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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2016

El 2016 en Colombia, el ao de la paz y de la crisis econmica?

Cristian Camilo Barrera
Rebelin


El 2015 es un ao que seguramente jugar un papel de bisagra en la historia de Colombia. Este ao guarda la particularidad de que muchos de los procesos histricos de largo, mediano, y corto plazo que ha vivido el pas estn empezando a mutar. Por poner algunos ejemplos, podramos hablar de las dinmicas de transformacin que tuvo el conflicto armado interno en el pas, ya que resulta evidente que en la actualidad el tema del desescalamiento del conflicto empieza a hacerse realidad en algunas regiones del pas. Paralelo a ello, empieza a tomar fuerza en algunos sectores sociales, econmicos y polticos la discusin sobre los caminos y escenarios posibles para lograr la paz de Colombia. De igual manera, vemos que nuevamente emergen discusiones sobre las dinmicas de la tenencia, uso y propiedad de la tierra en el pas entre diversos sectores a partir de propuestas de ley que contemplan alternativas tan diversas que van desde las denominadas ZIDRES, hasta los territorios agroalimentarios, o las zonas de reserva campesina. Y lo ms complejo pero interesante de todo este mosaico de situaciones, es que todos estos niveles o discusiones de alguna manera estn entrelazados; es decir, el escenario de posibilidad de cerrar un ciclo de violencia, de alguna manera dialoga y se encuentra con las discusiones alrededor de la construccin de la paz, y del tema de la distribucin, uso y acceso a la tierra.

Para estructurar un poco la siguiente reflexin quisiera primero hablar de algunos elementos de orden poltico y social, y luego hacer mencin a algunos asuntos de orden econmico. Claro est! Cabe advertir que no se pretende escindir ni separar ambos niveles, por ello al final se intentarn establecer los puentes y relacionamientos a los que haya lugar.

2016: el ao de la paz

El proceso de paz que adelanta el gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC-EP, lleva ms de tres aos de caminar. Sin dudas los avances son significativos y por ello representan el escenario ms claro en la historia de Colombia donde se puede lograr un acuerdo definitivo que permita poner fin a una disputa militar de ms de cincuenta aos entre esta guerrilla y el Estado Colombiano. Se habla de un mecanismo de plebiscito como la figura constitucional por medio de la cual la poblacin estara en la facultad de participar y decidir sobre si est o no de acuerdo con la firma e implementacin de los acuerdos a los que se llegue en la Habana. Se rumora que ya hay definidas seis regiones del pas que cumplen con tres caractersticas comunes: hay presencia de esta guerrilla, hay importantes reas de cultivos de coca, y hay una presencia muy dbil de la institucionalidad del Estado. Se habla entonces de stas regiones como laboratorios de paz, en las cuales se intentarn implementar programas de sustitucin de cultivos, y donde habr una accin mancomunada de la guerrilla con algunas autoridades e instituciones del Estado para transformar algunas situaciones de orden social y econmico en las comunidades.

Sin embargo, esto a la fecha no son ms que rumores, ya que an no se tiene certeza de cmo se van a dar estos relacionamientos, ni de cmo se van a intervenir estos territorios, ni de los recursos y mecanismos a implementar, y mucho menos se conoce el papel de las comunidades en estos ejercicios. Por ello, a pesar de lo cercano que pueda sonar el escenario de la paz, a la fecha hay mucha incertidumbre, escepticismo y desconocimiento en las comunidades y en los sectores sociales sobre los alcances y posibilidades reales que este escenario abra a las comunidades y las transformaciones que se impulsen en los territorios.

