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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2016

Consejo para el candidato presidencial que desee "hacer algo" para detener al Estado Islmico
Aunque no le guste, aqu est la respuesta para el ISIL

Peter Van Buren
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Cmo resolver la crisis del ISIL - Introduccin de Tom Engelhardt

El martes pasado por la noche el presidente Obama dijo su ltimo discurso del estado de la (des)Unin. Claramente, tena la intencin preventiva de enviar a Donal Trump al basurero de la historia. En caso de que usted no lo haya notado, no es necesario volver a construir un gran Estados Unidos. Desde los logros medioambientales hasta la gasolina a menos de dos dlares el galn* en el surtidor, desde la creacin de empleo hasta el triunfalismo de la clase militar, sencillamente las cosas no podran ir mejor en este momento. Decadencia de Estados Unidos? Pura chchara (Cualquiera que sostenga que la economa estadounidense est en declive est vendiendo una ficcin.). Debilidad de Estados Unidos? Una fantasa. En su visin propia de Disneylandia de un pas resplandeciente, el presidente incluso se las arregl para hacer que su actual campaa contra el Estado Islmico sonara optimista y que su enfoque para derrotarlo quedara casi como una declaracin antibelicista. Por ejemplo, en una forma perfectamente razonable, sugiri que ... mientras nos centramos en la destruccin del ISIL, las afirmaciones exageradas de que esto es la Tercera Guerra Mundial solo le hacen el caldo gordo [al ISIL] y ponen a los civiles en un enorme peligro; esto hay que pararlo. Sin embargo, no amenazan la existencia de nuestro pas.

Oponindose a la propuestas de la campaa presidencial de 2016 que van desde el bombardeo de saturacin (... nuestra respuesta debe ser algo ms que hablar fuerte o proponer el bombardeo de saturacin contra civiles) hasta el establecimiento de zonas de interdiccin de vuelo y el envo de fuerzas estadounidenses para tomar la capital del Estado Islmico, Raqqa, la posicin de Obama es esencialmente: ms de lo mismo ms aviones, ms drones, ms bombas, ms misiles, ms coaliciones, ms asesinatos selectivos, ms destruccin... Esto es lo que ahora pretende ser una posicin antibelicista en Washington. Citando una lnea del autor de la nota de TomDispatch publicada hoy, lo que es posible que vaya mal con un plan como ste sobre todo si se habla de un pas, como nos record con orgullo el presidente, gasta ms en nuestras fuerzas armadas que la combinacin de las ocho que le siguen [en cuanto al gasto] y cuyas tropas son la fuerza de combate ms prodigiosa en la historia del mundo (coja usted a Atila y los hunos, a Gengis Kan y compaa, a los legionarios de Roma y a todas esas patticas fuerzas militares que nos precedieron!).

Cuidado!, los presidentes de Estados Unidos se han mantenido en esa formulacin durante al menos una dcada o ms, algo que podra parecer extrao cuando se habla de unas fuerzas armadas que, desde su importante victoria en la Segunda Guerra Mundial, no han ganado casi nada contra ninguna fuerza que le ofreciera una oposicin seria; no importa que estuviese ligeramente armada o informalmente adiestrada. Es una fuerza militar que desde el 11-S ha demostrado su incapacidad para crear un ejrcito aliado en el Gran Oriente Medio y ha estado yendo de un desastre a otro en esa regin.

Pese a esto, los dos polos del debate en Washington siguen siendo, en trminos militares: ms de lo mismo o, sorprendentemente, ms de lo mismo. En estas circunstancias, TomDispatch decidi preguntar al ex denunciante del departamento de Estado Peter Van Buren cmo podra ser una tercera opcin en el contexto de la poltica de Washington referida a Oriente Medio y el Estado Islmico. Nos preguntamos, tendra ms o menos el mismo aspecto o, asomndonos al borde del precipicio, algo completamente distinto?

* * *

Un consejo para un/una candidato/ta presidencial que quiera "hacer algo

Cmo podemos parar al Estado Islmico?

Imagine que lo sacuden para despertarlo y llevarlo corriendo a un mitin con el candidato presidencial de su preferencia y le dicen: Dme un plan para hacer algo con el ISIL!. Que le dira?

Lo que no ha funcionado

Ser necesario que empiece con un examen convincente de lo que no ha funcionado en los ltimos 14 aos. Las acciones de Estados Unidos contra el terrorismo siendo el Estado Islmico apenas el ltimo de la fila han fracasado estrepitosamente; aun as siguen siendo notablemente atractivas para nuestro actual equipo de candidatos (Bernie Sanders podra ser la nica excepcin, aunque es partidario de crear otra coalicin ms para derrotar al ISIL).

