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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2016

Muros visibles e invisibles del Estado de Israel

Diego San Jos
Rebelin


Con la cada del Muro de Berln en 1989, muchos creyeron que cuando comenzase el nuevo siglo, el siglo XXI, los muros seran un elemento del pasado y que gracias a la economa globalizada y al fin del gran enemigo del capitalismo, la URSS, los muros desapareceran del mapa. Por desgracia, los analistas que tuvieron aquellos optimistas presagios se equivocaron; y si no que se lo pregunten a las palestinas y los palestinos que viven una realidad llena de muros, tanto visibles como invisibles. Hablar hoy de Israel es hablar de muros que tienen como objetivo imponer un apartheid a los palestinos y conseguir acabar con la poblacin palestina que lleva 67 aos resistiendo.

No hay mejor ejemplo de muro fsico que el que atraviesa Cisjordania. Este territorio que con los aos ha ido menguando y ha pasado de 11.800 km2 tras el Plan de Particin de 1947 aprobado en la Resolucin 181 de la Asamblea de las Naciones Unidas, hasta la situacin actual donde se calcula que Palestina cuenta con casi 3000 km2, es decir, un 25% de lo impuesto por la ONU hace 68 aos. Tambin supone un gran retroceso respecto a la marcada como "Lnea Verde" tras el armisticio rabe-israel de 1949 y tras la Guerra de los seis das que dej a Cisjordania con un territorio de 5.400 km2. El caos de cifras de territorio es todava mayor si se mira en un mapa. Actualmente, el mapa de esta regin parece una piel de leopardo o un queso Gruyre debido a la cantidad de obstculos que impiden una uniformidad continuada en el territorio palestino. He aqu el resultado de las polticas que tienen como grandes protagonistas el muro y las colonias, otra forma de establecer vallas en el territorio palestino.

El muro que atraviesa Cisjordania tiene una proyeccin de 700 kilmetros aproximadamente. Una gran longitud si se tiene en cuenta que es una regin relativamente pequea con 135 kilmetros de alto y 65 en su punto ms ancho contando desde la Lnea Verde hasta el Mar Muerto donde limita por el este, aunque ahora gran parte del valle del Jordn se encuentra bajo dominacin total de Israel y los asentamientos. Los 700 kilmetros se explican debido a que el muro se va internando en el territorio palestino confiscando casas, terrenos y reservas de agua. De hecho, segn stopthewall.org, un 11% de la poblacin palestina fue separada de sus tierras cultivables debido al muro, un grave problema si se tiene en cuenta que la sociedad palestina es una sociedad que sigue siendo bastante dependiente de la agricultura en muchas pueblos como Bi'lin que perdi 130 hectreas por la construccin del muro y de la colonia de Modei'in Illit. Como denuncia Amnista Internacional, "el 80% del muro est construido dentro del territorio ocupado de Cisjordania, aislando entre s a comunidades y familias y separando a los campesinos de sus tierras y a los palestinos de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud y otros servicios esenciales".

Esta "Barrera de seguridad" como se conoce en el lado israel o "Muro de la Vergenza" o "Muro del Apartheid", nombre que se le da entre los grupos pro-Derechos Humanos, tiene una parte que consiste en 8 metros de altura de bloques de hormign adems de una serie de torres de vigilancia que cruzan, entre otros puntos, la ciudad de Beln. Otras zonas, el muro toma forma de valla o de alambrada adems de contar con zanjas de hasta 4 metros de profundidad, carreteras para el paso militar y, por supuesto, un sistema de unos 550 checkpoints repartidos por los territorios ocupados que impiden el paso libre de los palestinos provocando que algunos de estos puntos de control donde el ejrcito israel tiene toda la potestad tengan tasas de natalidad y de mortalidad. Y en cada entrada del muro, en mitad de los territorios palestinos, asentamientos israeles, colonias construidas por parte de Israel a partir de 1967 en los territorios ocupados de Cisjordania. Estos asentamientos albergan en la actualidad a ms de medio milln de colonos, judos de todas partes del mundo que emigran a Israel y por el hecho de ser judos, el Estado les otorga la ciudadana israel y adems les ayuda a su emplazamiento en estas colonias, terrenos que previamente, han sido robados a los palestinos. La Ley del retorno, aprobada en 1950 por el Parlamento israel, establece que todo judo tiene derecho a hacer la Ali, es decir, que pueda obtener la residencia y la ciudadana israel por el mero hecho de ser judo, mientras que las declaraciones internacionales a favor de la vuelta de los refugiados palestinos siguen siendo ignoradas en el Knset y por el gobierno israel, otra de las muestras del trato legal discriminatorio que promulga Israel.

