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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2016

Apuntes sobre la tercera aprehensin del Chapo Guzmn
Narcotrfico y narcotraficantes

Andrs Avila Armella
Rebelin


Apenas se confirm la aprehensin de Joaqun Guzmn Loera, el Chapo Guzmn, el aparato de propaganda del Estado mexicano, encabezado por su presidente Pea Nieto, ha publicitado el hecho como una demostracin de la solidez y solvencia del gobierno en turno para combatir al crimen organizado; al tiempo, es perceptible que muchos de los crticos del gobierno buscan desesperadamente una anttesis del hecho para disminuir el impacto propagandstico, sin embargo, resulta importante establecer algunos puntos para evitar confundirnos entre el fondo y la forma de la crtica.

Acerca del narcotrfico en Mxico se especulan muchas cosas, la prensa siempre trata de descubrir algn testimonio o dato curioso que alimente el carcter novelesco y sensacionalista de los sucesos relacionados al contrabando en Mxico, inspirando incluso novelas y series televisivas. En ese tenor, tanto propagandistas de Estado como crticos del gobierno en turno, tratan de acudir a informantes annimos o a la imaginacin para especular sobre cules son los motivos por los cuales se escap o se aprehendi al Chapo Guzmn o bien, desentraar sucesos similares de la poltica meditica mexicana.

Por mi parte, me parece importante aclarar que la mayora de la informacin relacionada con el tema est profundamente viciada y es poco confiable, pues contiene un sinnmero de trampas cuya confirmacin es prcticamente imposible. As pues, parece correcto cuestionar la veracidad de todas las historias relacionadas con el Chapo, de principio a fin, por ejemplo: Cmo sabemos que de verdad el Chapo es quien se ha dicho que es? Hasta qu punto es cierta la existencia del Cartel de Sinaloa? Quin puede asegurar que l es la cabeza de esa estructura organizativa? Al final de cuentas todos sabemos que quien trata de averiguar a fondo esas cosas termina siendo asesinado o desaparecido, y por tanto toda aseveracin al respecto en principio proviene de alguien que a pesar de averiguarlo contina vivo, lo cual, segn las reglas de ese juego, implica que participa en l, y, si as es, por qu creerles?

Estamos aparentemente ante un callejn sin salida, no existe informacin alterna y confiable que nos permita saber con detalle qu tipo de pactos y arreglos tenga el tal Chapo Guzmn con las autoridades policiacas de Mxico y Estados Unidos, por lo tanto aconsejo abandonar ese terreno infrtil y concentrarnos en aquello que sin ser tan especfico suele ser acertado, el anlisis de los intereses y las fuerzas que intervienen.

Marx explic que el capitalista es la personificacin del capital, o bien, el capital dotado de personalidad y conciencia, aunque son en realidad indisolubles, no existe capital sin los capitalistas ni viceversa[2]; lo mismo vale cuando nos preguntamos cul es la relacin entre el narcotrfico y los narcotraficantes. Adems de ser una rama de la propia economa capitalista, y comprender que en lo general se rige por las mismas reglas que el resto del capital, es fundamental entender que si el narcotrfico existe es simplemente porque existen fuerzas sociales que lo impulsan y promueven, intereses muy claros que ganan con la produccin, comercio y combate al contrabando de narcticos, y que ese capital que toma la forma concreta de drogas, armas y otras tantas mercancas que giran alrededor de estas, encuentra a su portador, el narcotraficante, pero eso no significa que esa persona sea imprescindible como tal en el negocio, lo nico imprescindible es que haya quien lo haga.

El contrabando comparte con otros rubros de la economa capitalista, el hecho de ser sostenido por la estructura econmica, su reproduccin se debe a poder completar el proceso de produccin hasta llegar al consumo y mantener un mercado que admite la reinversin e incluso el crecimiento del mismo, la codicia y la ambicin son el estmulo del capitalista legal e ilegal y la riqueza su recompensa. Pero el contrabandista se distingue en que es indefendible desde el punto de vista de la superestructura jurdico-poltica, es decir, el Estado como organizacin predilecta de la clase dominante, encuentra muy complicado justificar ideolgicamente la existencia y reproduccin de ciertos rubros de la economa y por lo tanto tiene que sacrificarlos para rescatar a la parte buena del capitalismo.

La historia nos muestra que el inters econmico cuando es muy fuerte termina por subordinar al inters poltico pero que la parte poltica del capital, entindase el Estado, se esfuerza por obtener las ventajas econmicas y slo eliminar las desventajas polticas de un fenmeno tan contradictorio como lo es el narcotrfico.

En este caso, la respuesta es muy clara, el capitalismo en Mxico y Estados Unidos, as como en otros pases, ha encontrado en el narcotrfico una vlvula de escape a una importante cantidad de capital dinero estancado, as como la agilizacin de la circulacin de mercancas. En lo poltico, el clima de violencia le ha facilitado al Estado realizar labores represivas como en el caso Ayotzinapa; pero eso no quiere decir que alimentar la economa y la poltica de un elemento como este no sea riesgoso tambin para la clase capitalista y para el Estado, quienes a travs de una excesiva corrupcin, pueden ver vulnerados sus sistemas bsicos de seguridad.

