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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2016

El Partido Comunista, declarado ilegal
Ucrania: camisas pardas y botas negras

Higinio Polo
Rebelin


Con el triunfo del golpe de estado en Ucrania, en febrero de 2014, los signos de la derechizacin extrema en el pas se constataron desde el primer momento: la incorporacin al gobierno de miembros del partido fascista Svoboda, la activa presencia de los nazis del Pravy Sektor en la polica, en la Guardia Nacional creada por el gobierno golpista, y en las unidades del ejrcito que se enviaron a aplastar las protestas contra el golpe de Estado, y el control de las calles de las principales ciudades ucranianas por los batallones paramilitares de esos grupos fascistas, fueron la seal de por dnde iran las cosas en esa nueva Ucrania democrtica nacida con el golpe de Estado, gracias al apoyo occidental con su diplomacia, dinero, armas y grupos paramilitares de choque. En Polonia fueron entrenados los grupos de provocadores que actuaron en los das del Maidn, y los servicios secretos norteamericanos y polacos, con la benevolencia de la Unin Europea, activaron los mecanismos que llevaron al agujero negro en que Ucrania se encuentra hoy.

Las protestas fueron aplastadas sin piedad: ah estn para el recuerdo del horror las escenas dantescas del incendio del edificio de los sindicatos de Odessa, donde los nazis quemaron vivas a muchas personas que protestaban contra el golpe, y donde la masacre jams fue investigada por las autoridades, como tampoco mostraron el menor inters por investigar la procedencia de aquellos misteriosos francotiradores que causaron en el Maidn la matanza anterior al golpe. Solamente en Crimea y en el este del pas, consiguieron resistir los contrarios al golpe de estado, aunque en el Donbass se vieron atrapados en la guerra civil.

Desde entonces, el gobierno de Poroshenko y Yatseniuk se lanz a acabar con la resistencia en Donestk y Lugansk, en una operacin antiterrorista, como la denominaron, que ya ha causado casi diez mil muertos, decenas de miles de heridos y la destruccin de buena parte de las infraestructuras y barrios de pueblos y ciudades. Las camisas pardas y botas negras de los paramilitares fascistas asolaron el pas, y no han descansado desde entonces. Son habituales en Ucrania los desfiles fascistas en las ciudades, y en los estadios de ftbol se muestran los smbolos nazis sin recato. La tortura es una prctica comn en los cuarteles y las comisaras, e incluso en los centros de detencin que controla la extrema derecha. Se cuentan por decenas los comunistas asesinados sin que las autoridades judiciales ni la polica investigue los delitos.

Uno de los objetivos del gobierno golpista, con el aval norteamericano, fue la destruccin de la izquierda ucraniana: los asaltos a sedes del Partido Comunista, los incendios provocados en locales comunistas y en domicilios particulares, las palizas y asesinatos cometidos en la mayor impunidad, y la caza de militantes de izquierda, fueron moneda comn desde el primer da. Los diputados comunistas fueron agredidos en la propia Rada, el parlamento, como le sucedi al secretario general Simonenko, y el gobierno intent desde el primer da ilegalizar al Partido Comunista. El proceso impulsado por Poroshenko y Yakseniuk para conseguirlo lleg a extremos delirantes: el juez encargado del caso vio cmo sus oficinas eran asaltadas por sospechosos hombres armados; los expedientes y la documentacin, robados, en un ambiente de amenazas a magistrados independientes que no podan desdearse porque hoy todos saben que los fascistas matan en Ucrania. El juez se vio obligado a abandonar el caso, y tras muchas presiones y amenazas a los periodistas honestos y crticos que podan informar a la poblacin, el gobierno golpista consigui, a finales de diciembre de 2015, que los tribunales declararan ilegal al Partido Comunista de Ucrania, de forma que no podr actuar, y no podr presentarse a las elecciones ni organizarse libremente: se ha visto obligado a pasar a la clandestinidad. La sensibilidad democrtica de la Unin Europea y de Estados Unidos no ha mostrado la menor preocupacin por la prohibicin del Partido Comunista, ni por el sanguinario regreso del fascismo, otra vez, a Ucrania. Pero que los centros de poder del capitalismo, Bruselas y Washington, no hayan hecho la menor objecin entra dentro de la hipcrita normalidad a que nos tienen acostumbrados; sin embargo, es muy preocupante y revelador que buena parte de la izquierda europea, empezando por la socialdemocracia, tampoco haya hecho la menor protesta por un atropello semejante.

Malos tiempos para la libertad. El propio presidente Poroshenko se ha enriquecido gracias a la corrupcin y a los negocios sucios, al tiempo que su gobierno impona nuevos sacrificios a la poblacin, aceptando las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, y abra las fronteras para que lleguen las unidades de la OTAN. Mientras contina la guerra civil en el Este del pas, y los ciudadanos ucranianos soportan una vida cada da ms difcil; al tiempo que el pas se ahoga en una corrupcin delirante, y los principales responsables del gobierno roban a manos llenas y se apoderan de los recursos de Ucrania; cuando las bandas paramilitares fascistas de camisas pardas y botas negras asolan las ciudades ucranianas, y el Partido Comunista es prohibido y se ve obligado a pasar a la clandestinidad, empiezan a echarse en falta en Europa voces que clamen por la libertad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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