Las colonias, a su vez, son una de las grandes amenazas para conseguir la independencia y el autogobierno de un hipottico Estado palestino. Visto el mapa desde arriba de la actual Cisjordania recuerda a la de los bantustanes del apartheid sudafricano, reservas segregacionistas donde se llevaba a los habitantes no blancos de Sudfrica y que carecan de soberana propia y que hace imposible la independencia de cualquier futurible Estado. Cisjordania la vemos bacheada en diferentes zonas debido a la poltica colonizadora de Israel y a los Acuerdos de Oslo de 1995 que establecen tres zonas en Cisjordania, unas zonas A con control exclusivo de la Autoridad Nacional Palestina (un germen de un posible Estado palestino), las zonas B donde la ANP tiene exclusivamente competencias en los servicios sociales y civiles mientras que Israel se encarga de la seguridad y las zonas C o zonas de control exclusivo israel que dificultan el paso y hacen imposible el autogobierno palestino. Estos acuerdos, como record Abs en la ltima Asamblea de las Naciones Unidas, "no son cumplidos por Israel", lo que los convierte en papel mojado y deja a Palestina "como una autoridad sin poderes reales".

Adems, las colonias no solo suponen muros fsicos donde los palestinos no pueden vivir pese a ser su tierra sino que son muros psicolgicos basados en la indefensin jurdica al vivir bajo la tutela de una potencia que en cualquier momento puede robarle sus tierras y derribar sus casas para que otros se pongan a vivir en ella; y no cualquiera, justamente los colonos son las organizaciones que ms crmenes cometen contra la poblacin palestina, adems de que si hay un asentamiento judo significa que el ejrcito deber protegerlo. Esto es poner a tu posible asesino en las puertas de tu casa, una estrategia planeada y con el objetivo de conseguir reducir a los palestinos a tierras y espacios marginales con el objetivo del sionismo, como recuerda el historiador Jorge Ramos, de conseguir "el mximo territorio con el mnimo de poblacin no juda posible" [1]. Para el periodista britnico Ben White, conocedor del conflicto rabe-israel, esta tctica de Israel del apartheid de la poblacin palestina a partir del incremento de los asentamientos y la construccin del muro es "un 'Plan B': una forma de mantener la hegemona y el control judo cuando las expulsiones en masa no son una opcin factible" [2]. El movimiento stopthebantustans.org tambin compara el rgimen sudafricano de apartheid del siglo XX con la limpieza tnica que actualmente lleva a cabo el gobierno israel, una tesis defendida igualmente por el historiador valenciano Jorge Ramos Tolosa [3] y por Hendrik Verwoerd, primer ministro sudafricano de 1958 a 1966. [4]

Tanto las colonias como el "sistema de seguridad" que rodea los Territorios Palestinos han sido declarados ilegales por la comunidad internacional. La Corte Internacional de Justicia dictamin en julio de 2004 en su Opinin Consultiva sobre las consecuencias jurdicas de la construccin de un muro en el territorio palestino ocupado una declaracin consultiva que la valla/muro violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos. Este es el principal rgano judicial de las Naciones Unidas quien seal que la construccin del muro y la puesta en marcha de polticas que faciliten la creacin de colonias "tienen como resultado la discriminacin institucionalizada, la segregacin y la violacin sistemtica y grave de derechos humanos de los palestinos" y se inst a Israel a desmantelar el muro y a compensar los daos provocados a la poblacin palestina, puntos que no se han cumplido. Por otra parte, el Consejo de Seguridad de la ONU, el alto cargo ejecutor de las Naciones Unidas, a partir de la resolucin 446 o la resolucin 465 condena los asentamientos, los declara nulos e insta a su desmantelamiento. Ambas resoluciones son de 1979 y 1980 y las colonias en vez de haber menguado o llegado a su fin han continuado creciendo y aumentando la poltica de segregacin hacia los palestinos. Por su parte, en una carta abierta para el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki Moon y a los Estados parte de los Convenios de Ginebra, 86 expertos y 32 redes legales de nivel internacional recuerdan a las empresas transnacionales y comerciales que "tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos" y que estas "se consideran portadoras de deberes bajo derecho penal internacional" pidindoles la colaboracin para acabar con el apartheid terminando la financiacin o apoyo a "los actores que permitan, apoyen o alienten la continuacin de violaciones israeles al derecho internacional" y que terminen "con todo el comercio de productos producidos parcial o totalmente en las colonias ilegales" [5].

