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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2016

Con la mayora en el parlamento podr la derecha imponer la Sexta Repblica? (I)

Adrin Sotelo Valencia
Rebelin


La derecha venezolana, por boca de algunos de sus idelogos como el otrora "asesor" de Hugo Chvez, Heinz Dieterich, apuesta a que, con su reciente triunfo electoral en las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre de 2015 en que se afianz como mayora, allan el camino para destituir al gobierno constitucional y legtimo de Nicols Maduro e instituir la Sexta Repblica que necesariamente deber de ser de corte capitalista neoliberal, claro, en el caso de que fructifique.

Los argumentos son varios y con significados diversos de acuerdo con quien los esgrima. Pero desde la perspectiva de la derecha la esencia de los mismos es seguir el camino impuesto por la derecha argentina bajo el gobierno del empresario Macri que en unas cuantas semanas ha echado por la borda las conquistas sociales en parte conseguidas por el gobierno kirchnerista y en parte por las luchas del pueblo y de los trabajadores. En su lugar, ha premiado al capital agroexportador y a los fondos buitre, adems de gobernar mediante decretos debido a la minora que mantiene en el Congreso e imponer la devaluacin de la moneda en claro beneficio de los especuladores, incrementar la inflacin de precios afectando gravemente los salarios y recurrir a la represin contra los movimientos populares que se han opuesto a esas polticas neoliberales.

Si se quiere ver el futuro de Venezuela bajo los caprichos e intereses de la derecha y de la oligarqua (atrincherada en la MUD) no hay ms que mirar en este viejo espejo carcomido del capitalismo neoliberal dependiente argentino y de las formas salvajes que est asumiendo hoy la "gobernabilidad" y sus polticas completamente antipopulares y pro-imperialistas encaminadas a restituir los compromisos y sujeciones geoestratgicas con Estados Unidos y sus organismos completamente a su servicio como la OEA y la OTAN, adems de impulsar los panamericanistas tratados de "libre comercio" con ese pas que atentan contra la soberana de los pueblos.

No hay, a nuestro juicio, un "agotamiento" del ciclo de los llamados gobiernos progresistas de Amrica Latina como se ha insinuado en discusiones y anlisis recientes, sobre todo por parte de sectores de izquierda y del pensamiento crtico. Si bien la historia admite en su seno comportamientos cclicos de los fenmenos sociales y humanos, sin embargo ellos, a la vez, dependen de las luchas de clases, del nivel de conciencia del proletariado y de las clases oprimidas de la sociedad, de su relacin que guarden con el Estado y el gobierno en turno, as como de la peculiar conciencia que tengan del momento histrico-coyuntural que experimenten. As, por ejemplo, se habla del agotamiento del ciclo progresista y del arribo de un tipo de gobiernos-regmenes polticos neoliberales impulsados por las nuevas derechas del continente preferentemente mediante la utilizacin de la democracia burguesa representativa todava vigente incluso en Venezuela y de la llegada al poder mediante el recurso electoral. Y se recurre al ejemplo primero de lo que ocurri en Argentina donde perdi por una mnima proporcin el oficialismo encabezado por la presidenta C ristina Kirchner y enseguida por el triunfo de la derecha en Venezuela frente al chavismo-madurismo en el plano de las elecciones parlamentarias; por ltimo, se refiere el proceso en curso del intento de destituir del poder a la presidenta brasilea Dilma Rousseff. De este modo, como en el juego del boliche, tanto la derecha como algunos sectores de la izquierda, e incluso en la opinin de algunos de sus intelectuales orgnicos, han llegado a plantear que los gobiernos progresistas van a caer como una chuza sin dejar un solo bolo en pie. De esta manera, todo el continente latinoamericano se habr re-neoliberalizado en consonancia con los intereses imperialistas y los de las oligarquas y burguesas dependientes de la regin.

Hemos planteado en otras oportunidades que parte de las dificultades que endgenamente se pueden atribuir a los gobiernos llamados progresistas particularmente Venezuela, Bolivia y Ecuador obedecen al hecho de no haber profundizado y radicalizado sus procesos de cambio y revolucionarios desde el momento que asumieron el poder y que contaban con una favorable correlacin de fuerzas que pudiera haber beneficiado dichos procesos impulsados por los trabajadores y los movimientos populares. Pero esta discusin ya resulta obsoleta en estos momentos en que las derechas arremeten ferozmente para reconquistar el poder y sus privilegios, incluso, intentando legislar leyes de amnista que favorezcan a presuntos "presos polticos" que son verdaderos criminales que purgan condenas por delitos diversos de violacin de los derechos humanos y crmenes de lesa humanidad. Tambin proclamando la intensin de desmontar los derechos adquiridos por los trabajadores, tales como pensiones y jubilaciones, privatizar sectores productivos estratgicos como el petrleo venezolano hoy en manos del Estado bajo la empresa PDVSA y fomentar la acumulacin de capital y la superexplotacin del trabajo, leyes que operaron soberanas y sin lmites baj los gobiernos neoliberales y pro-imperialistas de la Cuarta Repblica ( 1956-1999 ) que, por cierto, ahora la derecha maltrecha pretende restituir bajo el cobijo de la Sexta Repblica.

