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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2016

Algo que puede cambiar el mundo
Tiembla el negocio del petrleo

Michael T. Klare
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca.


El aspecto de un planeta completamente baado en petrleo

Introduccin de Tom Engelhardt.

Cuando se trata de las noticias sobre Arabia Saud, la ejecucin de Nimr al-Nimr clrigo chita opositor ha encabezado recientemente los titulares de la prensa; poco asombro ha habido. Est claro que el avejentado rey Salman bin Abdulaziz al-Saud y su hijo favorito de 30 aos, Mohammed bin Salman, el nuevo ministro de Defensa que ya ha involucrado a su pas en una clsica guerra-atolladero en Yemen, han hecho todo lo posible para que la muerte del clrigo se convierta en una provocacin regional. El nuevo liderazgo saud incluso rechaz entregar el cuerpo del ejecutado a sus familiares para que lo sepultaran y en cambio lo enterr junto con los ms de 40 sospechosos de ser terroristas de al-Qaeda ajusticiados al mismo tiempo. En otras palabras, despus de muerto, al-Nimr fue dejado en incmoda compaa. Esto puede ser interpretado como un insulto que va ms all de su sepultura. El provocativo mensaje escondido en el anuncio de su ejecucin es tan obvio que Irn, donde predomina el chismo, muchedumbres de seguidores de la lnea dura religiosa en ese pas (con sus propias polticas de horrendas ejecuciones) se apresuraron a incendiar la embajada Saud en Tehern. En los das que siguieron, mientras los saudes rompan relaciones diplomticas con Irn, acab una fracasada tregua en Yemen (rpidamente, durante el bombardeo a ciegas de una casa fue alcanzada tambin la embajada iran en San) y Arabia Saud llam a los pases vecinos de profesin sunn para que tambin rompieran sus vnculos con Irn o al menos los redujeran; toda la exasperada regin fue noticia a medida que crecan los temores de una guerra.

El 10 de septiembre de 2001, presagiara alguien que el corazn petrolero del planeta se convertira en una dcada y media en una airada mezcolanza de pases fallidos, feroces luchas sectarias y tnicas, diseminacin de grupos terroristas y el primer califato de la historia? Si en una reunin de entendidos y expertos usted hubiese sugerido que Arabia Saud, uno de los pases ms estables del mundo, un da poda empezar a perder cohesin, Libia colapsara, Siria dejara de existir e Iraq se transformara en una tierra partida en tres, habra hecho rer a todos. Por eso, la reciente intensificacin de tal estado de situacin, que involucra a dos pases con enormes reservas de energas fsiles es sin duda una noticia importante, aunque no quiz la ms importante de la regin.

Mi propio pronstico podra ser una historia que pas mayormente desapercibida en Estados Unidos. Sentada encima de una de las reservas de crudo ms grandes del planeta y obteniendo el 73 por ciento de sus ingresos de la venta de petrleo (estos ingresos han bajado un 23 por ciento este ao), la familia real saud acaba de aumentar un 40 por ciento el precio de la gasolina en el surtidor. A pesar de que para los estndares internacionales contina siendo baratsima, este hecho que es como cobrar por el agua salada en medio del ocano es un indicador de que est pasando algo sorprendente. Tenga en cuenta que los gobernantes de esa monarqua estn pensando en recortar en los prximos aos otros subsidios similares: electricidad, agua, gasleo y kerosene. Para decirlo de otro modo, el mayor productor de petrleo, un pas de una riqueza asombrosa (y reservas de divisas extranjeras,) ya no se siente cmodo regalando la gasolina a su poblacin, a pesar incluso de que esto forma parte de un arreglo al que se lleg hace muchos aos para asegurar la paz en el reino.

El porqu de esto poco tiene que ver con Irn, Siria, Yemen, Iraq o el Estado Islmico. El problema es ms fundamental, tal como nos lo explica Michael T. Klare, experto en energa e integrante regular de TomDispatch. El problema es el precio del crudo, que en los ltimos 18 meses ha cado en picado. En cierto sentido, el negocio del petrleo con su constelacin de gigantescas empresas de la energa, hasta hace poco tiempo entre las ms rentables de la historia, y sus pases productores, que hasta muy recientemente marchaban muy bien puede acabar siendo, en relacin con los recursos naturales, el equivalente a un estado fallido; como Klare lo expone palmariamente, la cambiante economa del petrleo transformar el rostro poltico de nuestro planeta. Por lo tanto, no quite el ojo de Arabia Saud. Ciertamente, las cosas podran ponerse muy feas all.

