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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2016

Quin le teme a 1916?
El revisionismo histrico de la tecnocracia neoliberal/neocolonial irlandesa

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Porque la esclavitud se acab oh gloriosos muertos! Cuando ustedes cayeron en la mojada niebla. (The Foggy Dew, Canon Charles ONeill, 1919)

Este ao se celebra el centenario de la Insurreccin de Pascua, en el que un grupo de republicanos irlandeses decretaron, en nombre de Dios y de las generaciones pasadas, la independencia de Inglaterra y el establecimiento de un gobierno provisional, la Repblica Irlandesa (Poblacht na hireann). La insurreccin tuvo por epicentro Dubln, bastin de la dominacin colonial; naturalmente, la reaccin inicial de la mayora de la poblacin al levantamiento republicano fue abiertamente hostil. El aislamiento poltico, as como la debilidad militar de los republicanos, hicieron que la insurreccin fuera derrotada a los pocos das. Sin embargo, este fue el comienzo del resquebrajamiento del Imperio Britnico. Al poco tiempo, el ejemplo de los mrtires de 1916 inspir a republicanos y revolucionarios en toda Irlanda a alzarse contra el imperio y la violencia de la reaccin britnica inclin la opinin pblica definitivamente hacia el campo de los insurgentes. Hacia 1921 las tropas britnicas y sus auxiliares paramilitares, los temidos y detestados Black & Tans, haban sido derrotados e Irlanda se dividira entre la Repblica en el sur e Irlanda del Norte, an bajo dominio britnico.

Amnesia y vergenza

En casi todos los pases que alguna vez fueron una colonia, el da de la independencia es el da ms importante en el calendario. No en Irlanda. Algunos dirn que es porque Irlanda an no es totalmente independiente. Como sea, la celebracin del da de San Patricio, como da principal de Irlanda, ignora las luchas de los republicanos en ms de dos siglos de lucha independentista, a la vez que refuerza el imaginario de la nacin Catlica y conservadora que se impuso en el sur despus de la particin en 1922. El centenario de la insurreccin de Pascua, empero, debera ser la ocasin para conmemorar esa lucha y la enorme marca que dej en la conciencia colectiva irlandesa. Sin embargo, la clase dominante irlandesa, que amalgama a neocolonialistas nostlgicos de los buenos das del imperio (los llamados Westbrits, o britnicos del oeste) junto a tecncratas neoliberales, se siente particularmente avergonzada de los eventos de 1916 y preferiran que este ao pase rpido y sin mucha bulla.

Prefieren recordar al pacifismo de John Redmond (lder de la faccin que peda mayor autonoma pero no independencia para Irlanda), y dedican ms lgrimas a recordar a quienes pelearon en la batalla del Somme, en la Primera Guerra Mundial, en ese sacrificio conjunto de irlandeses e ingleses en contra del despotismo germnico. Esta visin es lo que queda claro en un video vergonzoso producido por el gobierno de la Repblica de Irlanda para, supuestamente, conmemorar 1916: aparte de un segundo en el que se ve, al comienzo, una copia de la declaracin de independencia, no hay una sola mencin a la insurreccin ni a los lderes de ella, asesinados por la Corona, pero s aparece la Reina Isabel, Bono y Sir Bob Geldof, con una horrenda meloda de msica-celta-basura-para-turistas [1].

Calumnias

Pero no es solamente un ejercicio de amnesia o de vergonzante silencio lo que est practicando la clase dominante irlandesa. Es, adems, un ejercicio de revisionismo histrico, liderado por figuras como el poltico John Bruton, del partido gobernante Fine Gael (partido ultra-derechista cuyos orgenes se remontan a un movimiento fascista en la dcada de los 30 que envi combatientes a Franco), y que ha encontrado su expresin meditica en un programa transmitido por televisin estatal llamado Rebelin. Deploran la violencia terrorista (haciendo un claro paralelo con la campaa del IRA durante las ltimas tres dcadas del siglo XX), pero no dicen que ms de 30.000 irlandeses murieron gracias la pacfica estrategia de Redmond de apoyar la aventura militar-imperial de Inglaterra a cambio de mayor autonoma para Irlanda, una cifra muy superior a todos los muertos que hubo en la insurreccin y la guerra de liberacin nacional que la sigui. Esto nos recuerda la justeza de un proverbio de Mayo del 68: que un ao de revolucin es menos sanguinario que un fin de semana de normalidad capitalista.

