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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2016

Resea de "Las FARC-EP (1950-2015): Luchas de ira y esperanza", de Miguel ngel Beltrn Villegas, Ediciones Desde Abajo, Bogot (2015)
Libro valeroso de un pensador perseguido por el terrorismo de estado

Renn Vega Cantor
Rebelin


Protestar es negarnos a ser reducidos a cero y a que se nos imponga el silencio. Por tanto, en cada momento que alguien hace una protesta, por hacerla, se logra una pequea victoria. El momento, aunque transcurra como cualquier otro momento, adquiere un cierto carcter indeleble. Se va y sin embargo dej impresa su huella.

John Berger

 

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Escribir se convierte en un acto de rebelin si se hace contra las corrientes dominantes y contra el orden establecido, y mxime cuando se escribe soportando la persecucin o desde la crcel. Si se escribe en condiciones tan adversas se mantiene la rebelda y la insumisin, puesto que uno de los objetivos supremos del Terrorismo de Estado radica en eliminar las voces y las plumas crticas, bien mediante la cooptacin o recurriendo a la intimidacin y al silenciamiento brutal. El propsito es claro y de tinte fascista, como lo evidencia el ejemplo de Antonio Gramsci, a quien el fiscal que lo acusaba quera impedir que su cerebro funcionara durante veinte aos. Como se sabe, tal propsito fue en vano, porque, entre los barrotes y la censura, aqul produjo una de las obras intelectuales y revolucionarias ms importantes del siglo XX. Miguel ngel Beltrn, en la estela de Gramsci, no ha renunciado a lo que mejor sabe hacer: pensar y escribir, y por ello nos ha entregado en los ltimos seis aos una triloga desde la crcel. Crnicas del otro cambuche, La vorgine del conflicto colombiano. Una mirada desde las crceles y ahora Las FARC-EP (1950-2015): luchas de ira y esperanza, obras que constituyen el legado rebelde de su produccin intelectual.

El tema y el enfoque de este ltimo libro ya es un acto de rebelin, a lo que debe agregarse que all se presenta una visin crtica, alternativa, seria, rigurosa y documentada sobre un hecho crucial en la historia contempornea de Colombia, sobre el cual se han erigido unas verdades oficiales que aparecen como indiscutibles por parte de la academia, y que en estos tiempos es necesario empezar a desmontar y a criticar a fondo, porque poco ayudan a la construccin de otra Colombia. Esas mentiras, convertidas en verdad de tanto ser repetidas, se impusieron a rajatabla durante el malhadado perodo 2002-2010, cuando los intelectuales orgnicos del rgimen vendieron la idea de que somos una democracia asediada por el terrorismo y por eso haba que apoyar al cruzado de la guerra, que se presentaba como el nuevo mesas que vena a salvar al pas e iba a derrotar a la insurgencia en un lapso de seis meses.

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Como socilogo e historiador, Miguel ngel Beltrn es un analista serio y juicioso que no ha dudado en enfrentarse, con produccin propia, a las modas dominantes en la academia colombiana, entre ellas la violentologia, que ha devenido en una corriente cuasi oficial del Estado que llevo a los investigadores a convertirse en jueces y policas del Estado, quienes en lugar de analizar con mesura los detalles profundos que llevan a la gente a rebelarse y a mantener la insubordinacin como lo ha hecho el movimiento insurgente en el ltimo medio siglo descalifican, juzgan y condenan esas acciones como arcaicas, obsoletas, anticuadas y en el peor de los casos como terroristas y criminales. Eso lo repiten conocidos violentologos criollos y otros pontfices radicados en capitales europeas, que cada cierto tiempo vienen a ensearnos con arrogancia lo que debera hacer la insurgencia para complacer su insaciable apetitico colonialista. Miguel ngel Beltrn en su libro, que lleva el subttulo de Luchas de iras y esperanzas, no juzga, sino que trata de entender o, mejor an, ayudar a comprender la trayectoria de la lucha de un sector de la poblacin colombiana, afincado en el campo, siempre ninguneado y despreciado. En esa perspectiva, a l se le pueden aplicar las palabras del dramaturgo espaol Alfonso Sastre:

yo pertenezco al oficio de Eurpides, y no al de la Polica, ni al de los Jueces, ni al del Sacerdocio Religioso, ni al del Moralismo Universitario: mucho ojo, pues, con los catedrticos de tica! A veces son terribles! [] Nosotros no pertenecemos a la estirpe de los jueces, que absuelven o condenan, sino a la de los dramaturgos, que tratan de comprender, o al menos entender, los conflictos, por graves y hasta sangrientos que sean i.

