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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2016

La geopoltica del petrleo barato

John Feffer
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Se supona que el mercado iba a salvar el planeta.

Al menos ese era el argumento de muchos economistas que lidiaban con el problema del cambio climtico. Como los combustibles fsiles son cada vez ms escasos, sostenan, el precio del petrleo y el gas natural subira. Y entonces, otras opciones como la solar y la elica se abarataran, especialmente cuando la inversin fluyera hacia ese sector e hiciera que se redujera el coste de las nuevas tecnologas.

Et voil: Una mano invisible bajara de forma gradual el termostato global.

Es un argumento ridculo. Por un lado, no hay garanta alguna de que el mercado vaya a responder de forma oportuna (i.e., antes de que estemos ya bajo el agua). Por otro, los precios del gas y el petrleo son tan voltiles e imprevisibles como una sesin de preguntas y respuestas con Donald Trump.

En 2008, por ejemplo, el petrleo alcanz un precio mximo de 145$ el barril. Pero no dur mucho. Y en 2015, a pesar de todas las agitaciones que arrasan Oriente Medio y otros pases productores de petrleo como Nigeria, el precio del crudo cay entre un 30% y 40% hasta sus niveles ms bajos en once aos. Esa es una cada mayor que la bajada del precio de productos bsicos como los metales, granos y soja. Las gasolineras por todo EEUU no reflejaron totalmente esta cada, pero los precios del petrleo siguen cayendo a una media de 2,40$ por galn, con lo que cada conductor pudo ahorrar ms de 500$ el pasado ao.

Hay toda una serie de razones para la cada de los precios, pero se reducen a la oferta (ms) y la demanda (menos). Estados Unidos favoreci la produccin de petrleo en un 66% durante los ltimos cinco aos, convirtindose en el mayor productor de gas natural y petrleo del mundo en 2015. Otros productores, como Arabia Saud, tampoco han reducido la produccin, en parte para aprovechar las sanciones impuestas a Irn y llevarse a sus clientes. Mientras tanto, la mayor eficiencia del combustible y el menor crecimiento econmico en todo el mundo (especialmente en China) han reducido la demanda.

El desplome de los precios del petrleo ha sido una buena noticia para mucha gente y muchos pases. Pero no ha sido una buena noticia para el planeta.

Primero las buenas noticias

Los consumidores estn encantados con que bajen los precios de la energa. No slo resulta ms barato llenar el tanque del coche y calentar la casa. Las facturas de tus compras son tambin ms bajas debido a que se han reducido los costes de produccin y transporte. Las lneas areas rebajan sus tarifas (o al menos deberan hacerlo). Y supone un gran impulso para la economa global. Como seala The Economist: La cada de precios estimula normalmente el PIB al transferir recursos de los productores a los consumidores, que son ms propensos a gastar sus ganancias que los emiratos ricos.

La otra buena noticia es que los precios ms bajos del petrleo no han debilitado el mercado de las energas sostenibles. En el pasado, combustibles fsiles ms baratos hacan que los gobiernos y la industria aplazaran la difcil decisin de cambiar a fuentes de energas renovables. Sin embargo, hay varios factores que han modificado esos clculos.

La comunidad internacional se ha comprometido, ms recientemente en Pars, a invertir en turbinas elicas y paneles solares. Mientras tanto, debido a los avances tecnolgicos y a los incentivos de los gobiernos, el coste de las renovables ha cado. Por ejemplo, el precio de los paneles solares en EEUU ha bajado un 70% desde 2009, y los observadores de la industria esperan incluso recortes ms agudos en aos venideros. Para mantener el impulso, el gobierno de Obama oblig a que se aceptara una ampliacin de sus crditos fiscales para impulsar las energas renovables hasta 2019. Y los bancos de inversin, que por lo general sienten aversin a arriesgarse en estos productos, estn finalmente apostando fuerte por el sector: por ejemplo, Goldman Sachs anunci en noviembre que cuadruplicara sus inversiones en las energas renovables.

Otro beneficio medioambiental de los precios ms bajos de la energa es la cancelacin de proyectos muy costosos para obtener combustibles fsiles. El presidente Obama liquid finalmente el oleoducto Keystone el pasado noviembre. El oleoducto, objetivo de la protesta activista contra el cambio climtico, se convirti en un proyecto considerablemente menos atractivo cuando los precios del petrleo cayeron por debajo de 60$ el barril.

