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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2016

Entrevista a Enric Lujn sobre "Drones. Sombras de la guerra contra el terror"
El dron ser el dispositivo clave para entender la contrainsurgencia de nuestro presente, el singular weltgeist (espritu del mundo) del engranaje militar

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Graduado en Ciencias Polticas y de la Administracin por la Universidad de Barcelona y mster en Estudios Comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento por la Universidad Pompeu Fabra, Enric Lujn es miembro de Crptica, asociacin en defensa de la libertad y la privacidad en Internet, y asiduo colaborador del Centre Dels dEstudis per la Pau.

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Me centro, bsicamente, en tu libro,Drones. Sombras de la guerra contra el terror. Felicidades por tu trabajo. Para entrar en materia, qu es un dron? Versiones perfeccionadas de los viejos aviones teledirigidos? Por cierto, de dnde el nombre?

La mejor forma de describir el dron en el aspecto tecnolgico es partiendo del modelo instituido por el avin teledirigido convencional: en ambos casos, se trata de aeroplanos cuyos movimientos son controlados remotamente, y que por lo tanto no requieren de la presencia de un cuerpo biolgico encargado de dirigirlos desde la cabina de pilotaje. La innovacin que suponen los drones en este esquema es que, al operar mediante las nuevas tecnologas de las telecomunicaciones (y no por radiocontrol), pueden enviar fotografas y vdeos en alta definicin al punto de control en un tiempo casi real. De este modo, el piloto puede modular su respuesta segn las circunstancias inmediatas del aparato, como si su cuerpo estuviera realmente en su interior.

En lo que se refiere al nombre, drone es una palabra inglesa que se asocia normalmente al zngano, una abeja que emite un zumbido similar a las hlices de estos aparatos. No obstante, el trmino tiene tambin otra curiosa acepcin (menos generalizada), que describe al agente que realiza un trabajo tedioso o repetitivo: en el caso de los Predators y Reapers (los dos modelos de drones que definen la poltica de asesinatos selectivos del Pentgono), no cabe duda que realizan el repetitivo oficio de matar (con toda la carga filosfica que esto implica en aspectos tales como la burocratizacin de la muerte).

De dnde el subttulo: Sombras de la guerra contra el terror? Sombras?

Al limitarse estrictamente a las coordenadas de una guerra invisible (al margen de la luz pblica), al no sobrevolar nuestras propias ciudades ni tener excesiva constancia de sus masacres... los drones militares parecieran ser para nosotros aparatos no del todo reales, carentes de una materialidad que los pudiera vincular con determinadas expresiones de violencia reales, como los asesinatos selectivos. De ah lo de sombras, armamento que pese a su engaosa inanidad, est secretamente asumiendo cada vez ms protagonismo en las formas de guerra contemporneas, proyectando su horrorosa silueta sobre las cabezas de cada vez ms poblaciones.

Hasta el momento, militarmente, qu pases han usado este nuevo instrumento?

Hasta hace relativamente poco, solamente podamos confirmar la existencia de dos programas gubernamentales de asesinatos selectivos llevados a cabo por drones armados, correspondientes a las diferentes administraciones de Estados Unidos e Israel. No obstante, el pasado 7 de septiembre, David Cameron (Primer Ministro del Reino Unido) reconoci la autora de un ataque con drones en Siria, haciendo oficial la existencia de, como mnimo, un tercer programa de asesinatos extrajudiciales con este tipo de aparatos.

Con qu resultados? Es un arma tan potente como suele afirmarse?

El resultado ms evidente es la transformacin paulatina de la ontologa del conflicto, puesto que los despliegues de tropas fsicas sobre el territorio enemigo tienden a disminuir conforme las aeronaves remotamente tripuladas asumen un protagonismo cada vez mayor. En lo que respecta a lo segundo, el dron no se encuentra ms arriba que los aviones de guerra tradicionales en una hipottica escala medidora de potencia (de hecho, en muchos casos comparten armamento). Si lo que valoramos es su efectividad en el combate (la capacidad real de dar en el blanco deseado), existen bastantes debates tanto a nivel militar como acadmico, pero todo parece indicar que los drones s son ms efectivos que las aeronaves tripuladas a la hora de dirigir ataques de precisin, dado que pueden permanecer durante ms tiempo en el aire, siguiendo a su objetivo sin exponer en ningn momento la vida del piloto (sin que esto implique, ni mucho menos, que el aparato sea 100% efectivo o posea una omnisciencia letal).

Afirmas que su inters real reside en su papel efectivo en las lgicas de la guerra mundial contra el terror o en la renovacin del monopolio de la violencia estatal, blica y sistmica. No es as en todos los casos del descubrimiento y uso de nuevos materiales de destruccin?

Parte del libro se focaliza precisamente en rebatir las tendencias, tanto militaristas como opositoras a stas, que ven en las campaas dron algo completamente novedoso respecto a las viejas formas de hacer la guerra, o que ven en el dron un arma tan poderosa que lo ensalzan hasta hacer de l un ente sacralizado: efectivamente, el dron no es en esencia algo distinto al armamento usado en el pasado o actualmente, sino otra carcasa de la barbarie histricamente conocida. En palabras de Walter Benjamin, no se trata aqu de percibir una cadena de acontecimientos diferenciados (en los que el dron vendra a ocupar un sitio privilegiado), sino de adquirir consciencia al respecto de una catstrofe nica, que amontona ruina sobre ruina.

