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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2016

El miedoso asustado

Vctor lvarez R.
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Llegaron con miedo al escenario, asustando al aterrado. Con un tono revanchista, sentenciaron que en seis meses recuperaran la silla. En la instalacin de la Asamblea, aquel verbo ampuloso envolvi en papel regalo constitucional su mohosa aspiracin: Ser una solucin constitucional, democrtica, pacfica y electoral.

Pero aqu no hay santos. Acostumbrados a gobernar a sus anchas, los derrotados se resisten a rendir cuentas. Con muchas facturas por pagar, se anticiparon a cavar el tnel por el que huiran hacia adelante. Entre gallos y medianoche forzaron el descanso anticipado de togas y birretes que fueron sustituidos por nuevos guardianes del ocaso. Puede que en el corto plazo resulten los subterfugios de un mal perdedor, mas su efecto no trascender. Las maniobras para arrebatar atribuciones caern por su propio peso. Ninguna triquiuela prolongar la esperanza de vida de una agonizante nomenclatura que se obstina en aferrarse al poder.

Con el reflujo de la indignacin, el pas decente escucha la diatriba. A cada ley de la derecha le tendremos una reaccin revolucionaria, esa decisin de la izquierda es inacatable, entonces no les daremos ni un centavo ni les publicaremos nada. Si uno no reconoce ni respeta al otro, este conflicto llevar al pas a una crisis de gobernabilidad y tender la alfombra a los que se frotan las manos, ansiosos de poner orden.

El ciudadano de a pie est asqueado del estilo prepotente y arrogante. La paciencia se agota y la indignacin est a punto de estallar. Ms ellos no se dan ni cuenta porque ninguno interpreta el clamor nacional. La gente pide un gran acuerdo que saque al pas de la crisis. Sin embargo, en esos territorios donde cada quien clava su bandera, se escuchan gritos de guerra que apuestan por agudizar la confrontacin, sin medir las consecuencias del caos que estallara y del cual seguramente emerger un nuevo orden que desplazar tambin a las recientes jefaturas que parecen ms de lo mismo.

Unos y otros son expresin de un viejo liderazgo, lleno de resentimientos, que no termina de entender que la gran mayora no est buscando culpables sino lderes capaces de conducir un proceso de dilogo y negociacin para construir los grandes consensos que saquen al pas de la crisis, aslen a los grupos ms violentos y conjure la amenaza de una confrontacin civil que desemboque en un golpe militar.

Apostar a una batalla final es provocar un conflicto social de consecuencias impredecibles. Lo que est en juego no es la estabilidad de un gobierno sino la viabilidad de una Nacin. Atizar un conflicto de poderes hundir an ms al pas en la inercia e inaccin. Por eso, la gente integra y decente se va distanciando de quienes no pueden esconder su afn de poder, de quienes no les importa que el pas se derrumbe, porque lo que quieren es gobernar, as sea sobre sus ruinas.

La concentracin de poder no fue buena, la falta de control fue peor. Es hora de reivindicar la desconcentracin de los poderes y su autonoma, la necesidad de poner lmites al poder, cualquiera que ste sea, para que se resuelvan las controversias de manera institucional, al margen de decisiones personalistas y autoritarias. La amenaza de una crisis de gobernabilidad solo podr conjurarse con el reconocimiento y respeto mutuos, con la creacin de espacios de dilogo y negociacin, de interaccin entre los poderes. Es hora de empezar a respetar. @victoralvarezr


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Vctor Alvarez R.
http://victoralvarezrodriguez.blogspot.com
@victoralvarezr

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/opinion/firmas/victor-alvarez-r-/el-miedoso-asustado.aspx



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