El Departamento de Estado est tambin encantado con los precios bajos del petrleo. Los aliados de EEUU en Europa y Asia pueden reducir sus compras energticas (y liberar recursos para comprar productos estadounidenses, incluyendo hardware militar). Y los principales adversarios productores de petrleo de EEUU estn sintiendo el impacto. Irn, ya bajo sanciones en su produccin de petrleo, se mostr el pasado ao mejor dispuesto a negociar sobre su programa nuclear. Rusia, tambin bajo sanciones, no ha forzado mucho las cosas en Ucrania. Los precios ms bajos del petrleo han acarreado tambin presiones para Venezuela y han reducido el flujo de ingresos del Estado Islmico.

La disminucin de la dependencia estadounidense del petrleo extranjero para impulsar la produccin interna no es slo una cita jugosa en los medios de comunicacin y un xito con los votantes. Tambin resulta ser un arma potente en la poltica exterior de EEUU, lo que es una buena noticia para combatir al Estado Islmico pero una mala noticia para restringir la venta de armamento.

Y ahora las malas noticias

En las noticias de diciembre se habl mucho de un potencial pico global en las emisiones de carbono. Los investigadores de la Universidad de East Anglia y el Global Carbon Project publicaron un informe diciendo que las emisiones de gas invernadero se haban reducido en 2015 en un 0,6%. Eso puede no parecer gran cosa. Pero represent la primera reduccin de tal nivel en dcadas.

Las emisiones de carbono han ido reducindose en la UE. En EEUU bajaron un poco en 2015. Pero la verdadera razn de la cada global es China. Debido a su reciente desaceleracin econmica, el pas utiliz mucho menos carbn el pasado ao.

Por tanto, esa debera ser una buena noticia. Pero no lo es. En primer lugar, aparte de China, EEUU y la UE, las emisiones de carbono en el resto del mundo prosiguen su escalada alcista. En segundo lugar, es ms que probable que la cada sea una anomala, al igual que resultaron prematuras las anteriores predicciones sobre el pico del petrleo.

Y en tercer lugar, para cualquier campaa que pretenda conseguir cero emisiones, los combustibles fsiles baratos son el peor de los desincentivos. La cuestin del precio es sencillamente demasiado irresistible para los propietarios de coches que quieren irse de vacaciones, para las compaas que quieren aumentar sus beneficios y para los gobiernos que quieren impulsar el crecimiento econmico.

Ramificaciones geopolticas

Arabia Saud ha estado actuando recientemente de forma harto excesiva. Ha intervenido militarmente en el vecino Yemen para sofocar a una insurgencia de la que culp a Irn (sin pruebas). Canaliz fondos hacia sus propios insurgentes preferidos (es decir, los extremistas sunes) para derrocar a Bashar al-Asad en Siria. Y el Da de Ao Nuevo ejecut a un grupo de terroristas, incluyendo al jeque Nimr al-Nimr, un destacado clrigo chi.

Desde luego que Arabia Saud no es conocida por su moderacin. Pero el gobierno en Riad ha estado actuando ltimamente de forma ms errtica y paranoica de la habitual.

O puede que Arabia Saud tenga buenas razones para sentirse paranoica. La cada de los precios del petrleo implica dificultades econmicas para un pas que depende de las ventas de crudo para el 85-90% de sus ingresos. El pas est sufriendo ya un dficit enorme, alrededor del 15% del PIB. En su ltimo presupuesto, los saudes indicaron que algunos tendran que apretarse el cinturn, lo que se tradujo en recortes en subsidios clave como el gas y el agua.

Subsidios a la baja y precios al alza. Si los precios suben, la gente se enfada. En otros pases de Oriente Medio, las subidas de los precios han provocado un aumento de las protestas. No es sorprendente, pues, que Riad est haciendo lo que puede para eliminar a las potenciales fuerzas de oposicin tanto dentro como fuera del pas.

La volatilidad en los mercados energticos ha ayudado en el pasado a desestabilizar gobiernos: la Unin Sovitica bajo Gorbarchev, el rgimen de Suharto en Indonesia, o Venezuela justo antes del ascenso de Hugo Chvez. Por tanto, no es descabellado imaginar que los vientos del cambio soplan en Arabia Saud, o en Rusia, donde la situacin econmica es casi desesperada, o en Irn, que est deseando ver el levantamiento de las sanciones econmicas como resultado del acuerdo nuclear.

