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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2016

Socialismo en EE.UU.?

Vicen Navarro
Pblico.es


El movimiento de los indignados el 15M- en Espaa tuvo una gran influencia internacional e inspir movimientos similares en otros pases, como el Occupy Wall Street (OWS) en EE.UU. Ni que decir tiene que otros hechos internacionales y nacionales contribuyeron tambin a que apareciera tal movimiento que denunci al establishment poltico-meditico de aquel pas, presentndolo como un mero instrumento de la lite financiero-econmica (que el Premio Nobel Joseph Stiglitz haba definido como el 1% de la poblacin), que ejerce una excesiva influencia en la gobernanza del pas.

La enorme crisis conocida como la Gran Recesin, resultado de la aplicacin de las polticas neoliberales a ambos lados del Atlntico Norte, haba creado un enorme malestar popular que el OWS canaliz. A partir de los aos 2011 y 2012, aparecieron en muchas ciudades estadounidenses acampadas en numerosas plazas pblicas, en donde se denunciaba la enorme concentracin de las riquezas y de las rentas en EE.UU., con el consecuente crecimiento de las desigualdades y el deterioro del bienestar de la gran mayora de la poblacin estadounidense. Tal deterioro era consecuencia de la aplicacin de polticas pblicas que facilitaron la concentracin de la riqueza y de las rentas, favoreciendo a las rentas derivadas de la propiedad del capital a costa de las rentas procedentes del mundo del trabajo. El OWS present tales hechos como la lucha de clases del siglo XXI, es decir la lucha del 1% ms rica en contra del bienestar del 99% restante, confirmando lo que haba reconocido nada menos que una de las personas ms ricas de EE.UU., el Sr. Warren Buffet, cuando indic que tal lucha era la victoria de la lite de billonarios a costa de todos los dems. Este movimiento, el OWS, defina Wall Street, el centro financiero de EE.UU., como el centro del poder econmico, poltico y meditico del pas, base del 1% de la poblacin ms rica de EE.UU.

El impacto del OWS en EE.UU. fue, como el del 15M en Espaa, enorme, situando el tema de las desigualdades en el centro del debate poltico. Ni que decir tiene que la primera reaccin del establishment poltico-meditico fue intentar reprimir tal movimiento, incluso fsicamente. Las avalanchas policiales frente a los campamentos fueron especialmente brutales en Nueva York y en Boston. Y, como era de suponer, los mayores medios de comunicacin altamente influenciados por el capital financiero- intentaron desacreditarlo. Pero la insistencia y el espritu de lucha y compromiso de tal movimiento, as como la enorme simpata popular que cre, forzaron a que el tema de las desigualdades pasara a centrar la atencin meditica, hasta tal punto que el Presidente Obama tuvo que reconocer que el escandaloso crecimiento de las desigualdades era el mayor problema existente en EEUU. Tanto en The New York Times como en el Washington Post, la palabra desigualdades a partir de aquellas manifestaciones apareci con mucha mayor frecuencia, gracias a la aparicin del OWS.

La creciente popularidad del socialismo

Estas movilizaciones ayudaron, en EE.UU., a desacreditar y a deslegitimar las instituciones polticas, llamadas democrticas, a las que se perciba como meros instrumentos de los grandes grupos financieros y econmicos dominantes. La aplicacin de las altamente impopulares polticas neoliberales estaba alterando la visin generalizada anterior al inicio de la crisis, de que EE.UU. era el pas de las grandes oportunidades. La realidad mostraba que ello no era cierto, y ya en diciembre de 2011, una encuesta de la altamente respetada compaa de encuestas PEW mostraba que el 49% de las jvenes de EE.UU. (de 18 a 29 aos) tenan una opinin favorable del socialismo, un porcentaje superior al de los que la tenan favorable del capitalismo (el 46%). Tambin lo que era muy interesante es que el 55% de los ciudadanos afroamericanos y el 44% de hispanos y latinos eran favorables al socialismo (en contraste con tan solo el 24% de blancos). Otra encuesta elaborada por el mismo centro durante el mismo mes mostraba que el 77% de estadounidenses (incluyendo el 53% de los Republicanos, la derecha de EE.UU.) crean que haba en EE.UU. una excesiva concentracin de poder en manos de un grupo muy minoritario de la poblacin y de un nmero muy reducido de grandes empresas transnacionales, basadas en EE.UU. pero distribuidas por todo el mundo.