Esta es una primera diferencia del enfoque de Miguel ngel Beltrn con respecto a la farcologia convencional: brindarle al lector informacin y razones que ayuden a entender y no a generar juicios apresurados y condenatorios. Una segunda diferencia estriba en que Miguel ngel Beltrn ha hecho un exhaustivo trabajo de campo caracterstico de la imaginacin sociolgica, tanto sobre el terreno de la guerra, como en las crceles, donde se encuentran recluidos, en condiciones indignas, miles de miembros de la insurgencia, a los que ni siquiera se les reconoce el carcter de prisioneros polticos. Miguel ngel ha convivido y escuchado con paciencia a los insurgentes, para registrar los agravios que los han llevado a empuar las armas y a levantarse contra la injusticia reinante en este pas, algo que es necesario, porque una caracterstica de los estudios de los farcologos del establecimiento, o prximos a l, radica en su desconocimiento de las voces de la insurgencia, a las que no le atribuyen ninguna importancia. Estos violentologos pontifican desde sus confortables oficinas, sin haber sentido jams el impacto de la guerra con todas sus tragedias y, por eso, juzgan con arrogancia a quienes se rebelan, comportndose como si fueran jueces o policas. Y en ese juego, avalan y respaldan la violencia del Estado, como legitima y aceptable, desconociendo lo que hay detrs de ella en el caso colombiano, esto es el terrorismo de Estado, aplaudiendo la violencia de los poderosos y desconociendo la violencia de los pobres y oprimidos. En ese terreno, Miguel ngel Beltrn ha hecho suya otra proclama de Alfonso Sastre: Evidentemente hay algo que me aleja de la zona en que se mueven los intelectuales y los artistas bienpensantes, y es mi diferenciacin radical entre las violencias de Estado y las que ejercen subversin, sedicin, revuelta, revolucin armada [] los condenados de la tierra. Yo no veo bien condenar a los condenados! ii.

Una tercera caracterstica de la obra de Miguel ngel Beltrn sobre las FARC estriba en que es un producto independiente, autnomo y titnico en medio de las dificultades personales, de la persecucin, la estigmatizacin y la crcel y no es una investigacin patrocinada por una ONG, o un Centro de Memoria del establecimiento. Esto es algo digno de destacar si se recuerda que la violencia se ha convertido en una forma muy confortable de vivir para ciertos mandarines de la investigacin, o mejor, que viven de la investigacin que otros hacen, pero que ellos firman o prologan. No es raro, en consecuencia, que por efectuar estudios relacionados con la violencia en Colombia, algunos individuos hayan recibido jugosa financiacin del Estado o de entidades privadas, nacionales o extranjeras, al servicio del capitalismo y el imperialismo, como la USAID. Tal no es el caso de Miguel ngel Beltrn, que contra viento y marea, y con una disciplina envidiable, que se sustenta en su pertinaz labor de pensador crtico, ha hecho un libro en el que ha puesto, como lo dijo Jos Carlos Maritegui, su sangre en sus ideas.

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Impresionante es el trmino ms adecuado si se quisiera expresar con una sola palabra el significado del libro que acaba de publicar Miguel ngel Beltrn. Este no es un vocablo ni retrico, ni ditirmbico, ni exagerado. Estamos ante una publicacin notable, que se constituye en un hito editorial, historiogrfico, cultural y, sobretodo, poltico, por diversas razones, que podemos recordar en forma breve:

Primero, por las condiciones en que ha sido elaborado, en medio de la persecucin, el acoso, la difamacin, el terrorismo judicial y meditico, la complicidad con ese terrorismo por parte del grueso del profesorado de la Universidad Nacional. Otra persona en esas condiciones en lugar de investigar y escribir se habra hundido en las brumas del pnico y del derrotismo y habra aceptado la tirana. Miguel ngel Beltrn combate la nueva tirana, una de cuyas sedes principales se encuentra en la Universidad, rompiendo el silencio, hablando claro y mostrando la miseria de los violentologos de oficio y de bolsillo.