No se puede concebir la crisis internacional del sistema capitalista como un "factor externo" de los ciclos econmicos internos de las economas dependientes como en su momento lleg a plantear la misma CEPAL y las distintas variantes del desarrollismo estructuralista y, an, las teoras neoclsicas. Por el contrario, dicha crisis estructural, financiera, productiva, industrial, comercial opera de manera endgena en el funcionamiento de dichas economa y las afecta en determinada proporcin. As, por ejemplo, en general se puede apreciar que los actuales gobiernos tambin denominados pos-neoliberales, hegemnicamente asentados en patrones de acumulacin y de reproduccin primario-exportadores, surgieron al calor del aumento de los precios de las materias primas y de los energticos que posibilitaron redistribuir los ingresos en favor de las clases sociales proletarias y subalternas. As, se impulsaron sendos programas sociales en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, Argentina, Nicaragua, entre otros, confirindoles una mayor legitimidad a los gobiernos en turno y que an se mantiene.

La derecha venezolana y los medios de comunicacin afines ocultan esta realidad de la crisis del modo capitalista de produccin para realzar factores de orden completamente superficial en el sentido de que ellos, a la par, corresponden a causas profundas tales como escasez de paales, de higinicos, de jabn y detergentes, algunos medicamentos y de otros productos bsicos para la poblacin y achacndole completamente la responsabilidad de esta situacin al gobierno "castrista-chavista" como suelen tildarlo. As, en una verdadera campaa de marketing masivamente impulsada por los medios de comunicacin y electrnicos, la derecha logr "convencer", sin realizar campaa electoral alguna como en su oportunidad fue denunciado, a determinados sectores de la poblacin incluso chavistas! legtimamente desesperados y con hartazgo de las largas colas que hay que hacer para conseguir los productos de la dieta familiar para votar en contra de los candidatos del PSDV. En este sentido, no fue casual que a unos das de las elecciones sectores empresariales y del comercio se dieron a la tarea de ocultar los productos bsicos para incrementar el descontento social contra el gobierno y que una vez que ocurrieron dichas elecciones paulatinamente se reestableci relativamente el abasto, una vez que la oposicin fascista se hizo de la mayora del congreso.

Como se puede entrever a esta agrupacin que representa al gran capital y al imperialismo lo que menos le interesa es resolver las carencias del pueblo y los problemas de ndole econmico-social, por lo que es una derecha poltica mandatada por los crculos imperialistas, los grandes grupos financieros con representacin del FMI y el BM, para lo que requieren derrocar urgentemente al gobierno bolivariano con o sin golpe militar. As por ejemplo lo declar el escogido en votacin secreta para presidir el nuevo congreso por los diputados derechistas el 3 de enero de 2016, el seor Henry Ramos Allup del Partido Accin Democrtica que tambin prometi legislar para liberar a los presuntos "presos polticos" hoy encarcelados por la justicia venezolana que tambin fue desconocida por esta agrupacin genocida responsable de cientos de muertes debido a la prcticas masivas de la violencia y la guarimbas, adems de sus estrechos vnculos orgnicos con el paramilitarismo colombiano y su comandante el ex-presidente lvaro Uribe.

Esta intentona de la derecha venezolana se traduce en sus pretensiones manifiestas de destruir la actual Quinta Repblica Bolivariana y, con el contubernio de los gobiernos de la derecha internacional y, en particular, de Estados Unidos, erigir una nueva repblica donde gobierne directamente la oligarqua, los grupos mafiosos con articulaciones con el paramilitarismo colombiano, el FMI, el BM y la OCDE para reinsertar al pas en el concierto de las naciones capitalistas neoliberales bajo la hegemona norteamericana.

Se puede sostener, entonces, que no existen ciclos histrico-polticos fatales, como pretenden la derecha y ciertos sectores de la ultraizquierda que le hacen, tal vez sin proponrselo, el juego. Lo que s existe es la lucha de clases, los niveles de conciencia que el proletariado y los sectores populares puedan, o no, adquirir para entender su y la realidad de la situacin de coyuntura y de crisis estructural que padece el capitalismo global y cada uno de los pases (dependientes) de Nuestra Amrica.

En el caso de Venezuela destaquemos que el gobierno en turno adems de legal cuestin que la derecha desconoce sistemticamente es un gobierno legtimo lo que no es por ejemplo el mexicano actual es decir, est enraizado en el sistema de valores tico-culturales, polticos y sociales de los grandes sectores populares y de los trabajadores del pas, lo que le har ms azarosa, si no es que imposible, a la derecha la innoble misin de destituir al gobierno bolivariano del presidente Maduro junto con las instituciones que l representa.

En las oportunidades anteriores esta agrupacin burguesa no vacil en ningn instante en implementar el golpe de Estado primero contra el presidente Hugo Chvez (11 de abril de 2002) y, despus, contra el presidente Maduro (12 de febrero de 2015) pero que, afortunadamente, resultaron fallidos porque fueron conjurados por el gobierno bolivariano que enfrent a la derecha domstica e internacional articulada con los gobiernos de Estados Unidos, de Espaa y con el paramilitarismo colombiano. Muchos de los diputados de la oposicin electos estuvieron involucrados con los sectores golpistas, as como los actualmente encarcelados mal llamados "presos polticos" y connotados dirigentes de esa oposicin.

Pero a diferencia de ese pasado, desafortunadamente el voto popular le otorg un instrumento con el que no contaba esa oposicin: la mayora parlamentaria que le permitir aglutinarse con un objetivo comn: derrocar al gobierno bolivariano. Ello sera mucho ms difcil sin ese instrumento, pero afortunadamente tambin el gobierno, su partido y el Polo Patritico cuentan con instrumentos poltico-ideolgicos y de movilizacin con los que contrarrestar la contrarrevolucin que pretende la burguesa y la derecha. Y esto no se llama "polarizacin" que existe en todas las sociedades de clases, sino adems lucha de clases que se tendr que dirimir a pesar de cualquier intento de conciliacin, sea por parte de sectores de la derecha o del gobierno en aras de constituir un virtual e idlico "gobierno de salvacin nacional" o de cualquier otra denominacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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