* * *

Agitacin poltica en un tiempo de bajos precios de la energa

Mientras acababa 2015, muchas empresas de la energa en el mundo estaban rezando para que el precio de crudo rebotara en el fondo del abismo, restaurando as la normalidad de los ltimos 50 aos: un mundo centrado en el petrleo. Sin embargo, todo indica que en 2016 continuar la depreciacin del oro negro; de hecho, esta tendencia podra mantenerse en la segunda dcada del siglo y an ms all. Dada la centralidad del petrleo (y de los beneficios econmicos que el crudo produce) en la ecuacin de poder mundial, esta situacin se traducir en una profunda reorganizacin del orden poltico, una reorganizacin en la que pases productores de petrleo desde Arabia Saud hasta Rusia perdern importancia y peso geopoltico.

Pongamos las cosas en perspectiva: no hace tanto tiempo en junio de 2014, para ser ms exactos el petrleo Brent, referencia mundial para el crudo, se venda a 115 dlares el barril. En ese entonces, los analistas del ramo de la energa supusieron que en el largo plazo el precio se mantendra bien por encima de los 100 dlares y que poda subir poco a poco a niveles todava ms impensables. Estos presagios animaron a las empresas petroleras ms grandes para invertir miles de millones de dlares en lo que dio en llamarse reservas no convencionales: el petrleo en el rtico, las arenas bituminosas de Canad, las reservas marinas a gran profundidad y el petrleo en formaciones de roca de esquisto (shale). En ese momento, pareca obvio que cualesquiera que fuesen los problemas tcnicos y los costos de extraccin, ms temprano que tarde esas reservas de crudo proporcionaran excelentes beneficios. Importaba poco que el costo de explotacin de esas reservas pudiera llegar a los 50 dlares por barril, o ms.

Sin embargo, ahora el crudo Brent se est vendiendo a 33 dlares el barril, es decir, a la tercera parte del precio que tena hace 18 meses, el umbral de rentabilidad de cualquier emprendimiento con petrleo difcil. Incluso peor, en un escenario facilitado recientemente por la Agencia Internacional de la Energa (IEA, por sus siglas en ingls), los precios podran no alcanzar el nivel 50 a 60 dlares hasta los aos veinte de este siglo ni regresar a los 85 dlares el barril hasta 2040. En el mundo de la energa, esto es equivalente a un monstruoso terremoto un preciomoto que no solo condena muchos proyectos de petrleo difcil que ya estn en marcha sino tambin algunos otros de empresas (y gobiernos) que se han arriesgado ms all de sus posibilidades.

La evolucin actual del precio del crudo tiene implicaciones obvias para las mayores empresas del sector y todos los negocios secundarios fabricacin y provisin de equipo, operadores de torres de perforacin, transporte martimo, empresas de catering, etctera que dependen de ellas para su existencia. Tambin amenaza con un profundo giro en las vicisitudes geopolticas de los principales pases productores de energa. Como resultado de ello, muchos de ellos, entre ellos Nigeria, Arabia Saud, Rusia y Venezuela ya estn viviendo problemas econmicos y polticos (por ejemplo, las sacudidas por las que est pasando Nigeria por la cada del precio del petrleo son una ayuda para el grupo terrorista Boko Haram).

Una tormenta perfecta

Generalmente, el precio del petrleo se va para arriba cuando la economa mundial es robusta, la demanda aumenta, los abastecedores bombean crudo al ms alto nivel y la capacidad de almacenar excedentes es escasa. Por el contrario, tienden a bajar como ahora cuando la economa mundial se estanca o decae, la demanda de energa se debilita, los abastecedores clave no son capaces de frenar la produccin en consonancia con la cada de la demanda, los excedentes de crudo se acumulan y el abastecimiento futuro parece garantizado.

En los alegres aos del boom del ladrillo, los primeros de este siglo XXI, la economa mundial era prspera, la demanda aumentaba sin cesar y muchos analistas presagiaron un inminente pico en la produccin mundial [de petrleo] al que seguira una significativa escasez. Lgicamente, el precio del Brent se puso por las nubes; en julio de 2008 lleg al record de 143 dlares por barril. Con la quiebra de Lehman Brothers, el 15 de septiembre del mismo ao y el consiguiente derrumbe de la economa global, la demanda del petrleo se evapor y ese diciembre el precio baj hasta los 34 dlares.