Adems de las colonias y el sistema de muros y checkpoints que provocan la divisin y la 'bantustanizacin' de Cisjordania, hay otra serie de medidas y elementos que tienen como objetivo la limpieza tnica y proseguir con el Estado de apartheid hacia los palestinos, otros muros que sin ser de hormign tambin dificultan la vida diaria a los palestinos. Uno de estos muros son las tarjetas de identidad que Israel otorga a aquellas personas que viven en su territorio, considerando tanto Gaza como Cisjordania como territorio propio. El Estado israel cuenta con cinco tipos de carns de identidad para diferenciar a la poblacin como muestra la organizacin VisualizingPalestine.org y que es un rasgo claro de ser un Estado de apartheid.

El primer tipo de ciudadana, que corresponde a 5,9 millones de personas, es la que se le otorga a la poblacin juda de Israel que les permite votar, ir al ejrcito de forma obligatoria excepto que se trate de los llamados ortodoxos que estn exentos, y pueden vivir en todo Israel y en las zonas C de Cisjordania, es decir, en el 60% de este territorio; pero no pueden vivir ni en las zonas A y B ni en Gaza. Los siguientes tipos de identificacin ya son para la poblacin palestina. El segundo grupo de poblacin o el primero de los palestinos es para los palestinos que viven en Israel porque no fueron expulsados durante 1948. Son aproximadamente 1,3 millones de personas, pueden votar pero ni van al ejrcito ni pueden vivir en un 68% de Israel por oposicin de los comits de admisin, tampoco en Cisjordania ni en Gaza. Ese grupo de poblacin sufre dentro de Israel una discriminacin legal. El siguiente, los palestinos residentes en Jerusaln Este sufren una discriminacin legal y una ocupacin militar, igual que los de Cisjordania y los de Gaza. En Jerusaln viven 300.000 palestinos y pueden acceder a la mayora de reas palestinas pero pueden perder la "residencia permanente" en Jerusaln si viven fuera de la ciudad. Este grupo de personas no puede votar y no son considerados ciudadanos israeles. Cruzando el muro encontramos a los palestinos que habitan en Cisjordania. Son aproximadamente 2,3 millones de personas que solo pueden vivir en el 40% de este territorio (zonas A y B y viven bajo el control militar y la colonizacin. Tras otros muros y bajo el bloqueo desde 2007, se encuentran los ms de milln y medio de habitantes de Gaza que no pueden salir de la Franja excepto para trabajar si Israel les entrega el permiso de trabajo. Por ltimo, encontramos a los 5,7 millones de refugiados que viven fuera de Palestina y que pese a la Resolucin 194 de 1948 aprobada en la Asamblea de las Naciones Unidas y la resolucin 3236 aprobada en el mismo lugar en 1974 que reafirma el derecho inalienable de los palestinos a regresar a sus hogares y recuperar sus bienes desde donde quiera que se encuentren desplazados".

Este sistema de identificaciones, adems de suponer una discriminacin legal sufrida por los palestinos, supone dividir Palestina en dos zonas diferenciadas: Cisjordania y Gaza que apenas pueden tener relacin entre s. Si un palestino de Cisjordania se casa con una palestina de Gaza, deber irse a vivir a Gaza. Igual que si una palestina de Jerusaln Este se enamora de un palestino de Cisjordania, deber renunciar a su tarjeta de identidad en Jerusaln e irse a Cisjordania si quiere vivir con su futuro marido.

Jerusaln es otro de los puntos calientes donde el apartheid es visible. En 1980, el Parlamento israel promulg la "Ley Jerusaln" que proclamaba Jerusaln como "capital entera y unificada de Israel", algo que a partir de la resolucin 478 del Consejo de Seguridad de la ONU se anul al considerar la ley "una violacin del derecho internacional y no afecta a la continua aplicabilidad en Jerusaln del Convenio de Ginebra relativo a la proteccin de personas civiles en tiempo de guerra". Segn una informacin de Euronews, Israel mand construir otras 77 viviendas en Jerusaln Este en abril de 2015 donde ya viven 63.000 colonos, es decir, los asentamientos judos siguen aumentando pese a las demandas internacionales. En este lugar, las tensiones son constantes con importantes enfrentamientos entre la poblacin palestina que ve reducido su territorio y empeorando las condiciones de vida y la poblacin israel que va aumentando la colonizacin de Jerusaln. Ahmed Soboh, quien fuera subsecretario del Ministerio de Informacin de la ANP con Arafat y ahora Presidente de la Fundacin Yasser Arafat, recuerda que pese a no existir una divisin exacta en Jerusaln se puede ver la discriminacin a la hora del anochecer cuando "una zona de la ciudad est totalmente iluminada y otra permanece en la penumbra", una forma de mostrar que Israel, pese a tener jurisprudencia sobre toda la ciudad, discrimina ciertos servicios en determinados barrios porque es donde viven los palestinos. Este es otro de los muros que atraviesan en Israel y discrimina a palestinos e israeles.

El apartheid se ve todava ms claro si nos fijamos en un elemento que la ONU declar en 2010 "un derecho para todos los seres humanos por encima de cualquier discriminacin racial": el agua, algo que la periodista aragonesa pero residente en Gaza, Isabel Prez, denomina como "el apartheid del agua" [6]. Segn la organizacin israel pro-Derechos Humanos B'tselem, el consumo de agua de la poblacin palestina en Cisjordania es de 73 litros al da, por debajo de los 100 litros/persona/da recomendados por la Organizacin Mundial de la Salud; mientras que el de los israeles es de 183 litros/persona/da, algo que muestra que el problema viene por la nica empresa proveedora: Mekorot, la Compaa Israel de Aguas. La situacin es incluso peor en zonas del norte de Cisjordania con zonas, segn datos de 2011, como la de Jenin donde el consumo era de 43 litros/persona/da, adems de que alrededor de 71.700 palestinos no tienen acceso a una red de conexin de aguas y muchos pueblos sufren cortes eventuales del suministro [7]. EWASH, una asociacin que estudia el problema del agua tanto a nivel sanitario como higinico en los territorios ocupados, asegura que los palestinos solo pueden extraer el 20% del potencial estimado de los acuferos que hay bajo Cisjordania mientras que el 80% restante los extrae Israel. Este hecho no se debe a que los israeles tengan mejor tecnologa para la extraccin del agua (que tambin) [8], sino a una poltica premeditada donde coinciden en muchas ocasiones los lmites del muro y las colonias con los acuferos.

Y este problema no es por falta de agua. Segn el hidrogelogo alemn Clemens Messerschmid que lleva diecisiete aos trabajando en los territorios ocupados, "Israel se acaba de convertir en una nacin y una economa excedente de agua" debido a que desaliniza 650 millones m3/ao. En su opinin, "las crueles restricciones impuestas a los palestinos portan la irracionalidad, la locura y el odio racista, no del todo explicable por intereses econmicos" [9], ya que a los palestinos se les impone contadores en los pozos que pueden sacar agua y no se les permite la construccin o el mantenimiento de las infraestructuras hdricas. A su vez, para conseguirlo en las zonas que s lo tienen permitido necesitan el permiso de una serie de autoridades israeles que puede prorrogarse de 3 a 4 aos. Esto deja datos escalofriantes como que los quinientos mil colonos que viven en Cisjordania usan seis veces ms agua que los 2,6 millones de palestinos que habitan ese mismo territorio.

A este problema de los recursos hdricos, hay que aadirle que los palestinos en muchas ocasiones han de comprar agua a Israel. El Estado judo se la vende cuatro veces por encima del precio que pagan los israeles. Pero el precio del agua no es un hecho aislado. Israel, al tener rodeados los territorios ocupados controla qu entra y qu sale de all dificultando el comercio con el exterior y haciendo de la ocupacin un negocio donde puede vender sus productos y obtener adems mano de obra barata con una poblacin que tiene ocho veces menos capacidad econmica que la israel [10]. Un muro difcilmente derribable que aboca a la pobreza, la marginacin y la desesperanza que lleva a muchos palestinos a abrazar la radicalizacin como nica salida viable para sus vidas.

Otros muros invisibles, los psicolgicos, marginalizan a los palestinos frente a los israeles. Uno de los ms importantes es el memoricidio, es decir, la eliminacin fsica de los elementos identitarios del pueblo palestino, el intento de borrar su paso por la tierra y acabar con la memoria colectiva [11]. Para ello, se han utilizado diferentes herramientas como la supresin de los antiguos nombres palestinos de los lugares y su sustitucin por una toponimia hebrea [12] o el uso de los libros de texto como forma de pervertir la historia y desarabizar Palestina. [13]

Todo lo analizado ha versado sobre Cisjordania puesto que el muro que se trataba era el Muro del apartheid que atraviesa estos territorios y los 'otros muros' que salen de este como tentculos de un mismo pulpo. Gaza es la multiplicacin de los problemas de Cisjordania. Es un territorio ms pequeo, el ms densamente poblado del mundo, una megacrcel al aire libre desde que en 2007 Israel anunciase un bloqueo econmico y real a la Franja. Nadie sale de Gaza sin el permiso de Israel a no ser que Egipto abra sus fronteras por el paso de Rafah, algo que con Al Sisi es totalmente aleatorio y escaso. La Franja es tratada por Israel como un ncleo aparte, una especie de guetto independiente que de vez en cuando bombardea cuando ve que los movimientos internos son muy intensos. Por ello, el anlisis ha ido centrado en el territorio palestino de Cisjordania y en su muro.

