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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2016

Las confesiones del alma de Carlos Ominami en "El Mercurio"

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


Mientras que los parlamentarios siguen tramitando leyes que los favorecen con el fin de blindarse como casta sta podr, pese al contexto, seguir siendo financiada directamente con fondos reservados por las empresas y el capital financiero, as como ponindole cortapisas legales a la posible eleccin al Congreso de representantes salidos de partidos emergentes, las declaraciones de Carlos Ominami en El Mercurio (domingo 17-01) demuestran el grado de profundidad de las prcticas corruptas en el sistema poltico imperante.

Las declaraciones del presidente de Chile 21 (que van en el mismo sentido que las anteriores del senador del Partido Socialista de Chile Fulvio Rossi de que todos los congresistas hacan lo mismo) son una confirmacin que la casta poltica-empresarial y sus gobiernos navegan juntos en el mismo barco: corruptores como corruptos comparten el timn y los mismos camarotes.

Al menos uno de entre muchos sac la voz. Despus de las declaraciones del diputado de Izquierda Autnoma Gabriel Boric a la revista Caras, desde las entraas de la misma hidra parlamentaria, la mirada ciudadana sobre el lugar dnde se escenifica la crisis de la representacin ya no debera ser la misma. Los comentarios crticos del ex dirigente estudiantil valen mucho en estos tiempos. Ellos deberan servir de ejemplo para que otros parlamentarios se desmarquen con nitidez del resto de la masa parlamentaria cmplice con la corrupcin, apernada y temerosa de la opinin popular.

Los propsitos vertidos por el mismo Ominami, presidente en ejercicio del Think Tank progresista Chile 21 (que tambin recibi dineros de Soquimich), miembro del Comit Editorial de La Tercera del magnate Alvaro Saieh, ex ministro socialista, ex Senador de la Repblica y ex Jefe del MIR en Pars entre 1973-1976, revelan en toda su magnitud la incapacidad de la vieja casta poltica para discernir racionalmente en situaciones de conflicto de inters. Es lo que podra llamarse un ethos transicional. Pues son los mismos que desde 1990, con un perfil de dficit tico similar, quienes hoy (junto con las derechas pro pinochetistas) fabrican proyectos legales y votan las leyes sobre el financiamiento de los partidos. Tamaa ofensa a lo que podramos llamar la razn democrtica slo es posible en un perodo de estupor ciudadano.

Pese a que en el caso de Ominami todos los cargos ejercidos por l en el transcurso de los 50 aos de su vida poltica debieron ser un aprendizaje para evitar actitudes y predisposiciones mentales reidas tanto con la tica democrtica como, en su momento, con la moral revolucionaria. Tiempo tuvo para reflexionar sobre el tema de las caractersticas de un poltico demcrata.

Todo lo contrario. Las declaraciones de Carlos Ominami lo muestran como un individuo incapaz de reconocer la clara lnea roja que separa la adhesin a los valores de la tica democrtica de transparencia, probidad y defensa de los valores del inters general y popular por un lado, de los cantos de sirena del capital empresarial por subyugarlo y comprometerlo para corromperlo con el poder del dinero, por el otro.

Fue as como individuos provistos de vastos conocimientos en el campo de las ciencias sociales, jurdicas y econmicas, ex militantes de izquierda y sobrevivientes de la dictadura cvico-militar (segn se declara el mismo Ominami), se dejaron vencer por los encantos de la vida fcil con poder y la vanidad de los rangos; por el dinero y la adulacin de los antiguos enemigos como el ex yerno de Pinochet, apropiadores de bienes sociales, pero privatizados por el rgimen cvico militar.