Por qu siguen siendo tan atractivas unas opciones que han fracasado? En parte debido a que la mayora de los estadounidenses cree que los bombardeos y los ataques con drones son operaciones quirrgicas que matan a muchos tipos malos; no a muchos inocentes, y de ninguna manera a estadounidenses. Tal como lo concibe normalmente Washington, una vez que la fuerza area entra en accin, eventualmente la infantera de algn otro pas se ocupar de hacerse firme en el terreno (despus de que el poder militar de Estados Unidos haya proporcionado el debido adiestramiento y armamento). Un puado de soldados de las Fuerzas Especiales, algo as como una tropa sobre el terreno, ayudar tambin a invertir la marea. Mediante la zanahoria y el garrote, y como por arte de magia, Washington montar una coalicin de aliados para que lo secunden en la tarea ms inmediata. Y el xito ser nuestro, incluso a pesar de que algunas versiones de esta frmula ya han fracasado ms de una vez en el Gran Oriente Medio.

Desde el comienzo de la Operacin Resolucin Inherente contra el Estado Islmico, en junio de 2014, Estados Unidos y sus compaeros de coalicin realizaron 9.041 ataques areos 5.959 en Iraq y 3.082 en Siria. Esa cantidad aumenta continuamente. Estados Unidos sostiene que ha matado a entre 10.000 y 25.000 combatientes del EI todo un margen, pero aun as, si la cifra es exacta (algo dudoso), han sido eliminados como mucho apenas un par de tipos malos por cada ataque de bombardeo. Vamos, una eficiencia nada especial, pero como sealan a menudo los funcionarios de la administracin Obama esta es una guerra larga. Las estimaciones de la CIA decan que el Estado Islmico tena quizs entre 20.000 y 30.000 combatientes activos. Por lo tanto entre un tercio y la totalidad de ellos ya deberan estar fuera de combate. Evidentemente, no es as: las ltimas estimaciones del nmero de combatientes del Estado Islmico en el comienzo de 2016 siguen siendo de entre 20.000 y 30.000.

Entonces, qu hay de la captura de algunas ciudades? Bueno, Estados Unidos y sus socios ya tenan alguna experiencia en esto de tomar ciudades. Despus de todo, en 2003 las fuerzas estadounidenses reivindicaron la captura de Ramadi, capital de la provincia iraqu de al-Anbar, solo para ver cmo el ejrcito iraqu adiestrado por EEUU la perda a manos del Estado Islmico en mayo de 2015 y la fuerza de operaciones especiales iraqu adiestrada por Estados Unidos y respaldada por la fuerza area estadounidense la recuperaba (casi por completa destruida) cuando acababa 2015. Tal como expres un experto, la destruccin de la ciudad y el costo de reconstruirla hacen de Ramadi una victoria en el peor sentido posible. Aun as, la consigna de batalla en Washington y Bagdad sigue siendo Sin parar hasta Mosul!.

xitos parecidos se han invocado con regularidad cuando se ha hablado de librar al mundo de tiranos malignos, ya fuera el de Iraq Saddam Hussein o el de Libia Muammar Gaddafi, solo para ver los correspondientes aos de retroceso. Lo mismo para los cerebros del terrorismo, entre ellos Osama bin Laden y Anwar al-Awlaki, aunque tambin algunos cerebros menores (Jihadi John, en Siria), solo para ver el surgimiento de otros y la proliferacin de grupos terroristas. Despus de 14 aos de esta actividad, el resultado ha sido siempre ms estados fallidos y ms espacios fuera de control.

Si su candidato necesita un resumen de las cosas que no han funcionado, la cuestin es fcil: nada ha funcionado.

En qu medida es peligroso el terrorismo islmico para los estadounidenses?

A cualquier cosa que le diga a su candidato presidencial preferido sobre lo que no funciona ser necesario que le agregue una breve avaluacin del impacto real del terrorismo en Estados Unidos para que l o ella se pregunten por qu exactamente estamos involucrados es una guerra de esta magnitud.

Con lo difcil que es convencer a un estadounidense constantemente machacado con el discurso del terror de la situacin real que vivimos, lo cierto es que desde el 11-S en nuestro pas solo 38 estadounidenses han sido asesinados por terroristas islmicos, lobos solitarios o individuos desquiciados motivados por el extremismo islmico, el ISIL o al-Qaeda. Si quiere, cuestione esta cifra. De hecho, duplquela o triplquela; seguir siendo una trgica pero innegable insignificancia. Para tener cierta perspectiva, acuda a una comparacin tpica: la cantidad de estadounidenses muertos por disparos de arma de fuego desde el 11-S (ms de 400.000) o por conductores alcoholizados solo en 2012 (ms de 10.000).

