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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2016

Mitoeconoma

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Con los mitos econmicos ocurre como con los mitos religiosos: a fuerza de narrarse una y otra vez y de documentar alguno que otro milagro ocasional, terminan por convertirse en parte del imaginario popular y en punto de referencia imprescindible cuando se trata de explicar y/o justificar el funcionamiento de la realidad.

En torno al crecimiento econmico se han tejido una serie de leyendas y fbulas que funcionan como artefactos ideolgicos que se utilizan para mantener ilusionadas a las masas con la promesa de empleos, igualdad y bienestar en el futuro s se crean en el presente las condiciones necesarias para que las empresas tengan el clima de negocios (ganancias) que les estimule a invertir y a aumentar la productividad.

Sin embargo, las tendencias del empleo y de los salarios durante la fase de recuperacin de la economa mundial ponen al descubierto que esta mitologa se encuentra muy lejos de la realidad.

El informe 2015 de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) advierte sobre el proceso de mutacin que est ocurriendo en el mercado laboral a nivel mundial a medida que las economas recuperan las tasas de crecimiento existentes antes de la crisis de 2007. Esta mutacin consiste en la progresiva trasformacin de los empleos estndar (con contratos permanentes, con horarios establecidos, con proteccin social y con salarios promedio) en empleos precarios (empleos temporales de corta duracin, sin horarios establecidos, sin proteccin social y con salarios menores a los salarios promedio). Actualmente, 6 de cada 10 trabajadores asalariados en el mundo estn ocupados en esta modalidad de empleo no estndar.

En Japn, por ejemplo, el 48% de los empleos son temporales, con contratos de muy corta duracin y con salarios que representan la mitad del salario promedio existente en los contratos permanentes. En Espaa, el porcentaje de empleo precario pas de 8.7% en 2004 a 15.8% en 2013, y se estima que el 90% de los nuevos empleos creados en 2015 fueron temporales y/o parciales. En Estados Unidos se han creado casi 9 millones de empleos desde el fin de la recesin de 2007, pero el 73% de estos nuevos empleos tienen salarios inferiores a los $13.52 la hora, es decir, tienen salarios inferiores a los salarios promedio.

Paradjicamente esta precarizacin del empleo ha estado acompaada por un incremento en la productividad laboral, y por un divorcio creciente entre sta y el nivel de los salarios. De acuerdo a la OIT (2015), entre 1999 y 2013 el crecimiento de la productividad laboral en las economas desarrolladas y en las economas emergentes super el crecimiento del salario real, y esto se tradujo en una menor participacin de los salarios dentro del Ingreso Nacional y en una mayor participacin de los ganancias del Capital en dicho ingreso.

Lo anterior ha dejado al descubierto la falsedad de otro de los grandes mitos econmicos de nuestra poca, que recomienda que la clase trabajadora debe contener en el presente sus demandas por mayores salarios para concentrarse en mejorar su productividad, para que en un futuro no muy lejano, esta mejora en la productividad se traduzca en mayores salarios y en una mejora de la participacin del trabajo en la renta nacional. Nada ms distante de la realidad.

El ao pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) premi una investigacin titulada La distribucin del ingreso y su papel en la explicacin de la desigualdad, elaborada por los economistas Carlos Mulas y Maura Francese a partir de datos de 81 pases a lo largo de cuatro dcadas. De acuerdo a este estudio, la evidencia disponible muestra que el aumento en la desigualdad en los pases desarrollados y en los pases emergentes se explica fundamentalmente por la creciente polarizacin del mercado laboral, es decir, por la existencia de una minora de empleos con altsimos niveles salariales que contrastan con la existencia de una mayora de empleos con bajsimos salarios. El estudio de Mulas y Francese concluye que esta tendencia del mercado laboral ha sido el resultado de tres procesos concatenados: la globalizacin econmica, la prdida del poder de los sindicatos en la determinacin de los salarios y el debilitamiento de los Estados durante ese perodo.

La recomendacin implcita de este estudio es que s se quieren disminuir los efectos de la desigualdad en un contexto de economa globalizada, se tiene que fortalecer la regulacin gubernamental sobre los salarios reales, al mismo tiempo que se debe fortalecer el poder de negociacin de la clase trabajadora frente a la clase capitalista. Por supuesto, todo lo contrario a lo que propone el FMI a travs de sus programas de estabilizacin y ajuste, y muy diferente a lo que las cmaras empresariales argumentan para oponerse a la subida de los salarios mnimos y/o una mayor participacin sindical.

Sin embargo, a pesar de toda esta evidencia para refutar esta mitoeconoma, mucha gente igual contina soando con las falacias que el Capital y sus intelectuales orgnicos repiten sin cesar en cada espacio meditico o pseudoacadmico que se ofrece como plpito para esta divulgacin.

Ciertamente a los seres humanos nos gustan los cuentos con finales felices, y nos molestan los aguafiestas que nos advierte que detrs de esos cuentos se esconde una manipulacin de la realidad. Por tanto, el problema no es que nos gusten los mitos econmicos, el problema es que creamos en ellos.


Julia Evelyn Martnez es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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