El candidato socialista a la Presidencia de EE.UU.

Es en este contexto en el que apareci, como candidato a la Presidencia de EE.UU., una persona conocida desde hace muchos aos (durante su carrera poltica en un Estado, Vermont, paradjicamente rural y muy conservador) como socialista, sin que nunca ocultara su compromiso poltico con el socialismo democrtico. Y lo ms llamativo de esta persona, Bernie Sanders, es que era uno de los dos senadores que representaban aquel Estado de Vermont (antes fue alcalde de Burlington, la ciudad ms grande de ese Estado, y ms tarde fue elegido representante de Vermont, cargo que ocup desde 1990 hasta 2006, ao en el que fue designado senador). Lejos de presentar una imagen defensiva, el senador Sanders siempre ha sido conocido como un crtico acrrimo del capitalismo estadounidense y de las instituciones llamadas democrticas, excesivamente instrumentalizadas e influenciadas por las grandes empresas y corporaciones conocidas en EE.UU. como la Corporate Class, y que Sanders define como la lite de billonarios. Su gran punto de referencia es Eugene Debs, el dirigente socialista que fue candidato para la Presidencia de EE.UU. cinco veces durante el periodo 1900-1920, y que preside su despacho en el Senado. Lejos de presentar el socialismo como una sensibilidad fornea y no estadounidense, Sanders acenta que la gran mayora de intervenciones federales, altamente populares, que han mejorado el bienestar de la poblacin estadounidense desde el New Deal del Presidente Roosevelt hasta las conquistas laborales, civiles y polticas de los aos sesenta y setenta han sido diseadas o influenciadas por socialistas.

Uno de sus grandes retos ha sido neutralizar la propaganda procedente de los grupos ms reaccionarios del pas (como la Heritage Foundation), promotores de la Guerra Fra, que incluso hoy, estn intentando presentar el socialismo como equivalente al estalinismo. Sanders ha clarificado (procurando con ello diluir la imagen que de l intenta presentar la tambin candidata para la Presidencia de EE.UU., Hillary Clinton) que su objetivo no es ni nacionalizar los grandes medios de produccin ni la tienda de comercio de la esquina. Los puntos de referencia que utiliza Sanders son los pases escandinavos, habindose referido a Dinamarca Y Suecia como una experiencia especialmente interesante e incluso relevante para EEUU, lo cual ha sido criticado por la Sra. Clinton, que ha sealado que EE.UU. no es ni Dinamarca ni Suecia. El senador Bernie Sanders, admirador de Olof Palme, el asesinado primer ministro socialdemcrata sueco (1982-1986), se define como socialista convencido y orgulloso de pertenecer a esta tradicin poltica enraizada tambin en la historia de EE.UU. Otras voces crticas de Sanders, como la del diario Huffington Post, han ido incluso ms all y han intentado desacreditarlo al identificarlo como el Hugo Chvez de EE.UU., comentario hecho sin ninguna intencin positiva y laudatoria.

Ni que decir tiene que grupos izquierdistas tambin han intentado desacreditarlo, presentndolo como no suficientemente revolucionario o como un socialdemcrata tradicional (observacin que intenta ser insultante), que solo intenta humanizar el capitalismo, expresin caracterstica de elementos muy minoritarios, sin apoyo popular, y de carcter predominantemente testimonial y nula incidencia poltica, ignorando que el socialismo no es un proyecto que ocurre el ao A y da D (la famosa toma del Palacio de Invierno), sino que se construye o destruye diariamente, con medidas polticas pblicas que distribuyen los recursos segn las necesidades de la poblacin, recursos que son financiados segn las habilidades y capacidades de cada ciudadano, atendiendo al principio de a cada uno segn su necesidad, de cada uno segn su capacidad.