Te copio: El dron es la consciencia viva del militarismo contemporneo, su particular weltgeist. Slo los drones o cualquier otra arma actual? Por qu son consciencia viva del militarismo?

En el libro califico a los drones de consciencia viva del militarismo porque todos los escenarios que plantean la guerra tanto a medio como a largo plazo remiten, de algn modo u otro, al dron. La dronificacin de la violencia del Estado es un proceso real desde el momento en que las lgicas de la violencia imperial estn quedando gradualmente subordinadas a las capacidades de un solo aparato, de ah que el dron sea el dispositivo clave para entender la contrainsurgencia de nuestro presente, el singular weltgeist (espritu del mundo) del engranaje militar.

A qu llamas luddismo posmoderno? Qu crticas formulas contra este luddismo?

Entiendo como luddismo posmoderno aquellas tendencias que, en general, reducen la compleja relacin histrica del ser humano con la tecnologa a una especie de cada bblica secularizada, en la que el individuo anteriormente digno (procedente de un pasado buclico sin definir histricamente) ha acabado siendo seducido por las mieles del progreso tecnolgico. De este modo, se produce en plena posmodernidad un retorno a la metafsica, que insiste en percibir una naturaleza demonaca en lo que nunca ha sido ms que un ensamblaje de relaciones de poder materializadas de una determinada manera. Observar al dron como tecnologa abstracta, sin vincularlo de inmediato con sus usos sociales, nos lleva a impugnar lo que no es ms que un poderoso catalizador de reacciones sociales (como lo han sido otros tantos aparatos a lo largo de la historia), algo que, como mnimo, es no materialista: no podemos querer equiparar el dron que perpetra asesinatos en el Tercer Mundo con los que usan los bomberos o los equipos de rescate por el simple hecho de que guarden una apariencia similar. Pensar el dron no es algo demasiado distinto a pensar la cuestin social, en el remoto caso de existir alguna diferencia notable entre ambos.  

Afirmas que el tratado de Martin Heidegger sobre la tcnica puede considerarse como un tratado fundacional. Por qu? No hablaron del tema otros filsofos antes que el autor de Ser y tiempo? Te interesa la perspectiva heideggeriana especialmente?

El mundo tcnico que Heidegger plantea es la articulacin en el plano filosfico de una percepcin propia del romanticismo del siglo XIX, segn la cual la tecnologa avanzada vendra a expropiar al ser humano de su identidad abstracta (un posicionamiento que, tanto en el caso de Heidegger como en el de los romnticos, se encuentra fuertemente motivado por la prdida de identidad del pueblo alemn a manos de la tecnologa moderna): en ese sentido, creo que Heidegger ha tenido una influencia clave en las tendencias antitecnolgicas tanto reaccionarias como progresistas de nuestro tiempo (de ah el inters).

Sostienes que la aparicin de los drones conlleva nuevos dilemas relativos al campo de la tica. Cules por ejemplo? Existen reflexiones ticas sobre el tema de inters?

Los debates que conciernen a la tica suelen girar en torno a la automatizacin total de estos aparatos (la cual se plantea solamente como posibilidad a medio o incluso largo plazo). La innovacin consistira en dotar a las aeronaves de una superinteligencia artificial que les permitira actuar con un elevado margen de decisin autnoma a la hora de seleccionar (y disparar) a sus objetivos, haciendo superflua la intervencin humana. Naturalmente, la polmica no es para nada nueva, simplemente se reproduce en el campo que nos ocupa: se le pueden transferir a un robot determinadas competencias que antes desarrollaba un ser humano? En el captulo correspondiente, sealo el peligro que conllevara la automatizacin en el plano militar, en tanto que imposibilidad de sealar a una persona o a un pequeo grupo como responsables directos de los crmenes (puesto que siempre se podr delegar toda la responsabilidad en los avatares mecnicos), algo que ser utilizado por la industria blica para garantizar la impunidad de los verdugos.

La relacin de los pilotos con la monstruosidad de la guerra, afirmas, solamente puede ser calificada de esquizofrnica. Por qu y por qu elegir ese trmino?

Vas a la guerra durante doce horas, disparas tus armas contra los objetivos, matas a los combatientes enemigos y despus vuelves al coche, conduces hacia tu casa y al cabo de veinte minutos ya ests sentado en la mesa del comedor hablando con tus hijos sobre sus deberes, afirmaba un comandante estadounidense al respecto de su experiencia de la guerra. Desde el momento en que un operador de dron puede pasar las horas de su jornada laboral pilotando un Predator en busca de targets, pero que al finalizarla queda completamente al margen de la realidad de la guerra, solamente se puede hablar de una relacin esquizofrnica con la violencia desatada, que combina en un corto periodo de tiempo momentos de mxima intensidad con un distanciamiento extremo. Para los pilotos, la guerra pasa a ser un trabajo temporal, que se reduce a las pantallas de sus monitores.