Por otro lado, tambin se rumora con mucha fuerza que en los primeros das del 2016, se har oficial la mesa de negociacin entre el gobierno colombiano con la guerrilla del ELN. Con ello el gobierno estara en la posibilidad de poner fin a un largo ciclo de violencia con las dos principales estructuras insurgentes el pas del siglo XX. Sin embargo, habra que preguntarnos desde ya: qu tiene o tendra de distinto el escenario de negociacin de las FARC-EP con respecto al del ELN? Al parecer, el elemento distinto o novedoso es el tema de la participacin, ya que los elenos insisten en afirmar que la sociedad ha sido un actor determinante en la evolucin conflicto, y que para la solucin del mismo lo ms obvio sera entonces darle un lugar protagnico y activo en su solucin. Lo complicado de eso, es que al parecer todava no se han encontrado con la frmula que les permita aterrizar su propuesta en una metodologa que est en relacin con los escenarios de negociacin y de dialogo existentes o posibles.

El punto gris en este panorama de dilogo e interlocucin para la superacin de la violencia en Colombia en el 2016 son las llamadas Bacrim o estructuras de narcotrfico herederas e hijas del paramilitarismo, que en muchas regiones del pas mantienen fuertes y complejas estructuras de poder que controlan territorios de acuerdo a intereses polticos y econmicos de mafias y poderes locales. El complejo e histrico fenmeno de construccin de para-poderes tuvo incidencia en muchas zonas de Colombia con presencia de terratenientes y latifundistas, y muchos territorios quedaron anclados a las dinmicas econmicas, sociales y polticas del paramilitarismo que todava persisten en la actualidad, en tanto mut la presencia militar o coercitiva, pero se mantuvieron ancladas relaciones de dependencia, poder y control sobre algunas poblaciones. Por ello resulta equivocado pensar que el negocio del narcotrfico nicamente es responsabilidad de la guerrilla, y que con el escenario de dilogos entre las guerrillas y el gobierno el tema va a desaparecer, ya que muchos de los territorios que controlan estos grupos o estructuras herederas de los paramilitares hacen parte de corredores estratgicos y de centros de produccin de drogas en Colombia.

Ahora bien, no podemos desconocer las amplias expectativas e incertidumbres que hay entorno a los movimientos y organizaciones sociales y populares de Colombia para el 2016 y su papel en la construccin de la paz. Resulta evidente la dinmica ascendente de la movilizacin popular en el pas a partir de la Minga indgena del 2008, y en la actualidad, con la existencia de organizaciones sociales diversas de tipo campesino, afro, indgena, de mujeres, juveniles y urbanas el campo popular se ha ampliado, diversificado y fortalecido. Actores relevantes como la cumbre agraria tnica campesina y popular proyectan el 2016 como un ao para la movilizacin y como un ao determinante en las luchas de los sectores sociales que tambin estn proyectando sus apuestas de paz en Colombia.

La paz entonces, ser un tema transversal para este 2016 en Colombia, y las decisiones o acciones que tomen diferentes actores (Gobierno, insurgencias, sociedad) van a marcar la hoja de ruta de este tema complejo y diverso. Como no todos comprendemos la paz desde la misma ptica, habr que ponerle mucha atencin entonces a los caminos y escenarios que se vayan configurando.

2016: revienta la crisis econmica.

Si el escenario poltico es complejo en Colombia para el 2016, hay que decir que el panorama econmico lo estar en mucha mayor medida. La devaluacin del peso colombiano con respecto al dlar, la cada internacional del precio del petrleo, el aumento de la inflacin a nivel nacional, el posible aumento del IVA, la tendencia deficitaria en la balanza econmica entre exportaciones e importaciones del pas, la dependencia incremental de Colombia de los mercados internacionales hasta en la produccin agrcola, el aumento insuficiente al salario mnimo, y las notables consecuencias de la desindustrializacin del pas. Todo ello es un mosaico que el gobierno colombiano debe afrontar con seriedad, transparencia y responsabilidad si no quiere hacer de la difcil situacin econmica que se avecina para el pas como la principal zancadilla a la posibilidad de la construccin de una verdadera paz en Colombia.