Segundo, Miguel ngel Beltrn no ha cado en la tentacin acadmica de mirar para otro lado como si el asunto no fuera con l (lo que los siclogos denominan disonancia cognitiva) y dedicarse a temas menos comprometedores, como las estupideces de las que suelen ocuparse hoy los socilogos e historiadores (muy en el mbito de los Estudios Culturales, que investiga temas tan profundos como el intercambio de parejas en las discotecas de clase media, o como se usa un condn). No, l se ha dedicado a examinar un asunto importante en la vida colombiana de los ltimos sesenta aos, relacionado con el conflicto armado, que gravita sobre la vida de todos nosotros, sin importar adems que por este tipo de investigaciones se encuentre encerrado en una crcel de mxima seguridad. Es decir que no le ha interesado como muestra de lo que significa un verdadero compromiso poltico que al escribir un libro sobre las FARC eso mismo se constituya en un hecho que puede ser usado como una prueba, por parte de quienes lo persiguen, del delito de rebelin de que lo acusan. Estamos seguros que otra persona del mundo acadmico, en iguales circunstancias, no se atrevera a mencionar una sola palabra sobre el asunto del que lo sindican. Eso es lo que puede llamarse altura y rectitud que es lo opuesto a la cobarda y a la sumisin, algo que identifica a personajes como Galileo Galilei, segn lo inmortaliz Bertolt Brecht, cuando sostuvo: Si yo estuviera dispuesto a callar, sera indudablemente por motivos muy bajos: mi bienestar, el no ser perseguido iii .

Tercero, estamos ante un libro escrito con enjundia y pasin, pero tambin con rigor y seriedad. Es una obra en la que se conjuga la frialdad del intelecto con la calidez del corazn, muy en el sentido sentipensante que tanto reivindicaron personajes de la talla de Orlando Fals Borda o Eduardo Galeano. Por eso, encontramos en este libro dos partes claramente diferenciadas, que se encuentran finamente interconectadas. En una primera parte, que constituye un libro en s mismo, se discute con altura, argumentos y exhaustividad con las falacias dominantes en el mundo acadmico sobre las FARC en particular y el conflicto armado colombiano en general. All se desentraan los anlisis basados en las tesis de la degradacin de la guerrilla, el fin del fin (basada en la propaganda uribista de terminar a las FARC en pocos meses) o la disponibilidad de recursos. Como buen socilogo Miguel ngel Beltrn explica las razones en las que se sustenta el predominio de estas miradas, que tienen entre sus soportes financieros e institucionales al Banco Mundial y a ONG, o las que se presentan como tales, y cuyos representantes en gran medida provienen de la izquierda pero que han dado un giro terico que ha ido acompaado de los crecientes vnculos institucionales de estos acadmicos con el Estado y los centros de financiacin internacional (p. 83.) En esta seccin, el autor seala que gran parte de los anlisis dominantes se hacen a partir de un desconocimiento absoluto no slo de los sujetos insurgentes, sino de sus motivaciones y de sus emociones. Y por eso, fcilmente, se recurre a los eptetos descalificadores (bandidos, criminales, terroristas), que repiten los medios de comunicacin y sus telectuales , o sea, aquellos que ya no piensan ni reflexionan, sino que se han convertido en los tertulianos, opinologos y contertulios del capitalismo criollo, que solo les interesa mojar televisin.

A partir de la reivindicacin de una sociologa de las emociones, Miguel ngel Beltrn rastrea la vida de los combatientes de la insurgencia, a los que ha escuchado con paciencia en sus sitios de reclusin, para darles voz, algo que no hace la violentologia. Pero, al mismo tiempo, el autor examina los procesos histricos de constitucin de la insurgencia en sus embriones campesinos y sobre la manera cmo desde all se ha construido un relato de los agravios y las injusticias, con el que se explica la rebelin armada.

