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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2016

El Estado Islmico a la caza del petrleo libio

Leandro Albani
En Marcha


El Estado Islmico avanza sobre Libia mientras el actual gobierno de unidad hace equilibrio en su propia fragilidad.

El avance del Estado Islmico (EI o Daesh, en rabe) desde el este del pas, la lucha fratricida entre cientos de milicias armadas que responden a tribus, grupos islamistas radicales y sectores polticos, y la imposibilidad de encaminar un gobierno de unidad que alcance un acuerdo de paz marcan el derrotero de Libia, el pas que, hasta no hace mucho tiempo, fue un ejemplo de desarrollo para frica.

Todava hoy, los estertores del derrocamiento de Muammar Al Gaddafi -y su posterior asesinato el 20 de octubre de 2011 en manos de mercenarios respaldados por la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN)- suenan con fuerza y repercuten en las muertes de civiles y en un profundo caos del cual las potencias, principalmente Estados Unidos, muestran su preocupacin pero poco hacen para detener una sangra humana que parece no tener fin.

Por sus caractersticas mercenarias, el Daesh busca de forma desesperada el petrleo de los pases que asola. En Irak y Siria los ejemplos estn a la vista. En el caso de Libia, la aparicin de los seguidores del enigmtico y cuestionado Abu Bakr Al Baghdadi ocurri a finales de 2014 en la ciudad de Derna, ubicada al este y sobre el mar Mediterrneo. A partir de ese momento, el Estado Islmico avanz sobre zonas de las localidades de Bengasi y Sirte. Entre esta ltima ciudad y Ajdabiya (y hacia el sur de ese frente) se encuentran los principales pozos petroleros y oleoductos de Libia.

Desde el lunes, el Daesh tiene un nuevo blanco: Al-Sider, a pocos kilmetros de la localidad Ras Lanuf, donde se encuentra los dos principales puertos petroleros de la nacin norafricana, que se encuentran cerrados desde diciembre de 2014.

En Al-Sider, el EI bombarde un tanque de almacenamiento con 400 mil barriles de crudo y que ardi en llamas. Segn inform Ali Hassi, portavoz del cuerpo de seguridad del puerto, en los combates del lunes murieron siete guardias y 25 resultados heridos, mientras que los enfrentamientos del martes dejaron un saldo de dos guardias muertos y 16 heridos.

Libia, la novena reserva de petrleo a nivel mundial, redujo su produccin de forma drstica desde la invasin de la OTAN y el surgimiento de grupos armados irregulares. Desde ese ao, la produccin cay a menos de un cuarto de su mximo de 1,6 millones de barriles por da.

Las garras militares

Adems de los enfrentamientos armados entre las milicias y el improvisado Ejrcito libio, en el pas llueven los bombardeos de quienes pujan el poder regional en ese territorio limtrofe con Argelia, Chad y Egipto. ste ltimo pas, gobernado con mano de hierro por el general Abdelfatah Al Sisi, desde hace un ao lanza sus ataques contra posiciones de los grupos islamistas radicales. La disputa entre los dos gobiernos que sobreviven Libia uno en la capital Trpoli y controlado por los islamistas (donde resaltan miembros de Al Qaeda y los Hermanos Musulmanes); el otro en Tobruk, respaldado por Estados Unidos y sus aliados- se traslada al contexto regional, teniendo repercusiones internas que se tratan de disipar con el podero militar.

A finales de diciembre, el representante de Libia en la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU), Ibrahim Al Dabashi, indic que Estados Unidos, Italia, Francia y el Reino Unido buscan llevar a cabo operaciones areas contra Daesh en el pas. El diplomtico agreg que las tropas libias van a acompaar en el terreno los ataques areos contra el EI. Segn la cadena HispanTV, desde las Fuerzas Armadas italianas estn dispuestos a desplegar 4000 uniformados en Libia, algo que no consideran una ocupacin o una intervencin.

En los primeros das de enero, el enviado especial de la ONU en Libia, Martin Kobler, no descart que el organismo internacional enve tropas internacionales a la nacin para combatir al Estado Islmico.

Un futuro nebuloso

Acaso los pases que rociaron de combustible a los grupos armados que derrocaron a Gadafi sern los encargados de apagar el fuego del caos en Libia? Si lo hacen, su histrica postura de doble rasero quedar expuesta otra vez. Si dejan que el conflicto interno se propague se confirmar que en el caos encuentran rditos ms que provechosos. En ambos casos, Estados Unidos y sus aliados dejan en claro que salvar el status quo en Libia nada tiene que ver con tender una mano a un pueblo agotado y diezmado por la guerra.

En diciembre del ao pasado, los gobiernos libios que se disputan el territorio firmaron un acuerdo para conformar una administracin de unidad, con la mediacin de la ONU. Pero esta alianza no est exenta de disputas. El representante de Tobruk en el nuevo Ejecutivo, Ali al Katrani, amenaz con que su sector podra abandonar el gobierno si disponen cambios en la cpula militar, dirigida por el general Jalifa Hafter, militar vinculado con la CIA y con los opositores que derrocaron a Gadafi.

Segn lo acordado, a principios de febrero en Libia se deber formar un consejo presidencial que nombre un gabinete y consolide un nico parlamento en Trpoli. Ayer, la Cmara de Representantes, rgano legislativo reconocido por Estados Unidos y Naciones Unidas, fracas por segunda semana consecutiva en su intencin de votar un acuerdo de paz, fundamental para que el gobierno de unidad sobreviva.

Mientras las intrigas palaciegas aumentan, el repiqueteo de ametralladoras no se calla y los bombardeos resuenan en las entraas de los hombres y las mujeres de Libia, una estabilidad mnima para la otrora potencia africana es pura nebulosa.

Fuente> http://www.marcha.org.ar/el-estado-islamico-a-la-caza-del-petroleo-libio/



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