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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2016

Situacin actual del pueblo tamil de Sri Lanka
Un genocidio que no cesa

Gontzal Martinez de la Hidalga
Rebelin


En la paradisiaca isla de Sri Lanka conviven diferentes naciones. La mayoritaria, la cingalesa, que corresponde al 75% de la poblacin, ejerce un frreo control de todas y cada una de las estructuras del estado. Las minoras y en especial la mayor de ellas, la tamil, sufre una opresin que lejos de mejorar se perpetua sin esperanza a corto o medio plazo.

Tras un largo conflicto armado de varias dcadas entre el pueblo tamil y el estado de Sri Lanka, en 2009 las fuerzas armadas de Sri Lanka bajo la presidencia de Mahinda Rajapaksa arrasaron a la poblacin tamil dejando un rastro de sangre, destruccin y sufrimiento, que aun persiste.

En enero de 2015 se produjo un cambio en el gobierno de la isla. Maithripala Sirisena, un poltico ms cercano a los Estados Unidos y el Reino Unido, sali elegido. Con la esperanza de democratizar la isla y hacer justicia con las vctimas, una parte importante de la poblacin tanto cingalesa como tamil y de otras minoras apoyaron de manera tctica al gobierno entrante. Es cierto que se han tomado algunas medidas de cara a democratizar la isla, pero para las minoras han sido puramente testimoniales. En la regin tamil se masca el miedo: las pequeas muestras de resistencia, como reivindicar a las vctimas haciendo vigilias son duramente reprimidas; existe una poltica de destruccin de todo vestigio cultural tamil; se favorecen polticas de colonizacin facilitando el asentamiento de poblacin cingalesa del centro y sur de la isla; el ejrcito es omnipresente; se ha despojado a las familias tamiles de tierras y viviendas, que en muchas ocasiones han pasado a ser propiedad del ejrcito; cualquier disidencia poltica es reprimida y detenida. La sola mencin del nombre con el que el pueblo tamil conoce su territorio, Tamil Eelam, est proscrita.

Lejos de confiar en el futuro, la poblacin tamil est sumida en la desesperanza. En una visita realizada hace un ao, en contactos casi clandestinos debido al miedo a ser reprimidos, personas implicadas en la lucha por los Derechos Humanos aparecan apesadumbradas tras aos de silencio y terror.

La presencia militar se hace asfixiante. Las tropas del ejrcito de Sri Lanka, compuestas bsicamente por cingaleses, se perciben como un ejrcito de ocupacin. No es de extraar, existiendo una de las mayores proporciones de militares por habitante de todo el mundo. Es prcticamente imposible mirar a cualquier lado sin toparse con uniformados. Junto a los cuarteles se edifican estupas budistas, la religin oficial del estado y mayoritaria entre la poblacin cingalesa. Muchas veces se construyen monumentos religiosos budistas sobre lugares sagrados hindes, la religin mayoritaria del pueblo tamil. Existe una clara poltica de sustitucin de la poblacin, de la cultura y de la religin tamiles por las de la mayora cingalesa.

Tras el cambio de gobierno pareca que el estado de Sri Lanka iba a emprender un camino hacia la democracia y que iba a ser posible un proceso para sacar a relucir la verdad sobre las masacres y resarcir a las vctimas. Sin embargo no ha sido as. De todos modos, no debe extraar. El nuevo presidente, Sirisena, viene de la cartera de defensa del gobierno anterior de Rajapaksa. Generales implicados en las mayores atrocidades son recompensados con puestos diplomticos o con promocin dentro del estamento militar. Jueces que avalaron con su comportamiento los crmenes del ejrcito son ascendidos y pasan a ocupar cargos de mayor responsabilidad,... En estas condiciones es imposible que la verdad aflore y se haga justicia

Desde autoridades administrativas, judiciales, culturales y sociales de las provincias del norte y este de la isla se ha pedido en numerosas ocasiones una monitorizacin internacional que garantice los derechos de las vctimas. Hay numerosos ejemplos que desde sus cargos han hecho estas declaraciones. La mxima autoridad del Consejo Provincial del Norte, el Sr. Wigneswaran llam a realizar un proceso internacional acerca del genocidio sobre el pueblo tamil. La nica posibilidad real de que aflore la verdad y se comience a hacer justicia es mediante alguna institucin judicial de carcter internacional.

El profesor Boyle, experto en Derecho Internacional y profesor de la Universidad de Illinois, comenta que un proceso de reconciliacin no es posible en el contexto de un genocidio. Por lo tanto en el contexto actual resulta imposible que dentro de la isla se inicie un proceso para sacar a relucir los tristes y crueles episodios vividos por el pueblo tamil a manos de las fuerzas armadas de Sri Lanka.

Desde la opinin pblica internacional, desde los organismos de derechos humanos, desde las instancias diplomticas y los organismos internacionales, es imprescindible insistir en la necesidad de un proceso legal de carcter internacional que garantice voz a las vctimas y permita albergar la esperanza de lograr algo de justicia y sentar las bases para que algo as no pueda volver a repetirse.

Para ms informacin:

www.tamilnet.com

www.jdslanka.org

www.ptsrilanka.org

Gontzal Martinez de la Hidalga. Miembro de Komite Internazionalistak del Pas Vasco y colaborador con el Tribunal Permanente de los Pueblos sobre el genocidio tamil en Sri Lanka

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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