Pero, como seala F. Gregory Gause en un informe Brookings de abril de 2015, los precios del petrleo son slo uno de los factores que afectan a la estabilidad de los gobiernos, y la mayora de los productores de petrleo tienen suficientes reservas como para capear la volatilidad. En efecto, Gause imagin que la cada de los precios del petrleo podra incluso auspiciar una mayor estabilidad en Oriente Medio si Irn y Arabia Saud trabajaban ms estrechamente para coordinar los recortes de la produccin. Pero con Arabia Saud rompiendo relaciones diplomticas con Irn esta semana, lo que parece ms probable es que ambos continen bombeando petrleo de forma agresiva, haciendo que los precios bajen an ms.

Tal vez sea coquetear con la conspiracin imaginar que EEUU ha fomentado la produccin energtica para mantener bajos los precios y as fomentar los disturbios en Rusia, o que Arabia Saud ha hecho lo mismo para impulsar el descontento en Irn. Ambos pases tienen otras muchas razones para pisar el acelerador en lo que a energa se refiere. Pero los polticos en Riad y Washington no se disgustaran si su estrategia produjera esos beneficios colaterales.

El problema es que la inestabilidad en Rusia e Irn no es lo que ms le conviene a los intereses de EEUU o Arabia Saud. Washington necesita la ayuda de Mosc y Tehern para negociar una solucin en Siria. Y la administracin de Rohani, comparada con el gobierno clerical de lnea dura que podra fcilmente surgir en Irn, es un socio potencial mucho mejor para Arabia Saud (suponiendo, claro est, que quiera un interlocutor para negociar).

Una oportunidad de oro

Los precios de la energa han bajado en un momento especialmente oportuno.

Los gobiernos no pueden sentarse a esperar que el mercado asigne los recursos de forma adecuada, especialmente en lo que se refiere al medio ambiente. Que las inversiones estn fluyendo hacia el sector de las renovables a pesar de la cada en los precios del gas natural y del petrleo es toda la suerte con la que podemos contar. No est claro cunto tiempo los precios seguirn siendo bajos. Durante este perodo, los gobiernos deben usar los ahorros de forma inteligente.

La prioridad nmero uno debera ser la eliminacin de los subsidios a la energa. Como escribe Moises Naim en The Atlantic:

Los subsidios a la energa, que ascienden a ms de 540.000 millones de dlares al ao a nivel mundial, son tan comunes como perjudiciales porque estn perjudicando a las economas, a los pobres y al medio ambiente, ya que estimulan su consumo y socavan los esfuerzos para ahorrar energa y utilizarla de forma ms eficiente. Segn el Banco Mundial, esos subsidios son enormemente regresivos: Hasta el 60% o incluso el 80% de lo que gastan los gobiernos en Oriente Medio y Norte de frica para subsidiar la energa beneficia al 20% ms rico de la poblacin, mientras que los pobres reciben menos del 10% de esos fondos pblicos.

Con precios tan bajos, los gobiernos pueden ir eliminando gradualmente estos subsidios a la energa sin perturbar mucho a los consumidores (al tiempo que proporcionan transferencias en efectivo para ayudar a los ms necesitados).

La segunda prioridad es que los gobiernos utilicen el dinero procedente de las importaciones ms baratas de la energa para proporcionar un tipo diferente de subsidio, esta vez destinado a las renovables. Este es el momento en que el mundo debe dar un giro radical. Los gobiernos deberan centrarse en el sector pblico: reduciendo el uso e impacto del carbono en los edificios del gobierno, colegios, hospitales, etc. Pero deben tambin conseguir que para los hogares sea econmicamente irresistible decantarse por la energa solar, que los servicios pblicos construyan parques elicos y que las empresas produzcan de forma eficiente.

La tercera prioridad no tiene nada que ver con la intuicin. Los productores de energa deben unirse para reducir su produccin. Esto har que, en ltima instancia, los precios del gas y petrleo suban. Pero as es como debera ser. Si queremos neutralizar el carbono, tenemos que hacer que los combustibles fsiles sean tan caros como sea posible.

El exministro venezolano del Petrleo Juan Pablo Prez Alfonso, gran impulsor de la creacin de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEC), no estaba interesado en aumentar los precios del gas para recoger beneficios extraordinarios. En cierto modo defensor del medio ambiente, consideraba que el petrleo era el excremento del diablo. Vio en la OPEC y en su capacidad para reducir la produccin y subir los precios- una herramienta de conservacin.

Ese es precisamente el tipo de sentido comn que necesitamos desesperadamente justo ahora, cuando el galn del excremento del diablo es ms barato que la leche descremada.

John Fefferes director de  Foreign Policy In Focus.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/01/07/the-geopolitics-of-cheap-oil/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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