Aquellos personajes que controlaron la transicin poltica sufrieron una derrota en el alma y las mentes. Fueron quienes empezaron por afirmar que despus del derrumbe de los muros, los ideales democrtico-socialistas estaban muertos y al convertirse en trnsfugas posmodernistas por conveniencia declaraban y asuman, en un alarde de falsa consciencia, que ya no quedaban certezas. Por lo tanto haba que pensar la poltica como un juego fluido de poder sin normativas morales o como los traders de Wall Street, apostar slo a las ganancias del capital y aceptar que el neoliberalismo haga la ley y penetre todas las esferas de la sociedad.

Los viejos renovados, amantes de los consensos con los representantes directos de la UDI y RN, sin auto defensas ideolgicas, dejaron que los intereses empresariales los capturaran a ellos y a su manera de hacer poltica. Y como en toda cultura propia de un grupo privilegiado o casta, les legaron los mismos valores trastocados y las prcticas antidemocrticas a sus retoos e hijos polticos.

OMINAMI EN EL MERCURIO

Es una moda que no pasa. Confesarse en El Mercurio de don Agustn Edwards es signo de aceptacin de los dichos en los trminos de la retrica de la clase dominante. Los polticos de la Nueva Mayora hacen cola por entrar al templo de la verdad mercurial. Vamos a las declaraciones de Ominami (*). Segn ste, Contesse (hasta hace un rato la mano derecha y hombre confianza de Ponce Lerou, el controlador clave de SQM) me pidi, alrededor de 2004-2005, conversar a propsito de la reforma que estableci el royalty minero [] Ah lo conoc y luego me dijo que le interesara que yo pudiera conocer ms en detalle la situacin planteada por el litio.

Por supuesto, nunca la opinin pblica fue informada del tenor de tales reuniones. Ominami deba saberlo: transparentar los contenidos era la nica manera de conservar la integridad necesaria para ejercer cargos institucionales. Y evitar incluso toda apariencia de transgresin a la norma tica de sentido comn debe ser el proceder prudente de un poltico.

Ominami contina: Yo le ped ayuda a Contesse y no a Julio Ponce Lerou. En todo caso, Soquimich es una empresa de propiedad compartida. Est Ponce Lerou, estn los canadienses (multinacionales) y hay recursos de todos los chilenos invertidos a travs de las AFPs. Y contina Ominami [] pero le digo otra cosa, Ponce Lerou no es ms malo que otros que tambin participaron en procesos de privatizacin y que se han paseado alegremente durante todos estos aos incluso en los aviones presidenciales. Y agrego: no me plante entonces el problema de conciencia.

Sin comentarios.

El periodista le pregunta a Ominami:Y mirndolo ahora?, Ominami le responde: Fue un error. Pero convengamos que una parte importante de la estructura empresarial chilena tiene la marca del rgimen militar. Soquimich no fue la nica privatizacin objetable.

Un poltico ex socialista, presidente de una fundacin progresista (Chile 21), simplemente no puede cometer tal error pues demostrara su poca solvencia y mediocridad intelectual. Digmoslo de otra manera: tanto PPDs, socialistas como Dcs no vean ni ven ningn problema en financiar sus fundaciones, thinks tank o campaas electorales con platas empresariales. Lo mismo que la ultraderecha neoliberal. La amplitud de los casos de financiamiento corrupto de la poltica y el financiamiento de institutos nos deja entender que el comportamiento de Ominami no ha sido la excepcin sino que es la regla.

Hasta hace poco Carlos Ominami deca que no tena de qu reprocharse y que respondera ante la justicia. Ahora, despus de algunos meses de consultar su alma perdida ha llegado a la conclusin que pedirle y recibir dineros de la empresa del ex yerno de Pinochet fue slo un error. Es a tales errores de falsa consciencia de las realidades sociales que induce la prdida de puntos de referencias polticas y el poder de seduccin de la ideologa dominante. Es una lstima lo que les sucedi a muchos: que de tanto romper cercos, se les haya perdido, junto con la brjula, la consciencia de clase.

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(*) http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-01-17&dtB=17-01-2016%200:00:00&PaginaId=4&bodyid=10



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