La mayora de las izquierdas, sin embargo, incluyendo la mayora del movimiento OWS lo apoya, trabajando activamente en su programa. El intelectual ms conocido dentro de la izquierda estadounidense, mi amigo Noam Chomsky, lo ha apoyado, pues su candidatura est movilizando a muchsima gente. Y si esta movilizacin contina y puede mantenerse despus de las elecciones, el movimiento podra convertirse en el movimiento popular que facilitara la necesaria transformacin de aquel pas.

Puede ser un socialista el nuevo Presidente de EE.UU.?

Ni que decir tiene que las posibilidades de que Sanders pueda ganar son muy limitadas debido al enorme control que los aparatos del Partido Demcrata tienen sobre la campaa electoral. Adems, la privatizacin del proceso electoral en EEUU, as como la falta de regulacin de los medios de informacin en cuanto a la emisin de propaganda electoral (el candidato puede comprar tanto tiempo meditico como quiera y pueda segn el dinero que obtenga) hace difcil conseguir la exposicin meditica del mensaje socialista en EEUU. La campaa de Sanders est financiada con pequeas donaciones sin ningn apoyo de las grandes compaas. Ha conseguido hasta ahora 42 millones de dlares (frente a los 120 millones de Hillary Clinton) procedentes de 681.000 donantes.

Se argumenta tambin, con cierta razn, que aunque ganara (caso poco probable), el Congreso no le permitira hacer los cambios necesarios. Ahora bien, hay que ser conscientes de que la gran movilizacin que su campaa ha causado ha tenido un efecto considerable en el sentido de que ha aumentado sustancialmente el apoyo hacia el socialismo, rompiendo el tab que exista hacia tal sensibilidad poltica. En realidad, la ltima encuesta del New York Times/CBS Poll (Noviembre, 2015) muestra que el 56% de los miembros del Partido Demcrata que participarn en las primarias de tal partido tienen una opinin favorable del socialismo, y solo el 29% la tienen negativa. Lo que es tambin muy importante es que su apoyo entre la clase trabajadora blanca ha estado creciendo a costa del votante trabajador al Sr. Donald Trump, el candidato ultraderechista republicano con tintes fascistas. Los sindicatos progresistas en EE.UU. lo apoyan, aunque la federacin mayoritaria sindical (AFL-CIO) no haya tomado partido entre Hillary Clinton y Bernie Sanders. Ahora bien, lo que es ms importante es que el propio Bernie Sanders ha acentuado la necesidad de no limitarse solo a las campaas electorales, consciente de que el cambio no ocurrir a no ser que exista un movimiento comprometido en ir ms all que el proceso electoral, establecindose as un movimiento poltico-social.

Ni que decir tiene que hay tambin algunas reas en las que la candidatura de Sanders es limitada, incluyendo algunas de las polticas que ha apoyado, y otras que no. Entre estas ltimas est su resistencia a recuperar para el sector pblico empresas privatizadas (como bancos rescatados con fondos federales). En este aspecto, su mayor nfasis es en la redistribucin de los recursos ms que en cambiar las relaciones de propiedad. Pretende alcanzar la redistribucin mediante el aumento sustancial de la carga fiscal a las rentas superiores y a las rentas del capital; aumento del nivel salarial subiendo el salario mnimo (a 15 dlares por hora frente a los 12 dlares que propone Hillary Clinton); facilitando la sindicalizacin de la fuerza laboral para aumentar los salarios, hacer una inversin masiva para mejorar las infraestructuras del pas (de 1 billn de dlares en cinco aos) y reconvertir la economa pasndola de basarse en las energas fsiles a basarse en las energas renovables, medidas todas ellas que tendran un enorme impacto positivo en el bienestar de las clases populares. Por todo ello, y sin desmerecer algunas de las crticas que se le han hecho, el hecho es que, como Chomsky ha indicado, Sanders ha abierto un nuevo espacio que ofrece posibilidades y que puede contribuir a un muy necesario cambio en EE.UU.

Vicen Navarro: Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Polticas Pblicas. The Johns Hopkins University

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/01/12/socialismo-en-eeuu/


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