As pues, tanto el Estado mexicano como el norteamericano tienen claro que no van a eliminar el narcotrfico, ni estn interesados en hacerlo, pero s estn interesados, sobre todo el Estado norteamericano, en contener los riesgos que implica un crecimiento no controlado de ciertas reas relacionadas al mismo. En este caso la salida ha sido el crear una capa de personajes capaces de dirigir el negocio en cierto nivel, los cuales atraen toda la atencin meditica, mientras que se mantiene oculta la identidad de todos los empresarios legales cuyas empresas forman parte de las cadenas productivas ligadas a los negocios ilegales o cuyo dinero est invertido en ellos. Esta capa de personajes entre los cuales ha destacado el Chapo Guzmn, suelen ser desechables, y mediticamente su ascenso es tan estrepitoso como su cada.

Si nos preguntamos por qu el Chapo puede escaparse de una crcel de mxima seguridad o por qu puede ser aprehendido, es simplemente porque existen intereses que son lo suficientemente fuertes para hacer una cosa y la otra. El Chapo no es propiamente un bandido legendario como lo han querido explicar algunos medios relacionados a la propaganda estatal, comparndolo con John Dillinger ni tampoco es el verdadero presidente de Mxico como lo han querido colocar algunos crticos del gobierno mexicano. Se trata de un personaje que ha sido una pieza importante en algunos momentos de la expansin del narcotrfico en Mxico y Estados Unidos, evidentemente bien relacionado con funcionarios importantes del gobierno mexicano, una persona con dinero para gastar y para mover en algunos mercados, pero, a pesar de que la revista Forbes lo caracterizara como un hombre poderoso, lo cierto es que no pertenece a la oligarqua, al selecto grupo de grandes capitalistas que toman las decisiones de Estado.

En otras palabras, la luminosidad del Chapo, se debe a los intereses que lo pusieron ah, y no a s mismo, tanto desde el punto de vista econmico como poltico y meditico es simple y sencillamente sustituible.

Es importante aclarar tambin que el comportamiento de la clase dominante as como el de la burocracia de Estado, aunque observa tendencias, no deja de ser contradictorio, y por lo tanto, tampoco debe sorprendernos de ms el hecho de que ciertos grupos de poder promuevan su captura mientras otros promuevan su liberacin. Su pasada fuga del penal del Altiplano refleja en efecto que grupos con bastante poder y con acceso a informacin y medios importantes, lograron realizar un escape, y su reciente aprehensin refleja que otros grupos quienes se van a beneficiar de su captura, lograron capturarlo. Siendo as las cosas, y dando por cierto que hubo una fuga y una reaprehensin, podramos decir que una fuga y una captura de estas caractersticas, slo se puede dar por el grado de compenetracin que hay entre las mafias de narcotraficantes y el Estado mexicano, y as como es posible encontrar un polica para dejarlo salir, tambin es fcil encontrar un delincuente para entregarlo, aun cuando mafia y Estado no son canales homogneos, es evidente que estn comunicados.

Para concluir esta breve reflexin, slo resta subrayar que el compromiso del capital est con el capital mismo, y slo en segundo trmino con algn capitalista en particular, y en este caso, podemos decir que el proceso de acumulacin capitalista en Mxico est comprometido, cuando menos en mediano plazo con el narcotrfico, pero no tiene un compromiso indisoluble con algn narcotraficante en particular. El negocio del narcotrfico e incluso el negocio administrado por el supuesto Crtel de Sinaloa, va a seguir en pie, pero el Chapo Guzmn parece ser un personaje agotado en sus funciones; todo parece indicar que su libertad y captura, siempre ha dependido de qu tan til es afuera o adentro de la prisin. Aunque la poltica en Mxico suele sorprender incluso a guionistas y novelistas, y por tanto no sera cien por ciento descartable una nueva fuga, parece que esta vez, el proceso est en manos del Estado norteamericano y que ya se han tomado decisiones importantes en cuanto a la vida del Chapo, por lo que ser difcil la realizacin de una nueva fuga.

An con ese grado de incertidumbre lo importante es tener claro que estamos ante un fenmeno estructural y cuyo impacto todava tendr aliento tanto en la economa como en la poltica mexicana y norteamericana, y que este tipo de personajes a mayor y menor nivel buscan ser reproducidos para ocupar ese escaln desechable de la economa capitalista y de la burocracia estatal, y que en ese proceso, el pueblo trabajador se ve afectado por el grado de vulnerabilidad que se vive en medio del auge de la violencia capitalista a todos los niveles. Pronto veremos como el Estado renueva su manejo meditico del narcotrfico y prximamente presenciaremos la invencin de nuevos personajes.


Andrs Avila Armella. Miembro del Bur Poltico del Partido Comunista de Mxico (PCdeM) www.partidocomunistademexico.org. Socilogo y Dr. En Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

[2] Marx, Karl. El Capital, crtica de la economa poltica. Tomo I. Seccin II. La transformacin del dinero en capital.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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