Con fbricas cerradas y millones de trabajadores en el paro, la mayor parte de los analistas asumieron que los precios permaneceran bajos durante cierto tiempo en el futuro. Por lo tanto, imagine el lector la sorpresa del mundo del petrolero cuando, en octubre de 2009, el crudo Brent subi hasta los 77 dlares el barril. Apenas dos aos ms tarde febrero de 2011, otra vez super el listn de los 100 dlares, donde prcticamente se mantuvo hasta junio de 2014.

Eran varios los factores que explicaban esta recuperacin del precio del crudo, ninguno ms importante que lo que pas en China, donde las autoridades decidieron estimular la economa y para ello invirtieron con fuerza en infraestructura, sobre todo carreteras, puentes y autopistas. Adase la incitacin a la posesin personal del coche en la clase media urbana del pas; el resultado fue un vigoroso aumento de la demanda de combustibles. Segn el gigante del petrleo BP, entre 2008 y 2013, el consumo de petrleo en China dio un salto del 35 por ciento, de ocho millones de barriles por da a los 10,8 millones. Y China no hizo ms que mostrar el camino: rpidamente, pases en desarrollo como Brasil e India le siguieron justamente en un momento en el que la extraccin en muchos yacimientos de petrleo convencional en el mundo haba empezado a decaer. De ah la carrera hacia las reservas no convencionales.

Este era ms o menos el panorama a comienzos de 2014 cuando de pronto el pndulo del precio del crudo empez a oscilar en la direccin contraria, cuando la produccin en los yacimientos no convencionales de Estados Unidos y Canad empezaba a hacer sentir su presencia por todo lo alto. Sbitamente, la produccin de crudo en EEUU, que haba cado de los 7,5 millones de barriles por da en enero de 1990 a apenas 5,5 millones en enero de 2010, empez a aumentar hasta llegar a unos sorprendentes 9,6 millones en julio de 2015. Casi todo el petrleo extra haba sido extrado en las formaciones shale de North Dakota y Texas. Canad experiment un salto similar en la produccin, debido a que la fuerte inversin en la explotacin de la arena bituminosa empez a surtir efecto. Segn BP la produccin canadiense de petrleo trep desde los 3,2 millones de barriles por da en 2008 hasta los 4,3 millones en 2014. No olvidemos que la produccin tambin se elev en, entre otros lugares, en las explotaciones profundas en el ocano Atlntico, tanto en Brasil como en el oeste de frica, que justamente entonces entraban en liza. En ese mismsimo momento, sorprendiendo a muchos, un Iraq destrozados por la guerra consigui levantar su produccin en cerca de un milln de barriles diarios.

La suma de todo esto fueron unos guarismos asombrosos, pero la demanda ya se haba quedado atrs. En buena medida, el paquete de estmulos de China estaba agotado y la demanda de bienes manufacturados chinos se estaba ralentizando, debido al dbil o inexistente crecimiento econmico en Estados Unidos, Europa y Japn. De una impresionante tasa de crecimiento anual del 10 por ciento en los 30 aos anteriores, China pas a una tasa anual de un dgito. Pese a que se espera que la demanda de petrleo de este pas se mantenga en aumento, ya no ser nada parecido al ritmo de los ltimos aos.

Al mismo tiempo, el incremento de la eficiencia en el uso de los combustibles en Estados Unidos el principal consumidor del mundo, empez a notarse en el panorama global de la energa. En lo ms lgido de la crisis econmica de este pas, cuando la administracin Obama rescat a General Motors y Chrysler, el presidente forz un acuerdo con las principales automotrices para establecer un conjunto de normas de eficiencia que ha reducido notablemente la demanda de petrleo en EEUU. En el marco de un plan anunciado por la Casa Blanca en 2012, la eficiencia media en el uso de combustibles de los coches y vehculos ligeros fabricados en Estados Unidos llegar en 2025 a 4,34 litros por cada 100 kilmetros recorridos [54,5 millas por galn], lo que redundar en una reduccin de la expectativa de consumo de petrleo del orden de los 12.000 millones de barriles de aqu a entonces.

A mediados de 2014 estos factores, y otros, han confluido para producir una tormenta perfecta en la contencin del precio [del crudo]. En ese momento, muchos analistas crean que, como haba pasado antes, los saudes y sus aliados de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP) responderan disminuyendo la produccin para sostener los precios. Sin embargo, el 27 de noviembre de 2014 Da de Accin de Gracias, en EEUU la OPEP frustr esas expectativas, aprobando el mantenimiento de los cupos de produccin de los pases de la organizacin. Un da despus, el precio del crudo cay otros cuatro dlares; el resto es historia.

Una perspectiva deprimente

A principios de 2015, muchos ejecutivos de las empresas petroleras tenan la esperanza de que esos datos cambiaran pronto y que los precios volveran a subir. Pero acontecimientos recientes han derrumbado esas expectativas.

Adems de la continuacin de la desaceleracin econmica de China y el repentino aumento de la extraccin en Amrica del Norte, el factor ms significativo del poco prometedor panorama del petrleo que ahora se extiende sombramente a todo el 2016 y ms all es la categrica resistencia saud a cualquier propuesta de reducir su produccin o la de la OPEP. El pasado 4 de diciembre, por ejemplo, los integrantes de la OPEP votaron una vez ms a favor de mantener los cupos de produccin en el nivel actual y, al mismo tiempo, bajar el precio del crudo en otro 5 por ciento. Como si esto no fuera suficiente, en estos momentos Arabia Saud ha aumentado su produccin.

Se han dado varias razones para explicar la resistencia de los saudes a la reduccin de la produccin de crudo, entre ellas el deseo de castigar a Irn y Rusia por su apoyo al rgimen de al Assad en Siria. Segn el punto de vista de unos cuantos analistas de la industria del petrleo, los saudes se ven a s mismos mejor posicionados que sus rivales para aguantar un precio bajo en el largo plazo debido a su menor costo de produccin y a la proteccin dada por las enormes reservas de la OPEP. Aunque la explicacin ms probable, que ya fue adelantada por los propios saudes, es que estn tratando de mantener un contexto de precios en el que los productores estadounidenses y otros operadores de crudo no convencional sean expulsados del mercado. No hay dudas sobre esto; la cada de los precios de los ltimos meses ha hecho que los inversores dejen de pensar en los combustibles de alto costo de extraccin, entre ellos el petrleo no convencional de Estados Unidos, el de aguas profundas y los crudos pesados, le dijo un funcionario saud a Financial Times la ltima primavera.

A pesar de los esfuerzos de los saudes, la mayor parte de los principales productores estadounidenses, se han adaptado a un entorno de precios bajos, reduciendo costos de explotacin y abandonando las operaciones no redituables, aunque tambin muchas empresas ms pequeas se han declarado en quiebra. Como resultado de todo esto, la produccin estadounidense de crudo, unos 9,2 millones de barriles por da, es ligeramente mayor que la de hace un ao.

En otras palabras, aun a 33 dlares el barril, la produccin contina superando a la demanda global y parece muy poco probable que los precios aumenten en un futuro cercano. Especialmente desde que, entre otras cosas, tanto Iraq como Irn continan incrementando su produccin. Con el Estado Islmico perdiendo terreno poco a poco en Iraq y la mayor parte de los yacimientos petrolferos ms importantes todava en manos del gobierno de Bagdad, se espera que la produccin del pas contine su espectacular crecimiento. De hecho, algunos analistas pronostican que la produccin iraqu podra triplicarse en los prximos 10 aos desde los actuales tres millones de barriles por da hasta los nueve millones.

Durante aos la produccin iran de petrleo ha estado maniatada por las sanciones impuestas por Washington y la Unin Europea, que le impedan tanto exportar crudo como importar del mundo occidental la ms avanzada tecnologa de perforacin. Ahora, gracias al acuerdo nuclear con Washington, esas sanciones se estn levantando. Segn la Administracin de informacin sobre la Energa de Estados Unidos (USEIA, por sus siglas en ingls), la produccin iran podra alcanzar los 600.000 barriles diarios en 2016 y an ms en los aos siguientes.

Solo tres acontecimientos posibles podran alterar el actual contexto de precios para el petrleo: una guerra en Oriente Medio que eliminara a uno o ms de los principales abastecedores de combustibles; que Arabia Saud decidiera reducir su produccin para aumentar los precios; que se produjera un repentino aumento de la demanda mundial.

