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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2016

Relaciones agroecolgicas frente a la crisis climtica

Katherine Fernndez
Rebelin


Dedicado a Guido Quispe, dirigente campesino de la comunidad de Chahuara, municipio de Yanacachi en La Paz, Bolivia y Vivian Pereyra, Ingeniera Ambiental de la Maestra en Desarrollo Rural de CIDES UMSA. Dos valientes que partieron este ao 2015 y a quienes llevaremos en el corazn de nuestra lucha por un planeta ecolgico.

Desde que la humanidad empieza a hablar de cultura, la gestin alimentaria se presenta como una sucesin de acciones que marcan la historia con la recoleccin, caza y pesca como primeras formas que se caracterizan por tomar lo que la naturaleza presenta, tal y como est. Luego surge la agricultura, la pecuaria y por ltimo la transformacin de alimentos, tres acciones ya ms complejas que demandan creatividad.

Sin embargo hemos llegado a un nivel de complejidad que se nos presenta la urgentsima necesidad de establecer una diferencia: antes se entenda a la agricultura como el arte de cultivar la tierra, ahora tenemos que dejar bien claro que no todo cultivo de la tierra es arte.

No existe sistema productivo perfecto, pero las consecuencias de nuestros actos nos tienen que obligar a aprender la leccin, valorar lo que hacemos bien y desechar lo que hacemos mal.

La agricultura cambia los contextos biolgicos de manera positiva y negativa. Los cambios positivos se dan cuando se produce alimentos para comer, cuando se revitalizan tierras degradadas, secas o abandonadas y cuando la accin de cultivar la tierra implica relaciones de complementariedad entre las personas, de intercambio y transmisin del conocimiento a las nuevas generaciones a partir de la participacin integral y complementaria de todos en el trabajo de la tierra desde que nacen, lo cual ha sido el factor fundamental que ha hecho de la agricultura familiar, la clave para la reproduccin y reciclaje de los sistemas productivos ancestrales durante ms de cuatro mil aos.

Los cambios negativos se dan cuando la agricultura explota la tierra para un mercado voraz donde el objetivo es generar valor econmico en todos los eslabones de la cadena comercial y como el hecho de comer est al final de esta cadena, no interesa si se come o no, solo interesan las ganancias previas de todos los intermediarios. Esta es la principal caracterstica de la agroindustria.

Segn estudios de Miguel Altieri, el 80% de la tierra arable est bajo el dominio de la agroindustria que usa el modelo de monocultivo, pero solo produce el 30% de los alimentos. Por otro lado el 20% de la tierra arable est en manos de familias o comunidades campesinas y produce entre 50 y 70 % de la comida que comemos. Aqu es preciso entender que bajo el dominio no necesariamente significa que las tierras sean de propiedad de empresas agroindustriales, muchas veces se trata de acaparamiento de espacios cultivables en alquiler o contratos de concesin, ambas modalidades son fcilmente abandonadas cuando la tierra ya est agotada e infrtil por la prctica del monocultivo (la soya est dando ejemplos al respecto).

En el caso de la tierra en manos de familias y comunidades campesinas, existen tanto las propiedades individuales como las que son de uso comunitario sin ttulos individualizados y que se transfieren de manera natural a las nuevas generaciones de familias que son parte de la comunidad o que se integran a ella cumpliendo funciones como tener una casa en la comunidad respectiva, asistir a las asambleas, dar las cuotas para el fondo comn, participar en los trabajos que son de necesidad de todos y solucionar los problemas comunes. Por supuesto esta lgica comunitaria involucra el trabajo de la tierra con intercambio de ayudas en jornadas de trabajo y la complementacin en el uso de recursos productivos como otorgar espacios de pastizal para que se alimente el ganado del vecino, a cambio del abono que dejan al pastar. Como este hay muchos ejemplos ms que todos podran dar de las tradiciones de su propio pas y que en trminos de produccin de alimentos, hoy se llama agroecologa.

La agroecologa es uno de los pilares fundamentales de la soberana alimentaria, est basada en el conocimiento campesino biodiverso, es autnoma porque no depende de la compra de insumos qumicos, sino que produce su propia semilla, abonos, fertilizantes y tiene menos oportunidad de desarrollar plagas por lo que necesita menos plaguicidas pero tambin tiene facultades para crearlos de manera natural.

Todos estos elementos sealados por Miguel Altieri, Clara Nicholls y otros especialistas, son tambin la evidencia de que la agroecologa no es solamente la alternativa alimentaria para los pobres, sino que es una de las estrategias para rescatar al sistema planetario de la crisis climtica. En el ltimo informe del IPCC de Naciones Unidas, nuevamente se presenta las acciones de la agricultura de monocultivo (es decir, no ecolgica) entre las principales causas emisoras de gases de efecto invernadero, que ocasionan del calentamiento global. Ya sabemos que el reciente acuerdo de la COP 21 en Pars, no obliga a las empresas agroindustriales a reducir la emisin de estos gases, es un acuerdo ambiguo que pone nfasis en la otorgacin de 100 mil millones de dlares a partir del 2020 destinados a pases pobres, el calentamiento no se soluciona con dinero, se soluciona con eliminacin de grandes emisiones y los pases firmantes del acuerdo no obligarn a las empresas agromultinacionales a reducir sus emisiones, las multinacionales tienen la facultad de poder ser de cualquier pas, de varios y de ninguno al mismo tiempo y sus ocupaciones territoriales son de sembrados temporales a travs de terceros actores en funcin de las demandas del mercado y ya sabemos que el mercado tampoco tiene ninguna nacionalidad. As que el acuerdo de la COP 21, firmado por gobiernos no tiene alcance multinacional.

Solo las acciones concretas ayudarn al planeta y la esperanza est puesta en la gente y sus propias iniciativas polticas. Por ejemplo en las grandes ciudades capitales estn los huertos urbanos que se han convertido en posicionamientos comunitarios vecinales de intensa relacin ecolgica. Estn recuperando la sabidura de sembrar, cuidar y cosechar alimentos, flores o plantas medicinales en espacios altamente urbanizados donde deben codearse con asfalto, cemento y ladrillo, haciendo un gran esfuerzo para conservar abiertos los espacios la tierra. Adems se estn entrelazando en redes sociales interciudades que les posibilitan el intercambio de conocimientos e insumos naturales a travs del correcto uso de las tecnologas de la comunicacin y el internet. Hasta ahora han construido a travs de estas redes una autntica propuesta que, unida a la agricultura familiar campesina rural, se plantea como una agrofortaleza poltica intercultural eminentemente agroecolgica.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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