Juan Manuel Santos desde su primer mandato en el 2010 tuvo la pretensin de ubicar como el principal objetivo del gobierno colombiano el tema del crecimiento econmico. Con ello gan la popularidad y el apoyo de sectores empresariales, financieros y comerciales a nivel local y mundial; un poco escudado en la imagen de un poltico pragmtico, pero con mentalidad de hombre de negocios. Por ello incluso divis y publicit entre algunos sectores econmicos y polticos el tema de la paz en sus inicios como un escenario favorable al crecimiento econmico, ya que con ello se habra de fortalecer la confianza en la inversin y la estabilidad de algunas actividades econmicas afectadas por la violencia.

Sin embargo, Santos y su ministro de hacienda Mauricio Crdenas poco se habran de imaginar que el 2015 fuera a sufrir un cambio tan importante en materia econmica como el que tuvo lugar. Algunos economistas lo denominaran como un castigo a la ingenuidad, ya que el gobierno colombiano proyect al sector minero-energtico en el 2015 como el principal sector de la economa colombiana, ubicando ms del 60% de las actividades de la economa nacional en este sector econmico. Fue un tremendo castigo a la ingenuidad en tanto siempre resulta arriesgado depender nicamente de un sector de la economa y no hacer mucho ms dinmica la cadena productiva. Al dar un lugar tan sobresaliente a la minera y al petrleo, no se estimul y se vino abajo la dinmica de industrializacin, e incluso de la produccin de alimentos; por ello el pas se hizo cada vez ms dependiente de la importacin de alimentos, y de productos que tenan algn grado de transformacin productiva (tales como electrodomsticos, automviles, maquinas).

En el 2014, durante el sptimo foro urbano mundial realizado por la ONU en Medelln, el propio economista Joseph Stiglitz recomend a Juan Manuel Santos que no encarrilara la economa colombiana al sector minero energtico de una manera tan desproporcionada, en tanto los riesgos y vulnerabilidad financiera eran inminentes, as mismo le advirti a Santos sobre los riesgos que tiene no apostarle a la industrializacin y dinamizacin de otros sectores de la economa, y del manejo poco responsable de los recursos tales como las denominadas regalas, ya que si las utilidades del sector minero energtico no le estn aportando o generando impulsos en otros sectores de la economa, no estn contribuyendo al desarrollo econmico y al bienestar, sino que estn dejando atrasos y daos irreversibles a los territorios, todas estas advertencias se estn empezando a materializar y a hacer palpables algunas consecuencias.

Vemos entonces que hablar en Colombia de la posibilidad de una crisis econmica no resulta descabellado; segn el profesor Daniel Libreros, dos factores van a producir para el ao que recin comienza un dficit aproximado de 30 billones de pesos en el Estado Colombiano: La devaluacin del peso colombiano con respecto al dlar (un dficit de 8 billones), y la cada del precio del petrleo (un dficit de 22 billones). De igual manera, si tomamos en consideracin asuntos relacionados con la variacin de la tasa de cambio del peso con respecto al dlar y la respectiva inflacin, vemos que ello va a incidir negativamente en el consumo y en la dinmica econmica nacional, de igual forma, los rumores sobre el aumento del Impuesto indirecto del IVA del 16% al 19%, ha suscitado muchas crticas y comentarios negativos en tanto se evidencia la continuidad del gobierno nacional por impulsar polticas tributarias totalmente nocivas y regresivas para las mayoras en tanto castiga directamente a los consumidores, en lugar de crear polticas fiscales progresivas y justas que hagan pagar proporcionalmente a quienes ms tienen mayores cantidades de las que actualmente deben aportar.

El panorama econmico sin dudas es el primer gran termmetro a la popularidad y legitimidad del segundo gobierno de juan Manuel Santos, y podramos decir que parcialmente se est rajando, en tanto hay muchos sectores que actualmente estn insatisfechos e inconformes con el manejo econmico que se est dando en el pas y las consecuencias que est dejando a la gente: el aumento insuficiente al salario mnimo, el posible aumento del IVA, y la posible vente de ISAGEN, est despertando diversas crticas a las polticas fiscales del gobierno que podran verse reflejadas en dinmicas bien sea de abstencin o de insatisfaccin con relacin al tema de la paz.

