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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2016

Gobiernos populares de Amrica Latina, fin de ciclo o nuevo tiempo poltico?

Isabel Rauber
Alainet


Recientemente algunos intelectuales que se autodefinen de izquierda o centro-izquierda, anunciaron que estbamos a las puertas del fin del ciclo de los gobiernos progresistas, caracterizado por el agotamiento de sus programas neodesarrollistas que incluyen el extractivismo , y su ineficiente capacidad de gestin. Es de esperar entonces, segn ellos, una avanzada de la derecha en la regin, situacin que configurara un nuevo mapa poltico en Latinoamrica. Con este discurso visionario, apuntalado por el conocimiento de los planes geopolticos del imperio para la regin, tales intelectuales contribuyeron a instalar y naturalizar en la opinin pblica el advenimiento del fin de los gobiernos populares y su reemplazo inevitable por gobiernos de derecha, presentndolos incluso como una saludable alternancia. Vale entonces compartir reflexiones acerca de este diagnstico y su sentencia.

El recuento crtico de los acontecimientos polticos de los ltimos aos revela que las propuestas polticas que caracterizaron el quehacer de los gobiernos populares en tiempos de proyeccin posneoliberal, estn cumplidas. Y ello anuncia la apertura de un nuevo tiempo, con nuevas problemticas, tareas, sujetos y desafos. Pero adems de tareas y agendas, los primeros aos de los gobiernos populares significaron tambin para los pueblos transitar por un conjunto de aprendizajes.

Qued al descubierto en los hechos que gobierno y poder no son sinnimos, que no es posible, enfrentarlos al mismo tiempo ni del mismo modo. Las revoluciones democrticas no son sinnimos de la otrora va pacfica, suponen la profundizacin del conflicto poltico como vehculo de la lucha de clases, anudada fuertemente con una profunda batalla poltico-cultural de ideas.

Se evidenci que no basta con poner buenos gobernantes a ocupar puestos institucionales que responden al sistema que se busca cambiar.

El crecimiento econmico es importante, pero insuficiente. La educacin poltica, la batalla ideolgica es central. Y est anudada a la participacin poltica, al empoderamiento. Nadie puede empoderar a otro/s y mucho menos desde arriba. El empoderamiento germina con la participacin consciente y protagnica de los sujetos en los procesos sociotransformadores.

Se agot la concepcin de la poltica desde arriba y a dedo, propia del siglo XX; la bobera, el romanticismo anodino acerca de la democracia, la subestimacin de la poltica, y las viejas modalidades de la representacin poltica que suplantan el protagonismo popular y fragmentan lo poltico de lo social.

Fin del maximalismo terico y el minimalismo prctico propio de sectores (ultra)izquierdistas.

Fin del vanguardismo, del pensamiento liberal de izquierda y de las prcticas que, en virtud de ello, aslan a la militancia izquierdista de los procesos concretos de los pueblos, sus actores y sus dinmicas, posicionndolas fuera de los escenarios concretos de las contiendas polticas.

Desafos centrales del nuevo tiempo politico

Marcados por los procesos polticos que sacudieron el continente en los ltimos veinte aos, pueblos, organizaciones sociales y polticas, y gobiernos populares, revolucionarios y progresistas necesitan hacer un alto en el camino, dar cuenta de los logros, las limitaciones y las nuevas tareas del presente. Esto es: replantearse tanto las preguntas iniciales como las respuestas que guiaron los pasos del quehacer poltico, econmico, social y cultural por ms de una dcada, preparndose para enfrentar nuevos desafos. Entre ellos destacar aqu los siguientes: Conservar lo logrado implica profundizar el proceso de cambios

La consolidacin de actores de oposicin poltica de signo neoliberal coloc a algunos gobiernos a la defensiva. Conservar los logros se convirti entonces en una prioridad del accionar poltico en la actual coyuntura. Pero lo que no estuvo ni est claro es que para conservar lo conquistado y sostener los procesos de cambios es necesario profundizarlos, radicalizarlos. Y esto no se logra con acuerdos de cpulas ni buscando alianzas con sectores del poder opuestos a los cambios; el ejemplo de Brasil es muy elocuente al respecto.

La clave radica en anclar los procesos a la participacin protagnica de los pueblos. Se ha construido un nuevo tiempo social, poltico, cultural. Y este trae consigo nuevas tareas cuya realizacin est anudada al protagonismo popular. Esto implica tambin fortalecer los procesos de concientizacin y organizacin colectiva que vigoricen la determinacin de los pueblos para sostener los logros alcanzados y traccionar el proceso hacia mayores transformaciones. Y esto no puede ser espontneo; librados los acontecimientos a la espontaneidad no hay que sorprenderse ante el advenimiento de sucesiones polticas de derecha.

La actual coyuntura poltica continental coloca a los gobiernos populares, las fuerzas progresistas o revolucionarias de la regin en la disyuntiva de profundizar las transformaciones o sucumbir ante ellas, si optan por conservarlas solo desde arriba.

La participacin protagnica del/los pueblo/s es neurlgica para que los gobiernos populares sean tambin un camino de construccin de poder popular

La profundizacin de la democracia en este nuevo tiempo reclama asumir el decisivo imperativo poltico del protagonismo del pueblo para profundizar las transformaciones, entendiendo que ellas anudan, simultneamente, los derroteros polticos de los gobiernos populares con los diversos procesos de construccin y afianzamiento de poder popular desde abajo que los pueblos desarrollan en cada pas. En esto radica, centralmente, la profundizacin de los procesos sociotransformadores iniciados. Pensarla como un simple aggiornamento de la agenda pblica deja a los gobiernos populares a merced de la voracidad poltica de los opositores.

Las realidades objetivas y subjetivas han cambiado; las subjetividades polticas de los sujetos participantes de los procesos de cambio se han radicalizado, hay un pueblo que reclama nuevos y mayores protagonismos. Ese protagonismo necesita hoy reorganizarse y rearticularse, conformando nuevas confluencias de los quehaceres de la militancia social y poltica, dentro y fuera de lo institucional, actualizando el horizonte estratgico de los cambios.

En este sentido, apostar a la construccin del protagonismo colectivo de los pueblos para su constitucin en la fuerza poltico-social de liberacin es el factor neurlgico que marcar el rumbo y las dinmicas polticas del presente y el futuro inmediato en los procesos populares en curso en cada pas y en la regin. Ello es vehculo tambin para la construccin de la unidad de los pueblos.

Reconocer a la participacin popular orgnica como un factor clave para el afianzamiento y la profundizacin de los procesos de cambio en curso, no est reido con el reconocimiento al papel de los liderazgos individuales. Pero esto no significa aceptar que la continuidad de los lderes a la cabeza de los gobiernos populares, es el factor que da estabilidad y solidez a los procesos. Al contrario, cuando hay lderes que sustituyen el protagonismo poltico de los pueblos, en realidad, lejos de garantizar continuidades, anuncian el cortoplacismo del camino emprendido.

Pueblos sin autonoma y auto-convencimiento poco pueden hacer para sostener y/o profundizar procesos que en realidad no sienten como propios. Por ese camino, el extraamiento de los mismos anidar silenciosamente entre las filas populares y abrir cauces a previsibles derrotas. Esto no es: s o no; hay muchos matices. En no pocas coyunturas se ha visto que los pueblos y sus organizaciones concentran mayor madurez y responsabilidad que sus dirigentes y si bien no logran a veces evitar el desenlace negativo, con su presencia protagnica en las calles lo aminoran bastante. Los lderes son importantes y en algunas coyunturas decisivos, pero nunca para sustituir la participacin protagnica de los pueblos, sino para desencadenarla y potenciarla.

Hugo Chvez, ejemplo de lder carismtico y gran creador y conductor del proceso revolucionario boliviariano de Venezuela, no centr el proceso revolucionario en su persona. Tena claro que el pueblo autoconstituido en sujeto revolucionario es el protagonista creador, constructor y sostn del poder popular de nuevo tipo que germina desde abajo en los consejos comunales y comunas. En ellos la revolucin bolivariana abre cauces hacia la creacin de una nueva civilizacin, al orientarse va empoderamiento colectivo hacia la construccin del Estado comunal. Tan claro lo tena que su lema fue (y es) comuna o nada.

Construir un nuevo modo de produccin y reproduccin (sociedad-naturaleza)

Una de las mayores limitaciones de lo que podra definirse sin grandes rigores, como modelo econmico neodesarrollista es que se ajusta a los marcos del modo de produccin capitalista, sosteniendo el circuito de la muerte. Esto marca como una tarea importante de este nuevo tiempo: crear y articular procesos productivos alternativos existentes y promover la bsqueda de nuevas bases econmicas que hagan posible la coherencia social entre el ciclo de produccin y la reproduccin.

Se trata de avanzar hacia la conformacin de un sistema productivo que sea socialmente responsable del ciclo reproductivo que genera. Esto es: aportar a la creacin de un nuevo modo de produccin reproduccin sociales con lgica circular, que abra cauces a una nueva economa, que adems de enfrentar con xito la lucha contra el hambre, la pobreza, el analfabetismo y las enfermedades curables, sea el sustrato de un nuevo modo de vida y una nueva civilizacin, la del buen vivir y convivir.

Salir del cerco ideolgico, poltico, cultural y meditico del poder hegemnico

Desplegar la batalla poltico cultural en todos los terrenos y dimensiones, en particular las redes sociales.

Atender al desarrollo de la subjetividad y espiritualidad de los pueblos poteciando sus identidades, culturas, cosmovisiones

Desarrollar sostenidamente procesos interactivos de formacin poltica.

