Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2016

El ao de la Paz tambin debe ser el ao del respeto a los derechos humanos en las crceles

Delegacin de Paz de las FARC-EP
Rebelin


Convocamos a todos los colombianos a preguntarse cmo es posible que en medio de un proceso de paz que avanza hacia la posibilidad cierta de concluir en un acuerdo definitivo y que se sobre entiende debe basarse en el respeto a los derechos humanos de todos los colombianos, continen las agresiones a los prisioneros polticos y de guerra en las crceles y prisiones de Colombia.

La situacin no solo no mejora sino que por el contrario se hace cada da ms dramtica. En prisiones como ERON Picota y El Buen Pastor, el comportamiento y la actitud no solo de los guardias del INPEC sino de las propias directivas carcelarias, ms propio de una dictadura criminal que de un Estado de derecho, pisoteando las ms elementales normas humanitarias, pretende doblegar a los integrantes de las FARC-EP y dems prisioneros de guerra y polticos.

Sobre la base de los acuerdos ya alcanzados y en aplicacin de los distintos tratados internacionales de los que el Estado colombiano es signatario, es posible la solucin de esta situacin que a todas luces se contrapone a los anhelos de paz y reconciliacin de las inmensas mayoras de nuestro pas.

Sin embargo nuestras compaeras y compaeros prisioneros deben soportar no solo las consuetudinarias arbitrariedades de las autoridades carcelarias, que como en el caso de la crcel del Buen Pastor se caracteriza por obligar a las prisioneras a desnudarse para ser requisadas hasta lastimarles sus zonas genitales cada vez que a la guardia de ese centro se le antoja; mientras que en los patios 5 y 6 del ERON Picota, algunas bandas de presos sociales y paramilitares en contubernio con la guardia del INPEC pretenden abusar y extorsionar los prisioneros polticos y de guerra.

Se hace necesario, como medidas inmediatas que pongan fin a estas arbitrariedades y atropellos, la ubicacin de todos los prisioneros polticos y de guerra en crceles y patios separados de los dems prisioneros, antes de que se presente un desenlace indeseado; la realizacin de brigadas de salud y la agilizacin del indulto. El Estado colombiano y el Gobierno del Presidente Santos, no pueden seguir soslayando su responsabilidad frente al cumplimiento de sus compromisos internacionales con los derechos humanos y el DIH.

Todo el sistema penitenciario y carcelario est podrido. La poltica criminal y penitenciaria debe transformarse. Esa es una realidad inocultable.

Llamamos la atencin de las agencias humanitarias de NNUU, del CICR, la Procuradura, la defensora del pueblo y del conjunto de organizaciones sociales y partidos polticos para que se pronuncien en torno a esta problemtica que choca con la realidad del proceso de paz que se adelanta en la ciudad de La Habana.

Suscribimos las palabras de nuestros camaradas que claman por justicia desde su encierro innecesario: Si este es el ao de la paz, que esta llegue tambin con la ms amplia amnista posible para los seres humanos hechos carne de degradacin en las crceles y penitenciarias del Pas.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter