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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2016

La izquierda del futuro: una sociologa de las emergencias

Boaventura de Sousa Santos
La Jornada


Si algo se puede afirmar con alguna certeza acerca de las dificultades que estn pasando las fuerzas progresistas en Amrica Latina, es que esos problemas se asientan en el hecho de que sus gobiernos no enfrentaron ni la cuestin de la Constitucin ni la de la hegemona. En el caso de Brasil, este hecho es particularmente dramtico. Y explica en parte que los enormes avances sociales de los gobiernos de la poca de Lula sean ahora tan fcilmente reducidos a meros expedientes populistas y oportunistas, incluso por parte de sus beneficiarios. Explica tambin que los muchos errores cometidos (para comenzar, haber desistido de la reforma poltica y de la regulacin de los medios de comunicacin, algunos de los cuales dejan heridas abiertas en grupos sociales importantes, tan diversos como los campesinos sin tierra ni reforma agraria, los jvenes negros vctimas de racismo, los pueblos indgenas ilegalmente expulsados de sus territorios ancestrales, pueblos indgenas y quilombolas con reservas homologadas pero engavetadas, militarizacin de las periferias de las grandes ciudades, poblaciones rurales envenenadas por agrotxicos, etctera) no sean considerados errores, sino que sean omitidos y hasta convertidos en virtudes polticas o, al menos, sean aceptados como consecuencias inevitables de un gobierno realista y desarrollista.

Las tareas incumplidas de la Constitucin y de la hegemona explican tambin que la condena de la tentacin capitalista por gobiernos de izquierda se centre en la corrupcin y, por tanto, en la inmoralidad e ilegalidad del capitalismo, no en la injusticia sistemtica de un sistema de dominacin que se puede realizar en perfecto cumplimiento de la legalidad y la moralidad capitalistas.

El anlisis de las consecuencias de no haber resuelto las cuestiones de la Constitucin y de la hegemona es relevante para prever y prevenir lo que puede pasar en las prximas dcadas, no slo en Amrica Latina, sino tambin en Europa y otras regiones del mundo. Entre las izquierdas latinoamericanas y las de Europa del sur ha habido en los pasados 20 aos importantes canales de comunicacin, que estn todava por analizarse en todas sus dimensiones. Desde el inicio del presupuesto participativo en Porto Alegre (1989), varias organizaciones de izquierda en Europa, Canad e India (de las que tengo conocimiento) comenzaron a prestar mucha atencin a las innovaciones polticas que emergan en el campo de las izquierdas en varios pases de Amrica Latina.

A partir del final de la dcada de 1990, con la intensificacin de las luchas sociales, el ascenso al poder de gobiernos progresistas y las luchas por asambleas constituyentes, sobre todo en Ecuador y Bolivia, qued claro que una profunda renovacin de la izquierda, de la cual haba mucho que aprender, estaba en curso. Los trazos principales de esa renovacin fueron los siguientes: la democracia participativa articulada con la democracia representativa, articulacin de la cual ambas salan fortalecidas; el intenso protagonismo de movimientos sociales, de lo que el Foro Social Mundial de 2001 fue muestra elocuente; una nueva relacin entre partidos polticos y movimientos sociales; la sobresaliente entrada en la vida poltica de grupos sociales hasta entonces considerados residuales, como los campesinos sin tierra, pueblos indgenas y pueblos afrodescendientes; la celebracin de la diversidad cultural, el reconocimiento del carcter plurinacional de los pases y el propsito de enfrentar las insidiosas herencias coloniales siempre presentes. Este elenco es suficiente para evidenciar cunto las dos luchas a las que me he estado refiriendo (la Constitucin y la hegemona) estuvieron presentes en este vasto movimiento que pareca refundar para siempre el pensamiento y la prctica de izquierda, no slo en Amrica Latina, sino en todo el mundo.

La crisis financiera y poltica, sobre todo a partir de 2011, y el movimiento de los indignados fueron los detonantes de nuevas emergencias polticas de izquierda en el sur de Europa, en las que estuvieron muy presentes las lecciones de Amrica Latina, en especial la nueva relacin partido-movimiento, la nueva articulacin entre democracia representativa y democracia participativa, la reforma constitucional y, en el caso de Espaa, las cuestiones de la plurinacionalidad. El partido espaol Podemos representa mejor que cualquier otro estos aprendizajes, incluso cuando sus dirigentes fueron desde el principio conscientes de las diferencias sustanciales entre los contextos poltico y geopoltico europeo y latinoamericano.

La forma en que tales aprendizajes se irn a plasmar en el nuevo ciclo poltico que est emergiendo en Europa del sur es, por ahora, una incgnita. Pero desde ahora es posible especular lo siguiente: si es verdad que las izquierdas europeas aprendieron con las muchas innovaciones de las izquierdas latinoamericanas, no es menos cierto (y trgico) que stas se olvidaron de sus propias innovaciones y que, de una u otra forma, cayeron en las trampas de la vieja poltica, donde las fuerzas de derecha fcilmente muestran su superioridad, dada la larga experiencia histrica acumulada.

Si las lneas de comunicacin se mantienen hoy, siempre salvaguardando la diferencia de contextos, quiz sea tiempo de que las izquierdas latinoamericanas aprendan tambin con las innovaciones que estn emergiendo entre las izquierdas del sur de Europa. Entre ellas destaco las siguientes: mantener viva la democracia participativa dentro de los propios partidos de izquierda, como condicin previa a su adopcin en el sistema poltico nacional en articulacin con la democracia representativa; pactos entre fuerzas de izquierda (no necesariamente slo entre partidos) y nunca con fuerzas de derecha; pactos pragmticos no clientelistas (no se discuten personas o cargos, sino polticas pblicas y medidas de gobierno), ni de rendicin (articulando lneas rojas que no pueden ser cruzadas con la nocin de prioridades o, como se deca antes, distinguiendo las luchas primarias de las secundarias); insistencia en la reforma constitucional para blindar los derechos sociales y tornar el sistema poltico ms transparente, ms prximo y ms dependiente de las decisiones ciudadanas, sin tener que esperar elecciones peridicas (refuerzo del referendo) y, en el caso espaol, tratar democrticamente la cuestin de la plurinacionalidad.

La mquina fatal del neoliberalismo contina produciendo miedo en gran escala y siempre que falta materia prima trunca la esperanza que puede encontrar en los rincones ms recnditos de la vida poltica y social de las clases populares, la tritura, la procesa y la transforma en miedo. Las izquierdas son la arena que puede atajar ese aparatoso engranaje, a fin de abrir las brechas por donde la sociologa de las emergencias har su trabajo de formular y amplificar las tendencias, los todava no, que apuntan a un futuro digno para las grandes mayoras. Por eso es necesario que las izquierdas sepan tener miedo sin tener miedo del miedo. Sepan sustraer semillas de esperanza a la trituradora neoliberal y plantarlas en terrenos frtiles, donde cada vez ms ciudadanos sientan que pueden vivir bien, protegidos tanto del infierno del caos inminente como del paraso de las sirenas del consumo obsesivo. Para que esto ocurra, la condicin mnima es que las izquierdas permanezcan firmes en las dos luchas fundamentales: la Constitucin y la hegemona.

Traduccin: Antoni Aguil y Jos Luis Exeni Rodrguez

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/06/opinion/014a1pol



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