Abrir cauces a un nuevo pensamiento crtico latinoamericano, descolonizado, intercultural y multicosmovisivo, plurvoco, anclado a las prcticas de los pueblos.

Promover procesos articulados de descolonizacin, interculturalidad y despatriarcalizacin en la construccin del poder popular desde abajo.

Desarrollar un nuevo tipo de intelectual orgnico, que descubra, promueva y potencie el pensamiento de los pueblos en toda su diversidad, amplitud y riqueza.

Trabajar por el fortalecimiento y desarrollo de las articulaciones regionales y continentales de los movimientos y organizaciones sociales populares, particularmente ampliar y profundizar el espacio ALBA de los movimientos. Y tambin impulsar la creacin de espacios de encuentro, intercambio y coordinacin de organizaciones sociales y polticas continentales, regionales y en el mbito de cada pas.

Apostar a la creacin y construccin de una nueva izquierda poltica, social y cultural

Es vital comprender las nuevas dimensiones de lo poltico, de la accin y organizacin polticas; dar cuenta de las nuevas realidades y sus nuevos sujetos/as: los/as desplazados/as de diversos orgenes, los/as precarizados/as permanentes, los movimientos indgenas, las mujeres, los/las jvenes, los nios y las nias, los y las adultos/as mayores, los LGTB abrir espacio a las diversas identidades, cosmovisiones, saberes, sabiduras y corrientes de pensamiento: los saberes ecolgicos, la biopoltica, la biotica, el feminismo poltico y la despatriarcalizacin como crtica raizal del poder del capital

Construir la ofensiva estratgica popular revolucionaria

Una de las resultantes ms recurrentes de la divisin del campo popular, y particularmente entre la izquierda latinoamericana, es que las protestas y luchas sociales terminan siendo funcionales a los intereses de los poderosos. Marcado el campo popular por disputas internas de poder, por divisiones multicolores de todo signo entre las fuerzas polticas y su correlato en los movimientos sociales populares, los conflictos sociales terminan subordinados a los intereses intestinos del poder, fortalecindolo como recambio, en vez de lograr colectivamente- subordinar a los poderosos a los intereses del pueblo y proponer una agenda poltica para concretar los objetivos populares (ofensiva). El caso de Argentina es muy elocuente al respecto, visible tanto en los acontecimientos recientes como en la trayectoria histrica de las izquierdas.

A esta gran debilidad poltica y cultural hay que sumar la instalacin de un pensamiento binario (lo uno o lo otro, blanco o negro), el desarrollo de la guerra meditica para conquistar y anestesiar las mentes del gran pblico, sin que las organizaciones polticas y sociales ocupadas en sus peleas internas , asuman las tareas de la batalla de ideas como una de las disputas centrales de las luchas polticas de nuestro tiempo.

La falta de convergencia y unidad de los diversos actores sociales y polticos, aunada con la escasa formacin poltica, las sectorializacin y el corporativismo coloca a las organizaciones sociales y polticas de los pueblos en situacin de subordinacin a los intereses de los poderosos. En funcin de ello, estos pueden manipularlos para alcanzar sus propsitos, debilitando y resquebrajando la base social de los gobiernos populares para reagruparse como bloque de poder opositor con capacidad de recuperar su hegemona. Esta recuperacin es en realidad una nueva toma de posiciones de los poderosos quienes hacindose cargo de las nuevas realidades polticas recientemente vividas con los gobiernos populares , una vez en los gobiernos, buscarn destruir las bases democrticas de las sociedades para impedir cualquier intento futuro de reeditar gobiernos progresistas, populares o revolucionarios en el continente. Y para ello no estn solos, cuentan con el apoyo imperial del Norte, de las instituciones del poder global del capital y de sus caoneras mediticas locales y globales.

El arribo de gobiernos de derecha en la regin no es una simple vuelta al pasado, tampoco responde a una enriquecedora alternancia de gobiernos y gobernantes. Se trata de una vuelta de hoja, un giro raizal en la orientacin de los procesos emprendidos, que se produce para articular los procesos locales con las necesidades hegemnicas y lgicas del poder global del capital: saqueo, dominacin y muerte Es importante no subestimarlo. Y preparar las nuevas resistencias anclndolas en la coordinacin y unidad a partir de la participacin articulada social y poltica de los sectores populares en su diversidad. A ello debe encaminarse el fortalecimiento de la formacin poltica y de los procesos orgnicos de convergencia colectiva de organizaciones sociales y polticas hacia objetivos comunes, enmarcados en la creacin y construccin colectivas de un nuevo horizonte civilizatorio.

Isabel Rauber es Doctora en Filosofa; educadora popular; militante social; estudiosa de los movimientos sociales latinoamericanos empeados en procesos participativos de construccin de poder popular desde abajo.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2088



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