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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2016

La tentacin de una dictadura parlamentaria

Atilio Born
Rebelin


La derecha venezolana se apresta a inaugurar su mayora calificada en la Asamblea Nacional con un grito de guerra: desandar el camino iniciado en enero de 1999 cuando Hugo Chvez Fras jur sobre la moribunda constitucin de la Cuarta Repblica que impulsara las transformaciones polticas, econmica y sociales que el pueblo de Venezuela reclamaba desde haca mucho tiempo. Ms all de las especificidades y los innegables problemas del momento actual lo cierto es que la irrupcin de Chvez marc un antes y un despus en la historia no slo de su pas sino de Amrica Latina y el Caribe. Despus de Chvez nada seguir siendo igual, y se engaan quienes piensan -en Venezuela como en la Argentina de Mauricio Macri- que se puede hacer andar hacia atrs al reloj de la historia. As como la izquierda sabe que una circunstancial mayora electoral no basta para garantizar el triunfo de la revolucin, no es menos cierto que aquella tampoco es suficiente para hacer lo propio con un proyecto reaccionario. Las clases y capas populares pueden estar muy descontentas con la gestin macroeconmica o con los estragos de la corrupcin, pero parece muy poco probable por no decir imposible que la paciente labor pedaggica de Chvez y el aprendizaje popular de todos estos aos hayan cado en el olvido. Los problemas econmicos del momento no alcanzan para cancelar los notables cambios en la conciencia de las clases y capas populares. El pueblo sabe lo que fue la Cuarta Repblica, al servicio de quienes gobern y quienes fueron sus personeros. Y el chavismo, antes y ahora, podr haber cometido muchos errores pero sus aciertos histricos superan ampliamente sus desaciertos.

La oposicin venezolana ha desmentido reiteradamente los propsitos que se han planteado y que se han divulgado.

 

En ese sentido, el balance deja un saldo positivo que los problemas del momento no alcanzan a eclipsar. Y si la derecha se confunde y cree que una transitoria mayora en la Asamblea Nacional equivale a una carta blanca para volver al pasado ms pronto que tarde caer en la cuenta de que el poder social es una construccin mucho ms compleja y que excede los lmites del mbito parlamentario. Este es importante, sin duda, pero est lejos de ser una plataforma desde la cual impulsar un proyecto que recorte ciudadana, atente contra derechos econmicos y sociales y socave la soberana nacional. Si, ensoberbecida, la derecha tuviera la osada de pretender avanzar por este camino -que en trminos histricos sera retroceder- se enfrentara con una encarnizada resistencia social y sus temerarios mentores tropezaran rpidamente con los lmites de una dictadura parlamentaria. Aprenderan, rudamente, lo que es la dualidad de poderes.

 

La calle asumira bien pronto un inesperado (para ellos) protagonismo, demostrando la eficacia prctica de un contrapoder que se nutre de la memoria histrica de un pueblo y de los sueos emancipatorios que Chvez supo inculcar entre los venezolanos y que son como las brasas an vivas debajo de las cenizas engaosas del momento, que un simple soplo las har renacer con fuerza. Y ese soplo lo puede originar la tentacin de la derecha al incurrir en lo que Marx llam el cretinismo parlamentario: pensar que una mayora legislativa equivale a una mayora social, y que una momentnea supremaca electoral autoriza a ejercer una dictadura parlamentaria. Por una de esas trampas de la dialctica histrica, o de una hegeliana astucia de la razn, probablemente ese mal paso sea lo que necesita el chavismo para re-encenderse con fuerza en la noble tierra venezolana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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