Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2016

Cronopiando
En algn lugar de esta ciudad

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


El teniente Kojak, mientras paladea un caramelo, discute en su oficina con un extrao tipo el precio de la informacin y la garanta de no ser procesado.

Anuncios.

Cierto que no es tico el soborno, ni virtud la delacin y tampoco est el teniente facultado para impartir justicia, pero en algn lugar de esta ciudad Jack el Destripador se dispone a atacar.

Al volante de su coche, Kojak persigue al sospechoso y a doscientos kilmetros por hora derrapa en una curva llevndose por delante a una anciana inoportuna.

Anuncios.

Cierto que el celo profesional en el cumplimiento del deber provoca a veces lamentables accidentes de muy dolorosas consecuencias, pero en algn lugar de esta ciudad Jack el Destripador se dispone a atacar.

En acto de servicio, Kojak patea los testculos del dueo del motel en que se aloja el sospechoso y le recuerda, incluso, sus atrasos con Hacienda y un viejo expediente que puede removerse si la colaboracin no es generosa.

Anuncios.

Cierto que la coaccin, las amenazas o la tortura no son mtodos indagatorios propios de un estado de derecho que se respete o que lo disimule, pero en algn lugar de esta ciudad Jack el Destripador se dispone a atacar.

Kojak desaloja a los inquilinos de las habitaciones prximas a la 24. Una pareja de estudiantes corre semidesnuda. El nio de la 26 llora en el pasillo. Una joven mulata forcejea con varios detectives.

Anuncios.

Cierto que la defensa de la Ley y el Orden conlleva, con frecuencia, inconvenientes a terceras personas que no siempre agradecen la proteccin que se les brinda cuando, en algn lugar de esta ciudad Jack el Destripador se dispone a atacar.

El teniente Kojak desenfunda su revlver y carga con su hombro la puerta de la 24.

La puerta cede y Kojak aparece disparando seguido de sus hombres.

Anuncios.

Cierto que existen las rdenes de registro y los permisos de allanamiento y los ayudantes fiscales, pero es preciso actuar con rapidez y contundencia porque en algn lugar de esta ciudad Jack el Destripador se dispone a atacar.

La mesa se derrumba arrastrando la cena. Las llamas del televisor amenazan propagarse a las cortinasen vano trato de incorporarme. Me siento sin fuerzas y apenas soy capaz de recordarslo los disparos y aquella voz tan familiarLa sangre empapa mi camisa.

Se est haciendo de noche y alguien a mi lado repone lentamente la municin de su revlver mientras paladea un caramelo Se est haciendo de noche no hay anuncios.

(Si donde dice Jack el Destripador pusiera ISIS dira lo mismo)

(Euskal presoak-Euskal herrira).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter