Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2016

El nefasto papel de las fuerzas militares de la ONU
Amor a la verdad o apego a la organizacin?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Ya es proverbial que la participacin de Cascos Azules u otras fuerzas de intervencin de la ONU no resuelve los problemas de las naciones as asistidas, aunque suele ser s de enorme provecho para las naciones intervinientes con dichos destacamentos.

Tenemos un ejemplo pattico con la MINUSTAH en Hait, que de hecho ha funcionado como tapadera para la geopoltica caribea de EE.UU. y donde los estados intervinientes ─en lugar primordial los del Cono Sur americano─ han aceptado con enorme inters la tarea asignada.

En el caso de Uruguay, sabemos positivamente que los destacamentos enviados cobran viticos y sobresueldos incomparablemente mejores a los que cobran los militares en casa. Se sabe adems que tienen sus extras asentndose en poblaciones inermes y empobrecidas, como suele ser la compra de sexo mediante algn mendrugo, cuando no directamente la apropiacin de sexo por la sola voluntad de estos ejrcitos de ocupacin

Los daos que provocan las fuerzas de la ONU exceden los abusos sealados; desde la vergenza de entregar Srebrenica en Bosnia sin luchar (con el resultado de miles de bosnios musulmanes asesinados y miles de bosnias violadas) hasta el descuido ms elemental de normas de higiene como cuando las tropas nepalesas de la MINUSTAH llevaron ─claro que suponemos que involuntariamente─ el clera a Hait. Debido a las limitadsimas condiciones sanitarias del pas ─devastado hace pocos aos por un terremoto estremecedor─ la plaga trada por la ONU le ha arrebatado la vida a por lo menos ocho mil haitianos y entre los contagiados se cuentan cientos de venezolanos que han asistido al pas e innumerables dominicanos afectados por la vecindad.

No slo con clera invade la ONU algunos pases; tambin han trado otras enfermedades, sobre todo de transmisin sexual.

La Repblica Centroafricana, uno de los estados ms empobrecidos del planeta, fruto directo del colonialismo depredador sufrido por el continente africano durante podramos decir que toda la modernidad occidental, desangrado en intereses sectoriales o no, pero casi siempre ajenos, fue anfitrin forzado de tropas francesas. Francia decidi intervenir en su excolonia en 2013 cuando un golpe de estado musulmn derrib el gobierno de perfil cristiano, ahondando el conflicto entre ambos bandos o creencias o vaya a saber qu intereses escudados en tales fachadas religiosas, pero de tal enverga-dura que se estima que en una poblacin total de unos 5 o 6 millones de habitantes cerca de medio milln abandonaron sus viviendas y lugares de residencia por el terror.

Hollande obtuvo de la ONU el permiso para intervenir en su patio trasero.

Y bien: luego de dos aos con las tropas francesas pacificando el pas ─que sigue tan inseguro como antes─ Anders Kompass, oficial principal de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU recibi informes de trabajadores de campo acerca de las actuaciones de los defensores de derechos humanos en la devastada Repblica Centroafricana. Anders Kompass, sueco, con tres dcadas abocado a este tipo de control itinerante y con una foja de servicios impecable, verifica la existencia de una serie de aberraciones ─sodomizacin de nios, sobre todo hurfanos, de 8 a 13 aos a manos de las tropas francesas, es decir de la culta, occidental y democrtica Francia─ y ante la inopia de meses dentro del mbito de la ONU, efecta la denuncia a la polica francesa contra 14 militares, franceses, acusados de las referidas prcticas.

Vale la pena precisar que en el orden jurdico impuesto en la vejada Repblica Centroafricana la polica francesa tiene jurisdiccin, con lo cual Kompass a la vez que rompa el internismo encubridor, mantuvo la legalidad que la ONU proclama.

La reaccin del aparato administrativo de la ONU no se hizo esperar. En marzo de 2015 una serie de burcratas del entorno de Ban Ki-moon, entre los que revistaba la actual canciller argentina Susana Malcorra, entonces jefa del departamento, descalificaron el informe de Kompass porque viol los protocolos estrictos sobre la transmisin de informacin confidencial del organismo internacional a autoridades externas.1

La burocracia de ONU no perdona que se ventilen los trapos al sol. Lealtad institucional asegura impunidad. Kompass pertenece a esa estirpe de humanos, como Aristteles en tiempos clsicos2 o Mordejai Vanunu contra la manipulacin sionista, o Edward Snowden ante el Gran Hermano, que optan por la verdad desnuda ante que el ocultamiento vestido.

Como titulara Gunilla von Hall en un cotidiano sueco: Hay algo podrido con las operaciones de paz de la ONU.3

A Kompass se le pidi entonces la renuncia, a la que el sueco, con dignidad, se neg. Pero el pecado haba sido mayor y fue entonces cesanteado.4

En mayo de 2015, en medio de una tormenta meditica las autoridades de la ONU que haban estado ignorando la denuncia de Kompass, sufrieron un revs significativo; el secretario general Ban Ki-moon no tuvo ms remedio que designar un panel independiente para investigar el asunto.5

Y ese panel ha sido categrico, restaurando de Anders Kompass su credibilidad, sosteniendo pblicamente que Kompass actu correctamente. El vocero de dicho panel, el juez Thomas Laker, afirm que la suspensin y virtual despido de Kompass fue "prima facie ilegal". Kompass coment: Me condenaron al silencio en tanto controlaron con empeo y saa mi actuacin, ensuciaron con rumores mi reputacin y destruyeron mi trabajo.6 Qued establecido todo un largo procedimiento para restaurar a Kompass en sus atribuciones mediante un examen ya no sumario ni perentorio de lo actuado. Y a partir de dicho informe las cabezas que han empezado a rodar han sido la de quienes haban condenado a Kompass.

En general se sobreentiende que los altos cargos de la ONU revelan la mucha suerte de sus titulares. Ejecutivos y triunfadores profesionales. Atornillados a sus sillas, mejor dicho sillones. A veces, sin embargo, se da vuelta la taba: Susana Malcorra ascendida al rango de canciller de la Republica Argentina, apenas a comienzos de diciembre de 2015, recibe una semana, diez das despus, el chapuzn de agua helada de la reposicin de Anders Kompass cesanteado por ella, y, al mismo tiempo, cae sobre los liquidadores de Kompass de comienzos de 2015, un fuerte cuestionamiento que est incluyendo renuncias. Ya se conocieron las de Babacar Gaye y Flavia Pansieri ─renunciantes o renunciados─ y desde los mrgenes del Ro de la Plata nos gustara conocer las cuentas que tiene que rendir la actual canciller argentina

No hemos sabido si Malcorra ser directamente afectada por el affaire Kompass. Pero s ya sabemos cules son sus criterios sobre la verdad, el poder y el ocultamiento cmplice. No es novedad. Por algo quien parece ser el CEO actual de la Repblica Argentina, Mauricio Macri, la haba elegido.


Notas

1 http://www.telesurtv.net/news/Juez-ordena-a-ONU-levantar-suspension-contra-Anders-Kompass-20150507-0049.html

2 Amo a Platn, pero ms a la verdad.

3 Svenska Dagbladet, Estocolmo, 19 dic. 2015, http://www.svd.se/nagot-ar-ruttet-med-fns-fredsoperationer/om/fn-lackan

4 https://www.whistleblower.org/blog/093814-united-nations-peacekeeping-and-sex-abuse

GAP, Government Accountability Project. Truth be told.

5 https://en.wikipedia.org/wiki/Anders_Kompass>

6 Dagens Nyheter, Estocolmo, 18 diciembre 2015.


Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter