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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2016

Incisos inconexos y desordenados sobre produccin, abastecimiento, precios y salarios

Luis Toledo Sande
Rebelin


Para salvar el proyecto revolucionario cubano y mantener sus importantsimos logros que elevaron el pas a la altura que hizo de l una referencia, un ejemplo defendido por su pueblo y admirado por otros en el mundo ser necesario enfrentar y resolver problemas bsicos de funcionamiento social. A varios de ellos se refieren los siguientes incisos, en los cuales el autor ni remotamente intenta rozar la exhaustividad, y mucho menos dictaminar conclusiones. Cabra sumar otros apuntes, y cada uno dara para un tratado.

1/ El mejor modo de revertir interpretaciones mecanicistas o metafsicas sobre las clases sociales no es precisamente ignorar que estas existen y tienen o generan, segn el contexto, su propio dinamismo, ni inventarles nombres mscaras. Ser necesario recordar la falsedad del aserto segn el cual en el socialismo no hay clases? Y, si as fuera, dnde se ha construido plenamente la sociedad socialista que lo confirme? Aunque los medios de produccin que posea los haya obtenido gracias a una revolucin orientada hacia el socialismo, como norma el dueo es dueo, aun cuando sea altruista, capaz de tener en cuenta intereses colectivos.

2/ Duele que se entienda como estmulo un puadito de divisas sumado como premio al salario, y no el recibir bienes tan importantes y costosos como la educacin y la atencin mdica. Si el Estado fuera ms eficaz en demostrar que no es ni se siente propietario, sino administrador responsable de los medios de produccin a su cargo, y de lo producido por trabajadores y trabajadoras en esa rea, estara en mejores condiciones de mostrar, con efecto educativo, de dnde salen los recursos para brindar beneficios pblicos.

3/ Es indeseable que la poblacin no se sienta propietaria de los bienes de naturaleza social, pues de cmo se sienta ella en ese terreno depender en gran medida su respuesta a los requerimientos de la propiedad socializada. Si la respuesta es deficiente, empobrecer la productividad y favorecer que se idealicen las ventajas de la propiedad privada.

4/ La mayor o menor conciencia de lo criminal que puede llegar a ser la mala actitud en el cuidado y en la puesta en funcionamiento de la propiedad social sealadamente en el trabajo, remite a la actitud de los productores ante el hecho de producir y propiciar que lo producido no beneficie solamente a sus bolsillos y sus cuentas bancarias, sino a la poblacin, de acuerdo con un modelo social y econmico que tambin a ellos los productores y a sus familiares les proporciona servicios fundamentales como la educacin y la atencin mdica.

5/ Ni la sociedad sin mercado es lo que procede contraponer a la sociedad mercantilista, ni se ha de confundir el consumismo con la necesidad de consumir razonablemente.

6/ El exceso nocivo de control sobre la produccin y los precios por parte de la administracin estatal no se corrige con la renuncia del Estado a cumplir en esos frentes su deber de velar por el mejor funcionamiento de la sociedad. Aunque, por muy alto que sea su cargo, la poltica no la trace un individuo aislado Cuba no es una excepcin, es inquietante or a un alto funcionario o dirigente del frente econmico, o del que fuere, decir ciertas cosas. Entre ellas, como si as no se abriera las puertas a ms corrupcin y esta no fuera ya mucho ms que un peligro potencial para el pas, que el Estado no debe controlar qu se vende o qu no se vende en el mercado cuentapropista , calificativo que se aplica a pequeos empresarios y a sus empleados, sin que ni siquiera se hayan hecho entre unos y otros los debidos deslindes, como las diferenciaciones de ndole sindical que sera justo reconocer y respetar.

7/ Recin abierto el camino para la recuperacin a gran escala del trabajo por cuenta propia que haba estado interrumpido o varado a fondo desde 1968, un editor abrazado a la nueva lnea esgrimi el argumento de que no deba parecer que dicho sector era objeto de repudio oficial, y censur a una periodista que quiso fundadamente criticar la mala higiene de una cafetera privada, aunque ese es un mal que debe combatirse dondequiera que aparezca, sea o no sea privado el establecimiento en cuestin. De similar modo parece haber habido quien lleg a pensar que la prensa no deba insistir en el rechazo a los precios excesivos, porque poda tomarse como un freno para las leyes de la oferta y la demanda, en la cual, al parecer, alguien supuso que estara la solucin para actualizar la economa cubana y hacerla eficiente.

8/ No fue necesariamente un acierto que a los debates sobre los lineamientos econmicos de la nacin se les diera justa jerarqua de congreso, mientras se relegaban las ciencias sociales a la subalternidad de una conferencia derivada de aquel. Finalmente ellas estuvieron presentes de modo explcito no solo en la conferencia que se les haba reservado, sino tambin en el programa del congreso, porque parte de la poblacin y militantes de base lo reclamaron con fuerza. Adase que la economa es una de las ciencias sociales, aunque haya quienes la supongan una ciencia exacta, como al margen de aquellas, lo cual viene en apoyo del profesor universitario de literatura que sostuvo que la economa de la nacin es un asunto demasiado importante para dejarla solamente en manos de economistas, por muy sabios que estos fueran.

9/ Los elevados precios en productos bsicos y de primera necesidad tienen fuentes de peso, y algn magisterio relevante: entre las primeras, la improductividad y la insuficiente cultura de la propiedad social; en el segundo caso, la poltica aplicada en el mercado estatal, con ganancias de 200 y 300 por ciento, fijadas por decreto (no por oferta y demanda) para paliar la insuficiente produccin y recabar fondos necesarios para bienes sociales. Pero se han perpetuado junto con una dualidad monetaria que asusta en general, y en particular cuando en una tienda se ve, indicado en ambas monedas, el precio de venta de un litro de aceite, de una lata de leche condensada o de unos pocos pedazos de pollo, por ejemplo.

10/ Que, para hablar solamente del esmirriado CUP cuya crisis no es mayor gracias a la aplicacin de una poltica bancaria fijada centralmente a contrapelo de las leyes de la oferta y la demanda, una libra de tomate pueda costar ms que lo aportado al cliente por un da de salario medio es algo que debe estudiarse, para erradicarlo y tratar de que no se repita.

11/ El salario se devala no solo con el mantenimiento o el alza de los precios, sino con la tendencia generalizada a robarle al cliente en el peso, en la cantidad, en la calidad y, de ser posible, hasta en el vuelto, en medio del caos de bsculas y unidades de medida, y las complicaciones monetarias.

12/ Ser necesario esperar a que pasen dcadas para que se aprecie en el confort familiar el efecto de medidas que benefician a la macroeconoma nacional? Un ejemplo: segn datos, alrededor de medio milln de personas engrosan ya los trabajos por cuenta propia y, en consecuencia, adems de no recibir salarios salidos del erario pblico, son fuentes de impuestos o los abonan directamente. Esos hechos deben ir teniendo influencia beneficiosa creciente en los salarios de quienes siguen laborando en la esfera de la propiedad social, administrada por el Estado, que es el responsable de los medios fundamentales de produccin y servicios.

13/ Se dira que lo beneficioso, o que parece serlo como el relativo esplendor, oficialmente declarado falso, de los aos 80, hasta el denominado perodo especial, es susceptible de rectificarse y ser pronto derogado o modificado. Pero lo ms incmodo sea una poda en alguna cuota de productos racionados de la canasta bsica, o los precios escalofriantes de los automviles puede pintar para eterno.

14/ La resistencia cubana contra el criminal bloqueo imperialista, y frente a frustrantes deficiencias internas, ms que a considerarla inquebrantable debe mover a respetar cada vez ms, en los hechos, al pueblo que la ha protagonizado. Tampoco se deben desconocer las diferencias en sus sucesivas generaciones, ni olvidar que est en marcha la natural sustitucin de una direccin capaz de ganar la confianza de la mayora. Hechos tales no avalan que se le considere por siempre y completamente fuera de la posibilidad de dar cabida a hechos indeseables, como votos de castigo aplicados a gobiernos de otros pases. Tan irresponsable sera menospreciar el efecto de las maniobras enemigas, como limitarse a decir que tales votos han sido errticos e injustos, ingratos, si no traicioneros. La paciencia tiene lmites, aunque a veces parezca no tenerlos, o no se quiera contar con ellos.

15/ La realidad objetiva existe independientemente de la conciencia, y, por tanto, de lo que se diga o no se diga en la prensa, ya se trate de la clera o del clera. No es de sabios ni exagerar ni ocultar peligros, ni menguar los indicios necesarios para que socialmente se tenga la debida percepcin de riesgo.

16/ De lo que se trata, si se piensa en lo ms importante, no es solo de afinar mecanismos que son o se suponen la va para resolver problemas, sino de asegurarle al pas un funcionamiento que lo haga vivible, amable, querible. Y nadie piense que esos trminos son solo apropiados para una cancin feliz.

17/ Los errores propios son aliados naturales de los trasnochados o colonizados de siempre, que se engolosinan imaginando que la solucin de los problemas est en fuerzas ajenas, incluso en las que desde mucho antes de 1898 han tratado de asfixiar a la nacin cubana, y cuyas entraas no hay da 17 de este mundo que pueda cambiar por arte de magia.

18/ Ser necesario insistir en la relacin entre economa y poltica, y viceversa? Quien procur ensear la verdad de que la poltica es la expresin concentrada de la economa no fue ni tonto ni perestroiko, sino un poltico revolucionario fundador, aunque el desmontaje del socialismo que l intent fomentar en su tiempo contribuya hoy a que se tienda injusto olvido sobre su legado. Ni fue un aptrida teoricista, pedante vencido de la universidad bamboleante de las nubes, quien antes haba dicho que en poltica lo real es lo que no se ve, y que un detalle en el rgano es a veces una revolucin en el sistema. Ellos, asumidos y glosados sin comillas en estos incisos o incisiones por donde el autor sangra, como tal vez sangren otras personas, no se propusieron ser nuevos dioses, ni generar ideas para que otros, en vez de cumplir del mejor modo el deber de pensar con cabeza propia y guiarse por normas ticas, los responsabilicen por errores que no hay razn para poner en su cuenta. Sus enseanzas, y las de otros, merecen ser consideradas creativamente, no echarse por la borda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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