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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2016

Fukushima mon amour

Jeffrey St. Clair
Counter Punch

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Est la crisis en Fukushima superada o acaba de empezar? Se le puede perdonar si usted se rasca la cabeza ante la pregunta. Casi cinco aos despus de la fusin nuclear provocada por el terremoto y el posterior tsunami de Tohoku, -una de las peores catstrofes radiactivas del planeta- el tema ha desaparecido casi por completo tanto de los medios de comunicacin como de la conciencia pblica. En medio de ese vaco de informacin, la historia letal de esos eventos se ha hundido bajo mitos perniciosos propagados por mercachifles nucleares.

En resumen, la historia revisada de la crisis de Fukushima es algo como esto: la instalacin Daiichi fue golpeada por un hecho sin precedentes, probablemente no se repetir; los sistemas a prueba de fallas trabajaron; la crisis se detuvo rpidamente; la dispersin de la contaminacin radiactiva fue contenida y remediada; no hay peligros para la vida ni enfermedades como resultado de la crisis. Adelante a toda marcha!

Uno de los primeros en enterrar la cabeza de la negacin cual avestruz fue Paddy Reagan, un profesor de fsica nuclear en la Universidad de Surrey: "Hemos tenido un terremoto del fin del mundo en un pas con 55 centrales nucleares y todos ellas se han cerrado perfectamente, a pesar de que tres han tenido problemas desde entonces. Este fue un gran terremoto, y como una prueba para la capacidad de resistencia y robustez de las plantas nucleares parece que han resistido los efectos muy bien".

Para Reagan y otros entusiastas de las centrales atmicas, la fusin del reactor de Fukushima no representaba un cuento con moraleja, pero sirvi como un verdadero ejemplo para el momento de la seguridad, la eficiencia y la durabilidad de la energa nuclear. Llmalo Fukushima mon amour o cmo dejaron de preocuparse y aprendieron a amar el tomo.

Tal revisionismo extremo es de esperar de la gente de la talla de Reagan y otros asesinos a sueldo del Big Atom, especialmente en un momento de grave peligro para sus fortunas econmicas. Ms surrealista es la compacta relacin asesina entre la industria nuclear y algunos ambientalistas de alto perfil, que alcanzaron un tono febril en la conferencia sobre el clima de Pars este otoo. Cmplices nucleares independientes, como el odioso James Hansen y el payaso George Monbiot, han dejado la huella de carbono que humillara a Godzilla por el chorro que vertieron por todo el mundo promocionando la energa nuclear como una especie de tecnolgica deus ex machina frente a la amenaza apocalptica del cambio climtico. Hansen ha ido tan lejos como para cargar con que "la oposicin a la energa nuclear amenaza el futuro de la humanidad". Es vergonzoso que muchos ecologistas ahora promuevan la energa nuclear como una especie ecolgica de mal menor.

Por supuesto no hay nada nuevo acerca de este tipo de conversin de las mquinas del fin del mundo. La supervivencia de la energa nuclear siempre ha dependido de la suspensin voluntaria de la incredulidad. En la aterradora era post-Hiroshima, la mayora de la gente detect intuitivamente la relacin simbitica entre las armas nucleares y la energa nuclear y esos temores tuvieron que ser desechados. Como consecuencia, el complejo industrial nuclear invent el cuento de hadas del tomo pacfico, celosamente promovido por uno de los estafadores ms tortuosos de nuestro tiempo: Edward "H-Bomb" Teller.

Despus de delatar a Robert Oppenheimer como un riesgo para la paz y la seguridad, Teller se instal en su guarida de los laboratorios Lawrence Livermore y rpidamente comenz a disear usos de la energa nuclear y bombas para motores industriales para impulsar la economa post-Segunda Guerra Mundial. Uno de los primeros locos ardides que se pergearon en la junta de redaccin de Teller fue la Operacin Chariot, un plan para excavar un puerto de aguas profundas en el Cabo de Thornton, cerca del pueblo Inuit de Point Hope, Alaska, mediante el uso de detonaciones controladas (sic) de bombas de hidrgeno.

En 1958 Teller, el modelo en la vida real del personaje de Terry Southern, Dr. Strangelove, ide un plan para el fracking atmico. Trabajando para la Richfield Oil Company, Teller conspir para detonar 100 bombas atmicas en el norte de Alberta para extraer petrleo de las arenas bituminosas de Athabasca. El plan, que llev el nombre de Proyecto Oilsands slo fue anulado cuando las agencias de inteligencia se enteraron de que espas soviticos se haban infiltrado en la industria petrolera canadiense.

Frustrado por el fracaso de los nerviosos canadienses, Teller pronto volvi su atencin hacia el oeste americano. Primero trat de vender a los californianos hambrientos de agua un esquema para explotar ms de 20 bombas nucleares para tallar una zanja en el Valle de Sacramento occidental al canal de ms agua de San Francisco, el plan original de Jerry Brown para el Canal Perifrico. Esto fue seguido por una conspiracin para hacer explotar 22 bombas nucleares pacficas para hacer un agujero en las montaas de Bristol, al sur de California, para la construccin de la carretera interestatal n 40. Afortunadamente, ningn plan se convirti en realidad.

Teller se volvi una vez ms a la industria del petrleo, con un plan para liberar el gas natural enterrado bajo la meseta de Colorado mediante la explosin de 30 kilotones de bombas nucleares a 6.000 pies por debajo de la superficie de la tierra. Teller prometi que estas explosiones encubiertas, comercializadas como Proyecto Gasbuggy, seran para "estimular" el flujo de gas natural. El flujo del gas fue de hecho estimulado, pero tambin result ser altamente radiactivo.

Ms importante an, en 1957, en el discurso ante la American Chemical Society, Teller, quien ms tarde ayud a los israeles a desarrollar su programa de armas nucleares, se convirti en el primer cientfico en postular que la quema de combustibles fsiles producira inevitablemente un efecto invernadero que alterara el clima, que se presentara en forma de megatormentas, sequas prolongadas y el derretimiento de capas de hielo. Su solucin? Reemplazar la energa creada por el carbn y las plantas a gas por una red global de las centrales nucleares.

Las ideas desquiciadas de Edward Teller de antao ahora se han desempolvado y vuelto a comercializar por los ecologistas nucleares, incluyendo a James Lovelock, el creador de la hiptesis Gaia, sin crdito debido a su atroz progenitor.

Hay en la actualidad como 460 armas nucleares operando, algunas resoplando mucho ms all de su fecha de caducidad, expectorando el 10 % de la demanda de energa a nivel mundial. Discpulos ecologistas de Teller quieren ver que el porcentaje total de la energa nuclear cubra el 50 %, lo que significara la construccin de aproximadamente 2.100 nuevas calderas de agua atmica desde Mogadiscio a Katmand. Cules son las ventajas si se ponen en marcha todos esos planes sin ningn problema?

Mientras tanto en Fukushima, desapercibidos para la prensa mundial, se estn detectando los primeros tipos de cncer de la sangre (leucemia mielgena) vinculados a la exposicin de radiacin en los nios y los trabajadores de limpieza. Y frente a la costa de Oregn y California cada atn rojo capturado en el ltimo ao ha dado positivo de cesio radiactivo 137 de la fundicin del reactor de Fukushima. La era de la ecoradiacin ha llegado. No te preocupes. Slo tiene una vida media de 30,7 aos.

Jeffrey St. Clair es editor de CounterPunch. Su nuevo libro es Killing Trayvons: an Anthology of American Violence (con JoAnn Wypijewski y Kevin Alexander Gray).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/01/22/fukushima-mon-amour-2/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin como fuente de la traduccin.



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