Y ahrrenos el cansino tropo sobre vaya uno a saber la cantidad de ataques de los que nos hemos librado gracias a las medidas de seguridad en los aeropuertos y otros lugares de EEUU. Una prueba realizada recientemente por la propia Oficina del Inspector General del departamento del Interior demostr que el 95 por ciento del contrabando incluidos explosivos y armas pas por la los sistemas de deteccin de los aeropuertos sin ser descubierto. Podra ser que no haya tantos tipos malos ah fuera tratando de cargarse a nuestro pas como a los candidatos en campaa les agrada imaginar?

O eche una mirada sobre la asfixiante vigilancia exhaustiva contraria a la Cuarta Enmienda de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en ingls). Previno el atentado con bomba en Boston o el ataque de San Bernardino? No existe evidencia alguna de que se haya descubierto una sola conspiracin de verdad en este pas.

El terrorismo islmico en Estados Unidos es ms un miedo cuidadosamente organizado que un peligro serio.

Introduzca a su candidato en el mundo real

En este momento, usted debe haber atrado la atencin de su candidato. Es tiempo de recordarle a l o a ella que la estrategia de la guerra contra el terror de Washington ya ha hecho que 1,6 billones de dlares desaparezcan por el sumidero, ha matado a miles de soldados estadounidenses y a cientos de miles si no a millones de musulmanes. Al mismo tiempo, hemos perdido valiosas libertades para mayor gloria del estado de la seguridad nacional, en constante expansin.

Por lo tanto, empiece informando a su candidato que una respuesta apropiada al Estado Islmico debe ser proporcional a la amenaza real. Despus de todo, tenemos cuarteles de bomberos siempre a la espera de recibir una llamada, pero los bomberos no se pasan rociando las casas con agua las 24 horas de los 365 das del ao, como consecuencia de un exceso de precaucin.

Debemos hacer algo

He aqu, entonces, lo que usted podra sugerir a su candidato que haga, porque recuerde que l o ella exigirn hacer algo.

Comience hacindole saber que, como sociedad, estamos muy atentos a nosotros mismos, a nuestros lderes y a nuestros medios, y que no echamos lea al fuego que otros han prendido. Entre otras cosas, es tiempo de parar con el acoso y la discriminacin de que son objeto nuestros propios musulmanes, solo para dejar sin argumento a quienes se radicalizan y despus Washington los carga de culpa por Twitter. Como presidente, es necesario que se desentienda de todo eso y que disuada a otros de que participen en esas cosas.

Y en cuanto al Estado Islmico en s, no puede sobrevivir, mucho menos combatir, sin dinero. Por lo tanto, candidato, es hora de plantarse e ir por las fuentes reales de financiacin.

Mientras Estados Unidos insista con sus misiones de bombardeo (es posible que, desgraciadamente, su candidato necesite apoyarlas para cuidar su flanco derecho), selele con mucha ms fuerza que hoy da una de las principales fuentes de dinero al contado del ISIL es la exportacin de petrleo. Hacer saltar por los aires los camiones que transportan crudo, bombardear los pozos de extraccin en las zonas dominadas por el ISIL. Los rusos han publicado fotos de reconocimiento areo que muestran lo que ellos sostienen que son 12.000 camiones cisterna cargados con crudo contrabandeado haciendo cola cerca de la frontera turca.

Pero que su candidato entienda que esto no debera ser una ampliacin de la guerra area o el pasaje de una campaa de bombardeo a otra nueva. Debera se una accin para el corto plazo, con el objetivo definido de cortar el flujo de petrleo. Solo sera una fraccin de un esfuerzo mucho ms prolongado para obturar las fuentes de financiacin del ISIL.

El paso siguiente, utilizar cualquier presin diplomtica y econmica disponible para quien quiera enterarse en Turqua de que lleg la hora de dejar de facilitar el flujo de ese crudo del ISIL hacia el mercado negro. Despus, realizar la misma presin diplomtica y econmica para obligar a que los compradores dejen de comerciar con l. Algunos informes indican que Israel, que est viendo que los rabes le escatiman el petrleo, se ha convertido en el principal cliente del ISIL. Hacindolo, habr algunos aliados que se ofendern. Vamos!, hay alguien que est comprando todo ese oro negro en el mercado negro.

Lo mismo vale para el comportamiento de Turqua en relacin con el ISIL. Esto abarca desde su decisin de combatir a los kurdos que luchan contra el ISIL hasta la forma en que permite que los yihadistas penetren en Siria a travs de territorio turco e incluso su aprovisionamiento de armas a varios grupos islmicos extremistas en ese pas. Comprometer a compaeros de Turqua en la OTAN. Ellos tambin tienen a un indeseable en su lucha.