En una segunda parte, otro libro en s mismo, que es la ms extensa, se le da la voz a tres lderes guerrilleros, en su orden Javier Cifuentes, Horacio Castro y Julio. Cada uno de esos testimonios es una historia de vida, en la que se mezcla la historia y la sociologa, y se reconstruye con solvencia gran parte de la historia contempornea de Colombia, pero contada con la voz de quienes han sido protagonistas directas de la lucha insurgente. All expresan su sentir, sus motivos, las razones que los han llevado a empuar las armas, y a permanecer durante varias dcadas en las FARC. Al leer estos relatos, que se reconstruyen con un lenguaje gil, ameno y directo, que no tiene nada que envidiarle a lo mejor de la produccin testimonial en Colombia (como a la de Arturo Alape, Alfredo Molano o Carlos Arango), queda en evidencia la injusticia, desigualdad y violencia estructural de este pas, algo que los voceros del rgimen siempre han negado, y por eso presentan a Colombia como una especie de edn democrtico.

Esos tres relatos centrales se entrelazan con otros tres testimonios ms breves y con documentos y fuentes relativas a diversos aspectos del conflicto social y armado de Colombia, lo que hace de este libro una especie de calidoscopio sociolgico e histrico que nos permite aproximarnos a aspectos pocas veces examinados, cuando se habla de la historia de las FARC.

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Por el momento y las circunstancias histricas en la que se ha publicado este libro, podemos decir que abre fronteras analticas e investigativas, en la medida en que es un esfuerzo por romper el monopolio de los relatos hegemnicos sobre la insurgencia colombiana. Esos relatos hegemnicos, que se han impuesto desde la academia, pero principalmente desde los medios de desinformacin e intoxicacin masiva (RCN, Caracol, El Tiempo, El Espectador) se basan en la ignorancia, la tergiversacin, la legitimacin de los crmenes del terrorismo de Estado, en la defensa de los intereses de los verdaderos dueos de Colombia (fracciones del capital financiero, terratenientes, ganaderos, exportadores) que conforman el bloque de poder contrainsurgente, para justificar su guerra de exterminio, la injusticia y la desigualdad que siempre ha caracterizado este pas desde la misma Independencia, hace dos siglos.

En la bsqueda irrenunciable por construir otra sociedad en el territorio colombiano, ya no puede ser aceptado ni aceptable el ocultar las otras historias, las de la rebelin y la insubordinacin, de los sectores populares. Y tampoco puede ser tolerado que se persiga y se criminalice a aquellos que se han encargado de reconstruir esos otros relatos, como es el caso de Miguel ngel Beltrn. Ahora que tanto se habla de poner fin al conflicto armado, resulta urgente darle la voz, y escucharlos, a todos los que conforman esa otra Colombia, entre la que se incluye a la insurgencia, porque ellos tienen su propia historia, que tarde o temprano debe reconocerse como parte de la historia de Colombia.

Esas voces ya no pueden ser acalladas ni masacradas, y por eso es tan importante el libro de Miguel ngel Beltrn, porque es un anuncio premonitorio de la cascada de voces alternativas y subalternas que van a empezar a escucharse en este pas, tan intolerante y antidemocrtico como pocos. Voces que necesitamos para que algn da sea posible construir algo distinto al estercolero de violencia y represin en que el bloque de poder contrainsurgente ha convertido a Colombia.

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La dignidad, para concluir, es un distintivo de este libro, lo cual le concede un valor adicional, que lo distingue de la produccin acadmica convencional, porque lo que est en juego es, nada ms ni nada menos, que la libertad de pensamiento, la independencia con respecto al Estado colombiano y sus clases dominantes, la disciplina de investigar al margen de los reconocimientos econmicos que se entregan en la universidad pblica, seguir pensando en contra del pensamiento nico Eso y mucho ms se encuentra dicho entrelineas en esta obra, con la cual Miguel ngel Beltrn burla el cerco de todos los carceleros del cuerpo y el pensamiento (que medran en la Universidad Nacional de Colombia, en la academia, en las diversas ramas del Estado, en el periodismo, en la violentologia ), porque, como lo dijo el gran poeta espaol Miguel Hernndez, en su poema Las crceles : Cierra la puerta, echa la aldaba, carcelero/ Ata duro a ese hombre: no le ataras el alma/ Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:/ no le ataras el alma.

Notas

i . Alfonso Sastre, La batalla de los intelectuales, CLACSO, Buenos Aires, 2006, p. 60.

ii . Ibd., p. 102.

iii. Bertolt Brecht, Vida de Galileo, Alianza Editorial, Madrid, 2002, p. 77.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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