Atacan el legado de 1916, denigran a los republicanos y revolucionarios que tomaron parte en esta insurreccin, partiendo por Pdraig Pearse, a quien presentan como un fantico reaccionario irresponsable deseoso de ofrendar un sacrificio de sangre por la repblica, cuando no como un terrorista o un proto-jihadista. Para ello, descontextualizan frases por l dichas en emotivos discursos que coquetean con la religiosidad irlandesa, en que dice, frecuentemente, que la sangre tendr el efecto de redimir a la nacin irlandesa. Sin embargo, la exaltacin del sacrificio no era una particularidad de Pearse; recordemos que en esos momentos se libraba la Primera Guerra Mundial y el lenguaje dominante era de llamar al sacrificio y exaltar la sangre derramada de los hroes patrios. Las campaas de reclutamiento de la Corona en Irlanda, utilizaban este mismo lenguaje, y con l, ms de 200.000 jvenes irlandeses se inscribieran para participar en el esfuerzo blico britnico muchos de ellos sin trabajo y pasando hambre, otros esperanzados en que su sacrificio levara a que Inglaterra concediera la autonoma a Irlanda-. Pearse, sencillamente, utilizaba el lenguaje hegemnico para llamar a la lucha por la independencia de Irlanda. Descontextualizar sus palabras es un acto de deshonestidad poltica, que les sirve de cua para atacar a otros republicanos y revolucionarios, como el socialista James Connolly y para atacar la idea misma de la Repblica, que tena como fundamento la igualdad de los ciudadanos y la propiedad en comn de Irlanda, segn se dice en su misma declaracin.

Temor

Ciertamente, en un pas dominado por la desigualdad, donde la clase trabajadora ha debido soportar de manera totalmente inmoral el peso de la crisis econmica producida por los especuladores financieros que se han seguido enriqueciendo mientras la mayora de la poblacin se ha empobrecido, el recuerdo de 1916 les da pnico. Un momento histrico no agota toda su potencialidad mediante su mera ocurrencia fsica. Su recuerdo y las lecciones que de l se puedan extraer, son un eco que resuena poderoso y ms fuerte a medida que el tiempo pasa. 1916, en pocas palabras, no es un asunto terminado y en el 2016 muchos de sus objetivos siguen como tarea pendiente: lograr la igualdad, mientras se castiga con impuestos regresivos al pueblo, lograr la definitiva salida de la ocupacin britnica en el norte de la isla, lograr la propiedad en comn de los bienes, mientras se siguen levantando ms y ms cercas privatizadores por todo el pas y se regalan los recursos naturales entre ellos el petrleo del oeste del pas- a capitales multinacionales.

No es casual que esa clase dominante quiera borrar todo recuerdo de que en Irlanda alguna vez hubo una rebelin y as poder normalizar la relacin tpicamente neocolonial con Inglaterra. Particularmente, cuando esta rebelin se acompa de una importante agitacin popular, cuyo clmax fue la creacin de ms de 100 soviets obreros y campesinos en el sur de Irlanda entre 1919-1923. La exministra Mary Harney alguna vez dijo que Dubln estaba ms cerca de Londres que de Belfast, expresando meridianamente esta mentalidad neo-colonial, a la vez que quitan piso a cualquier asomo de legitimidad para la campaa militar del IRA en el Norte desde 1970 hasta tiempos recientes. Imponen la tesis de que lo que se gan con el acuerdo de Viernes Santo en 1998 ya estaba ganado en 1974 y que, por tanto, toda la campaa militar fue intil. De la misma manera, Bruton y sus aliados dicen que en 1914 ya Redmond haba ganado lo que se conquist en el perodo de 1916-1922. Todo esto es falso. Sin esos actos de fuerza, habra sido imposible lograr los incompletos avances que se lograron. De la misma manera, profundizar lo avanzado y conquistar nuevos derechos requerirn de una amplia movilizacin popular en Irlanda, que ha demostrado como el pueblo est preparado para emprender acciones de desobediencia civil y accin directa, cosa que ha quedado demostrada en la lucha que hoy se libra contra el impuesto del agua. No es la primera vez que vemos un fenmeno parecido de revisionismo histrico: ya los intelectuales franceses, en pleno carnaval reaccionario a finales de los 80, mostraban su mezcla de hostilidad y vergenza por los excesos de la Revolucin Francesa.

Obviamente, todo esto es tambin parte de una tendencia global a criminalizar toda forma de rebelin o resistencia, y de tacharlas como terrorismo. La tecnocracia neoliberal y neocolonial irlandesa sencillamente utiliza esta tendencia global entre las potencias para avanzar su propia agenda poltica. Vivimos tiempos de reaccin profunda en Europa y el ejercicio de la memoria histrica es casi un acto subversivo. Por eso temen a 1916: porque es un recordatorio de las potencialidades de un pueblo digno, un recordatorio que la resistencia nunca es en vano. Pero tambin es una promesa de lo que podemos ser si nos lo proponemos. Con sus limitaciones, con sus errores, la Insurreccin de Pascua es parte de esa herencia que debemos recordar, celebrar y estudiar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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