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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2016

Arabia Saud, huida hacia delante con decapitaciones

Luz Gmez
eldiario.es


Mientras la Unin Europea y EE.UU. sesteaban tras los festejos navideos, el 2 de enero Arabia Saud ejecut a 47 presos acusados de terrorismo. Estaban distribuidos en 12 prisiones: en ocho fueron decapitados, en 4 fusilados (ante la falta de verdugos diestros en el manejo de la espada, una ley de 2013 permite el uso del fusil). Es lo que difundi la agencia oficial de noticias, como para acallar las voces que desde primeras horas de la maana se preguntaban si, segn la costumbre, los reos habran sido decapitados de un sablazo en la plaza pblica. Hace dos meses la cmara de un turista capt una de esas ejecuciones, que la legislacin saud prohbe grabar al tiempo que considera aleccionadoras, y se hizo viral. En esta ocasin parece haberse buscado cierta nocturnidad, quiz por temor a la reaccin popular ante el novedoso perfil de los ajusticiados: todos eran saudes excepto un egipcio y un chadiano, cuando la proporcin vena siendo de ocho extranjeros por cada saud ejecutado (por completar la macabra danza de los nmeros saudes: en 2014 fueron ejecutados 87 presos; en 2015, con el nuevo rey Salmn, 153).

Treinta y cinco aos de deriva internacionalista wahab

Hay que remontarse a 1980 para encontrar un antecedente de ejecucin masiva, cuando tras la toma de la Gran Mezquita de La Meca por un grupo revolucionario wahab se ejecut a 63 de los asaltantes. Aquel suceso fue el mayor desafo a la Casa de Sad en toda su historia. Y no vena del exterior, por ms que la Revolucin Islmica iran insuflase nimos a todos los islamistas del momento, sino que fueron jvenes neowahabes, crecidos en la abundancia del reino petrolero, los que cuestionaron la legitimidad islmica del rgimen. La monarqua saud, lejos de reconsiderar su ideal mesinico, abund en su incipiente liderazgo de una insurgencia sunn en medio mundo. Con frecuencia su accin fue indirecta, mediante la financiacin de centros educativos y asistenciales, como las madrasas, que llenaban el hueco dejado por los Estados en descomposicin en Asia Central, frica y el Mediterrneo. Pero al mismo tiempo se fue consolidando una intervencin abiertamente armada mediante peones interpuestos. Fruto de ello fueron los muyahidines afganos, luego la fundacin de al-Qaeda y despus todo el conglomerado yihadista cuyos tentculos hoy se llaman ISIS, Boko Haram o Frente al-Nusra, por mencionar a los ms mediticos. La connivencia estadounidense, que conoca y potenciaba la financiacin saud de este entramado, responsable del 11 S, lleg a escandalizar a la propia Hillary Clinton, pero el asunto no pas de un intercambio de recriminaciones entre agencias estadounidenses al comienzo del primer mandato de Obama.

Aunque las discrepancias nunca se hicieron pblicas y la alianza saud-estadounidense no flaque, lo cierto es que los saudes empezaron a dar alas a otros socios. Por ejemplo a la Unin Europea, que desde 2005 ha venido cobrando protagonismo, sobre todo en los intercambios comerciales. As lo testimonian los jugosos contratos en infraestructuras y armamento de las empresas espaolas, francesas, britnicas o alemanas, pagados con clamorosos silencios oficiales sobre la violacin sistemtica de los derechos humanos en el pas de los Sad. La llegada al trono del rey Salmn hace un ao ha acentuado esta estrategia de compra de voluntades a destajo, que incluye a medios de comunicacin y diplomticos de todo el mundo. En 2014 se produjo uno de los sucesos ms escandalosos en el de por s impdico sistema de Naciones Unidas, cuando Arabia Saud accedi a su Comit de Derechos Humanos gracias al decisivo apoyo de Gran Bretaa, que as pagaba pinges beneficios en negocios. Por si fuera poco, el semestre pasado los saudes lograron la presidencia de la comisin encargada de la apertura y seguimiento de informes sobre violaciones de derechos humanos. Puede el pas que ms viola los derechos humanos vigilar las violaciones de derechos humanos en nombre de la humanidad? La degradacin de las instituciones internacionales no conoce lmites.

Arabia Saud es una olla a presin

Hay tambin una clave interna en la eleccin del 2 de enero para la ejecucin masiva de estos 47 terroristas, segn los ha denominado el rgimen: la reciente aplicacin de draconianas medidas de austeridad. El pasado 28 de diciembre se anunci que desde el da siguiente el precio del petrleo aumentara un 50% y se recortaran las subvenciones a productos y servicios de primera necesidad. Se calcula que de repente los precios han subido entre un 30% y un 100%, en un pas con una tasa de paro superior al 30%. El rgimen necesitaba un golpe de efecto, una maniobra de distraccin contra cualquier malestar social. El recurso sistemtico al cierre de filas nacional ante la amenaza terrorista es un clsico mundial a estas alturas, del que no podan dejar de sacar partido quienes inventaron el terrorismo yihadista.

