Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2016

Existen diferencias entre el EI y Arabia Saudita?
La decapitacin por espada

Iigo Senz de Ugarte
Brecha

La petromonarqua es uno de los principales aliados de Estados Unidos en Oriente Medio; el EI (Estado Islmico) uno de sus principales enemigos. Las diferencias se terminan all.


Puede compararse la aplicacin de la pena de muerte por un Estado con las ejecuciones de un grupo insurgente que utiliza el terror para controlar a la poblacin civil?

Muchos pases, cada vez menos, cuentan con la pena capital en su sistema de justicia. En qu se distingue Arabia Saudita? En primer lugar, por la forma de aplicar las sentencias. La decapitacin por espada en un lugar pblico es el sistema elegido. La realiza un verdugo profesional, lo que no siempre garantiza la muerte por un solo tajo. El EI y tambin en algunas ocasiones el Frente Al Nusra emplea el mismo mtodo. Su estilo es ms brbaro, pero la intencin es la misma que en Arabia Saudita: cortar de raz cualquier desviacin de las conductas sociales impuestas y de su interpretacin del islam. Tambin se lleva a cabo en un lugar pblico para que sirva de aviso terrorfico al resto de la poblacin.

Qu delitos se castigan con la muerte? En la justicia saudita, por ejemplo, el adulterio, la traicin, las relaciones sexuales entre homosexuales, el trfico de drogas, la apostasa o la brujera (sic) pueden acabar con el reo en el patbulo. Todas esas transgresiones suponen el mismo destino en el territorio controlado por el EI.

Un Estado siempre garantiza ms derechos a un acusado que un grupo terrorista. Pero en el sistema saudita las organizaciones de derechos humanos han denunciado en numerosas ocasiones que los enjuiciados carecen de los derechos ms elementales tanto en la investigacin del delito como en la celebracin de la vista. Tienen limitado el derecho a presentar testigos en su favor, y el tribunal tiende a suscribir por defecto el criterio del fiscal. Cuando el acusado es un trabajador inmigrante, sus esperanzas de salir indemne son escasas, en especial si no habla rabe y no le traducen los procedimientos judiciales.

El aumento del nmero de ejecuciones en Arabia Saudita ha originado algunos titulares, segn los cuales en ese reino los ajusticiamientos han doblado este ao a los realizados por el EI en Siria e Irak. Eso es improbable, entre otras cosas porque no conocemos todos los que se producen en zonas controladas por los yihadistas.

Pero los datos saudes son estremecedores por s solos. Este ao pasado han sido ejecutadas 151 personas, la mayor cifra de los ltimos 20 aos. Esto ocurre poco despus del relevo en la corona, lo que se interpreta como un intento de la monarqua de reforzar sus credenciales ante el establishment religioso en este tiempo de transicin.

En los ltimos das Amnista Internacional ha dado la voz de alarma ante la posibilidad de que sean ejecutadas muy pronto ms de 50 personas por delitos supuestamente relacionados con el terrorismo. El dato no est confirmado debido al secretismo habitual en Arabia Saudita en estos temas, y porque es habitual que los medios slo informen de las sentencias cuando son aplicadas. Amnista teme que muchos de estos reos sean activistas polticos chiitas de la regin de Awamiya.

Entre ellos est el poeta palestino Ashraf Fayad, condenado a muerte por apostasa a raz de la denuncia de un vecino que en un primer juicio fue rechazada. La acusacin consigui que otro juez reanudara el caso [vase contratapa de Roberto Lpez Belloso en Brecha, 27-XI-15].

La principal diferencia entre la visin religiosa saudita y la yihadista del EI y otros grupos similares viene simplemente del contexto de cada pas o conflicto. Los yihadistas del EI pretenden derrocar a gobiernos para instaurar su califato, los religiosos wahabes estn aliados con la dinasta saudita desde los orgenes del Estado para imponer su visin de la religin en ese pas. Obviamente, los wahabes nunca aceptaran un califato extranjero, que supone un liderazgo religioso sobre el Estado saudita.

Al igual que otros grupos insurgentes y que el Ejrcito sirio, el EI ha cometido mltiples crmenes de guerra en Siria, as como en Irak. Centenares de prisioneros iraques han sido fusilados. Los soldados sirios capturados han sufrido el mismo destino.

En Yemen, la Fuerza Area saudita ha cometido otros crmenes de guerra, segn las organizaciones de derechos humanos, en la campaa de bombardeos sobre Yemen. La ofensiva sobre las milicias chiitas huzes no contra Al Qaeda, que controla buena parte de la deshabitada zona oriental del pas no ha conseguido eliminar a estos grupos y ha terminado convirtindose en una sucesin de bombardeos indiscriminados sobre zonas civiles.

Las agencias de la Onu calculan que 5.700 personas han muerto desde que esta guerra comenz hace ocho meses. De ellos, 2.577 son civiles, y de estos ltimos 637 son nios. Las milicias huzes son responsables de centenares de estas muertes, pero la mayora ha cado en los bombardeos de los saudes y sus aliados.

La Oficina de Asuntos Humanitarios de la Onu afirm en setiembre que el 60 por ciento de las bajas civiles se produjo en ataques areos. Otro informe del Acnur elev ese porcentaje a dos tercios.

Los saudes mantienen adems un bloqueo de las costas de Yemen para impedir la llegada de suministros, lo que ha dejado sin alimentos a la mayor parte de la poblacin del pas ms pobre de Oriente Medio.

La gran diferencia entre Arabia Saudita y el EI proviene de las relaciones radicalmente diferentes que mantienen con Occidente. La monarqua feudal de Riad es aliada estratgica de Estados Unidos desde los aos cuarenta, como tambin de Europa occidental. Los contratos de armamento y las obras civiles en el pas saud son fuente de innumerables beneficios comerciales para norteamericanos y europeos.

Recientemente, Washington autoriz al Pentgono a exportar municin avanzada por valor de 1.200 millones de dlares, con la que Arabia Saudita repondr la utilizada en Yemen. Al mismo tiempo entrega a los saudes informacin en la que se valora el alcance y progresos de los bombardeos. Ni Estados Unidos ni Arabia Saudita han firmado el tratado internacional de 2008 contra las bombas de racimo, por lo que hay que suponer que esos proyectiles han formado parte de los envos.

El apoyo militar britnico a los saudes, incluida la venta de 200 misiles Paveway IV, ha alcanzado tal nivel que los consejeros legales del Ministerio de Relaciones Exteriores no descartan que algn da el pas deba enfrentarse a una acusacin ante el Tribunal Penal Internacional por el suministro de estas armas para su destino en ataques deliberados contra la poblacin civil.

Pero al final, para los gobiernos occidentales Arabia Saudita es un aliado poltico, estratgico y econmico en Oriente Medio, el EI un grupo terrorista que pretende formar un gobierno en Siria e Irak que ser, si no lo es ya, una amenaza directa para muchos gobiernos de la zona y occidentales. La ideologa que inspira al Estado saudita es tan destructiva como la de los grupos yihadistas, pero con los primeros hacemos negocios.


Fuente original: http://brecha.com.uy/


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