El programa dron de Estados Unidos institucionaliza los asesinatos a cargo del Estado? Siguen ejecutndose? Hay pruebas de ello?

Lo hace desde el momento en que existe una burocracia expresamente dedicada a preparar kill lists compuestas de personas a las cuales asesinar, categorizndolas en una escala de amenaza de la cual la opinin pblica no tiene detalles (al no existir reglas pblicamente conocidas que definan lo que es sospechoso, la sociedad en su conjunto pasa a ser objeto de sospecha generalizada la praxis de los programas de vigilancia masiva en Internet ilustra perfectamente esta nueva realidad). Los objetivos potenciales de los enjambres dron se debaten en las reuniones semanales de temtica antiterrorista de la administracin Obama (denominadas Terror Tuesdays), en las que el ejecutivo decide quien debe morir a manos del Estado (algo que le concede naturalmente un poder sobredimensionado, dado que no existe ningn tipo de escrutinio legal o democrtico).

Por otra parte, los asesinatos con drones no solamente siguen ejecutndose (solamente durante este 2015, se han perpetrado 23 ataques en Yemen y 11 en Pakistn), sino que parecen estar ampliando su lista de operadores tras admitir Reino Unido la responsabilidad por el ataque en Siria.

Se ha fetichizado al dron? Por qu y desde cundo? Quines lo han hecho?

El dron es la materializacin de una estrategia de fetichizacin extrema llevada a cabo desde el mundo militar, tanto en el aspecto marxista como psicoanaltico del trmino: por un lado, se lo quiere presentar ausente de vinculaciones con la misma maquinaria de guerra de la cual conforma una parte cada vez ms importante (el embellecimiento de las relaciones de opresin, en el sentido marxista); por otro, las representaciones que categorizan como virtuosa su violencia, ensalzndolo hasta hacer de l un dispositivo de control omnisciente, son propias del fetiche freudiano, en el que se han sobredimensionado las propiedades de un determinado objeto (de ah el triunfalismo frecuentemente asociado a los ataques quirrgicos llevados a cabo por drones).

Se puede hablar verdaderamente, como a veces se hace, de la guerra virtual?

Hablar de una supuesta guerra virtual implicara sentenciar la obsolescencia del riesgo asociado tradicionalmente a la lucha. Segn esta percepcin, todos los actores polticos anteriormente tangibles se habran trasladado a un plano de irrealidades sin cuartel, en el que la guerra se asemeja a un juego de realidad virtual. Al contrario: el riesgo no desaparece de la pugna, sino que se transfiere a las poblaciones que no disponen de acceso a las tecnologas de sustitucin corporal, las cuales permanecen inevitablemente ligadas a la violencia del conflicto, y por lo tanto son objeto de una mayor precariedad existencial. Limitarse a situar las coordenadas de la violencia en un reino platnico de lo digital significa expresar en trminos filosficos la mentalidad de la ciudadana del Primer Mundo, que niega la realidad de la violencia a nivel global por el simple hecho de que ella no padezca sus consecuencias.

El pacifista moderno, escribes, no pasa de ser un espectador converso, acaso un espectador sensible al que le disgusta contemplar imgenes de violencia descarnada. No es el pacifismo una filosofa o una estrategia poltica que vindiques? Y el antimilitarismo?

De hecho es justo al contrario: si critico a este espectador converso no es por ser excesivamente pacifista, sino por serlo demasiado poco. Al no dotar a sus convicciones ideolgicas de un contenido real, de militancia poltica, el pacifismo queda en sus manos reducido a la aceptacin acrtica del orden social imperante, que no ahonda en las causas de la violencia actual.

Citas a Jungk y El Estado nuclear y sealas: Lo mismo pasa con la guerra global contra el terror: cabe entenderla no como simple operacin de contrainsurgencia a escala planetaria de naturaleza aparente fetichista- sino como prctica poltica surgida con el fin de precipitar un escenario en el que los derechos democrticos entren en suspenso de manera indefinida. Ese es el panorama en tu opinin? Qu hacer frente a eso con las escasas fuerzas que las organizaciones democrticas transformadoras tienen generalmente?

No nos queda otra que seguir trabajando por impugnar uno a uno los mecanismos de control, de modo que dejen de ser vistos socialmente como neutrales o irrisorios, volver a dotarlos de contenido poltico: desde Crptica, por ejemplo, focalizamos nuestra esfera de accin poltica en contrarrestar los efectos de los programas de vigilancia masiva que actualmente controlan el trfico de Internet (tales como TEMPORA o PRISM, gestionados por la inteligencia britnica y estadounidense, respectivamente), ofreciendo a los usuarios la posibilidad de defender por si mismos su privacidad al recurrir al uso de herramientas seguras. En la medida de lo posible, nos corresponde dotar de coordenadas reales a la actual ofensiva contra los derechos democrticos, revelando a la luz pblica los silenciosos engranajes sociales que comandan esta estrategia desde las sombras.

Gracias, muchas gracias.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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