No hay que olvidar tampoco que el fantasma de la amenaza terrorista tiene su particular expresin en la legislacin saud. Segn una reforma de 2014, el terrorismo interno consiste en cualquier acto que atente contra la reputacin del Estado, dae el orden pblico o altere la seguridad de la sociedad. El ministro del Interior, el prncipe heredero Muhammad Bin Nayaf, se ha servido de esta ley para echar la losa del terrorismo sobre cualquier conciencia crtica. Como el popular escritor Turki al-Hamad, una de las voces ms corrosivas contra el estamento religioso, que lleva varios aos encarcelado sin cargos; o el bloguero Raif Badawi, mentor del foro 'Liberales saudes libres', condenado a 100 latigazos y diez aos de prisin.

La obsesin antiiran de Arabia Saud pone en peligro a sus aliados

A nivel regional, las ejecuciones de Ao Nuevo siguen una tnica saud no por conocida menos peligrosa: atizar el fuego sectario, que Occidente siempre ve con ojos crdulos, para que se demonice al rgimen iran. Cuatro de los ajusticiados eran chies, entre ellos el carismtico jeque Nimr Al-Nimr, lder de la revuelta pacfica que en 2011 moviliz a la discriminada comunidad chi de la regin oriental de Qatif. No han tardado en producirse disturbios en la zona, a pesar de las llamadas a la resistencia no violenta de la familia del jeque, y rplicas en Bahrin e Irn. Los discursos de Jamenei, el Gua Supremo iran, y Nasrallah, lder del partido libans Hezbol, han caldeado an ms los nimos. En Tehern los manifestantes asaltaron la Embajada saud horas despus de las ejecuciones; al da siguiente, Arabia Saud anunci la ruptura de relaciones diplomticas con Irn (con el terrorismo iran, rezaba el titular del diario global rabe Asharq Al-Awsat). Una zancadilla bien puesta a cualquier atisbo de negociacin sobre la guerra siria.

Y mientras, arreciaban los bombardeos saudes sobre San, la capital de Yemen. La operacin Tormenta Decisiva es el personal experimento militar antiiran del joven prncipe Muhammad Bin Salmn, heredero del heredero y actual ministro de Defensa, figura neblinosa de la que hasta hace poco ni se conoca la edad. Su estrategia en Yemen va de la mano de Al-Qaeda, y juntos estn cercando las zonas bajo control huthi, el grupo rebelde chi supuestamente apoyado por Irn que se hizo con el control del pas hace un ao. Ante el silencio cmplice de la comunidad internacional, la guerra en Yemen ha logrado en nueve meses que el 80% de la poblacin precise ayuda humanitaria, que no llega.

La incendiaria poltica saud est poniendo en peligro no solo la estabilidad regional, sino a los ms directos aliados del reino. EEUU, decidido a sacar adelante el pacto con Irn, tiene difcil seguir cerrando los ojos al mltiple desafo saud. En esta ocasin, sus diplomticos haban recibido garantas de que no se ejecutara a los chies. Y Europa, ms decidida que nunca, por su propio inters, a hallar una salida a la guerra en Siria, empieza a dar sntomas de cansancio ante los desmanes saudes: incluso la ultracomedida diplomacia alemana lo ha dejado entrever ltimamente. Hasta ahora el 'leitmotiv' de la lucha contra el terrorismo haca de Arabia Saud un aliado indispensable. Pero el amigo saud es ya un claro problema. Falta que lo sea tambin para las petromonarquas del Golfo, sus ms fieles escuderos, que sin embargo han ido tejiendo sus propias redes clientelares internacionales a base de finanzas y poderes en la sombra, y estn listas para ir por libre.

La huida hacia delante que el rgimen practica con el nuevo rey se ha acelerado con la ejecucin masiva de Ao Nuevo. Los dos herederos, los hombres fuertes del pas, estn marcando el ritmo de lo que parece el fin de la alianza privilegiada con EEUU. Pero el ritmo consiste en ms represin y pobreza en el interior, y ms intervencionismo y belicismo en el exterior. Para que algo cambie en Oriente Prximo todo tiene que cambiar en Arabia Saud. Hasta hace poco hubiera valido con una tmida apertura desde el 'establishment', pero hoy ya nada es posible sin una transformacin radical del rgimen saud, para lo que se necesita el concurso tanto interno como externo. Quiz este horizonte no est tan lejos como quieren creer los hombres del Ibex 35 y nuestra Casa Real, en puertas de un nuevo viaje de amistad y negocios a Riad. Si no tarda mucho, la cada del rgimen saud ser la siguiente etapa de las revueltas rabes, y el inicio de un verdadero tiempo nuevo en Oriente Prximo.


Fuente original: http://www.eldiario.es/contrapoder/Arabia_Saudi-Naciones_Unidas-pena_de_muerte_6_471112892.html


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