Concluyendo, cabe decir que pese a que algunos israeles de la izquierda se alegrasen con la construccin del Muro en Cisjordania como cuenta el historiador Ilan Pappe porque crean que ese paso conducira a la creacin de un Estado palestino independiente [14], el muro tan solo ha servido para continuar la estrategia de apartheid israel y la continua colonizacin de territorio palestino que va menguando cada da gracias a los muros, las ofensivas militares, la destruccin de casas palestinas y la construccin de nuevos asentamientos israeles. Este muro, como los otros muros menos visibles (el agua, la discriminacin legal, el racismo institucional, el memoricidio, etc,), provocan que la poblacin palestina viva bajo una ocupacin y un apartheid permanente. No, buenos muros no hacen buenos vecinos como dira el dicho, y menos en este caso cuando a un lado del muro, el palestino, la vida no vale nada y est casi totalmente subyugada a las intenciones de Israel en la regin.

Cay Sudfrica pero el apartheid sigue presente en el mundo. Cay el muro de Berln pero hay lugares donde los muros siguen creciendo da a da. Si la injusticia tiene un ejemplo, ese es Palestina. Ya lo dijo Mandela: Sabemos muy bien que nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos [15].


Notas

[1] Llopis, E. Entrevista a Jorge Ramos Tolosa. Rebelin. 7 enero 2013 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=161853  

[2] White, B. Israel's similarity to South Africa's apartheid is more than skin-deep The national. 20 julio 2013 http://www.thenational.ae/thenationalconversation/comment/israels-similarity-to-south-africas-apartheid-is-more-than-skin-deep#page2

[3] Ramos Tolosa, J. Palestina 2014 Rebelin. 14 julio 2014 http://rebelion.org/noticia.php?id=187315

[4] Verwoerd, H. Israel, like South Africa, is an apartheid state Rand Daily Mail. 23 noviembre 1961 http://www.endtheoccupation.org/downloads/verwoerd.pdf

[5] https://www.stopthewall.org/sites/default/files/Legal%20Letter%20ICJ10%20es.pdf

[6] Prez, I. El apartheid del agua en Palestina. Eldiario.es. 1 abril 2014. http://www.eldiario.es/desalambre/Mekorot-apartheid-agua-Palestina_0_244976421.html

[7] http://www.btselem.org/water/statistics

[8] http://www.ewash.org/en/?view=79YOcy0nNs3Du69tjVnyyumIu1jfxPKNuunzXkRpKQN7Iw2MTDTG

[9] Prez, I. El apartheid del agua en Palestina. Eldiario.es. 1 abril 2014. http://www.eldiario.es/desalambre/Mekorot-apartheid-agua-Palestina_0_244976421.html

[10] SOS por el agua en el conflicto judeo palestino Nueva Tribuna. 11 agosto 2015 http://www.nuevatribuna.es/articulo/medio-ambiente/sos-agua-conflicto-judeo-palestino/20150811124437118997.html  

[11] Ramos Tolosa, J. No hay eco? El memoricidio de la Nakba y sus resistencias.Revista de Estudios Internacionales Mediterrneos. Junio 2015. http://reim.tallerteim.com/index.php/reim/article/view/319/276

[12] Nakba http://www.ed-bellaterra.com/uploads/pdfs/NAKBA.pdf  

[13] Peled-Elhanan, N. Palestine in Israeli schoolbooks https://www.youtube.com/watch?v=SUdWxaOOJCQ

[14] Pappe, I. El muro en el corazn de Palestina. Revistas Estudios rabes. 2005. file:///C:/Users/Jose/Downloads/32460-110028-1-PB.pdf

[15] Rodrguez, O. Mandela, Israel y un apartheid actual. Eldiario.es. 11 diciembre 2013. http://www.eldiario.es/zonacritica/Mandela-Israel-apartheid-actual_6_206189380.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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