La perspectiva de otra guerra entre, digamos, Irn y Arabia Saud dos potencias que se odian en este mismo momento nunca se puede descartar; aunque no se cree que ninguno de ellos tenga la capacidad ni el deseo de arriesgarse a acometer semejante empresa. Dada la cada en picado de los ingresos del gobierno de Tehern, que los saudes decidan reducir la produccin para incrementar los precios es algo ms probable antes que despus; sin embargo, los saudes han expresado ms de una vez su determinacin respecto de no dar un paso en ese sentido, ya que eso beneficiara a los mismos productores que ellos quieren eliminar, es decir, quienes explotan el crudo no convencional en Estados Unidos.

La eventualidad de un sbito aumento de la demanda parece ciertamente improbable. No solo que la actividad econmica contina ralentizndose en China y en muchas otras partes del planeta; adems hay un inconveniente que debera preocupar a los saudes al menos tanto como todo ese crudo no convencional que se est extrayendo en Amrica del Norte: el petrleo est empezando a perder parte de su atractivo.

Mientras los nuevos ricos de China e India continan comprando coches movidos por derivados del petrleo si bien es cierto no al ritmo vertiginoso que se predijo alguna vez un cada vez mayor nmero de consumidores de los pases industriales tradicionales est mostrando su preferencia por los coches hbridos o elctricos, y por los medios de transporte alternativos. Por otra parte, a medida que crece en todo el mundo la preocupacin por el cambio climtico, cada vez ms jvenes urbanitas estn optando por una vida sin coches y se mueven en bicicleta o con el transporte pblico. Adems, el empleo de energas renovables solar, elica e hidrulica est en aumento y lo har an ms rpidamente en este siglo.

Estas tendencias han propiciado que algunos analistas presagien que la demanda global de petrleo pronto llegar a un pico al que le seguir un periodo de descenso del consumo. Amy Miers Jaffe, director del programa de energa y sustentabilidad de la Universidad de California, en Davis, ha sugerido que la combinacin del crecimiento de la urbanizacin y el avance tecnolgico en materia de renovables reducir espectacularmente la demanda futura de crudo. Cada vez ms, las ciudades de todo el mundo estn tratando de conseguir el sistema ms inteligente de transporte pblico y al mismo tiempo penalizar y restringir el uso del coche particular. Las nuevas generaciones de Occidente ya han optado por la urbanizacin, la eliminacin del viaje de cada da y el inters por la propiedad del coche personal, escribi ella el ao pasado en el Wall Street Journal.

Cambio de la ecuacin mundial del poder

Muchos pases cuya obtencin de fondos depende en buena parte de la exportacin de petrleo y gas natural y han conseguido una gran influencia como exportadores de petrleo ya ests experimentando una significativa erosin en su importancia relativa. Sus gobernantes, reforzados en otros tiempos por los altos ingresos proporcionados por el petrleo lo que significaba dinero para gastar y comprar popularidad, ahora estn cayendo en desgracia.

Es el caso de Nigeria, por ejemplo, donde el 75 por ciento de sus ingresos provienen de la exportacin de crudo; de Rusia, el 50 por ciento; y de Venezuela, el 40 por ciento. Con el petrleo a un tercio del precio que tena hace 18 meses, los ingresos del Tesoro en los tres pases se han desplomado y, con ello, la posibilidad de acometer iniciativas ambiciosas.

En Nigeria, la disminucin del gasto del Estado ms la rampante corrupcin han desprestigiado al gobierno del presidente Goodluck Jonathan y dado lugar a la feroz insurgencia de Boko Haram, haciendo que el electorado nigeriano lo abandonara en las ltimas elecciones e instalara en su lugar a un ex jefe militar, Muhammadu Buhari. Desde que asumi su cargo, Buhari ha prometido acabar con la corrupcin, aplastar a Boko Haram y en un claro signo de los tiempos diversificar la economa para reducir la dependencia del petrleo.

Venezuela ha pasado por un shock poltico similar como consecuencia de la cada del precio del crudo. Cuando los precios eran altos, el presidente Hugo Chvez utiliz dinero proveniente de Petrleos de Venezuela S.A., la petrolera estatal, para construir viviendas y distribuir otros beneficios entre los pobres y los trabajadores venezolanos, consiguiendo as un gran apoyo popular para su Partido Socialista Unido de Venezuela. Tambin busc el apoyo regional ofreciendo combustibles subsidiados a pases amigos como Cuba, Nicaragua y Bolivia. Despus de la muerte de Chvez, en marzo de 2013, su elegido sucesor, Nicols Maduro, trat de prolongar esta poltica, pero el petrleo no colabor y, lgicamente, el apoyo pblico para l mismo y el PSUV empez a flaquear. El pasado 6 de diciembre, la oposicin de centro-derecha consigui una victoria electoral y la mayora de los escaos de la Asamblea Nacional; ahora intenta desmantelar la Revolucin Bolivariana de Chvez, aunque los seguidores de Maduro han prometido una firme resistencia a cualquier accin en ese sentido.