Y hablando de ofender a aliados, deje en claro a Arabia Saud y otros pases sunnes del golfo Prsico que deben dejar de mandar dinero al ISIL. S, nos han dicho que este flujo de donaciones proviene de ciudadanos particulares, no del gobierno ni de los de sus vecinos. Aun as, deben ser capaces de presionar a quien sea para que se cierre el grifo. Olvidarse de la zona de exclusin area en el norte de Siria otra solucin intil para el problema de Estado Islmico con la que ahora varios candidatos presidenciales estn dando la lata e implique al sistema bancario internacional en la creacin de una zona de interdiccin de flujo financiero.

Quizs usted no pueda impedir que todos los dlares lleguen al ISIL, pero la mayor parte de ellos se harn sentir en una situacin en la que cada dlar es importante.

Entonces, obviamente, su candidato le preguntar, Y qu ms? Debe haber algo ms que podemos hacer, no es cierto?.

A esta pregunta, su respuesta debe ser rotunda: Salir de all. Dejar en tierra los aviones y los drones, y retirarse. Sacar de all a todos los soldados, los instructores, los combatientes estadounidenses, y los otros (sea cual sea el eufemismo con que se les llame en ese momento). Cualquiera que haya escuchado alguna vez una cancin country o del Oeste sabe que siempre es tiempo de abandonar la mesa de juego y dejar de perder. Arrojando ms dinero (vidas, prestigio internacional...) en el bote no van a cambiar los naipes que tiene en la mano. Todo lo que consigue es postergar lo inevitable a un costo enorme.

Al final, no hay nada que Estados Unidos pueda hacer que modifique lo que est ocurriendo en Oriente Medio excepto plantarse en la playa y tratar de hacer retroceder las olas.

Es la historia que nos habla.

Esa cosa tan molesta: la historia

Hay veces en que las cosas cambian notablemente en un momento especfico: el 7 de diciembre de 1941 en Pearl Harbor, o en la maana del 11 de septiembre de 2001. Algunas veces, el cambio es difcil situarlo exactamente, como el comienzo de la agitacin social que en Estados Unidos se conoci como los Sesenta.

Despus de la Primera Guerra Mundial, representantes de las victoriosas Gran Bretaa y Francia trazaron unas fronteras nacionales sin tener en cuenta las diferencias tnicas, sectarias, religiosas, tribales, de recursos y otras realidades presentes en Oriente Medio. Su objetivo era repartir el derrotado imperio otomano. Ms tarde, mientras se hacan pedazos sus propios imperios, intervino Washington (a travs del rechazo rotundo de las colonias mediante una poltica imperial por delegacin). En la regin, fueron impuestas dictaduras seculares que a su debido tiempo recibieron el apoyo de Occidente. Cualquier anhelo de autogobierno popular fue debilitado o destruido, como pas en 1953 con el golpe contra el elegido primer ministro Mohammad Mossadegh en Irn o, ms recientemente, con la manipulacin por parte de la administracin Obama de la Primavera rabe en Egipto, que result en el desplazamiento de un gobierno elegido democrticamente por un golpe militar en 2013.

En este contexto ms amplio, el Estado Islmico no es ms que un sntoma, no la enfermedad misma. Los problemas de Washington han sido su deseo de conservar un sistema de pases en descomposicin situado en el corazn de Oriente Medio. Ciertamente, la invasin de Iraq por parte de la administracin Bush en 2003 aceler esa descomposicin en una forma particularmente desastrosa. Doce aos ms tarde, es indiscutible que la marea en Oriente Medio ha cambiado de direccin... para siempre.

Ya es hora de que Estados Unidos d un paso atrs y deje que los actores locales se hagan cargo de la situacin. Respecto de nosotros, la amenaza del ISIL es realmente mnima. La que plantea a Oriente Medio es una cuestin completamente diferente. Sin Washington enconando continuamente y cada vez ms la situacin, los lmites de su evolucin se harn visibles bastante pronto.

De hecho, la guerra contra el ISIL es un conflicto de ideas: ideas antioccidentales y antiimperialistas impregnadas de sentimiento religioso. Es imposible eliminar una idea o una religin por medio de bombardeos. Sea lo que sea lo que Washington pueda querer, buena parte de Oriente Medio est orientada hacia los gobiernos laicos y el rechazo a las monarquas y los militarismos brutales que continan manteniendo versiones actualizadas del sistema diseado despus de la Primera Guerra Mundial. En el entretanto, las fronteras cada da ms desdibujadas ms pronto que tarde sern trazadas nuevamente para que reflejen lo que la gente del lugar ve en ellas hoy da.

