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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2016

Mandar a Obama a Guantnamo

Alli McCracken
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El presidente Obama debera felicitarse por el progreso logrado con el deshielo de las relaciones cubano-estadounidenses, pero hay un asunto pendiente que podra y debera an atender: devolver la base naval estadounidense en Guantnamo al pueblo cubano. Al hacerlo as, podra tambin resolver otro de los dilemas que han acosado a su gobierno: el cierre de la prisin all levantada.

En noviembre de 2015, Codepink llev a 60 delegados hasta la ciudad de Guantnamo donde se iba a celebrar una conferencia sobre la abolicin de las bases militares extranjeras. Para poder profundizar en el impacto de la base naval de Guantnamo sobre el pueblo cubano, hicimos un viaje a Caimanera, una pequea ciudad de 11.000 habitantes que colinda con la base naval de EEUU en la costa suroriental de Cuba.

Caimanera es calurosa y hmeda. Casas pequeas y coloristas, aunque deterioradas, pueblan las estrechas calles del municipio. Hay cafs llenos de gente donde se dispone del codiciado wifi. En medio de la ciudad hay una impresionante plaza central decorada con estatuas de hroes revolucionarios cubanos y en las calles de alrededor hay varios colegios, un centro cultural comunitario, las oficinas del Comit de Defensa de la Revolucin y otros edificios.

Desde 1903, Caimanera ha sido vecina de la base naval estadounidense que ocupa un espacio de alrededor de 117 kilmetros cuadrados. Antes de la revolucin cubana de 1959, Caimanera bulla con el ajetreo de los civiles y marines estadounidenses que la visitaban desde la base y que vertan millones de dlares en la industria turstica, sobre todo en el sector de los bares y la prostitucin. Miles de cubanos estaban empleados en la base naval. Tras la revolucin dirigida por Fidel Castro, EEUU cort relaciones con Cuba y el personal militar se vio confinado en la base. El gobierno cubano dej de cobrar los 4.085 $USA anuales del alquiler y exigi que se le devolviera esa tierra al pueblo cubano.

Cuando nuestros autobuses entraron en la ciudad, fue como si toda la comunidad hubiera venido a saludarnos. Hombres con traje, mujeres con uniforme de trabajo, gente sosteniendo grandes pancartas en las que se peda el cierre de las bases militares extranjeras y cientos de nios con sus uniformes escolares alineados por las calles, sonrindonos y agitando banderas cubanas. En realidad, la ciudad entera haba salido a recibirnos y todos parecan emocionados.

Pasamos el da visitando la ciudad con su alcalde y el gobernador de la provincia de Guantnamo. Llegamos hasta un mirador donde con binoculares podamos ver el indeseable vecino de Cuba. La base naval estadounidense, se nos dijo, representa una ocupacin ilegal de la tierra cubana que viola la soberana territorial de la isla. La base se asienta en una zona vital de la baha que mejorara enormemente la economa local si esa tierra se devolviera. Creen, como Ral Castro ha dicho, que el cierre de la base es una condicin fundamental para la total normalizacin de relaciones entre las dos naciones.

Una parte de la base naval que para nuestros anfitriones cubanos es especialmente atroz es el infame Campo Rayos X y otros edificios que forman la prisin militar estadounidense donde, a partir del 11 de enero de 2002, han tenido encerrados a 779 prisioneros de la guerra contra el terror de EEUU . Los cubanos son muy conscientes de que el presidente Obama, en la campaa de 2008, prometi cerrar la prisin y de su posterior fracaso a la hora de cumplir tal promesa. Siete aos despus, all siguen 105 prisioneros.

El 11 de enero marca catorce largos aos desde que el primer prisionero lleg a la tristemente clebre prisin. Los activistas y defensores de los derechos humanos de todo el mundo estn pidiendo a Obama que haga uso de sus poderes ejecutivos para cerrar la prisin y poner fin a esta desgracia en la historia de EEUU.

Al culpar al Congreso del retraso en el cierre de la prisin, el presidente Obama se ha quedado sin excusas. Algunos de los altos expertos en Guantnamo de Obama sostienen que el presidente no necesita la aprobacin del Congreso para cerrar la prisin. Despus de todo, el presidente Bush no obtuvo la aprobacin del Congreso cuando la abri. Afirman que, de acuerdo con la Constitucin, el Congreso no puede especificar en qu instalaciones hay que encerrar y juzgar a cada detenido.

En su ltimo ao como presidente, Obama debe enmendar dos errores que ayudaran a salvar su legado: cerrar la prisin militar estadounidense y anunciar su voluntad de cerrar la base naval estadounidense de Guantnamo y devolver esa tierra al pueblo cubano.

El presidente Obama ha dicho que le gustara visitar Cuba antes de dejar su cargo. No sera maravilloso que visitara Caimanera para anunciar que va a cerrar la prisin y que ese encantador puerto cubano sea finalmente devuelto a sus legtimos propietarios? El pueblo de Caimanera y los pueblos de todo el mundo- saldran a aclamarle.

Alli McCracken es la coordinadora nacional del grupo pacifista CODEPINK, que tiene su sede en Washington D.C.

Fuente:

http://www.counterpunch.org/2016/01/11/send-obama-to-gitmo/

 Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin como su fuente.



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