La situacin de Rusia sigue siendo algo ms fluida. El presidente Vladimir Putin contina gozando de un amplio apoyo y popularidad y, desde Ucrania a Siria, ha estado movindose con ambicin en el frente internacional. Aun as, la cada del precio del petrleo y las sanciones econmicas impuestas por la UE y EEUU han empezado a avivar algunas expresiones de descontento, entre ellas una manifestacin de camioneros de larga distancia por el aumento del peaje en las autopistas. Se espera que la economa rusa sufra una importante contraccin en 2016, y que esto afecte a la calidad de vida de la clase media rusa y dispare un aumento de las manifestaciones contra el gobierno. De hecho, algunos analistas creen que Putin se ha arriesgado a intervenir en el enfrentamiento sirio en parte para desviar la atencin del deterioro de la economa nacional. Tambin puede haberlo hecho para crear una situacin en la que la ayuda rusa para llegar a una solucin negociada de la cada da ms enconada e internacionalizada guerra civil siria pueda ser intercambiada por el levantamiento de las sanciones a Ucrania. De ser as, es una jugada muy peligrosa; nadie menos an Putin puede tener una certidumbre sobre el resultado.

Arabia Saud, el mayor exportador mundial de petrleo, tambin ha sido sacudida, pero parece estar de momento, al menos algo mejor posicionada para aguantar el impacto. Cuando el precio del petrleo estaba alto, los saudes mantuvieron escondidas sus reservas, estimadas en 7,5 billones de dlares. Ahora, cuando el precio ha cado, han echado mano a esas reservas para costear generosos gastos sociales destinados a conjurar el malestar en el reino y para financiar su ambiciosa intervencin en la guerra civil en Yemen, que ya est empezando a parecerse al Vietnam de Arabia Saud. Sin embargo, durante el ao pasado esas reservas han disminuido en unos 90.000 millones de dlares y el gobierno ya est anunciando recortes en el gasto pblico, lo que ha hecho que algunos observadores se pregunten durante cuanto tiempo podr la familia real contener el creciente descontento popular en el pas. Incluso si los saudes fuesen a dar marcha atrs y limitar la produccin de petrleo del reino para que vuelvan a subir los precios, es poco probable que esa produccin fuese a aumentar lo suficiente como para sufragar las actuales y generosas prioridades de gastos.

Otros importantes pases productores de crudo tambin se enfrentan con la perspectiva de agitacin poltica, entre ellos Argelia y Angola. Los lderes de ambos pases han conseguido el acostumbrado y engaoso nivel de estabilidad de los pases de produccin de combustibles mediante la tpica largueza gubernamental. Esta situacin se est agotando; eso significa que ambos pases pueden verse ante importantes retos internos.

Es necesario tener en cuenta que sin duda los remezones producidos por el sesmo de los precios del petrleo todava no han alcanzado toda su magnitud. Por supuesto, algn da los precios volvern a subir. Considerando la forma en que los inversores estn cancelando en todo el mundo proyectos en el rubro de la energa, eso es inevitable. Aun as, en un planeta que est en camino de una revolucin verde en relacin con la energa no hay ninguna seguridad de que alguna vez se recuperen los niveles superiores a los 100 dlares que en otros tiempos se daban por sentado. Pase lo que pase con el petrleo y los pases que lo producen, el orden poltico del planeta que una vez descansaba sobre un precio elevado del crudo est condenado. Mientras esto puede significar penurias para algunos, especialmente los ciudadanos de los pases dependientes de la exportacin de petrleo como Rusia y Venezuela, es posible que ayude a allanar el camino de la transicin a un mundo movido por las energas renovables.


Michael T. Klare , integrante regular de   TomDispatch , es profesor de estudios sobre paz y seguridad mundial en el Instituto Hampshire y autor del muy reciente libro   The Race for Whats Left . Una versin documental en vdeo de este libro,  Blood and Oil, est disponible en la Fundacin Media Education.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176089/tomgram%3A_michael_klare%2C_the_look_of_a_badly_oiled_planet/#more


Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la traduccin.




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