Es poco til preguntarse si esto es correcto o equivocado cuando es bien poco lo que Washington puede hacer en lo que ya est pasando. Sin embargo, tal como deberamos haber aprendido en estos ltimos 14 aos, es mucho lo que puede hacer para empeorar todava ms las cosas. En estos momentos, la pregunta fatal es sencillamente cunto durar este penoso proceso y cul ser el costo total que habr que pagar. Citemos una frase del ex presidente George W. Bush, y retorzmosla un poco: se puede acompaar el fluir de la historia o actuar contra l.

El miedo en s

No cabe la menor duda de que, al principio, la retirada militar de Washington del corazn de Oriente Medio trastornar an ms los precarios equilibrios de poder en la regin. Se producirn nuevos vacas de poder y algunos desagradables personajes se apresurarn a ocuparlos. Pero Estados Unidos tiene una larga historia de trabajar pragmticamente con figuras en absoluto encantadoras (por ejemplo, el Shah de Irn, Anwar Sadat o Saddam Hussein, antes de que se convirtieran en enemigos nuestros) o de dejarlos solos. Irn, actualmente el poder emergente en la zona donde Estados Unidos no est presente, sin duda se beneficiar, pero de cualquier modo su reintegracin en el sistema mundial es inevitable.

Y el petrleo seguir fluyendo; debe hacerlo. Los pases de Oriente Medio no tienen ms que una exportacin importante y necesitan importar prcticamente todo lo dems. Es imposible alimentarse con petrleo, por lo tanto es necesario venderlo; en una proporcin muy grande ese crudo ya se vende al mejor postor en el mercado mundial.

Es verdad que, incluso en la estela de una retirada estadounidense de Oriente Medio, el Estado Islmico pueda volver a atacar como lo hizo en Pars o animar a que alguien lo haga como sucedi en San Bernardino porque, desde l punto de vista del reclutamiento y la propaganda, es una ventaja que EEUU y las antiguas potencias coloniales sigan siendo los principales enemigos. Esto es algo de lo que Osama bin Laden se dio cuenta muy pronto en relacin con Washington. Su xito super los sueos ms delirantes: empuj de tal manera a Estados Unidos que lo meti en un atolladero y consigui que Washington hiciera mucho del trabajo que l necesitaba. Pero el peligro de esos ataques sigue siendo limitado y puede sobrellevarse. Como nacin, EEUU sobrevivi a la Segunda Guerra Mundial, a dcadas de posible aniquilacin nuclear y a una cantidad de amenazas mayores que el ISIL. Es hipcrita creer que el terrorismo es la mayor amenaza contra nuestra supervivencia.

He aqu una realidad simple que debe ser explicada a su candidato: no podemos defender todo sin perderlo todo al mismo tiempo. Podemos intentar cerrar los aeropuertos y edificios federales, pero no hay forma ni debera haberla de asegurar todas las fiestas como la de San Bernardino, ni todas las escuelas ni todas las paradas de bus. De hecho, deberamos avergonzarnos de formar parte de una sociedad basada en el miedo; aqu, en la tierra de los valientes. Hoy da, es bastante triste decirlo, el mayor ejemplo de la excepcionalidad de Estados Unidos es que se trata del pas ms asustado del mundo. Solo en este sentido podra decirse que los terroristas estn ganando en EEUU.

No lo dude, en este momento, su candidato le dir: Espere! Estas ideas, no son difciles de vender al pueblo estadounidense? No nos objetarn nuestros aliados?

La respuesta a estas preguntas, al menos para un candidato que no est convencido de que ms de lo mismo es lo nico que se puede hacer, podra ser: Despus de ms de 14 aos de respuestas equivocadas y los consiguientes desastres, tiene alguna propuesta mejor?.

* El galn es la unidad de capacidad utilizada en EEUU; equivale a 3,78 litros. (N. del T.)

Peter Van Buren hizo sonar el silbato sobre el desperdicio y la mala administracin en el departamento de estado durante la reconstruccin iraqu en su primer libro, We Meant Well: How I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People. Colaborador habitual de TomDispatch, ha escrito sobre los hechos de la actualidad en su blog We Meant Well. Su libro ms reciente es Ghosts of Tom Joad: A Story of the #99Percent. Su prxima obra es una novela: Hoopers War.

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la traduccin.


Fuente del original en ingls: http://www.tomdispatch.com/post/176091/tomgram%3A_peter_van_buren%2C_how_to_resolve_the_isis_crisis/#more




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