Cmo financiar la paz, y como apaciguar la crisis?

Ante el panorama esbozado, habra entonces que preguntarnos hasta qu punto el contexto econmico podra afectar la dinmica poltica sobre la construccin de la paz en Colombia, y con ello abrir la reflexin de qu tipo de modelo econmico se requiere para el pas si verdaderamente se est apostando a la ampliacin de la democracia y la consolidacin de la paz, ya que resulta evidente que en un pas como Colombia, donde reinan vergonzosas cifras de desigualdad econmica, pobreza, desigual acceso a tierras, se deben impulsar polticas fiscales que sean congruentes y coherentes con la construccin de la paz, ya que la paz no puede ser nicamente vista como la tranquilidad de los ricos y de las multinacionales, sino como la posibilidad de garantizar el acceso y el reconocimiento de derechos, servicios y oportunidades a muchas comunidades excluidas y marginadas. Resulta totalmente inapropiado y vergonzoso que en la actualidad, mientras se est hablando de paz, se siga castigando con ms impuestos a los ms pobres, para alivianar las dificultades de los sectores econmicos que ms ganancias han recibido y menos impuestos han pagado.

La paz implica tambin entonces una dimensin de justicia tributaria. Y ello podra sin dudas servir como impulso al financiamiento de la paz en Colombia. Pala la construccin de la paz no nos podemos quedar nicamente supeditados a la solidaridad y caridad de la comunidad internacional, sino que debemos impulsar y exigir desde ya la implementacin de polticas fiscales serias, progresivas, responsables y coherentes con lo que es la paz para los colombianos. Por ello, la paz tambin implica dejar de alimentar la corrupcin y hacernos los de la vista gorda con la mermelada, ya que los recursos de las regalas siguen alimentando y fortaleciendo al clientelismo, la corrupcin y el manejo de los recursos del Estado a dedo entre sectores polticos enquistados en las instituciones.

En caso de estallar, apaciguar la crisis econmica implicara que no se descargaran las consecuencias de este panorama de manera desproporcional sobre los sectores sociales ms vulnerables. En muchos casos, los ms pobres son los que terminan pagando los platos rotos de las decisiones tomadas por los ricos, resultara totalmente contradictorio y problemticos que los trabajadores y los sectores con mayores limitaciones econmicas tuvieran que pagar las consecuencias del mal manejo de los recursos y de la desacertada proyeccin econmica del pas hecha por el gobierno y sus ministros.

Otra gran posibilidad que se vislumbra al cruzar el contexto poltico con el panorama econmico reside en la movilizacin social y la dinmica de los sectores sociales que de alguna manera reclamen ms seriedad y compromiso por parte del gobierno en estos dos temas fundamentales. Si los sectores populares organizados logran aprovechar el escenario de crisis que se vislumbra y logran mantener e intensificar las dinmicas de movilizacin seguramente sern el actor protagnico que logre dar algn viraje a la construccin de la paz y a la discusin del modelo econmico que segn Santos debe ser invariable y no est en cuestin, pero que a los ojos de la realidad de miles de colombianos requiere de profundos cambios si lo que realmente se quiere es la paz de Colombia.

Entonces, vemos que en caso de reventar, la crisis econmica seguramente habr de afectar los discursos y la dinmica misma del proceso de paz en Colombia, y que de manera recproca, al repensar o reflexionar sobre lo que es, o debera ser la construccin de la paz en Colombia, salta a la vista que se deben dar cambios sustanciales en el manejo fiscal y econmico del pas, porque de seguir profundizando la desigualdad econmica no se estarn dando pasos hacia la paz; la paz no se construye con miseria, con hambre y con asistencialismo; la paz se hace con oportunidades, responsabilidad y transparencia (incluyendo la dimensin fiscal).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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