 Arabia Saudita se encuentra en una lucha hegemnica por el poder regional. La Casa de Al-Saud resinti los resultados de la invasin estadounidense a Irak de 2003 y la llegada al poder del shismo que inmediatamente busc forjar lazos con la Repblica Islmica.

Pero Riad tampoco vio con buenos ojos a la Primavera rabe y sus efectos democrticos, sobre todo el poder que percibi- iban acumulando los Hermanos Musulmanes a quienes la familia Saud responsabiliza de estar por detrs de un importante grupo reformista: Al-Sahwa. Adems, el reino se vio sacudido por su propia primavera que tuvo mayor repercusin en la Provincia Oriental, espacio de mayora shita y en el que se encuentra la mayor parte de las reservas de petrleo del reino. El minoritario shismo en Arabia Saudita es vctima de la lite religiosa saud que lo caratula como hertico, lo que deriva en una patente discriminacin social, cultural y econmica de esta fraccin de la poblacin saud, evidenciada en los cotidianos operativos de seguridad que la tienen como blanco.

Ahora bien, la oposicin a los Hermanos Musulmanes abri otro frente para el entonces Rey saud Abdullah: su vecino del Golfo Qatar, en alianza con Turqua, haba decidido darle apoyo a esta organizacin buscando aumentar su influencia en la regin. El conflicto no fue menor y tuvo repercusiones en la poltica de Siria, Yemen, Egipto, Libia y Palestina, entre otros. Vale aclarar que Qatar comparte con Arabia Saudita el credo wahab.

El encargado de cerrar esta disputa fue el Rey Salmn quien asumi al frente de la Casa Al-Saud en enero del ao pasado. Salmn y su nuevo gabinete decidieron que era necesario volver a prestar atencin a la que definieron como amenaza prioritaria: Irn. Efectivamente, mientras las relaciones al interior del Golfo se tensaban, el Grupo 5+1 cerraba un acuerdo con la potencia persa en torno de su programa nuclear que amenazaba con levantar las sanciones que pesaban sobre la Repblica Islmica y volver a inyectarle poder econmico. Los fantasmas saudes le indicaban al flamante rey que Irn utilizara ese poder econmico para entrometerse en los asuntos de su inters.

Por otra parte, el nombramiento de un nuevo sucesor de la monarqua, saltando por primera vez a la generacin de los nietos del fundador Ibn Saud y colocando en la lnea sucesoria a la rama Sudairi del gobierno, lo oblig a buscar formas de cerrar filas entre la familia gobernante. Tal como analizara David Campbell, la poltica exterior es principalmente una poltica identitaria que busca la homogeneizacin domstica a travs de la diferenciacin con el otro externo.

A partir de entonces Arabia Saudita aument su presin sobre Estados Unidos para forzar la salida del Presidente sirio Bashar Al-Assad, hijo del nacionalista Assad, pero sostenido sobre una tribu perteneciente a una rama del shismo; y opt por intervenir por cuenta propia, armando una alianza rabe-sunnita, en el conflicto en Yemen, donde una tribu shita (los Houthi), en conjuncin con el ex Presidente Saleh y su ejrcito haba tomado el poder, derrocando al aliado saud, Abd Rabbuh Mansur Hadi. Mientras tanto, Rusia intervino abiertamente en Siria a favor del Presidente Al-Assad y en contra del Estado Islmico, estrechando sus lazos con Tehern.

Hace pocos das, el conflicto entre Arabia Saudita e Irn tuvo un nuevo captulo que termin en la ruptura de relaciones por parte de Riad y la aparicin de anlisis basados en la idea de un latente y persistente enfrentamiento religioso entre sunnitas y shitas. La reaccin saud fue en respuesta a lo que consider un ataque a sus sedes diplomticas en Tehern por parte de manifestantes que salieron a repudiar la ejecucin del clrigo shita Nimr Al-Nimr en Arabia Saudita. Como puede apreciarse, si bien extremadamente complejo, el conflicto puede explicarse sin recurrir a artilugios teolgicos o religiosos: forma parte de una relacin de poder regional en la que confluyen elementos locales y globales. Ms all de las esperables rupturas diplomticas con Irn por parte de Bahrin y de Sudn, en extremo dependientes de Riad, es un nuevo captulo de gran relevancia ya que tiene consecuencias directas en los procesos de paz que se estn llevando a cabo tanto en Siria como en Yemen, dos pases atravesados por mltiples guerras.


Mariela Cuadro, Doctora en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata Conicet. Coordinadora del Departamento de Medio Oriente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter